La administración de Donald Trump aplicará nuevos aranceles de entre 10% y 12,5% a 60 socios comerciales, justo cuando expire el gravamen global temporal del 10%.
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- Los nuevos aranceles entrarán en vigor a las 12:01 a. m. del viernes y cubrirán más del 99% del comercio estadounidense.
- Washington justifica la medida por supuestas fallas de los países objetivo para prohibir prácticas de trabajo forzado en el comercio con Estados Unidos.
- Los gravámenes se aplicarán bajo la Sección 301 y no se sumarán a los aranceles existentes sobre acero y aluminio.
La administración de Donald Trump impondrá nuevos aranceles a decenas de países justo después de la medianoche del viernes, según informaron altos funcionarios estadounidenses reseñados por CNBC. La medida llegará cuando expiren los gravámenes temporales aplicados hasta ahora.
Los nuevos impuestos a las importaciones oscilarán entre 10% y 12,5%. En la práctica, sustituirán el arancel global temporal del 10% que Trump impuso bajo una autoridad comercial de emergencia.
Los gravámenes alcanzarán a 60 socios comerciales y cubrirán más del 99% del comercio de Estados Unidos. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos indicó que todavía no podía calcular cuánto recaudaría el nuevo esquema.
Los funcionarios de la administración presentaron la acción como una respuesta a supuestas violaciones de derechos laborales internacionales. En particular, señalaron que los países objetivo no prohibieron de manera efectiva el uso de prácticas de trabajo forzado en el comercio con Estados Unidos.
Un alto funcionario describió la medida como la acción más amplia de derechos laborales internacionales adoptada por Estados Unidos o por cualquier otro país. La declaración refleja el esfuerzo de la Casa Blanca por vincular su política arancelaria con la protección de los trabajadores.
La justificación basada en el trabajo forzado
La administración Trump propuso estos aranceles a principios de junio, después de concluir una revisión sobre las políticas de trabajo forzado de los países afectados. Washington sostiene que esas prácticas distorsionan el comercio y perjudican a los trabajadores estadounidenses.
La investigación se realizó bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Esta herramienta permite al gobierno estadounidense responder a prácticas extranjeras que considera injustificadas o perjudiciales para los intereses comerciales del país.
En marzo, la administración anunció dos investigaciones separadas bajo la misma sección de la ley. Una se concentró en el trabajo forzado, mientras la otra examinó preocupaciones relacionadas con el exceso de capacidad manufacturera de 16 economías.
La investigación sobre el exceso de capacidad manufacturera todavía no ha finalizado. Por ahora, los nuevos aranceles anunciados se relacionan con la pesquisa sobre trabajo forzado, de acuerdo con la información disponible.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, defendió la continuidad de esta estrategia durante un testimonio ante el Senado el miércoles. Greer afirmó que el gobierno seguirá utilizando aranceles y negociando acuerdos para respaldar la reindustrialización de la economía estadounidense.
Una política comercial cada vez más agresiva
El anuncio representa otra expansión del uso de aranceles por parte de la administración Trump. La Casa Blanca considera estos impuestos herramientas para aumentar los ingresos públicos y obtener influencia durante las negociaciones con socios extranjeros.
Trump ha rechazado durante mucho tiempo las críticas de quienes sostienen que los aranceles recaen sobre los importadores estadounidenses. También ha desestimado las advertencias de que los gravámenes pueden elevar los precios para los consumidores del país.
La política proteccionista del presidente enfrentó importantes reveses legales a comienzos de este año. El 20 de febrero, la Corte Suprema anuló los aranceles globales que Trump había presentado como sus medidas del “día de liberación”.
Horas después de esa decisión judicial, Trump anunció que impondría un arancel mundial del 10% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Sin embargo, ese gravamen incluía un plazo de 150 días y estaba programado para expirar a las 12:01 a. m. del viernes.
El nuevo régimen busca llenar el vacío que dejará la expiración del arancel temporal. Aunque las tasas anunciadas se ubican entre 10% y 12,5%, la administración las implementará mediante una base legal diferente.
El impacto sobre acero, aluminio y socios comerciales
Los altos funcionarios aclararon que los nuevos aranceles no se acumularán con los impuestos existentes sobre el acero y el aluminio. Esos gravámenes fueron impuestos por Trump el año pasado bajo la Sección 232, con el argumento de proteger la seguridad nacional.
La aclaración busca definir cómo funcionará el nuevo esquema para las mercancías que ya enfrentan tarifas sectoriales. Los productos de acero y aluminio no recibirán automáticamente una carga adicional derivada de estos aranceles específicos.
La decisión llega después de otras medidas comerciales dirigidas contra países concretos. La Casa Blanca impuso recientemente aranceles del 25% sobre la mayoría de las importaciones estadounidenses procedentes de Brasil.
Los gravámenes contra Brasil entraron en vigor el miércoles. La administración también anunció aranceles del 50% sobre una amplia gama de productos procedentes de Canadá, aunque esas tarifas comenzarán el próximo mes.
El calendario muestra que Washington está combinando medidas globales con sanciones comerciales dirigidas a socios específicos. La estrategia aumenta la presión sobre empresas importadoras, productores extranjeros y gobiernos que buscan mantener el acceso al mercado estadounidense.
El contexto legal y económico
La Sección 301 se ha convertido en una de las principales herramientas comerciales utilizadas por Trump después de la anulación de sus aranceles globales. Su aplicación permite a la administración avanzar con investigaciones y medidas enfocadas en prácticas concretas de otros países.
La Sección 122, en cambio, respaldó el arancel global temporal del 10% que está por expirar. Ese mecanismo tenía una limitación temporal explícita, por lo que la Casa Blanca recurrió a la Sección 301 para establecer el nuevo conjunto de gravámenes.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos no ofreció una proyección sobre los ingresos que generarán los nuevos aranceles. Esa ausencia de estimación deja abierta la magnitud fiscal de una medida que cubrirá más del 99% del comercio estadounidense.
La política arancelaria también puede influir en las decisiones de las empresas que dependen de cadenas de suministro internacionales. Los importadores deberán evaluar los nuevos costos, mientras los exportadores extranjeros enfrentarán una barrera adicional para vender en Estados Unidos.
El gobierno estadounidense sostiene que los aranceles ayudarán a proteger a los trabajadores, elevar sus salarios y reducir el déficit comercial. Sus críticos, en cambio, cuestionan que el costo final pueda trasladarse a las empresas y consumidores estadounidenses.
Próximos pasos para la administración Trump
Los nuevos aranceles entrarán en vigor a las 12:01 a. m. del viernes, hora del Este de Estados Unidos. Su implementación coincidirá con la expiración del arancel global temporal del 10%.
El cambio no representa un abandono de la agenda proteccionista de Trump. Por el contrario, muestra cómo la administración está reemplazando medidas temporales por acciones vinculadas a investigaciones comerciales específicas.
La Casa Blanca también mantiene abierta la posibilidad de nuevas decisiones después de la investigación sobre el exceso de capacidad manufacturera. Esa pesquisa incluye a 16 economías y todavía no ha llegado a una conclusión.
La presión comercial podría intensificarse mientras Washington negocia acuerdos con sus socios. Greer afirmó ante el Senado que la administración pretende combinar los aranceles con negociaciones para respaldar la reindustrialización nacional.
El anuncio confirma que el comercio internacional seguirá ocupando un lugar central en la política económica de Trump. Para los mercados financieros y las empresas globales, el próximo desafío será medir el alcance real de los gravámenes y sus posibles efectos sobre los precios, las cadenas de suministro y las relaciones comerciales.
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