Por Canuto  

Investigadores ucranianos encontraron módulos Nvidia Jetson Orin en drones rusos que, según las autoridades, fueron utilizados para identificar y atacar objetivos de forma autónoma. Uno de esos sistemas habría estado implicado en un ataque ocurrido el 6 de julio en Zaporizhzhia que dejó tres muertos, marcando una nueva fase en el uso de inteligencia artificial en el campo de batalla. Nvidia sostiene que no vende estos dispositivos en Rusia y advierte que, una vez revendidos en mercados secundarios, resulta prácticamente imposible rastrear su destino final.

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  • Ucrania asegura haber recuperado al menos dos sistemas de guiado con componentes Nvidia Jetson Orin en drones rusos probados entre mayo y julio.
  • Las autoridades ucranianas afirman que uno de esos drones participó en un ataque que mató a tres personas en Zaporizhzhia el 6 de julio.
  • A diferencia de sistemas anteriores, estos drones habrían dejado la decisión final de ataque completamente en manos de la computadora a bordo.
  • Nvidia dice que los Jetson Orin son productos civiles diseñados para robótica y visión artificial y que la compañía no los comercializa directamente en Rusia.

 


 

La guerra en Ucrania está ofreciendo una nueva señal de hasta dónde puede llegar la incorporación de inteligencia artificial en sistemas militares.

Ucrania asegura haber encontrado computadoras Nvidia Jetson Orin dentro de drones rusos que habrían sido utilizados en pruebas de sistemas capaces de seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana directa.

La información fue reportada por The New York Times, que tuvo acceso a dos sistemas de guiado dañados, pero todavía reconocibles, mostrados por funcionarios de inteligencia ucranianos.

Según las autoridades, uno de esos drones estuvo involucrado en un ataque ocurrido el 6 de julio en Zaporizhzhia, en el sureste de Ucrania, que dejó tres personas muertas.

De “humano en el circuito” a autonomía total

El principal cambio no está únicamente en el uso de IA, sino en el grado de autonomía. En sistemas anteriores, la inteligencia artificial podía ayudar al dron durante la fase final del vuelo, por ejemplo para mantener el objetivo incluso cuando las señales de radio eran interferidas. Pero todavía existía un operador humano encargado de confirmar el ataque.

Ese esquema se conoce como “human in the loop”, porque una persona conserva la decisión final. Los drones analizados recientemente por investigadores ucranianos habrían eliminado ese paso. Según el análisis citado por The New York Times, el Jetson Orin habría procesado de manera autónoma la selección del objetivo y la decisión de impacto.

Ese salto tecnológico aumenta las preocupaciones éticas y legales alrededor de las llamadas armas autónomas letales. Organizaciones humanitarias, incluido el Comité Internacional de la Cruz Roja, han pedido durante años límites estrictos a sistemas capaces de identificar y atacar personas sin supervisión humana significativa.

¿Qué es Nvidia Jetson Orin?

Jetson Orin es una familia de pequeños módulos computacionales desarrollados por Nvidia para ejecutar inteligencia artificial localmente.

A diferencia de grandes chips utilizados en centros de datos, estos dispositivos están diseñados para integrarse directamente en robots, cámaras, vehículos autónomos, sistemas industriales y aplicaciones de visión artificial.

Su principal ventaja es que pueden ejecutar modelos de IA en el propio dispositivo, sin depender constantemente de una conexión con un servidor remoto. Esa característica resulta especialmente útil en un entorno militar.

Un dron equipado con este tipo de computadora puede procesar imágenes captadas por sus cámaras, reconocer determinados patrones y tomar decisiones incluso si pierde comunicaciones con su operador. La tecnología, sin embargo, fue diseñada originalmente para usos civiles.

Nvidia dijo al Times que Jetson Orin es un producto destinado a robótica y visión artificial y que la empresa no vende estos equipos directamente en Rusia.

Nvidia no vende los dispositivos en Rusia

La aparición de chips estadounidenses dentro de armas rusas vuelve a plantear el problema del control de exportaciones. Nvidia asegura que no comercializa Jetson Orin en Rusia. Pero estos dispositivos están ampliamente disponibles en mercados internacionales de reventa y distribución. Una vez que un producto entra en esas cadenas secundarias, rastrear quién termina utilizándolo resulta extremadamente difícil.

Los equipos pueden ser adquiridos originalmente en un país donde su venta es legal y posteriormente revendidos varias veces antes de llegar a su destino final. Eso convierte a componentes comerciales relativamente accesibles en una vía potencial para que países sometidos a sanciones obtengan tecnología avanzada. El problema no es exclusivo de Nvidia.

Desde el inicio de la invasión de Ucrania, investigadores y gobiernos occidentales han documentado componentes fabricados por compañías estadounidenses, europeas y asiáticas dentro de drones, misiles y otros equipos militares rusos, a pesar de los controles comerciales vigentes.

IA para resistir interferencias electrónicas

La autonomía también ofrece otra ventaja importante en Ucrania: permite reducir la dependencia de enlaces de radio. La guerra se ha convertido en uno de los escenarios de guerra electrónica más intensos del mundo. Ambas partes utilizan sistemas capaces de interferir comunicaciones y navegación por satélite.

Un dron controlado directamente por radio puede quedar inutilizado si pierde contacto con el operador. Un sistema equipado con visión artificial puede continuar volando y siguiendo un objetivo basándose únicamente en imágenes procesadas localmente. Esa capacidad ya venía utilizándose en algunos drones de ataque, aunque normalmente el operador humano conservaba algún nivel de supervisión.

Los sistemas descritos ahora por Ucrania darían un paso adicional: la IA no solo mantendría el rumbo, sino que también decidiría qué atacar.

Un precedente con implicaciones mucho más amplias

Si la evaluación ucraniana es correcta, el caso representaría uno de los ejemplos más claros hasta ahora del uso de armas autónomas letales impulsadas por IA en un conflicto activo.

CryptoBriefing, citando el reporte del Times, destacó que el episodio constituye una escalada importante en la utilización de sistemas autónomos dentro de la guerra entre Rusia y Ucrania.

El punto central no es que una computadora haya guiado un arma —algo que existe desde hace décadas— sino que un sistema de IA habría tenido capacidad de identificar y seleccionar por sí mismo el objetivo final. Eso introduce interrogantes difíciles sobre responsabilidad.

Si un sistema autónomo ataca erróneamente a civiles, resulta más complicado determinar dónde recae la responsabilidad: en el comandante que desplegó el arma, el desarrollador del software, el fabricante del hardware o el diseñador del modelo de IA.

Ucrania enfrenta además una presión aérea creciente

El desarrollo aparece en un momento especialmente delicado para las defensas ucranianas. Un análisis publicado por Bloomberg Opinion advierte que Rusia está aumentando significativamente su producción de misiles mientras Ucrania enfrenta escasez de interceptores para sistemas Patriot.

Según cifras citadas por Bloomberg a partir de la inteligencia militar ucraniana, Rusia estaría produciendo actualmente más de 220 misiles al mes, incluidos unos 65 misiles balísticos. Moscú también habría acumulado una reserva de aproximadamente 130 misiles balísticos. La combinación de misiles convencionales, drones de ataque y nuevas plataformas autónomas aumenta la presión sobre las defensas aéreas ucranianas.

Rusia también ha incorporado motores a reacción a algunas municiones merodeadoras tipo Shahed, elevando su velocidad y dificultando su intercepción mediante drones defensivos más lentos.

La tecnología comercial transforma la guerra

La aparición del Jetson Orin en drones rusos refleja además una transformación más amplia de la tecnología militar. Tradicionalmente, los sistemas avanzados de guiado requerían hardware militar especializado, costoso y difícil de conseguir.

Ahora, una parte importante de las capacidades necesarias para visión artificial y autonomía puede obtenerse mediante componentes comerciales. Cámaras, chips, sensores y módulos de computación originalmente diseñados para automóviles, robots o fábricas pueden adaptarse a sistemas de armas.

Eso reduce costos y acelera la innovación. También dificulta los controles internacionales, porque muchos de estos productos tienen doble uso: poseen aplicaciones civiles legítimas, pero también pueden convertirse en componentes militares.

El desafío para Nvidia y otros fabricantes

Para Nvidia, el caso ilustra uno de los problemas más difíciles asociados con el crecimiento global de su tecnología. La empresa puede impedir ventas directas a determinadas jurisdicciones y exigir que sus distribuidores cumplan con sanciones. Pero controlar la reventa posterior de millones de dispositivos comerciales es mucho más complicado.

Los Jetson se venden globalmente a desarrolladores, universidades, fabricantes de robots y empresas industriales. Una vez fuera del canal inicial de distribución, el fabricante puede perder visibilidad sobre la ubicación final del hardware. La misma dificultad afecta a prácticamente toda la industria de semiconductores.

La guerra acelera el debate sobre armas autónomas

El uso de IA en Ucrania está avanzando más rápido que la discusión internacional sobre cómo regularla. No existe actualmente un tratado global que prohíba de forma generalizada las armas capaces de seleccionar y atacar objetivos de manera autónoma.

Los debates en Naciones Unidas llevan años enfrentando a países que piden una prohibición preventiva con otros que consideran que estos sistemas pueden utilizarse legítimamente bajo las normas existentes del derecho de guerra.

La aparición de drones supuestamente capaces de atacar sin intervención humana añade urgencia a esa discusión. Lo ocurrido en Zaporizhzhia, si se confirma plenamente, muestra que la pregunta ya no es únicamente si los sistemas autónomos llegarán al campo de batalla.

Es hasta qué punto ya están allí.

Y la presencia de una computadora Nvidia diseñada originalmente para robótica civil en el centro de uno de esos sistemas resume otra realidad de la guerra moderna: la misma infraestructura tecnológica que impulsa robots, fábricas y vehículos autónomos puede terminar también guiando armas capaces de tomar decisiones letales por sí mismas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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