Por Canuto  

La inteligencia artificial comienza a desplazar el foco del supermercado: en lugar de buscar productos aislados, los consumidores podrían describir sus objetivos de salud, restricciones y contexto para recibir cestas completas. Neomi defiende este modelo, respaldado por una investigación de McKinsey que muestra una fuerte demanda de recomendaciones nutricionales personalizadas.
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  • Neomi plantea que la IA debe construir cestas a partir de las necesidades de cada persona y no de búsquedas individuales.
  • El 70 % de los consumidores prefiere recibir el supermercado en casa y el 67 % de ellos valora principalmente el ahorro de tiempo.
  • Los fundadores de la empresa advierten que la publicidad solo debería influir en el carrito cuando coincida con la intención del comprador.

 


La compra de supermercado vive una paradoja: las aplicaciones permiten pedir alimentos desde el teléfono, repetir cestas anteriores y recibir los productos en la puerta, pero todavía dejan intacta la parte más difícil del proceso. El consumidor sigue cargando con la tarea de decidir qué necesita, comparar opciones y convertir una intención difusa, como comer mejor o preparar una cena especial, en una lista concreta de artículos.

Ese límite está abriendo espacio para una nueva visión del comercio electrónico, conocida como comercio agéntico, en la que un sistema de inteligencia artificial interpreta objetivos y contexto antes de proponer productos. Dmytro Lylyk y Vladyslav Mehera, cofundadores de Neomi, un asistente de IA para compras de supermercado, sostienen que la tecnología debería comenzar por la persona y no por el estante digital.

Del catálogo de productos a las necesidades del comprador

La investigación de McKinsey sobre supermercados de Norteamérica para 2026, reseñada por TNW, ayuda a explicar por qué este cambio resulta atractivo para los minoristas. El estudio señala que 70 % de los consumidores prefiere la entrega a domicilio cuando compra alimentos en línea, mientras que 67 % de quienes eligen esa modalidad identifica el ahorro de tiempo como una de sus principales razones.

La conveniencia, sin embargo, no elimina el esfuerzo mental que precede al pedido. Las plataformas han perfeccionado la búsqueda, las recomendaciones y la repetición de compras, pero esos mecanismos todavía obligan a las personas a pensar en productos específicos, incluso cuando su necesidad original se expresa en términos más amplios, como una alimentación baja en azúcar o una semana de comidas saludables.

McKinsey también identifica a la inteligencia artificial como una fuerza capaz de transformar el descubrimiento y la toma de decisiones dentro del supermercado. Casi la mitad de los consumidores busca beneficios funcionales concretos en los alimentos, como un mayor contenido de proteína o menos azúcar, y cerca de 55 % afirma que los minoristas que mejor apoyan el bienestar ofrecen recomendaciones nutricionales personalizadas.

Para Lylyk y Mehera, esas señales muestran que el modelo tradicional de navegación está perdiendo fuerza. Su propuesta resume el cambio con una idea: alimentos para la salud, no para los estantes, porque el valor de un producto debería medirse por su relación con una necesidad humana y no únicamente por el lugar que ocupa en un catálogo.

Una cesta construida con contexto

Lylyk afirma que los minoristas y las marcas han invertido durante años en el empaque, la colocación y la visibilidad de los productos para conseguir que sean vistos y elegidos. Según su planteamiento, el sistema debería invertir el orden de la operación y utilizar primero información sobre la salud, las restricciones dietéticas, las preferencias y los objetivos personales del comprador.

La diferencia aparece cuando el usuario expresa una intención sin conocer todavía los artículos que necesita. Una persona que quiere organizar una cena romántica para dos puede describir la ocasión, pero no necesariamente recordar cada ingrediente o complemento adecuado; en ese escenario, la IA puede convertir el contexto en una cesta más completa.

Los fundadores relatan el caso de una usuaria de Neomi que seleccionó la experiencia “Cena romántica para dos” y encontró una botella de vino dentro de la cesta. La compradora no había pedido ese producto de forma específica, pero el sistema lo consideró relevante por el contexto de la ocasión, un ejemplo de cómo una recomendación puede nacer de la intención y no de una búsqueda aislada.

Ese comportamiento exige que los usuarios aprendan a comunicarse de otra manera con los asistentes digitales. Vladyslav Mehera, cuya experiencia combina neurociencia, aprendizaje automático y tecnología para supermercados, explica que las primeras interacciones observadas en 120 cadenas de grandes almacenes se parecían a una búsqueda convencional: los usuarios pedían leche y después pasaban a otro producto individual.

El desafío para la publicidad y el retail media

Neomi intenta orientar a los compradores hacia descripciones más integrales, como lo que comen durante una semana, la cocina que prefieren o el objetivo dietético que desean alcanzar. Mehera considera que este comportamiento no aparecerá de manera automática, sino que requerirá tiempo y aprendizaje mientras las personas entienden que pueden entregar contexto suficiente para que la IA construya una cesta coherente.

La transformación también puede modificar la relación entre supermercados, marcas y plataformas tecnológicas. Los cofundadores imaginan que los consumidores comunicarán sus necesidades alimentarias en sitios web de minoristas, asistentes de IA, aplicaciones de recetas y servicios de dieta, mientras los sistemas traducen esas intenciones en productos disponibles dentro de un inventario concreto.

El cambio plantea una tensión para el retail media, un negocio que suele vender visibilidad destacada a las marcas dentro de las plataformas de compra. Lylyk sostiene que un producto promocionado solo debería entrar en el proceso de decisión cuando encaje con la intención declarada y con el resto de la cesta, porque la publicidad no puede convertirse en una orden disfrazada de recomendación.

El fundador advierte que la IA podría insertar artículos en el carrito únicamente porque cuentan con promoción, aunque no correspondan con las expectativas del comprador. Para él, esa es una línea que no debe cruzarse: la relevancia tendría que preceder a la promoción, especialmente cuando un sistema automatizado influye directamente en una compra y no se limita a mostrar un anuncio.

Una nueva relación entre personas, marcas y supermercados

La visión de Neomi combina el enfoque de Lylyk, orientado a anticipar el futuro del comercio, con la perspectiva técnica de Mehera sobre lo que puede construirse a partir de datos y aprendizaje automático. Esa asociación también expone una dificultad práctica: no basta con desarrollar un asistente capaz de interpretar intenciones, porque el público debe descubrir cómo expresar sus necesidades sin volver a pensar como si estuviera frente a un buscador.

Si el modelo se consolida, las marcas tendrán que responder una pregunta distinta a la de cuánta visibilidad pueden comprar dentro de un supermercado digital. El desafío sería demostrar dónde encaja cada producto en una necesidad real, ya sea una restricción alimentaria, una meta de bienestar, una ocasión social o una preferencia sostenida del consumidor.

Para los minoristas, la promesa consiste en sustituir parte de la navegación por una interacción más directa con la intención del cliente. En lugar de llevar al comprador por una secuencia de categorías y resultados, un asistente podría interpretar el objetivo general, revisar el inventario y presentar una cesta que luego la persona aprueba, modifica o rechaza.

Lylyk y Mehera creen que las empresas deberían comenzar a probar las compras basadas en intención con sus propios consumidores e inventarios mientras el modelo todavía se encuentra en formación. El comercio de supermercados pasó décadas ayudando a las personas a encontrar productos, pero su siguiente etapa podría depender de que la tecnología aprenda primero qué busca resolver la persona que está detrás de la búsqueda.

La fuente de la información, The Next Web, presenta el planteamiento de los fundadores como una señal de cambio en el comercio minorista y recoge sus argumentos sobre personalización, contexto y publicidad. La propuesta todavía enfrenta preguntas sobre confianza, control del comprador y límites comerciales, pero ya modifica el punto de partida de la conversación: el carrito no tendría que ser una colección de artículos, sino una respuesta a una intención.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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