El Departamento del Tesoro de EE. UU. negó acreditaciones a periodistas de Bloomberg News, The Wall Street Journal y The New York Times para la reunión financiera del G20 en Asheville, una decisión que medios y organizaciones periodísticas consideran un golpe inédito contra la transparencia pública.
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- El Tesoro de EE. UU. excluyó a reporteros de Bloomberg News, The Wall Street Journal y The New York Times de la cobertura del G20.
- La reunión se celebra en Asheville mientras los mercados siguen las acciones de Scott Bessent sobre el yen, los bonos y la presión económica contra Irán.
- Funcionarios alemanes lograron una acreditación para un reportero del Times, pero no para el periodista de Bloomberg que viajaba con el ministro Lars Klingbeil.
Restricciones para la cobertura del G20
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos negó acreditaciones a periodistas de varios medios, entre ellos Bloomberg News y The Wall Street Journal, para cubrir la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 20. La reunión ministerial se celebra del lunes 31 de agosto al martes 1 de septiembre de 2026 en Asheville, Carolina del Norte, después de que los viceministros y delegados financieros se reunieran allí el 29 y 30 de agosto. El encuentro ocurre en un momento marcado por la volatilidad de los mercados globales y el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La decisión quedó bajo control del Tesoro porque Estados Unidos ocupa la presidencia del G20 durante 2026 y organiza la reunión de este año. El departamento no entregó una explicación a Bloomberg News sobre el rechazo de numerosas solicitudes, aunque previamente había señalado que esperaba recibir a más de 200 periodistas procedentes de decenas de países. La diferencia entre esa previsión de amplia asistencia y las restricciones comunicadas por varios medios elevó las dudas sobre los criterios utilizados para repartir las credenciales.
La exclusión también alcanzó a una reportera estadounidense de The New York Times, según informó ese periódico, mientras otros periodistas de Bloomberg radicados en Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y China recibieron respuestas negativas. La situación no se limitó, por tanto, a una disputa puntual con una redacción o a la disponibilidad de espacio en el recinto, sino que afectó a corresponsales de distintas regiones que buscaban cubrir un foro con impacto sobre la economía mundial.
Un portavoz de Bloomberg News afirmó que negar el acceso a la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, un foro que sirve al interés público global, socava la libertad de prensa y la rendición de cuentas. La organización añadió que continuará defendiendo el pleno acceso de los medios mientras informa de manera justa y precisa sobre las deliberaciones. The Wall Street Journal no había respondido de inmediato a una solicitud de comentarios, de acuerdo con la información disponible.
El contexto financiero y geopolítico
El interés de los mercados por la reunión se concentra en las intervenciones recientes del secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien ha apoyado al yen y al mercado de bonos. La fuente lo describió como uno de los secretarios del Tesoro más intervencionistas de la historia, una caracterización que aumenta la atención sobre sus declaraciones y sobre cualquier señal relacionada con divisas, deuda soberana o coordinación económica entre las principales potencias.
Los rendimientos de los bonos estadounidenses de largo plazo alcanzaron máximos de varios años durante agosto, impulsados en parte por nuevas preocupaciones inflacionarias y por el crecimiento de la deuda nacional de Estados Unidos. Ese endeudamiento superó los USD $40 billones durante el mes, una cifra que vuelve especialmente relevante cualquier comentario de Bessent sobre política fiscal, financiamiento del Gobierno o estabilidad del mercado de renta fija.
El secretario también enfrenta escrutinio por su gestión de una campaña de presión económica destinada a forzar a Irán a negociar el fin de la guerra iniciada por el presidente Donald Trump. La combinación de tensiones geopolíticas, medidas económicas y movimientos en los mercados convierte la reunión de Asheville en una fuente potencial de información para inversores, bancos centrales y gobiernos que buscan anticipar el rumbo de la política estadounidense.
La Reserva Federal indicó que su presidente, Kevin Warsh, quien copreside junto con Bessent la reunión de ministros de Finanzas de este año, también asistiría al encuentro. Según la información difundida, Warsh podría ofrecer breves declaraciones al comienzo de algunas sesiones, aunque la Reserva Federal declinó comentar sobre las restricciones de acceso a la prensa. Sus posibles observaciones podrían atraer atención adicional en un contexto de inflación, deuda elevada y rendimientos de largo plazo en niveles históricamente sensibles.
Reclamos de medios y precedente político
The New York Times calificó la decisión, a través de su portavoz Nicole Taylor, como otro esfuerzo preocupante de la administración para debilitar el periodismo independiente y como un intento flagrante de evitar el escrutinio público. El señalamiento refleja una preocupación más amplia: que el acceso a reuniones oficiales deje de depender de criterios transparentes y pase a utilizarse como mecanismo de presión sobre organizaciones con capacidad para investigar y cuestionar a las autoridades.
La exclusión de varios grandes medios de una reunión internacional de esta naturaleza tiene pocos precedentes entre los países que han organizado encuentros del G20, incluidos Rusia y China. Además, el episodio fue descrito como algo sin precedente para el Gobierno de Estados Unidos, lo que explica la intensidad de las críticas y la relevancia que adquirió una disputa administrativa aparentemente vinculada con acreditaciones.
El caso que más se aproxima ocurrió durante la administración de Barack Obama en 2009, cuando la Casa Blanca intentó excluir a Fox News de una entrevista con Kenneth Feinberg, quien entonces ejercía como el llamado zar de salarios del Departamento del Tesoro. La Casa Blanca cedió después de que otras cadenas amenazaran con boicotear la entrevista, una reacción colectiva que contrastó con el escenario actual, en el que varios medios informaron de rechazos individuales y de gestiones diplomáticas sin éxito.
La administración Trump ha ampliado desde el inicio del segundo mandato presidencial, el año anterior, las medidas para limitar el acceso de la prensa a eventos de interés público. Entre ellas figuran cambios en el grupo de reporteros autorizado para cubrir actividades presidenciales, mientras que el Departamento de Defensa prohibió a organizaciones de medios mantener oficinas dentro del Pentágono. En ese marco, las restricciones del Tesoro llegan como parte de un debate más amplio sobre la relación entre el Gobierno y los medios independientes.
Gestiones diplomáticas y próximos pasos
El Ministerio de Finanzas de Alemania presionó con éxito al Tesoro para obtener una acreditación para un periodista de The New York Times que acompañaba al ministro de Finanzas Lars Klingbeil. Funcionarios alemanes familiarizados con el asunto señalaron que esa intervención permitió que el reportero del Times participara en la cobertura, pese a que una solicitud presentada desde Estados Unidos había sido denegada inicialmente.
Sin embargo, un esfuerzo separado de funcionarios alemanes de alto nivel diplomático para conseguir una acreditación para un periodista de Bloomberg que viajaba con Klingbeil no tuvo éxito. La diferencia entre ambos casos dejó expuesto que las gestiones oficiales podían modificar algunas decisiones, aunque no garantizar un criterio uniforme para todos los medios que pretendían cubrir al mismo ministro y la misma reunión.
El Tesoro había anunciado que esperaba una presencia periodística superior a 200 profesionales de decenas de países, pero la negativa a corresponsales de Bloomberg en Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y China redujo la diversidad de voces con acceso directo al encuentro. Para los lectores y participantes del G20, la cobertura indirecta puede limitar la rapidez con que se conocen las discusiones, especialmente cuando los mercados reaccionan a comentarios sobre divisas, bonos, inflación o deuda pública.
La atención ahora se concentra en si el departamento explicará los motivos de las denegaciones y si los medios afectados presentarán nuevos reclamos antes del cierre de la reunión del martes. También quedará por observar si el episodio impulsa a otros gobiernos y organizaciones periodísticas a exigir reglas de acreditación más claras para futuras reuniones internacionales, donde la transparencia resulta esencial para evaluar decisiones con consecuencias económicas y geopolíticas globales.
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