Por Canuto  

La startup belga Any busca convertir el espacio de carga en el argumento decisivo para popularizar las motocicletas eléctricas, con una propuesta modular que promete transportar hasta 120 litros y alcanzar 100 km/h.
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  • La LUV1 ofrece hasta 120 litros de almacenamiento, dos baterías intercambiables y una autonomía de hasta 87 millas por carga.
  • Any acumula más de 600 reservas y ha captado EUR 2,75 millones mientras prepara una ronda Serie A de al menos EUR 10 millones.
  • La startup quiere atraer a familias, trabajadores, usuarios recreativos y empresas de última milla, además de explorar un futuro vehículo de tres ruedas.
  • La información publicada sobre el proyecto sitúa las primeras entregas hacia finales de 2027, mientras la empresa avanza en la producción y la homologación.


Una moto eléctrica pensada para la rutina

La startup belga Any quiere disputar al coche su lugar como opción predeterminada para la movilidad urbana mediante una motocicleta eléctrica diseñada para transportar objetos cotidianos. Su primer modelo, la LUV1, combina una velocidad máxima de 100 km/h con una capacidad de almacenamiento de hasta 120 litros, una configuración que busca resolver una de las principales limitaciones prácticas de los vehículos de dos ruedas.

La empresa sostiene que caminar mucho durante un viaje por Europa no significa que los automóviles hayan dejado de dominar los desplazamientos urbanos. Desde su perspectiva, aumentar la adopción de alternativas de dos ruedas exige diseñarlas para situaciones reales, como hacer las compras, transportar bolsas de fin de semana o llevar maletas sin sacrificar velocidad, autonomía ni versatilidad.

Esa premisa explica el nombre de la categoría que Any pretende impulsar: vehículos de utilidad para la vida. La LUV1 intenta ocupar un espacio intermedio entre una motocicleta convencional y una bicicleta eléctrica de carga, con suficiente rendimiento para circular a velocidades urbanas y capacidad para atender necesidades que normalmente dependen del maletero de un coche.

En una publicación de LinkedIn, Any resumió su planteamiento con una pregunta sobre lo que requiere una semana normal y mencionó las compras, las bolsas de fin de semana y las maletas como objetos que los usuarios no deberían abandonar por elegir dos ruedas. La empresa afirma que ese razonamiento guió el desarrollo del vehículo, en lugar de limitarse a añadir una batería eléctrica a un diseño tradicional.

Modularidad para distintos usuarios

La LUV1 puede configurarse con un chasis abierto o con diferentes tipos de paneles, según el uso que cada cliente quiera darle. Entre las posibilidades descritas por Any están transportar una mascota, llevar equipo de trabajo o cargar implementos para acampar, de modo que el vehículo busca atraer a públicos que van más allá de los motociclistas habituales.

La modularidad también alcanza elementos como un parabrisas opcional, un portaequipajes, un poncho para la lluvia y otras variantes. Esa estrategia permitiría adaptar la misma plataforma a trabajadores que se desplazan diariamente, familias que necesitan flexibilidad y ciclistas orientados a actividades al aire libre, aunque la compañía todavía debe llevar el concepto desde el prototipo hasta una producción capaz de atender las primeras entregas.

El diseño está asociado con Lowie Vermeersch, exdirector de diseño de Pininfarina y fundador de Granstudio. Vermeersch dirige la dirección creativa de Any, participa como inversor y contribuyó a que la LUV1 recibiera atención cuando su prototipo fue presentado en mayo durante la Semana del Diseño de Milán.

La colaboración entre Vermeersch y Any forma parte de una apuesta más amplia por crear una categoría híbrida, no solo un producto aislado. La compañía ha planteado desarrollar una cartera de vehículos y Erik de Winter, su cofundador y director comercial, señaló que entre las posibilidades futuras figura un vehículo de tres ruedas, aunque la prioridad inmediata sigue siendo fabricar la LUV1.

Precio, permisos y primeras reservas

El precio inicial anunciado para la LUV1 es de EUR 7.000, unos USD $8.150 según la referencia incluida en la información de la empresa. Ese valor la situaría por debajo del coste de un coche y cerca del precio de bicicletas eléctricas de carga de gama alta, mientras que sus opciones personalizadas podrían elevar el importe final que pague cada comprador.

Any lanzó un configurador junto con su campaña de preventa para que los clientes seleccionen esas alternativas. Las reservas requieren una tarifa de EUR 49, aproximadamente USD $57, que se descuenta del precio de compra y es totalmente reembolsable de acuerdo con los términos publicados por la startup.

Otro elemento diferenciador frente a motocicletas más potentes sería el permiso necesario para conducirla. Any espera que la LUV1 pueda utilizarse con una licencia A1, aunque los requisitos concretos dependerán de la homologación final, de las especificaciones del vehículo y de la jurisdicción donde se comercialice. En Bélgica, por ejemplo, la categoría A1 está sujeta a límites legales de potencia, cilindrada y relación potencia-peso.

El interés inicial apareció después de la presentación en Milán. Erik de Winter dijo a TechCrunch que Any consiguió más de 600 reservas durante sus primeros 100 días, una señal temprana de demanda que todavía no equivale a ventas entregadas, porque la startup debe completar el desarrollo industrial y aumentar su capacidad antes de comenzar las entregas a clientes.

La información publicada sobre el proyecto sitúa las primeras entregas hacia finales de 2027. Esa fecha debe entenderse como una previsión, no como una confirmación de producción masiva: Any todavía necesita completar los pasos industriales y regulatorios necesarios para comercializar la LUV1 en sus mercados iniciales.

Financiación y desafío industrial

Any ha financiado su avance con capital de riesgo y acumuló EUR 2,75 millones en dos rondas. La primera aportó EUR 1,5 millones en noviembre y la segunda sumó EUR 1,25 millones en mayo, recursos destinados a sostener el desarrollo de la motocicleta, la preparación de la producción y el crecimiento de su equipo.

La empresa incorporó hace un año a Pieter Van de Velde como director ejecutivo, después de que este trabajara como inversor de capital de riesgo. Según Any, sus inversores y asesores incluyen figuras destacadas del sector automotriz, una red de experiencia que la startup considera relevante para afrontar la complejidad de fabricar un vehículo eléctrico y llevarlo al mercado.

También contrató como jefe de ingeniería a Alessandro Mangano, cuyos empleadores anteriores incluyen Aprilia, Ferrari y el Grupo Piaggio. La experiencia acumulada por el equipo apunta a reforzar las áreas técnicas y de producción, aunque la compañía aún necesita conseguir una financiación significativamente mayor para ejecutar su siguiente etapa.

Any busca captar aproximadamente EUR 10 millones o más en una ronda Serie A que espera cerrar antes de terminar el año. El dinero serviría para aumentar la producción de la LUV1 antes de sus primeras entregas, un paso decisivo para comprobar si las reservas se convierten en pedidos y si la propuesta de carga puede sostenerse a escala comercial.

Competencia en un mercado eléctrico

La LUV1 cuenta con dos baterías intercambiables y una autonomía de hasta 87 millas por carga, características con las que Any espera competir con la creciente oferta eléctrica de fabricantes como Piaggio y Harley-Davidson. La posibilidad de extraer las baterías puede resultar útil para usuarios que no dispongan de un punto de carga específico, pero la información disponible no detalla los tiempos de recarga ni el rendimiento bajo distintas condiciones.

El entorno competitivo también se está ampliando con rapidez. La Asociación Europea de Fabricantes de Motocicletas prevé que el mercado de dos ruedas será mayoritariamente eléctrico para 2030, por lo que contar con propulsión eléctrica dejará de ser suficiente para diferenciar un modelo frente a marcas establecidas y nuevos participantes.

En ese escenario, Any coloca el almacenamiento en el centro de su estrategia comercial. La empresa sostiene que los 120 litros pueden atraer a personas que normalmente no considerarían una motocicleta, mientras que las configuraciones para mascotas, trabajo, compras o camping buscan convertir la capacidad de carga en una razón cotidiana para elegir el vehículo.

La startup también ha recibido contactos de compañías de entregas de última milla, según explicó de Winter. Ese interés abre una posible vía comercial adicional, pero Any tendrá que equilibrar los usos particulares y profesionales de su plataforma mientras concentra sus recursos en producir la LUV1 y demostrar que su concepto puede competir más allá de los titulares generados por el prototipo de Milán.

La apuesta de Any combina una promesa ambiciosa de utilidad, un precio de entrada definido y una campaña inicial que superó las 600 reservas, pero su verdadero examen comenzará con la fabricación y las entregas. Si logra convertir el espacio de carga en una ventaja tangible sin perder autonomía, velocidad y flexibilidad, la LUV1 podría ayudar a ampliar el público de las motocicletas eléctricas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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