Por Canuto  

Microsoft estaría explorando adquisiciones y alianzas con startups de inteligencia artificial para fortalecer talento, infraestructura y modelos propios, en medio de un mercado cada vez más caro y de una relación con OpenAI que ha cambiado de forma significativa desde su alianza original.
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  • Microsoft habría considerado comprar Cursor, pero desistió por temores regulatorios vinculados a GitHub Copilot.
  • La empresa mantiene conversaciones con Inception, una startup nacida en Stanford que trabaja con modelos de difusión para texto.
  • El movimiento refleja la intención de Microsoft de construir un modelo de IA de frontera y depender menos de OpenAI.


Microsoft está estudiando acuerdos con startups de inteligencia artificial mientras se prepara para un futuro menos dependiente de OpenAI, su socio más importante en este campo durante los últimos años. La información, reportada por Reuters, describe una estrategia que combina adquisiciones potenciales, captación de talento especializado y apuestas tecnológicas orientadas a construir un modelo de IA de vanguardia para el próximo año.

El giro es relevante porque la alianza entre Microsoft y OpenAI fue una de las más influyentes del ciclo reciente de la inteligencia artificial. Desde 2019, esa relación ayudó a posicionar a Microsoft como un actor central del boom generativo, impulsó su negocio de nube Azure y dio al mercado una señal clara sobre la importancia de controlar infraestructura, talento y propiedad intelectual.

Ahora, sin embargo, la empresa parece avanzar hacia un esquema más independiente. Según las personas familiarizadas con el asunto citadas por Reuters, Microsoft está buscando nuevas opciones en un mercado muy competitivo, donde las startups prometedoras alcanzan valoraciones elevadas y los investigadores más codiciados pueden exigir paquetes de compensación de decenas de millones de dólares.

Cursor e Inception aparecen en el radar de Microsoft

Entre las oportunidades evaluadas por Microsoft figuró Cursor, una startup centrada en generación de código. De acuerdo con el reporte, la compañía contempló su adquisición esta primavera, pero finalmente se retiró por preocupaciones internas sobre un posible escrutinio regulatorio.

La razón principal habría sido la relación entre ese eventual acuerdo y la propiedad de Microsoft sobre GitHub Copilot. Esa combinación podía complicar la aprobación de la operación ante los reguladores, en un entorno donde las grandes tecnológicas ya enfrentan una vigilancia creciente por su poder en software, nube e inteligencia artificial.

La otra empresa bajo análisis es Inception, una pequeña startup creada por un equipo de la Universidad de Stanford. Tres personas familiarizadas con el tema dijeron que Microsoft mantiene conversaciones con esta firma, aunque las discusiones siguen abiertas y no hay garantía de que concluyan en un acuerdo.

Inception fue fundada a mediados de 2024. El fondo de capital de riesgo M12, perteneciente a Microsoft, participó en su ronda semilla por USD $50.000.000 a finales de 2025. Según una persona cercana a la startup, Inception contrató recientemente a un banco para ayudar en las negociaciones y está buscando una valoración superior a USD $1.000.000.000.

La compañía declinó hacer comentarios. Cursor también rechazó pronunciarse públicamente sobre el tema, mientras que SpaceX no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, siempre según el reporte original.

Un mercado de IA más caro y más agresivo

La evaluación de nuevas compras ocurre en un mercado cada vez más recalentado. El auge de la IA generativa ha disparado el valor de startups con equipos pequeños, pero con tecnología distintiva o personal altamente especializado. Para empresas como Microsoft, la lógica no se limita a comprar productos, sino a asegurar investigadores, ingenieros y enfoques técnicos con potencial estratégico.

Esa presión también proviene de la competencia. Reuters indicó que Microsoft enfrenta rivales poderosos en la búsqueda de acuerdos, en particular SpaceX, la empresa de Elon Musk. Esa competencia se volvió más visible después de que SpaceX comprara la startup de investigación en IA xAI en febrero.

Poco después de que Microsoft se apartara del posible acuerdo con Cursor, SpaceX anunció un trato con esa startup. Además, tres personas familiarizadas con el asunto dijeron que SpaceX también había cortejado a Inception, lo que confirma que la puja por laboratorios pequeños pero prometedores ya involucra a varios gigantes con recursos masivos.

Este tipo de entorno tiene implicaciones más amplias para el ecosistema tecnológico. Cuando los costos del talento y de las adquisiciones se disparan, las grandes empresas pueden reforzar su ventaja competitiva, mientras las firmas más pequeñas deben buscar alianzas o salida temprana. En IA, esa dinámica es especialmente sensible porque la distancia entre líderes y rezagados depende de acceso a chips, datos, computación y científicos de primer nivel.

La carrera por modelos más grandes y más rápidos

Uno de los motivos detrás de la estrategia de Microsoft es técnico. Ponerse al día con OpenAI y otros laboratorios de frontera es una tarea enorme. Investigadores citados en el reporte señalaron que algunos de los laboratorios más avanzados ya trabajan con modelos de alrededor de 10 billones de parámetros, frente a cerca de 1 billón hace tres años.

En términos simples, los parámetros son una medida del tamaño y la complejidad interna de un modelo. No son el único indicador de calidad, pero sí ayudan a entender la escala de recursos que se necesita para competir en la capa más avanzada de la IA. Esa escalada exige inversiones muy altas en entrenamiento, infraestructura y optimización.

Inception intenta diferenciarse con una técnica poco convencional para modelos de lenguaje. Sus sistemas generan texto usando difusión, un método empleado con más frecuencia en generación de imágenes y video mediante IA. A diferencia de los modelos estándar, que producen un token a la vez, la difusión genera y refina múltiples tokens de forma simultánea.

Ese enfoque podría ofrecer ganancias importantes de velocidad. Sin embargo, investigadores de IA también advirtieron que la difusión puede ser impredecible y que todavía no está claro si puede escalar con éxito a modelos gigantescos. En otras palabras, Microsoft no solo estaría evaluando comprar una empresa, sino también asumir un riesgo tecnológico en busca de una ventaja competitiva distinta.

Cualquier eventual acuerdo con startups se sumaría al trabajo interno ya en marcha dentro de Microsoft. Una de las personas consultadas dijo que parte de esa estrategia también incluye equipos liderados por Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind y hoy una figura clave en los esfuerzos de IA de la empresa.

De socio privilegiado a autonomía estratégica

La relación entre Microsoft y OpenAI comenzó en 2019, cuando Microsoft invirtió USD $1.000.000.000 en el entonces poco conocido laboratorio de investigación. El lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 consolidó esa apuesta y convirtió a Microsoft en una referencia del sector, al tiempo que fortaleció el crecimiento de Azure.

Desde entonces, Microsoft ha entregado USD $11.800.000.000 de los USD $13.000.000.000 comprometidos a OpenAI, según una presentación regulatoria del 29 de abril. Además, Michael Wetter, responsable de desarrollo corporativo de la compañía, declaró el miércoles ante un tribunal que Microsoft ha gastado más de USD $100.000.000.000 entre sus inversiones en OpenAI y los costos de infraestructura y alojamiento.

El acuerdo original le dio a Microsoft acceso exclusivo a la tecnología de OpenAI y garantizó a OpenAI recursos de computación para su investigación. Ese marco, que al inicio parecía mutuamente beneficioso, también generó tensiones con el tiempo. Ambas partes, según dos de las personas citadas, llegaron a resentir ciertas limitaciones del contrato.

OpenAI habría concluido que sus necesidades crecían más rápido de lo que Microsoft podía suministrar. Al mismo tiempo, Microsoft estaba impedida contractualmente de construir un modelo fundacional que compitiera con las ofertas de OpenAI. Esa restricción resulta particularmente importante ahora, porque ayuda a explicar por qué la empresa busca nuevas vías para desarrollar capacidad propia.

Con el paso de los años, ambas compañías flexibilizaron varias veces su contrato. Un acuerdo modificado a finales de 2025 permitió a Microsoft construir inteligencia artificial general, descrita en el reporte como una forma avanzada y todavía teórica de IA capaz de realizar tareas complejas mejor que un ser humano.

Luego, a finales de abril, OpenAI y Microsoft alcanzaron otro entendimiento que le da a OpenAI libertad para desarrollar algunos productos con rivales de Microsoft, entre ellos Amazon. Ese cambio muestra una relación menos exclusiva y más pragmática, en la que ambos actores intentan preservar margen de maniobra en uno de los mercados tecnológicos más costosos y estratégicos del momento.

Para los mercados, el mensaje es claro. Microsoft no está rompiendo abruptamente con OpenAI, pero sí quiere reducir su dependencia de un solo proveedor de innovación. En una industria donde la velocidad de ejecución define liderazgo, contar con rutas paralelas de talento, modelos y propiedad tecnológica puede ser tan valioso como una gran alianza.


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