Un comité parlamentario suizo respaldó un acuerdo que permitiría a UBS usar bonos AT1 para cubrir parte de sus nuevos requisitos de capital, reduciendo potencialmente la carga de capital común frente a un escenario de hasta USD $20.000 millones.
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- La Comisión de Asuntos Económicos y Fiscalidad impulsa un compromiso que permitiría usar bonos AT1 en subsidiarias extranjeras de UBS.
- El requisito original de capital CET1 podía exigir cerca de USD $20.000 millones adicionales para determinadas estructuras, mientras que la propuesta reduciría la carga de capital común a aproximadamente USD $400 millones, según las estimaciones citadas en el debate.
- La votación de la cámara alta está prevista para el 31 de agosto de 2026, aunque la aprobación definitiva podría llegar a finales de 2026 o en 2027.
UBS podría obtener un alivio importante en la reforma de capital que Suiza prepara después del colapso de Credit Suisse, aunque el proceso legislativo todavía no ha terminado. La Comisión de Asuntos Económicos y Fiscalidad respaldó un compromiso que permitiría al mayor banco del país cubrir hasta la mitad de los nuevos requisitos para sus subsidiarias extranjeras mediante bonos Additional Tier 1, conocidos como AT1, en lugar de utilizar exclusivamente capital común.
La propuesta busca equilibrar dos objetivos que han chocado desde la emergencia bancaria de marzo de 2023: elevar la protección frente a una futura crisis y evitar que UBS mantenga grandes cantidades de capital costoso en estructuras corporativas separadas. Según Crypto Briefing, la cámara alta suiza tiene prevista una votación sobre el paquete más amplio de capital el 31 de agosto de 2026, pero la aprobación definitiva podría prolongarse hasta finales de ese año o incluso llegar en 2027.
Un cambio que transforma el costo para UBS
El gobierno suizo había planteado inicialmente que UBS respaldara completamente con capital CET1 a sus subsidiarias extranjeras, una exigencia mucho más estricta que la norma anterior. Bajo el esquema previo, esas unidades debían contar con un respaldo equivalente a aproximadamente 60%, mientras que la nueva propuesta oficial elevaba la cobertura hasta 100% con capital común de máxima calidad.
La diferencia tiene consecuencias financieras sustanciales porque el capital CET1 representa la forma más sólida de absorción de pérdidas, pero también suele resultar más costoso para una entidad bancaria. Las estimaciones citadas en el debate parlamentario situaban en unos USD $20.000 millones el capital adicional que UBS tendría que reunir o mantener bajo el planteamiento original para esas estructuras, una suma capaz de presionar sus rendimientos y su política hacia los accionistas.
UBS comunicó en abril de 2026 que las medidas regulatorias anunciadas por las autoridades suizas podrían elevar sus necesidades totales de capital CET1 en alrededor de USD $37.000 millones, con un costo anual de capital cercano a USD $3.000 millones. Esa cifra corresponde al impacto total estimado de las propuestas regulatorias y no debe confundirse con la estimación de USD $20.000 millones asociada al respaldo de sus subsidiarias extranjeras.
El compromiso permitiría que los bonos AT1 cubran la mitad de ese requisito para las subsidiarias extranjeras, mientras el resto seguiría respaldado por capital CET1. En términos prácticos, los analistas calculan que la carga adicional de capital común de UBS podría caer hasta aproximadamente USD $400 millones, una reducción cercana a USD $19.600 millones frente a la exigencia planteada inicialmente. Estas cifras describen el posible efecto del compromiso y no una obligación definitiva, ya que el texto aún debe completar el proceso legislativo.
La diferencia también aparece en el precio de cada instrumento para el banco. Los bonos AT1 ofrecen un rendimiento cercano a 7%, frente a un costo estimado de alrededor de 10% para el capital propio de UBS, por lo que la fórmula mixta no constituye únicamente una modificación técnica de las reglas, sino una alternativa con impacto directo sobre la estructura financiera de la entidad.
UBS ya cuenta con cerca de USD $20.000 millones en capital AT1 y mantenía su ratio CET1 muy por encima de los mínimos regulatorios a mediados de 2026. Esa posición le permite defender que el uso parcial de AT1 puede ofrecer una capa adicional de absorción de pérdidas sin obligar al banco a inmovilizar una cantidad desproporcionada de capital común en sus filiales internacionales.
La sombra de Credit Suisse sobre la reforma
El origen de la disputa se encuentra en la adquisición de emergencia de Credit Suisse en marzo de 2023, cuando las autoridades suizas organizaron una operación acelerada para evitar el colapso de uno de los bancos globales más importantes del país. La transacción fusionó a las dos principales entidades bancarias suizas y dejó a UBS como una institución todavía más grande, compleja y relevante para la estabilidad financiera nacional.
Después del rescate, las autoridades impulsaron reformas destinadas a reducir los riesgos asociados con los bancos considerados demasiado grandes para quebrar. El respaldo completo con capital CET1 para las subsidiarias extranjeras se convirtió en una de las piezas centrales de ese enfoque, debido a que el gobierno buscaba impedir que una crisis en una unidad internacional terminara trasladando costos a los contribuyentes suizos.
UBS se opuso a la exigencia original porque, según sus argumentos, podría obligarlo a conservar capital ocioso dentro de determinadas estructuras corporativas, reducir los retornos para sus accionistas y aumentar sus costos frente a competidores estadounidenses y europeos. Legisladores de distintos partidos recogieron esas preocupaciones, especialmente quienes temen que una regulación demasiado onerosa debilite a Suiza como centro financiero global.
El debate también conserva una dimensión histórica por la decisión que tomó la Autoridad Suiza de Supervisión de los Mercados Financieros, conocida como FINMA, durante la crisis de Credit Suisse. En ese momento, el regulador anuló aproximadamente CHF 16.000 millones en bonos AT1 del banco y los dejó sin valor, mientras los accionistas recibieron cierto valor, una decisión que alteró el orden tradicional de prioridad dentro de la estructura de capital.
La experiencia de 2023 alimenta las discusiones sobre cómo deben funcionar los AT1 durante una crisis futura. Aunque estos instrumentos están diseñados para absorber pérdidas cuando la solvencia de una entidad se deteriora, los legisladores estudian propuestas que hagan más predecible el mecanismo, de modo que inversores y bancos comprendan con mayor claridad cuándo pueden sufrir una conversión, una amortización o una pérdida total.
El próximo examen para el acuerdo suizo
La votación de la cámara alta prevista para el 31 de agosto de 2026 representa el siguiente catalizador político para UBS, pero no garantiza que el compromiso se convierta rápidamente en ley. El paquete todavía debe avanzar por las etapas restantes del proceso parlamentario, y la legislación final podría no aprobarse hasta los últimos meses de 2026 o durante 2027.
Los inversores observan el calendario porque cada modificación altera las expectativas sobre el capital que UBS tendrá que mantener y sobre el rendimiento que podrá generar con sus activos. Versiones anteriores del compromiso provocaron una reacción positiva en el mercado, con una subida significativa de las acciones de UBS después de que surgieran informes sobre un respaldo transversal entre los legisladores. Esa reacción temporal no demuestra por sí misma que el acuerdo sea la causa única del movimiento bursátil.
Para los competidores europeos y estadounidenses, el desenlace también puede convertirse en una referencia sobre el equilibrio entre seguridad bancaria y competitividad. Una exigencia basada exclusivamente en CET1 reforzaría la capacidad de absorción de pérdidas, pero podría aumentar el costo de operar desde Suiza, mientras que una mayor flexibilidad con AT1 reduciría la presión financiera, aunque exigiría reglas claras sobre la forma en que esos bonos absorben pérdidas.
El resultado final dependerá de cómo el Parlamento suizo valore esos riesgos después de la experiencia de Credit Suisse. UBS ya obtuvo una ventaja relevante con el apoyo al compromiso, pero todavía deberá esperar la votación de la cámara alta y la negociación legislativa completa antes de conocer cuánto capital adicional tendrá que asignar a sus operaciones internacionales.
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