Por Canuto  

Un informe de Deloitte calcula que la economía lunar podría generar hasta USD $566.000 millones para 2050, mientras SpaceX intensifica sus planes de infraestructura, transporte y manufactura fuera de la Tierra. El escenario más ambicioso incluso contempla efectos indirectos que elevarían el valor potencial por encima de USD $1,1 billones.
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  • Deloitte estima entre USD $343.000 millones y USD $566.000 millones de actividad lunar para 2050, según la velocidad con que avance la infraestructura.
  • SpaceX plantea hitos como el acoplamiento de su nave con Artemis III en 2027 y el regreso de seres humanos a la Luna en 2028.
  • El hielo de agua, el helio-3 y los centros de datos orbitales aparecen entre las apuestas tecnológicas con mayor potencial, aunque también con alta incertidumbre.


La Luna dejó de ser únicamente un destino científico y comienza a perfilarse como una posible plataforma económica. Un informe de Deloitte estima que la actividad lunar podría generar entre USD $343.000 millones y USD $566.000 millones para 2050, dependiendo de la velocidad con que se desplieguen el transporte, la energía, las comunicaciones y los servicios de soporte. En un escenario de crecimiento acelerado, los efectos indirectos de esa infraestructura podrían elevar el valor potencial por encima de USD $1,1 billones.

La proyección llega en un momento de creciente interés empresarial por las actividades espaciales, con SpaceX como uno de los principales impulsores de la conversación comercial. Elon Musk describió recientemente planes para construir fábricas en la Luna, una idea que incluso él calificó de “totalmente loca”, aunque el fundador y CEO de la compañía mantiene una reconocida capacidad para atraer capital y atención hacia proyectos de largo plazo. La consultora advierte, sin embargo, que el tamaño final del mercado dependerá de avances tecnológicos y operativos todavía no garantizados.

Una economía que necesita infraestructura

El estudio, titulado “Building the Lunar Economy”, analiza los componentes que tendrían que existir antes de que otros negocios puedan desarrollarse. Deloitte agrupa dentro de la actividad lunar central el transporte hacia y desde la Luna, la movilidad en superficie, las comunicaciones, la energía, la construcción, el soporte vital y el manejo del regolito, el polvo compuesto por fragmentos de roca que cubre el suelo lunar.

En el escenario de mayor crecimiento, esa actividad central representaría alrededor de USD $282.000 millones para 2050. El transporte, la energía y el procesamiento del regolito concentrarían USD $206.000 millones, mientras que la energía aportaría otros USD $44.000 millones, de acuerdo con el desglose del informe. Las cifras reflejan que la primera oportunidad comercial no estaría necesariamente en extraer recursos, sino en crear las condiciones para que personas, equipos y empresas puedan operar de forma sostenida.

El segundo grupo corresponde a la actividad habilitada, es decir, mercados que podrían surgir una vez que exista infraestructura funcional. Deloitte calcula que este conjunto podría sumar hasta USD $284.000 millones en el escenario acelerado, con oportunidades vinculadas a nuevos materiales, producción espacial, servicios de datos y otras aplicaciones que todavía no tienen una demanda plenamente comprobada.

La consultora basó sus conclusiones en entrevistas con fundadores, ingenieros, inversionistas y funcionarios gubernamentales, además de más de 400 insumos utilizados en sus modelos. Brett Loubert, quien lidera la práctica espacial de Deloitte y participó como coautor, señaló que el impulso se intensificó durante el último año, en paralelo con un periodo récord para la inversión de capital de riesgo en tecnología espacial.

SpaceX acelera la agenda lunar

SpaceX ocupa un lugar central en este proceso porque su cohete Starship busca transportar grandes volúmenes de carga y, eventualmente, pasajeros a destinos fuera de la órbita terrestre. La empresa ya habría invertido más de USD $15.000 millones en el desarrollo del vehículo, diseñado para llevar hasta 100 toneladas métricas a órbita, aunque su objetivo estratégico de largo plazo sigue incluyendo el transporte hacia Marte.

Durante la llamada de resultados más reciente, la presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, presentó como hitos de corto plazo el acoplamiento de la nave con Artemis III en 2027 y la meta de lograr “botas en la Luna en 2028”. El cambio de énfasis hacia la Luna ocurrió después de que la compañía concentrara buena parte de su comunicación pública en Marte y en el objetivo de establecer allí una colonia humana de un millón de habitantes.

La secuencia lunar podría convertirse en un paso estratégico antes de intentar una expansión interplanetaria más ambiciosa. Una base de operaciones, una red de transporte y sistemas de abastecimiento en la Luna permitirían probar tecnologías en un entorno más cercano que Marte, aunque la distancia, la radiación, el polvo y la ausencia de una atmósfera respirable seguirían imponiendo desafíos considerables.

El interés financiero también ha acompañado la promoción de Musk y el crecimiento de la compañía. Según la información citada por la fuente, SpaceX salió a bolsa el 12 de junio con una valoración de USD $2 billones, que posteriormente descendió a USD $1,8 billones, mientras el propio Musk elevó durante la llamada la proyección interna de ingresos de la empresa para 2030, un objetivo que depende en buena medida de su negocio de inteligencia artificial.

Capital, proveedores y nuevos participantes

La expansión del sector ya está creando una cadena empresarial que va más allá de los contratistas aeroespaciales tradicionales. Exempleados de SpaceX han fundado compañías dedicadas a la movilidad y la infraestructura espacial, y Forbes contabiliza 141 empresas relacionadas con antiguos trabajadores de la compañía, con un valor conjunto de USD $10.600 millones.

Un análisis de rondas de financiamiento divulgadas públicamente entre agosto de 2025 y julio de 2026 identificó 47 acuerdos, con una ronda mediana de USD $40 millones y una media de USD $116,2 millones. Los fabricantes de naves espaciales dominaron la captación, al reunir USD $2.300 millones en 26 operaciones, equivalentes al 43% del capital recaudado en ese periodo.

La participación empresarial también alcanza industrias que no pertenecen directamente al sector aeroespacial. Prada aportó experiencia textil para ayudar a diseñar trajes espaciales capaces de soportar temperaturas extremas, mientras Oakley desarrolló una visera dorada para astronautas que busca funcionar tanto en la oscuridad como bajo exposición directa al Sol.

Para Loubert, el atractivo del sector surge de la multiplicación de datos y servicios que pueden entregarse desde la órbita y más allá. La idea de una economía lunar, por tanto, no depende de una sola empresa, sino de una combinación de gobiernos, startups respaldadas por capital de riesgo, inversores, firmas de defensa y grandes corporaciones que intentan ocupar posiciones tempranas.

El hielo de agua como combustible espacial

Entre las oportunidades más relevantes aparece la extracción de hielo de agua en los polos lunares. Ese recurso podría procesarse para separar oxígeno e hidrógeno líquidos, componentes utilizables como propulsor para cohetes, lo que abriría la posibilidad de abastecer misiones en el espacio sin transportar todo el combustible desde la Tierra.

El informe compara los costos de transportar un kilogramo de combustible para cohetes: USD $1 desde la Tierra, aproximadamente USD $4.000 en la órbita terrestre baja y cerca de USD $36.000 en la superficie lunar cuando el propulsor se envía desde nuestro planeta. Jim Zukin, economista citado por Deloitte, describió el hielo de agua como “el petróleo de la Luna” porque una producción a escala podría reducir el costo de los viajes y habilitar rutas entre estaciones, ciudades y plataformas espaciales.

La extracción y el procesamiento del hielo todavía están lejos de convertirse en una industria madura. Para hacerlo posible se necesitarían vehículos de exploración, equipos de perforación, plantas de procesamiento, almacenamiento criogénico, generación eléctrica y sistemas de distribución que funcionen en un ambiente extremo y con comunicaciones limitadas.

Por esa razón, el valor calculado por Deloitte representa una oportunidad potencial y no ingresos asegurados. La materialización del mercado dependerá de que las misiones demuestren la presencia y accesibilidad del hielo, de que los procesos de extracción sean económicamente viables y de que exista suficiente demanda de combustible para justificar las inversiones iniciales.

Computación orbital y recursos todavía inciertos

El escenario acelerado del informe valora en USD $114.500 millones el mercado de nuevos recursos y materiales, impulsado principalmente por el propulsor derivado del hielo lunar y por el helio-3. Este isótopo está incrustado en el suelo de la Luna y podría tener aplicaciones como combustible, además de utilizarse para enfriar sistemas de computación cuántica, aunque su extracción comercial aún enfrenta importantes barreras tecnológicas.

Deloitte también estima en USD $105.900 millones la producción en el espacio dentro del escenario de alto crecimiento. La lógica es que ciertos procesos podrían beneficiarse de condiciones difíciles de reproducir en la Tierra, mientras la fabricación de componentes, materiales o sistemas en órbita podría reducir la necesidad de transportar productos terminados desde la superficie terrestre.

La computación espacial, sin embargo, avanza a un ritmo distinto y más cercano que la minería lunar. Google presentó el Proyecto Suncatcher, basado en grupos de satélites para tareas de cómputo, y Starcloud, respaldada por Nvidia, lanzó un satélite con un chip H100 diseñado para operar en el espacio y utilizado para entrenar un modelo de inteligencia artificial en órbita.

SpaceX solicitó a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos autorización para lanzar un millón de satélites destinados a respaldar centros de datos espaciales. El atractivo de estas instalaciones incluye el acceso casi continuo a energía solar y el enfriamiento radiativo, aunque Deloitte subraya que el desafío principal sigue siendo alcanzar una escala suficiente para que el modelo resulte competitivo.

Causas de movimientos recientes

En este caso no se describe un movimiento reciente de un activo financiero cuyo catalizador pueda atribuirse de forma verificable. La información disponible apunta a anuncios, planes y proyecciones de largo plazo, no a una reacción de mercado con causa confirmada.

El valor de lo que todavía no existe

Además de la actividad central y de los mercados habilitados, Deloitte calcula un posible efecto de innovación, investigación e inspiración humana que no incorporó a su estimación principal. Raquel Buscaino, coautora del informe y líder del equipo de Tecnologías Novedosas y Exponenciales de Deloitte, valoró ese efecto en USD $541.000 millones adicionales, una cifra que elevaría el escenario de crecimiento acelerado por encima de USD $1,1 billones.

La consultora decidió excluir ese monto del cálculo principal para evitar exagerar el tamaño de una economía que todavía se encuentra en sus primeras etapas. El valor adicional intenta reflejar innovaciones que podrían aparecer gracias a la presencia humana y empresarial en la Luna, así como descubrimientos cuyos usos comerciales todavía no pueden anticiparse.

Buscaino afirmó que la incertidumbre constituye una característica del sector espacial y no necesariamente un defecto del análisis. Según su explicación, existen señales tempranas de demanda en infraestructura y mercados iniciales, pero las oportunidades de mayor impacto podrían surgir en áreas que actualmente no forman parte de las proyecciones empresariales.

La apuesta lunar combina una oportunidad económica extraordinaria con obstáculos igualmente extraordinarios. Antes de que los cálculos se conviertan en ingresos, las compañías tendrán que demostrar que pueden transportar carga, generar energía, proteger equipos, mantener comunicaciones y operar con seguridad en un entorno donde cada error puede multiplicar los costos.

Con SpaceX acelerando sus metas y empresas de sectores diversos buscando una posición, la Luna se transforma en un laboratorio para la próxima generación de infraestructura espacial. El tamaño definitivo de ese mercado sigue siendo incierto, pero la competencia por construir sus primeros servicios ya comenzó.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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