Apollo Atomics anunció USD $31 millones en financiamiento semilla para desarrollar un diseño nuclear basado en un generador de vapor compacto, fabricable en serie y capaz, según la empresa, de reducir drásticamente el tamaño y el costo de las centrales.
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- Apollo Atomics anunció USD $31 millones en financiamiento semilla para desarrollar tres sistemas de reactor.
- La startup afirma que su generador de vapor, basado en investigaciones del MIT, puede reducir 40 veces el tamaño del sistema.
- Su portafolio contempla reactores de 10, 50 y 300 MW eléctricos, con un piloto comercial de 10 MW previsto para 2028.
La energía nuclear atraviesa una nueva ola de interés empresarial, pero las proyecciones recientes todavía ponen en duda que los reactores avanzados logren competir con otras fuentes en el corto plazo. Apollo Atomics, una startup fundada por Assil Halimi y Drew Walker, sostiene que la industria estaría concentrando sus esfuerzos en diseñar reactores nuevos cuando el mayor margen de ahorro se encuentra en otra pieza del sistema: el generador de vapor.
La compañía anunció USD $31 millones en financiamiento semilla para comercializar una plataforma nuclear diseñada para fabricarse a escala, con el objetivo de construir un reactor de demostración y avanzar hacia un piloto comercial de 10 megavatios previsto para 2028. La apuesta no consiste en cambiar por completo el reactor, sino en replantear el componente que convierte el calor del circuito de refrigeración en vapor para mover una turbina y producir electricidad.
Una pieza central, pero poco visible
El generador de vapor conecta dos circuitos de fluidos dentro de una central nuclear. Por un lado circula el refrigerante calentado por el reactor y, por otro, el agua que se transforma en vapor para impulsar la turbina, de modo que la eficiencia y el tamaño de esta pieza afectan directamente la arquitectura de toda la planta.
La empresa se enfocó en el componente más grande del sistema y afirma que consiguió reducirlo hasta un tamaño comparable al de una persona. Mientras los generadores convencionales suelen fabricarse a mano y alcanzar varios pisos de altura, Apollo sostiene que su versión puede producirse en masa.
La startup sostiene que esa reducción permitió diseñar un reactor aproximadamente 40 veces más pequeño que uno equipado con un generador de vapor convencional. La cifra representa la principal promesa comercial del proyecto, aunque todavía deberá validarse mediante la construcción, las pruebas y la eventual autorización de un sistema nuclear destinado a operar a escala energética.
El diseño de Apollo se basa en investigaciones del MIT y sustituye la disposición tradicional de grandes tubos rodeados por agua por un bloque compacto de metal con canales ultrafinos. Según la empresa, esa configuración facilita una transferencia de calor más eficiente entre ambos circuitos, lo que permite disminuir el volumen del generador sin eliminar su función esencial.
La apuesta por fabricar en serie
Los generadores existentes tienen raíces tecnológicas en equipos utilizados por centrales de carbón y gas natural, cuyos combustibles poseen una densidad energética menor que la del uranio. La compañía sostiene que la industria dispone de combustibles nucleares con un potencial energético elevado, pero que los sistemas actuales convierten solo una parte limitada de ese potencial en electricidad.
La tesis de Apollo desplaza la discusión desde el núcleo del reactor hacia el equilibrio de la planta, es decir, los sistemas que permiten convertir el calor en energía eléctrica. Si el generador ocupa menos espacio y se fabrica con procesos repetibles, la compañía espera reducir tanto los costos de construcción como las tareas de montaje que hoy deben realizarse directamente en el sitio.
Por esa razón, Apollo planea ensamblar el reactor y el generador de vapor dentro de una fábrica, en lugar de construir buena parte de la central en el lugar donde operará. La empresa apunta a una fabricación modular y a tiempos de despliegue inferiores a los de las centrales nucleares convencionales, aunque no hay evidencia independiente en la información disponible que confirme que una central de 300 megavatios pueda construirse en menos de 24 meses.
Apollo afirma que su enfoque podría reducir de forma significativa los costos de producción frente a los diseños existentes. La estimación pertenece a la startup y aún no equivale a un costo comprobado de generación, pero muestra la magnitud de la reducción que la empresa considera necesaria para disputar el mercado a las plantas alimentadas con gas natural.
Del prototipo a la operación comercial
No hay evidencia disponible que confirme que Apollo ya haya construido en el MIT un reactor de 40 kilovatios. Lo que sí consta es una colaboración de investigación anunciada con el Departamento de Ciencia e Ingeniería Nuclear del MIT para realizar pruebas experimentales de su reactor compacto de agua presurizada.
La empresa planea ofrecer tres tamaños de reactor: el A-10, de 10 megavatios eléctricos; el A-50, de 50 megavatios; y el A-300, de 300 megavatios. Esa gama busca atender centros de datos, instalaciones industriales, empresas de servicios públicos y otros grandes consumidores de energía, siempre que Apollo logre cumplir sus metas técnicas, regulatorias y financieras.
El calendario de la startup contempla un piloto comercial de 10 megavatios para 2028 y una solicitud de permiso de construcción ante la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos alrededor de ese año. Para alcanzar ese objetivo tendrá que transformar un diseño basado en investigación académica en una plataforma industrial que pueda fabricarse repetidamente sin perder sus características de seguridad y eficiencia.
El financiamiento anunciado permitirá avanzar en la siguiente etapa del proyecto, pero la información disponible no detalla un costo total de desarrollo, acuerdos de compra de energía, ubicación de una futura central ni aprobaciones regulatorias para el despliegue comercial.
Una promesa de costos frente al gas natural
La meta económica de Apollo es producir electricidad a una tarifa de USD $0,03 por kilovatio hora. La compañía ha planteado que no quiere limitarse a mejorar marginalmente la energía nuclear, sino competir con el gas natural, una comparación que coloca el proyecto frente a una de las tecnologías que más compiten por nuevos centros de generación.
Ese objetivo dependerá de varios elementos que todavía deben probarse en conjunto: la eficiencia real del generador compacto, el precio de fabricar los bloques metálicos con canales ultrafinos, la duración de los equipos y el tiempo necesario para completar una central. También influirán los costos financieros, los requisitos de seguridad nuclear y la capacidad de producir unidades en serie.
La fabricación en fábrica podría ofrecer ventajas frente a proyectos nucleares convencionales, que suelen requerir grandes volúmenes de trabajo especializado en el sitio. Sin embargo, la compacidad por sí sola no garantiza una tarifa final más baja, porque una central debe integrar sistemas de control, protección, refrigeración, combustible, conexión eléctrica y gestión de residuos.
Por ahora, Apollo presenta su generador de vapor como el punto de partida para hacer más pequeño y potencialmente más barato todo el sistema. La prueba decisiva llegará cuando las pruebas experimentales y el eventual piloto comercial permitan comparar las proyecciones de la compañía con resultados operativos verificables y determinar si el componente puede convertirse en una ventaja competitiva real.
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