Visa y Mastercard realizaron sus primeras transacciones internacionales con tarjeta en Siria, pocos días después de que Estados Unidos retirara al país de su lista de estados patrocinadores del terrorismo. El movimiento marca una señal de reintegración financiera, aunque el despliegue comercial dependerá de aprobaciones regulatorias y controles de cumplimiento.
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- Visa probó una transacción internacional en vivo con Fransabank Líbano y Paymera, una empresa siria de tecnología de pagos.
- QNB y Mastercard habilitaron pagos internacionales en terminales sirias para hoteles, restaurantes y entidades gubernamentales.
- La eliminación de la designación estadounidense reduce un importante riesgo legal para bancos e inversores, mientras siguen vigentes sanciones específicas.
Visa y Mastercard realizaron el miércoles 27 de agosto sus primeras transacciones internacionales con tarjeta en Siria, apenas dos días después de que Estados Unidos retirara formalmente al país de su lista de estados patrocinadores del terrorismo.
Las pruebas representan una señal visible de la reconexión siria con el sistema financiero global, después de décadas de sanciones, aislamiento y restricciones que limitaron el acceso de bancos, comercios e inversores a las redes internacionales de pago.
El grupo catarí QNB informó que completó junto con Mastercard lo que describió como el primer pago internacional con tarjeta de extremo a extremo en Siria. Visa comunicó por separado que realizó su primera transacción internacional en vivo en el país mediante Fransabank, institución con sede en Líbano, y Paymera, una compañía siria de tecnología de pagos.
La prueba de Visa tuvo además una dimensión política visible: el presidente sirio Ahmed al-Sharaa efectuó un pago con tarjeta en un restaurante de la histórica Ciudad Vieja de Damasco, según un video difundido por medios locales. A su lado se encontraba Mohammed Safwat Raslan, gobernador del Banco Central, en una demostración destinada a mostrar que los pagos con tarjetas extranjeras pueden comenzar a operar dentro del país.
Un cambio después de décadas de restricciones
La designación estadounidense de Siria como estado patrocinador del terrorismo se remontaba a 1979 y continuaba funcionando como un fuerte elemento disuasorio para bancos e inversores internacionales. Aunque Washington había desmantelado su programa de sanciones integrales contra el país en diciembre del año anterior, la permanencia de Siria en esa lista mantenía restricciones financieras y exponía a las instituciones interesadas a riesgos legales y de cumplimiento.
Estados Unidos retiró formalmente a Siria de la lista el lunes 24 de agosto, una decisión que antecedió por tres días a las pruebas anunciadas el 27 de agosto. La medida no elimina todas las sanciones relacionadas con el país, porque Washington mantiene acciones específicas contra Bashar al-Assad y sus asociados, personas acusadas de abusos de derechos humanos, narcotraficantes, afiliados del Estado Islámico y Al Qaeda, además de proxies iraníes.
La eliminación de la designación redujo, sin embargo, uno de los últimos obstáculos institucionales para que los bancos evalúen operaciones con contrapartes sirias. Asaad al-Shibani, ministro de Relaciones Exteriores de Siria, había señalado a Reuters antes de la decisión que Damasco esperaba que el levantamiento del que llamó el “último obstáculo” permitiera reconectar al país con el sistema financiero y económico global y estimular la inversión.
“Ya no hay ningún obstáculo para la inversión, para hacer negocios y para reconstruir la vida económica en Siria”, afirmó al-Shibani en declaraciones citadas por Reuters. El gobierno de al-Sharaa convirtió la recuperación del acceso a las finanzas globales y la atracción de capital extranjero en ejes centrales de su estrategia económica desde que los rebeldes dirigidos por él derrocaron a Assad en diciembre de 2024.
Cómo funcionarán las nuevas tarjetas internacionales
Visa indicó que planea permitir que visitantes internacionales utilicen sus tarjetas mientras se encuentren en Siria, aunque presentó la prueba inicial como un paso hacia una aceptación más amplia y gradual. La posibilidad de pagar con tarjetas emitidas fuera del país puede facilitar el consumo de viajeros y empresas, pero también exige que bancos, adquirentes y comercios cumplan las normas regulatorias aplicables a cada operación.
QNB explicó que su sistema ya permite a comerciantes sirios aceptar tarjetas internacionales Mastercard mediante sus terminales de punto de venta. El alcance inicial incluye hoteles, restaurantes y entidades gubernamentales, sectores que podrán recibir pagos de usuarios extranjeros sin depender exclusivamente de efectivo u otros mecanismos informales de liquidación.
La entidad catarí añadió que incorporará progresivamente a otros comerciantes elegibles en un despliegue por fases. La expansión quedará sujeta a aprobaciones regulatorias, por lo que las primeras operaciones no equivalen todavía a una aceptación universal de tarjetas ni garantizan que todos los comercios sirios puedan conectarse de inmediato a las redes internacionales.
La operación de Visa se apoyó en Fransabank Líbano como institución financiera adquirente y en Paymera como socio tecnológico local. Esa estructura muestra que la reapertura de los pagos no depende únicamente de las marcas de tarjetas, sino también de bancos intermediarios, proveedores de infraestructura y autoridades capaces de verificar que las transacciones respeten las restricciones que aún permanecen vigentes.
Una señal para bancos e inversores
La llegada de las primeras operaciones internacionales con tarjeta tiene un valor que supera el importe de cualquier compra individual. Las redes Visa y Mastercard funcionan como infraestructura crítica para el comercio transfronterizo, de modo que su presencia ofrece a bancos y empresas una señal concreta sobre la posibilidad de reanudar vínculos financieros con Siria bajo nuevas condiciones regulatorias.
Durante años, el riesgo de sanciones y de incumplimiento llevó a muchas instituciones internacionales a evitar cualquier relación con entidades sirias, incluso cuando una transacción específica no estuviera directamente prohibida. La salida de la lista estadounidense no borra esa cautela, pero puede reducir la incertidumbre que elevaba los costos de revisión, control y aprobación para cada operación.
Para Damasco, la aceptación de pagos internacionales se relaciona con objetivos más amplios de reconstrucción económica y atracción de inversión extranjera. Hoteles, restaurantes y oficinas públicas forman parte de una primera capa visible, mientras que la eventual ampliación a más comerciantes dependerá de la estabilidad regulatoria, la capacidad bancaria y la confianza de los actores internacionales.
El avance también expone los límites de la reapertura. Las sanciones selectivas contra Assad, sus asociados, presuntos abusadores de derechos humanos, narcotraficantes, grupos vinculados con el Estado Islámico y Al Qaeda, y proxies iraníes seguirán obligando a las entidades financieras a mantener controles estrictos sobre clientes y operaciones.
El desafío de convertir la prueba en infraestructura
Las transacciones anunciadas por Visa y Mastercard son pruebas en vivo, no una declaración de que el sistema financiero sirio haya recuperado plenamente su conexión internacional. Para transformar ese comienzo en una red operativa amplia, los participantes deberán incorporar comercios, procesar liquidaciones de forma confiable y demostrar que los controles contra riesgos legales y financieros funcionan en la práctica.
El modelo de despliegue anunciado por QNB refleja esa cautela: primero se habilitan comercios elegibles y luego se amplía la cobertura, siempre con autorización de los reguladores. Una estrategia gradual permite identificar fallas técnicas o de cumplimiento antes de incrementar el volumen de pagos, pero también significa que los consumidores sirios y los visitantes no encontrarán la misma disponibilidad en todo el territorio.
La participación de Fransabank y Paymera aporta una conexión entre la infraestructura regional, la tecnología local y las redes internacionales de tarjetas. Esa combinación puede ser relevante para un mercado que busca reconstruir sus canales financieros, aunque su desempeño dependerá de la coordinación entre bancos, operadores de pagos, comercios y autoridades sirias.
Por ahora, el mensaje central es que Siria comenzó a recuperar una herramienta cotidiana de integración económica después de años de aislamiento. El éxito de la reapertura se medirá menos por la imagen de una primera compra que por la capacidad de sostener pagos internacionales seguros, regulados y accesibles para más sectores de la economía.
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