Base Power, la startup respaldada por Andreessen Horowitz, comenzó a vender baterías domésticas en Illinois con tarifas eléctricas 25% más bajas que las de ComEd. Su llegada a la red de PJM ocurre en un momento delicado, marcado por el auge de los centros de datos, la escasez de nueva generación y una fuerte subida en los precios mayoristas de la electricidad.
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- Base Power inició operaciones en Illinois, su primer mercado dentro del territorio operado por PJM Interconnection.
- La empresa ofrece tarifas eléctricas 25% más bajas que ComEd y despliega baterías residenciales desde 25 kilovatios-hora.
- La expansión coincide con una crisis de capacidad en PJM, donde los precios mayoristas casi se duplicaron en el último año.
⚡ Base Power llega a Illinois con electricidad 25% más barata.
La startup respaldada por Andreessen Horowitz comienza a vender baterías domésticas.
Su entrada en el mercado se produce en un momento crítico para la red PJM.
Los precios mayoristas de electricidad han casi… pic.twitter.com/xSjfq4HqoB
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Base Power, la startup de almacenamiento energético respaldada por Andreessen Horowitz, comenzó a vender sus grandes sistemas de baterías domésticas a residentes de Illinois. El movimiento marca su primera entrada en el territorio de PJM Interconnection, el operador de red más grande de Estados Unidos por extensión geográfica.
La expansión no llega en un momento cualquiera. PJM atraviesa una etapa de fuerte presión por el crecimiento acelerado de la demanda eléctrica, impulsado en parte por una nueva ola de centros de datos.
Más allá de Illinois, el territorio de PJM incluye el norte de Virginia, una de las regiones con mayor densidad de centros de datos del planeta. Esa concentración, combinada con la falta de nuevas fuentes de generación, ha tensionado con fuerza el mercado eléctrico regional.
Según reportó TechCrunch, los precios mayoristas de la electricidad en PJM casi se duplicaron en el último año. Ese deterioro ha elevado la preocupación sobre la capacidad de la red para responder a nuevos picos de consumo.
En ese contexto, la propuesta de Base Power se apoya en un modelo que mezcla baterías residenciales de gran tamaño con suministro directo de electricidad. La empresa no solo instala almacenamiento en los hogares, sino que usa esa capacidad como una especie de planta de energía virtual distribuida.
Una entrada a Illinois en medio de una red bajo presión
Base Power se lanzó hace dos años en Texas con el objetivo de construir una planta de energía virtual centrada en baterías residenciales. Desde entonces, la compañía ha buscado aprovechar la flexibilidad del almacenamiento distribuido para responder a las necesidades de la red.
Sus baterías comienzan en 25 kilovatios-hora, un tamaño superior al de muchas soluciones competidoras del segmento doméstico. Ese detalle es importante porque una mayor capacidad permite desplazar más consumo hacia las horas de menor precio y entregar más respaldo cuando la red está exigida.
A diferencia de otras firmas del sector, Base no basa su propuesta en la simple venta del equipo. Su esquema exige a los clientes comprar electricidad directamente a la compañía.
En Illinois, esa oferta llega con un incentivo contundente para el usuario final. La empresa asegura tarifas 25% más bajas que las de la utility ComEd.
La expansión ocurre justo cuando PJM se encuentra bajo escrutinio por su manejo del alza de la demanda. El sistema eléctrico regional ha debido enfrentar una combinación difícil de resolver entre crecimiento acelerado del consumo y lentitud para incorporar nueva capacidad.
La presión no es solo teórica ni de largo plazo. La situación ha llegado a tal nivel que AEP, una de las utilities más grandes de la región, ha amenazado con abandonar el mercado.
Centros de datos, cuellos de botella y precios más altos
Para los lectores menos familiarizados con el tema, PJM Interconnection coordina una gran porción del sistema eléctrico en Estados Unidos. Su función es equilibrar oferta y demanda, gestionar mercados mayoristas y asegurar que la red opere con estabilidad.
Ese equilibrio se ha vuelto más frágil durante los últimos cuatro años. La demanda de electricidad se ha disparado, mientras la incorporación de nuevos recursos no ha seguido el mismo ritmo.
Uno de los motores de ese cambio ha sido el auge de los centros de datos. Infraestructuras de este tipo consumen volúmenes muy elevados de energía y requieren suministro constante, lo que añade presión a redes ya congestionadas.
El norte de Virginia representa un caso emblemático dentro del territorio de PJM. Su densidad de centros de datos figura entre las más altas del mundo, y eso ha convertido a la zona en un punto crítico del debate energético estadounidense.
Cuando una red enfrenta más demanda sin suficiente generación nueva, los precios mayoristas tienden a subir. Eso es justamente lo que ocurrió en PJM, donde el costo de la electricidad casi se duplicó en el último año.
La dificultad se agravó porque PJM había pausado desde 2022 las solicitudes para nuevas fuentes de generación. La cola de interconexión solo reabrió en abril, después de un extenso periodo de parálisis.
Esa decisión dejó al operador llegando tarde a una fase de crecimiento del consumo mucho más agresiva que la prevista. En otras palabras, la demanda aceleró mientras buena parte de la nueva oferta seguía esperando permiso para conectarse.
El modelo de Base Power y su ventaja regulatoria
La propuesta de Base Power busca evitar parte de ese cuello de botella. En lugar de depender de grandes proyectos de generación que deben pasar por largas esperas de interconexión, la empresa despliega capacidad directamente en viviendas ya conectadas a la red.
Ese enfoque se conoce como capacidad detrás del medidor. Significa que los activos energéticos se instalan del lado del consumidor final, donde ya existe una conexión eléctrica operativa.
La ventaja práctica es clara. Si un hogar ya está interconectado, instalar allí una batería puede ser mucho más rápido que construir una nueva planta y esperar años para su autorización y conexión formal al sistema.
Zach Dell, fundador y CEO de Base Power, explicó a Canary Media que la empresa está desplegando capacidad detrás del medidor en la vivienda residencial, por lo que no tiene que esperar en la cola de interconexión. Esa frase resume buena parte de su tesis de crecimiento.
Históricamente, PJM ha sido lento en adoptar nuevas tecnologías como el almacenamiento de energía distribuido. Por eso, el enfoque residencial de Base también funciona como una forma de eludir la inercia institucional del operador.
Para el mercado energético, el punto de fondo es relevante. En escenarios de saturación, la velocidad de despliegue puede ser tan importante como el tamaño total de la capacidad instalada.
Texas como prueba operativa antes del salto a PJM
Antes de llegar a Illinois, Base ya había acumulado experiencia relevante en Texas. Allí opera más de 500 megavatios-hora de almacenamiento en baterías.
La lógica comercial y técnica de ese sistema es relativamente directa. La empresa carga las baterías cuando los precios de la electricidad son bajos y las descarga cuando la red necesita más energía.
Ese arbitraje beneficia tanto al sistema como al operador del activo. Por un lado, ayuda a suavizar picos de demanda y, por otro, mejora la economía del almacenamiento al comprar barato y despachar en momentos más valiosos.
La experiencia texana también le da a Base una credencial práctica frente a inversionistas y reguladores. No se trata de una promesa en papel, sino de un modelo ya desplegado a escala significativa.
En mercados con volatilidad de precios, el almacenamiento distribuido puede convertirse en una pieza estratégica. Además de reducir presión sobre la red, ofrece resiliencia local a los hogares y crea una nueva capa de flexibilidad para el sistema eléctrico.
Esa lógica resulta familiar para quienes siguen de cerca sectores como infraestructura digital, inteligencia artificial o minería de Bitcoin. Todos ellos comparten una misma preocupación: asegurar acceso estable y competitivo a energía en un entorno de demanda creciente.
Capital, expansión y una lectura más amplia del mercado energético
El crecimiento de Base Power también ha estado respaldado por una fuerte inyección de capital. En octubre, la startup anunció una ronda de financiación de USD $1.000 millones liderada por Addition.
Esa operación siguió a una ronda de USD $200 millones cerrada en abril de 2025. En ella participaron Andreessen Horowitz, Lightspeed Venture Partners y Valor Equity Partners.
La secuencia de financiamiento sugiere que los inversionistas ven una oportunidad estructural, no solo coyuntural. La electrificación de la economía y el auge de los centros de datos están redefiniendo la competencia por capacidad energética en Estados Unidos.
El caso de Base también ilustra un cambio más amplio en la forma de pensar la infraestructura eléctrica. Durante décadas, la respuesta típica ante mayor demanda fue construir más generación centralizada y ampliar redes con tiempos largos de ejecución.
Ahora gana terreno una lógica más modular y distribuida. Baterías instaladas en hogares pueden actuar, coordinadas por software, como una red de recursos flexible capaz de responder más rápido que muchos proyectos convencionales.
Eso no elimina la necesidad de nueva generación ni resuelve por sí solo los problemas de PJM. Sin embargo, sí muestra que parte del alivio puede venir de arquitecturas descentralizadas que aprovechan activos ya conectados.
La llegada de Base a Illinois, por tanto, tiene un peso que va más allá de una simple expansión comercial. También funciona como prueba de cómo startups bien capitalizadas intentan ocupar vacíos que los operadores tradicionales y los procesos regulatorios no han resuelto con suficiente rapidez.
Si la presión de los centros de datos continúa y la interconexión de nuevos proyectos sigue siendo lenta, modelos como este podrían ganar relevancia. En una red más exigida y cara, la velocidad para desplegar capacidad útil puede convertirse en la ventaja decisiva.
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