Cornelis obtuvo USD $205 millones y presentó una red abierta que busca reducir el tiempo que las GPU desperdician esperando datos, en una ofensiva contra la ventaja de Nvidia.
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- La empresa recaudó USD $205 millones en una ronda liderada por IAG Capital Partners.
- Active Compute Fabric incorpora capacidades de cómputo programable a la red para coordinar el procesamiento y el movimiento de datos.
- Cornelis compite con una arquitectura abierta compatible con distintas GPU y aceleradores.
🚨 Cornelis recauda USD 205 millones para competir con Nvidia
Presentó Active Compute Fabric, una red abierta con cómputo programable para coordinar datos y procesamiento en IA.
IAG Capital Partners lideró la ronda. También anunció una colaboración con Qualcomm, sin métricas… pic.twitter.com/AqbKypgE4Q
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 14, 2026
Cornelis recauda USD $205 millones para desafiar el dominio de Nvidia en la infraestructura de IA
Cornelis, una empresa de infraestructura para inteligencia artificial, recaudó USD $205 millones en una ronda liderada por IAG Capital Partners y presentó una tecnología de redes diseñada para mejorar la comunicación entre chips. La compañía sostiene que una parte importante del rendimiento de las GPU se pierde mientras los procesadores esperan la llegada de datos, un problema que adquiere mayor relevancia a medida que los sistemas de IA utilizan conjuntos de chips cada vez más grandes y complejos.
La firma anunció el financiamiento el lunes 14 de septiembre de 2026, junto con la presentación de Active Compute Fabric, una arquitectura que busca coordinar el movimiento de información y el procesamiento dentro de las infraestructuras de cómputo. La propuesta incorpora capacidades de cómputo programable en la red, con el objetivo de convertirla en una parte más activa del funcionamiento de los sistemas de IA.
Una red para reducir la espera de las GPU
Las GPU se han convertido en componentes centrales para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial, pero su desempeño no depende únicamente de la potencia de cada chip. También resulta determinante la velocidad con la que reciben los datos necesarios para continuar sus operaciones, por lo que las conexiones entre procesadores, memoria y otros aceleradores pueden convertirse en un cuello de botella.
Active Compute Fabric intenta abordar ese problema desde la capa de red, que funciona como el sistema encargado de transportar información entre los distintos elementos de una infraestructura de IA. Cornelis plantea una red capaz de participar de manera más activa en el cómputo, en lugar de limitarse a transportar datos entre los procesadores.
La propuesta busca coordinar el procesamiento y la transmisión de información para mantener ocupadas las unidades de cómputo durante una mayor parte del tiempo. Sin embargo, la información disponible sobre el anuncio no ofrece cifras específicas que permitan medir cuánto se reduciría la espera de las GPU o qué incremento de rendimiento se habría obtenido.
La promesa comercial de Cornelis no consiste en fabricar una nueva GPU, sino en mejorar la forma en que diferentes chips colaboran dentro de un sistema. Esa distinción es importante porque una red más eficiente podría beneficiar a centros de datos que combinan GPU y aceleradores de distintos proveedores, siempre que la arquitectura consiga funcionar con suficiente rendimiento y compatibilidad.
El planteamiento también refleja un desafío habitual en los sistemas de IA de gran escala: aumentar la capacidad de procesamiento exige coordinar enormes volúmenes de datos sin que la comunicación interna se convierta en el límite principal. Cornelis busca que su tecnología reduzca ese desperdicio operativo, aunque todavía no se han divulgado métricas públicas sobre sus resultados en entornos de producción.
La apuesta por una arquitectura abierta
Cornelis compite con Nvidia mediante una arquitectura abierta, lo que significa que su propuesta está orientada a trabajar con diferentes tipos de hardware de GPU y aceleradores dentro de la estructura de red. Esta característica apunta a empresas que desean evitar que toda su infraestructura dependa de un único proveedor o que necesitan combinar componentes adquiridos en distintas etapas.
Los chips de Nvidia pueden ejecutarse técnicamente sobre otras estructuras de red, pero la compañía optimiza sus productos para trabajar con su propio software y con el conjunto completo de herramientas que ofrece a sus clientes. Esa integración facilita la implementación de sistemas basados en Nvidia y, al mismo tiempo, hace más atractivo permanecer dentro de su ecosistema de hardware y software.
La ventaja de Nvidia, por tanto, no se limita a la capacidad de sus procesadores individuales. Su posición también se apoya en la relación entre las GPU, las redes, las bibliotecas de software y las herramientas que permiten a los desarrolladores construir aplicaciones de IA con menos fricciones técnicas, una combinación que Cornelis intenta disputar desde el componente de conectividad.
La arquitectura abierta puede resultar especialmente relevante para operadores que buscan flexibilidad frente a la escasez, el costo o la disponibilidad de determinados chips. Sin embargo, la propuesta tendrá que demostrar que esa libertad no implica sacrificios importantes en rendimiento, soporte o facilidad de uso, factores que suelen pesar tanto como la compatibilidad al decidir una infraestructura empresarial.
Financiamiento y expansión del producto
La ronda de USD $205 millones fue liderada por IAG Capital Partners, aunque la información disponible no detalla la participación de otros inversionistas ni especifica cómo se distribuirá el capital. La recaudación proporciona a Cornelis recursos para continuar el desarrollo de su tecnología de redes y competir en un mercado donde la infraestructura se ha convertido en uno de los segmentos más disputados de la economía de la IA.
El anuncio también incluyó una colaboración con Qualcomm, según la información publicada sobre la presentación. El acuerdo vincula la propuesta de Active Compute Fabric con el esfuerzo por ampliar las opciones de conectividad y cómputo para infraestructuras de inteligencia artificial, aunque no se divulgaron resultados de rendimiento ni detalles de despliegues comerciales derivados de esa colaboración.
La compañía presentó Active Compute Fabric como una expansión hacia las redes de escala vertical, además de su actividad en redes para sistemas de alto rendimiento y cargas de IA. La información disponible describe la arquitectura y sus objetivos, pero no confirma que el producto ya haya sido enviado a clientes ni proporciona nombres de implementaciones comerciales.
Tampoco se han divulgado detalles suficientes sobre una nueva generación del producto o sobre un lanzamiento previsto para finales de 2026. Por ahora, el anuncio se concentra en la presentación de Active Compute Fabric, el financiamiento y la colaboración con Qualcomm.
Más empresas buscan abrir el mercado de IA
Cornelis forma parte de una nueva ola de empresas que intenta reducir, pieza por pieza, el dominio de Nvidia sobre la infraestructura de inteligencia artificial. Algunas compañías compiten con nuevos aceleradores, mientras que otras buscan oportunidades en redes, memoria, software u otras capas que permiten que los chips trabajen juntos con mayor eficiencia.
Este movimiento no significa que Nvidia haya perdido su posición, sino que su liderazgo ha creado un mercado suficientemente atractivo para que surjan alternativas especializadas. Una empresa como Cornelis puede concentrarse en resolver un problema concreto, como la espera de datos, y ofrecer una opción que complemente o sustituya determinados elementos del conjunto tecnológico dominante.
Para los compradores de infraestructura, una mayor variedad de proveedores puede traducirse en más capacidad de negociación y en una reducción de la dependencia de un solo ecosistema. También introduce nuevos desafíos, porque integrar hardware, redes y software de diferentes fabricantes puede exigir más trabajo técnico y generar responsabilidades repartidas entre varias empresas.
El resultado de esta competencia dependerá de la adopción que Cornelis consiga entre operadores de centros de datos y desarrolladores de sistemas de IA. Por ahora, la empresa cuenta con financiamiento, una arquitectura de red presentada públicamente y una colaboración con Qualcomm, pero todavía no ha divulgado métricas públicas que permitan medir cuánto ha reducido la espera de las GPU o qué escala comercial ha alcanzado.
La estrategia de Cornelis se apoya en una idea clara: la eficiencia de la inteligencia artificial no depende únicamente de fabricar chips más potentes, sino también de asegurar que esos chips reciban y compartan información sin interrupciones innecesarias. Si Active Compute Fabric logra cumplir esa promesa con distintos aceleradores, la empresa podría convertirse en una pieza relevante de la competencia que busca erosionar gradualmente la ventaja de Nvidia.
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