Por Canuto  

Atlas Atomics, la startup nuclear respaldada por Vivek Ramaswamy, habría recaudado cerca de USD 400 millones con una valoración de USD 1.900 millones. Su apuesta es un reactor de agua pesada que podría operar con uranio natural, aunque la cadena de suministro estadounidense aún tendría que desarrollar componentes esenciales.
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  • General Catalyst lideró la ronda Serie A, en la que también participó Andreessen Horowitz, según el reporte citado por ZeroHedge.
  • Los reactores de agua pesada pueden usar uranio natural y permiten el reabastecimiento mientras operan, pero requieren combustible y agua pesada que EE.UU. no produce comercialmente.
  • Atlas Atomics proyecta iniciar su actividad en Utah y competirá con la canadiense AtkinsRéalis, que busca licenciar reactores CANDU en Estados Unidos.


Atlas Atomics apuesta por un reactor sin enriquecimiento y recauda USD 400 millones

Atlas Atomics, una startup nuclear respaldada por Vivek Ramaswamy, habría recaudado cerca de USD 400 millones en una ronda Serie A que la valoraría en aproximadamente USD 1.900 millones. Bloomberg informó sobre la operación, encabezada por General Catalyst y con participación de Andreessen Horowitz, pese a que la compañía todavía no ha presentado públicamente un diseño de reactor.

La propuesta de la empresa se distingue de la de otras compañías que desarrollan reactores pequeños porque parte de una tecnología de agua pesada, capaz de funcionar con uranio natural y, por tanto, de evitar el enriquecimiento del combustible. Esa característica podría reducir su exposición a una limitación que afecta a varios proyectos avanzados, aunque no elimina los desafíos de fabricación y abastecimiento que Atlas deberá resolver.

Una apuesta tecnológica todavía sin diseño público

Ramaswamy respalda Atlas Atomics, pero la dirección de la compañía está en manos de su cofundador Kevin Gan. Gan pasó más de 15 años invirtiendo en empresas energéticas, primero en D.E. Shaw y, más recientemente, en Millennium, de acuerdo con la información publicada por ZeroHedge. La información sobre Atlas identifica a Balendra Sutharshan como su director nuclear. Sutharshan fue deputy for operations del Laboratorio Nacional Oak Ridge (ORNL) y actualmente figura como deputy associate laboratory director for operational systems del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste (PNNL), según ORNL.

La valoración y el tamaño de la ronda llaman la atención porque Atlas opera en modo sigiloso y no ha divulgado siquiera un dibujo de su diseño. El capital anunciado representa una apuesta de inversionistas por la propuesta y por la posibilidad de desarrollar la empresa, no una demostración pública de que el reactor ya esté construido, probado o listo para operar.

La compañía había aparecido antes en el programa federal Nuclear Energy Launch Pad. En agosto, el National Reactor Innovation Center del Departamento de Energía de Estados Unidos seleccionó a Atlas entre las 12 compañías de la segunda ronda, aunque la falta de especificaciones públicas impedía comparar con precisión su tecnología con la de los otros participantes.

Una carta de apoyo que Gan envió a la Oficina de Desarrollo Energético del gobernador de Utah ayuda a delinear los objetivos declarados por Atlas. La empresa planteó que busca aportar energía confiable, producir más isótopos para usos médicos e industriales y reciclar combustible nuclear; además, el documento apunta a Utah como posible punto de partida de sus planes.

Qué implica operar con agua pesada

El rasgo central de la propuesta es el uso de agua pesada, una forma de agua que contiene deuterio y que modera los neutrones sin absorber tantos como el agua ordinaria. En ciertos diseños, esa propiedad permite mantener la reacción con uranio natural, sin someter el combustible al proceso de enriquecimiento que otros reactores necesitan para elevar la proporción de uranio-235.

Evitar el enriquecimiento podría ser relevante en un mercado donde algunos desarrolladores dependen de combustible avanzado, incluido el uranio de bajo enriquecimiento y alto ensayo, conocido como HALEU. La fuente señala que ese combustible escasea fuera de Rusia y que esa limitación mantiene a varios proyectos a la espera; el diseño que Atlas propone buscaría sortear esa dependencia, aunque necesitaría una cadena de suministro propia.

Los reactores de la familia CANDU, utilizada en Canadá, ofrecen otra diferencia frente a los modelos que concentran el núcleo en un gran recipiente de presión. En lugar de depender de una pieza forjada de enormes dimensiones, emplean cientos de tubos de presión individuales para alojar el combustible, lo que evita una clase de componente de fabricación compleja y con pocos proveedores internacionales.

También pueden cambiar los haces de combustible mientras el reactor sigue funcionando a plena potencia, en vez de detenerse para una parada de recarga. Esa operación continua, junto con la producción de isótopos, forma parte de las ventajas asociadas a los reactores de agua pesada, pero Atlas no ha publicado detalles que permitan confirmar qué características concretas incorporará su diseño.

La cadena de suministro sigue siendo un obstáculo

Eludir el enriquecimiento no significa que Atlas pueda abastecerse fácilmente en Estados Unidos. El país no cuenta con una línea comercial de fabricación para los haces de uranio natural del tipo utilizado por CANDU, por lo que la empresa necesitaría impulsar una nueva capacidad industrial antes de producir combustible para sus reactores.

La necesidad de crear instalaciones de fabricación no es exclusiva de Atlas. Según el reporte, Oklo todavía debe desarrollar una planta comercial para fabricar su combustible metálico, mientras que X-energy y Kairos también trabajan en la producción a escala de los combustibles específicos que requieren sus respectivos diseños.

El agua pesada presenta una dificultad adicional: separar el óxido de deuterio del agua común a gran escala requiere mucha energía y resulta costoso. Estados Unidos no tiene producción comercial de este material y el suministro norteamericano se encuentra en Canadá, donde lo utilizan operadores de reactores CANDU, así que Atlas tendría que importar agua pesada o financiar nueva capacidad nacional.

Por eso, la tecnología puede evitar un cuello de botella y al mismo tiempo depender de otros insumos difíciles de conseguir. Antes de llenar su primer reactor, la compañía tendría que resolver cómo obtiene tanto los haces de combustible como el agua pesada, además de desarrollar las instalaciones necesarias para producirlos o asegurar acuerdos de suministro.

Competencia canadiense y capital para la energía nuclear

Atlas tampoco sería la única empresa interesada en llevar reactores de agua pesada al mercado estadounidense. En junio, AtkinsRéalis, firma canadiense que licencia la tecnología CANDU, presentó ante la Comisión Reguladora Nuclear una notificación de intención para comenzar el proceso de licenciamiento de esos reactores en Estados Unidos.

La información disponible no señalaba avances significativos desde esa notificación, pero AtkinsRéalis llega con décadas de experiencia en reacondicionamiento de plantas de agua pesada. La fuente destaca que la compañía ha completado varios de esos trabajos dentro del presupuesto y antes del plazo previsto, una trayectoria que podría darle una ventaja operativa frente a una startup que aún no ha presentado su diseño.

El financiamiento recibido por Atlas se suma a una ola de inversión en compañías nucleares estadounidenses. Bloomberg calculó que las startups del sector captaron USD 4.600 millones en lo que va del año, en un contexto en que los inversionistas destinan grandes sumas a proyectos que prometen ampliar la oferta de energía nuclear.

Antares recaudó una ronda de USD 470 millones en julio, poco después de que su reactor Mark-0 alcanzara criticidad y se convirtiera en el primero del programa piloto del Departamento de Energía en lograrlo. En agosto, Valar Atomics anunció una Serie B de USD 1.000 millones, después de haber obtenido USD 450 millones en marzo con una valoración de USD 2.000 millones.

La orden ejecutiva de Donald Trump apunta a cuadruplicar la capacidad nuclear de Estados Unidos para 2050, una meta que refuerza el interés por los nuevos desarrolladores, aunque no garantiza que todos sus proyectos lleguen a construirse. Para Atlas, el respaldo financiero ofrece recursos para avanzar, pero su siguiente prueba será demostrar que puede convertir una idea aún poco transparente en una tecnología viable y abastecible.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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