Por Canuto  

Mach Industries, una startup de tecnología de defensa fundada en 2023 por Ethan Thornton, levantó USD $300 millones en una Serie C y alcanzó una valoración de USD $1.800 millones, casi cuatro veces más que hace un año. La compañía acelera el desarrollo de vehículos autónomos, motores de cohete sólido y nuevos sistemas para el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
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  • Mach Industries recaudó USD $300 millones en una Serie C liderada por Infinite Capital y Ribbit Capital.
  • La empresa pasó de una valoración de USD $470 millones en junio de 2025 a USD $1.800 millones en 2026.
  • La startup desarrolla cinco vehículos autónomos y ganó un contrato de la Defense Innovation Unit para un sexto sistema.

 


Mach Industries, una startup estadounidense de tecnología de defensa fundada en 2023, anunció una Serie C por USD $300 millones y alcanzó una valoración de USD $1.800 millones. El salto resulta notable: hace un año, la compañía había recaudado USD $100 millones con una valoración de USD $470 millones.

La empresa, con sede en Huntington Beach, California, está dirigida por Ethan Thornton, fundador y CEO de 22 años. Thornton abandonó el MIT a los 19 años para crear la compañía, que hoy busca posicionarse en un sector donde convergen inteligencia artificial, fabricación avanzada, drones y sistemas autónomos.

Según informó TechCrunch, la nueva ronda casi cuadruplica la valoración de Mach en un año. Infinite Capital, un fondo enfocado en tecnología profunda, y Ribbit Capital lideraron el financiamiento. También participaron Bedrock Capital, Sequoia Capital y Khosla Ventures.

Una ronda sobresuscrita en plena fiebre por la defensa tecnológica

Thornton dijo que Mach inició la búsqueda de capital hace un par de meses. La empresa apuntaba originalmente a USD $200 millones, pero el interés de los inversionistas superó esa meta rápidamente.

“Salimos a recaudar 200 [millones de dólares] y estuvimos extremadamente sobresuscritos en 200 y contentos con el precio, así que decidimos subir a 300. Seguimos sobresuscritos en la marca de 300”, afirmó Thornton.

El apetito de los fondos llega en un momento particular para el capital de riesgo. La inteligencia artificial sigue dominando la conversación tecnológica, pero la tecnología de defensa ganó fuerza como tesis de inversión, en especial por el uso de drones, sistemas autónomos y defensas antidrones en conflictos recientes.

Ucrania se convirtió en una vitrina para estas tecnologías. Allí, los sistemas no tripulados y las armas autónomas han mostrado utilidad en el campo de batalla. Ese contexto elevó el interés por startups que prometen fabricar equipos más rápidos, más baratos y más adaptables que los contratistas tradicionales.

Ribbit Capital, conocido por sus inversiones en fintech, también aparece en otras rondas de alto perfil fuera de su nicho original. El fondo ha participado en acuerdos vinculados con startups de codificación con IA como Cognition y proveedores de infraestructura de cómputo en la nube como Crusoe.

Cinco vehículos autónomos y un sexto proyecto para la Marina

Mach Industries sostiene una cartera de cinco vehículos autónomos en desarrollo. Esa lista incluye Viper, un vehículo de despegue vertical propulsado por jet, y Glide, un planeador de gran altitud con capacidad para lanzar armas.

La compañía también trabaja en Stratos, una plataforma de vigilancia aérea. A eso se suman Dart, un interceptor antidrones de bajo costo, y Pike, un sistema destinado al lanzamiento de municiones de largo alcance.

La startup espera iniciar la producción de al menos tres de esos sistemas el próximo año. Ese calendario muestra la presión de ejecución que enfrentan las empresas de defensa respaldadas por capital de riesgo, ya que sus inversionistas buscan ciclos de desarrollo más cercanos al software que a la industria militar clásica.

La firma también ganó esta semana un contrato del Departamento de Defensa de Estados Unidos para crear un sexto vehículo que aún no había discutido públicamente. Thornton dijo que el contrato proviene de la Defense Innovation Unit, conocida como DIU.

Mach describe ese proyecto como un “avión de ataque independiente de pista” para la Marina. Thornton explicó que se tratará de una aeronave muy grande, y añadió que también podría tener aplicaciones en la industria comercial.

Crecimiento acelerado desde Huntington Beach

El crecimiento operativo de Mach ha sido igual de agresivo. La empresa pasó de tener alrededor de una docena de empleados durante su primer año a unos 350 trabajadores en la actualidad.

La compañía cuenta con una instalación de fabricación de 115.000 pies cuadrados en Huntington Beach. También opera instalaciones de diseño y producción en varias ubicaciones, mientras prepara una ampliación de su capacidad industrial.

“Así que para finales de este año, en 2026, habremos incorporado cuatro nuevas instalaciones de producción”, dijo Thornton. La frase resume la velocidad con la que la startup intenta pasar del diseño a la manufactura.

Thornton relató que el cambio de escala lo golpeó con fuerza durante el último año. Recordó que, dos años atrás, las reuniones generales ocurrían en una sala de conferencias con “como 12 personas”. Luego contrastó esa etapa con la fiesta del segundo aniversario de la empresa.

“En nuestra fiesta de dos años teníamos como más de 200 sillas y solo quedaba espacio de pie”, dijo. Para una compañía de defensa, ese crecimiento implica retos complejos en contratación, seguridad, producción, cumplimiento y gestión de contratos públicos.

La compra de Exquadrum y la carrera por motores de cohete sólido

La ronda también llega después de una adquisición estratégica. Mach compró Exquadrum, una startup de motores de cohete sólido, en un acuerdo de USD $50 millones en efectivo y acciones.

La operación le dio a Mach acceso directo a una capacidad crítica. La compañía afirmó que superó a más de ocho posibles compradores para cerrar el acuerdo, un dato que ilustra el valor de ese tipo de tecnología en el mercado actual.

Los motores de cohete sólido, conocidos como SRM por sus siglas en inglés, enfrentan una escasez aguda. La demanda aumentó por el auge de drones y sistemas de armas, mientras el mercado permanece concentrado en dos grandes contratistas de defensa: Aerojet Rocketdyne y Northrop Grumman.

Los plazos de entrega para adquirir estos motores pueden extenderse durante años. Con Exquadrum, Mach busca controlar su propio suministro y reducir la dependencia de proveedores externos.

La adquisición también abrió una nueva línea comercial llamada Mach Energetics. Esa unidad venderá motores de cohete, lo que amplía el modelo de negocio de la compañía más allá de sus propios vehículos.

Thornton no compartió cifras de ingresos. Sin embargo, dijo que la mezcla actual del negocio se divide en partes iguales: 50% por ventas al gobierno y 50% por ventas a otras empresas.

Capital de riesgo, defensa e innovación rápida

El caso de Mach refleja un cambio más amplio en Silicon Valley. Durante años, muchas firmas tecnológicas evitaron el sector militar por razones culturales, regulatorias o reputacionales. Esa distancia se ha reducido.

Hoy, varios fondos ven la defensa como un mercado donde la innovación privada puede ganar terreno. El argumento central consiste en llevar al ejército productos más rápidos y asequibles, frente a sistemas tradicionales costosos y diseñados a medida.

Ese enfoque se parece al de otras áreas tecnológicas donde los inversionistas buscan ciclos de iteración acelerados. En defensa, sin embargo, las exigencias son más duras. Un producto no solo debe funcionar en laboratorio, también debe operar en entornos hostiles y cumplir estándares militares.

Thornton señaló la velocidad de desarrollo como el aspecto que más orgullo le genera. Para él, esa rapidez define la razón de ser de la empresa y del nuevo ecosistema de startups de defensa.

“Tradicionalmente, se tarda cuatro años en construir un motor a reacción. Eso es más o menos lo más rápido que puedes encontrar en este espacio. Y nosotros pasamos de no tener equipo a formar un equipo y encender un motor a reacción en unos ocho meses”, dijo Thornton.

La valoración de USD $1.800 millones coloca a Mach entre las startups de defensa más observadas por los inversionistas. También eleva las expectativas. Ahora la empresa debe demostrar que puede convertir capital, talento y contratos en producción real a gran escala.

Para los mercados tecnológicos, la historia ofrece otra señal de cómo la frontera entre IA, robótica, aeroespacial y defensa se vuelve cada vez más estrecha. Mach no opera en cripto ni en blockchain, pero su trayectoria interesa a quienes siguen el capital de riesgo, porque muestra hacia dónde fluye el dinero cuando los fondos buscan infraestructura estratégica y aplicaciones de alto impacto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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