Por Canuto  

Standard Chartered mantiene su previsión de que el mercado de stablecoins llegará a USD $2 billones, pero ahora calcula que ese umbral se alcanzaría en 2030 y no en 2028. El banco atribuye el retraso al estancamiento de la oferta, pese al fuerte aumento de las transferencias y la actividad de uso.
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  • Standard Chartered movió de 2028 a 2030 su proyección de un mercado de stablecoins de USD $2 billones.
  • La oferta se ha mantenido entre USD $300.000 millones y USD $320.000 millones durante 12 meses, mientras el volumen transferido aumentó.
  • Geoffrey Kendrick señala que la competencia y la regulación podrían redefinir los pagos con stablecoins y el dominio de USDT.


Sumario: La pausa en la emisión de stablecoins llevó a Standard Chartered a retrasar dos años su proyección de mercado, aunque el banco destaca que las transferencias y la velocidad de circulación siguen creciendo.

Standard Chartered aplazó hasta 2030 su pronóstico de que el mercado de stablecoins alcanzará USD $2 billones, una meta que antes esperaba para 2028. El banco no retiró la previsión, pero ajustó el calendario después de observar que la oferta total dejó de expandirse durante este año, aun cuando varias métricas de actividad transaccional avanzaron.

Geoffrey Kendrick, director global de investigación de activos digitales de la entidad, explicó en un informe publicado el miércoles 14 de octubre que la oferta se ha mantenido en una franja de entre USD $300.000 millones y USD $320.000 millones durante los últimos 12 meses. Su nivel actual ronda los USD $309.000 millones, una pausa que, según su lectura, coincide con un periodo débil para el mercado cripto.

Una proyección intacta, con un plazo más largo

El cambio central de la evaluación de Standard Chartered es temporal, no una renuncia a la escala que anticipa para el sector. El banco sigue proyectando un mercado de USD $2 billones, pero ahora considera que harán falta dos años más para alcanzar ese volumen, dado que la oferta de stablecoins no ha mostrado el crecimiento previsto.

La oferta mide el valor agregado de las stablecoins existentes y, en este caso, ha permanecido prácticamente dentro del mismo rango durante un año. Esa estabilidad contrasta con la trayectoria necesaria para llegar al objetivo del banco, aunque por sí sola no demuestra que la demanda o la utilidad de estos activos se hayan detenido.

Kendrick interpreta la desaceleración como cíclica y no estructural. Su argumento es que los periodos anteriores en los que la oferta de stablecoins se mantuvo plana o disminuyó fueron seguidos por un nuevo crecimiento cuando se recuperó la actividad de los mercados cripto, por lo que el estancamiento actual podría reflejar el entorno del mercado antes que un límite permanente.

La distinción entre una pausa coyuntural y un cambio duradero resulta clave para entender por qué el banco conserva su pronóstico de largo plazo. Si la oferta vuelve a expandirse durante una recuperación, la fecha de 2030 seguiría siendo la referencia de la entidad; si la pausa persiste, la meta de USD $2 billones podría requerir una revisión adicional, algo que el informe no da por hecho.

Más transferencias con una oferta casi plana

Las cifras de uso muestran un panorama distinto al de la oferta: el valor bruto mensual de las transferencias onchain alcanzó un récord de USD $19 billones en mayo, según Kendrick. Además, el promedio mensual de transferencias durante lo que va del año se ubicó apenas por debajo de USD $10 billones, frente a USD $4 billones en 2025.

Estas métricas no equivalen al valor de las stablecoins en circulación. La primera registra movimientos brutos a través de la cadena y puede reflejar que los activos cambian de manos repetidamente; la segunda contabiliza la oferta disponible, que se ha mantenido cerca de USD $309.000 millones. Por eso, más actividad transaccional puede coexistir con un crecimiento limitado de la cantidad total emitida.

El banco también destacó el aumento de la velocidad promedio mensual, una medida de cuántas veces cambia de manos cada dólar en stablecoins. Kendrick la situó en alrededor de 30 veces este año, frente a 15 veces en 2025, un avance que sugiere una mayor rotación de los tokens sin que implique por sí mismo una expansión equivalente de la oferta.

Las diferencias entre los dos activos más mencionados en el análisis son pronunciadas. La velocidad mensual de USDT se mantuvo cerca de siete veces, mientras que la de USDC subió a unas 80 veces este año desde 45 veces en 2025; Kendrick atribuye esa brecha a que ambas stablecoins cumplen funciones distintas en el mercado.

USDT, USDC y la disputa por los pagos

De acuerdo con la explicación de Kendrick, USDT se usa principalmente como una forma de ahorro en dólares en mercados emergentes. USDC, en cambio, aparece con mayor frecuencia en pagos, transacciones financieras y pagos tempranos entre agentes de inteligencia artificial, una variedad de usos que ayuda a explicar su mayor velocidad de circulación.

El responsable de investigación espera que la competencia más intensa se produzca en los pagos y las transacciones con stablecoins en mercados desarrollados. Allí, los activos digitales pueden disputar actividades que hoy se realizan mediante servicios financieros tradicionales, aunque el informe no presenta esa competencia como un desenlace garantizado ni afirma que vaya a desplazar a los sistemas existentes.

Entre los posibles rivales citados por Kendrick figuran Open USD (OUSD), que comparó con Global Dollar Network (USDG), y M^0, proveedor de infraestructura para stablecoins. También mencionó A+, una red planificada para que varios bancos puedan emitir una stablecoin compartida y conservar los ingresos generados por sus reservas.

En declaraciones a The Block, Kendrick describió el segmento de transacciones en mercados desarrollados y de reemplazo de servicios financieros tradicionales como el más disputado hacia adelante. Señaló que USDG podría competir por plataformas de negociación, que M^0 ofrece una vía de infraestructura a más largo plazo y que A+ propone un modelo multibanco; añadió que la captura de los ingresos de reservas será determinante para el desenlace.

La regulación, un factor que puede alterar el pronóstico

Kendrick identificó la regulación como un riesgo importante para la proyección de USD $2 billones. El resultado dependerá, entre otros factores, de si otros países adoptan normas similares a la Ley GENIUS de Estados Unidos y de cómo esos marcos legales influyan en el uso de stablecoins dentro y fuera de los mercados emergentes.

El analista también advirtió que una aplicación internacional de reglas parecidas a las de esa ley podría amenazar el dominio de USDT en los mercados emergentes. Su observación apunta a que las condiciones para emitir y operar stablecoins pueden modificar la competencia, sin que el informe asegure que los reguladores de otros países vayan a seguir necesariamente el mismo camino.

La Ley GENIUS entrará en vigor en enero de 2027, según la información citada en el informe. Kendrick considera que la implementación de sus reglas podría abrir más espacio a stablecoins respaldadas por bancos y a modelos con varios emisores, una evolución que también conectaría con propuestas como A+ y con la disputa por los ingresos de las reservas.

Por ahora, el panorama combina una oferta que lleva un año sin despegar con una actividad transaccional que creció frente a 2025. Standard Chartered mantiene la meta de USD $2 billones, pero su nuevo horizonte de 2030 deja claro que el uso creciente no basta, al menos en esta etapa, para sostener el calendario original; la recuperación del mercado y la regulación serán piezas relevantes de la proyección.


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