Por Canuto  

Mientras el mercado debate si la inteligencia artificial ya está reemplazando empleos, nuevos datos de contratación sugieren algo menos intuitivo: la ingeniería de software no solo resiste, sino que gana peso dentro de las grandes tecnológicas y startups.
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  • SignalFire afirma que la ingeniería fue la función laboral más resiliente en 2025, pese al auge de herramientas de codificación con IA.
  • La contratación total en grandes tecnológicas cayó 25% frente a 2019, pero los roles de ingeniería solo bajaron 11%.
  • Ejecutivos como Jensen Huang sostienen que la IA hace a los ingenieros más productivos y, por ahora, también más demandados.

 


La idea de que la inteligencia artificial desplazaría rápidamente a los ingenieros de software se ha instalado con fuerza en el debate tecnológico. Sin embargo, nuevos datos de contratación sugieren que esa narrativa todavía no se refleja con claridad en el mercado laboral.

Según un reporte citado por TechCrunch, la ingeniería fue la función laboral más resiliente en 2025. El hallazgo contrasta con la percepción de que las herramientas de codificación impulsadas por IA serían las primeras en reducir de forma sustancial la necesidad de programadores.

El contexto alimenta la discusión. Los despidos en tecnología alcanzaron en mayo su mayor total mensual en años, y la IA fue la razón mencionada con más frecuencia, de acuerdo con la firma de recolocación Challenger, Gray & Christmas.

Aun así, el análisis de SignalFire plantea una lectura distinta. En vez de centrarse en despidos, la firma examinó la contratación como señal más precisa de lo que ocurre en tiempo real dentro de la fuerza laboral tecnológica.

Ese matiz importa para lectores que siguen el cruce entre IA, software y mercados. En muchos sectores, la automatización no elimina una tarea de forma lineal, sino que cambia qué tipo de talento se vuelve más valioso.

La contratación ofrece una señal distinta a la de los despidos

SignalFire aseguró haber rastreado las trayectorias profesionales de millones de empleados en más de 80 millones de empresas. Con esa base, concluyó que la demanda de ingeniería resistió mejor que otras áreas del sector tecnológico.

Asher Bantock, jefe de investigación de SignalFire, explicó que muchas empresas justifican despidos aludiendo directamente a la IA. También indicó que, en esos argumentos, se repite la idea de que un ingeniero ahora puede hacer el trabajo que antes requería varios.

Bantock sostuvo que lo observado sobre el terreno no coincide del todo con esa explicación. A su juicio, si la IA realmente estuviera sustituyendo al talento de ingeniería, ese sería el primer rubro en mostrar una contracción fuerte de contratación.

Los números presentados por la firma apuntan en otra dirección. La contratación total en grandes empresas tecnológicas cayó 25% frente a los niveles de 2019, pero los puestos de ingeniería registraron una baja mucho menor, de 11%.

El contraste se vuelve más claro al mirar la composición de las nuevas incorporaciones. En 2025, los ingenieros representaron 55% de todas las contrataciones entre las 12 empresas que SignalFire clasifica como grandes tecnológicas.

Ese grupo incluye a Alphabet, Meta, Apple, Amazon, Microsoft, Netflix, Nvidia, Tesla, Uber, Airbnb, Block y Stripe. En 2019, los ingenieros representaban apenas 46% de los nuevos reclutas dentro de ese mismo conjunto.

La diferencia sugiere que, incluso en un entorno de recorte general de contrataciones, la prioridad relativa de la ingeniería aumentó. Es decir, las empresas están contratando menos en total, pero dentro de ese total están reservando una porción mayor para perfiles técnicos.

Startups también refuerzan la demanda por ingenieros

La resistencia no aparece solo en corporaciones consolidadas. SignalFire también observó una tendencia favorable en startups de etapa temprana, donde la necesidad de construir producto suele ser aún más sensible a la productividad del equipo técnico.

Según sus datos, estas startups contrataron colectivamente 7% más ingenieros en 2025 que en 2019. El dato resulta relevante porque el financiamiento de riesgo y el ritmo de expansión de muchas firmas emergentes han atravesado un ciclo menos exuberante que en años previos.

En otras palabras, ni siquiera en un entorno de mayor cautela financiera la ingeniería perdió centralidad. Para nuevas compañías que compiten por iterar rápido, lanzar funciones y adaptarse al mercado, el talento técnico sigue siendo una palanca difícil de sustituir.

Esto ayuda a entender por qué la adopción de IA no necesariamente se traduce en menos contrataciones. Si una herramienta eleva el rendimiento de un desarrollador, también puede aumentar la ambición de producto y el volumen de proyectos considerados viables.

Desde esa óptica, la automatización parcial del código no destruye la función, sino que amplía su frontera. El ingeniero deja de dedicar parte de su tiempo a tareas repetitivas y pasa a encargarse de más arquitectura, integración, supervisión y nuevas ideas.

Para audiencias interesadas en IA y mercados, esta dinámica recuerda otros episodios de cambio tecnológico. La eficiencia no siempre reduce la demanda laboral de manera directa, especialmente cuando el costo de producir más software cae y el apetito por construir crece.

El debate sigue abierto entre advertencias y cautela empírica

La discusión sobre empleo e IA sigue lejos de resolverse. El año pasado, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, advirtió que la IA podría destruir la mitad de todos los trabajos de cuello blanco de nivel inicial y empujar el desempleo hasta 20% en cinco años.

Ese pronóstico elevó la ansiedad en buena parte del sector profesional. No obstante, el propio economista jefe de Anthropic, Peter McCrory, dijo en marzo que todavía no veía efectos significativos impulsados por la IA en la fuerza laboral.

McCrory señaló a TechCrunch que no había, al menos por ahora, una diferencia material importante en las tasas de desempleo. La observación comparó a trabajadores que usan Claude para automatizar la tarea central de su empleo con otros en ocupaciones menos expuestas a IA.

Entre los primeros mencionó redactores técnicos, empleados de entrada de datos e ingenieros de software. Entre los segundos situó trabajos que requieren interacción física y destreza con el mundo real.

Su comentario no niega que pueda haber cambios futuros. Más bien sugiere que, en la evidencia disponible hasta ahora, el impacto agregado todavía no es tan visible como algunos discursos más alarmistas anticipaban.

Ese contraste entre pronóstico y datos actuales es importante. En mercados emergentes, IA generativa y software empresarial, la diferencia entre una tendencia potencial y un efecto ya materializado puede alterar decisiones de inversión, contratación y formación profesional.

Jensen Huang y la paradoja de una mayor productividad

Jensen Huang, CEO de Nvidia, fue incluso más categórico al rechazar la tesis de sustitución masiva de ingenieros. En una entrevista realizada en abril en la Escuela de Negocios de Graduados de Stanford, afirmó que la teoría de que la IA destruirá todos los empleos de ingeniería de software es equivocada.

Su argumento fue el inverso. Huang sostuvo que, ahora que todos los ingenieros en Nvidia usan IA agente, los ingenieros de software están más ocupados que nunca.

La explicación gira en torno a un fenómeno sencillo de entender. Si los agentes escriben código casi de manera instantánea, el cuello de botella deja de ser la producción mecánica y se desplaza hacia la generación de nuevas ideas, decisiones y objetivos.

En ese escenario, la IA actúa como multiplicador del trabajo humano. El resultado no sería menos ingeniería, sino más capacidad para intentar proyectos, corregir errores, lanzar funciones y acelerar experimentos dentro de una misma organización.

El artículo vincula esta situación con la paradoja de Jevons. Esa idea económica plantea que, cuando un recurso se vuelve más eficiente, su demanda no necesariamente cae y puede aumentar porque el uso total se expande.

Bantock resumió ese punto con una frase elocuente. Dijo que los ingenieros se volvieron de repente mucho más productivos y que hay trabajo infinito para ellos.

La formulación puede sonar hiperbólica, pero refleja el núcleo de la tesis. En software, una mejora fuerte de productividad puede abrir espacio para más producto, más automatización y más ambición empresarial, no solo para recortar plantilla.

Qué significa esto para el mercado laboral tecnológico

Por ahora, la lectura más prudente es que la IA sí está reordenando prioridades, pero no ha demostrado un reemplazo masivo de ingenieros. Al menos en los datos de contratación revisados por SignalFire, la función técnica conserva un peso estratégico superior al de otras áreas.

Eso no significa que todos los perfiles estén igualmente protegidos. El texto original remarca que existe una contracción general de contrataciones en tecnología, por lo que la resiliencia de ingeniería ocurre dentro de un mercado más selectivo y menos expansivo que el de 2019.

También conviene distinguir entre productividad individual y demanda agregada. Una empresa puede necesitar menos personas para una tarea concreta, pero al mismo tiempo decidir acometer más proyectos, lo que sostiene o incrementa la necesidad total de talento técnico.

Para estudiantes, inversionistas y profesionales del ecosistema digital, la conclusión provisional es clara. La IA parece estar elevando el valor del ingeniero capaz de trabajar con estas herramientas, más que eliminando la función de raíz.

El futuro todavía puede traer ajustes más profundos. Pero, con la evidencia disponible en 2025 y los comentarios de ejecutivos y economistas citados, la ingeniería de software se perfila menos como víctima inmediata de la IA y más como uno de sus principales amplificadores.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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