Por Canuto  

El regulador de valores de Estados Unidos acusó a Nathan Fuller de recaudar millones de dólares de inversionistas prometiendo retornos garantizados mediante supuestos bots de inteligencia artificial para trading cripto. La SEC sostiene que parte del dinero fue usado para gastos personales y pagos tipo Ponzi.

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  • La SEC acusó a Nathan Fuller, residente de Cypress, Texas, de recaudar aproximadamente USD $12,3 millones de unos 150 inversionistas.
  • Fuller habría prometido retornos de 40% a 50% en 30 a 45 días y ganancias garantizadas superiores a 100% en apenas 21 días.
  • El regulador alega que los bots de IA no funcionaban como se promocionaban y que al menos USD $6,2 millones fueron desviados para gastos personales.

 


La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) acusó a Nathan Fuller, residente de Cypress, Texas, de operar un presunto esquema de fraude cripto que recaudó aproximadamente USD $12,3 millones de unos 150 inversionistas mediante promesas de ganancias garantizadas con supuestos bots de inteligencia artificial.

La demanda fue presentada el 28 de mayo de 2026 ante la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas. Según la declaración oficial del regulador, Fuller ofreció y vendió participaciones de empresa conjunta en un esquema de trading de criptoactivos desde al menos octubre de 2022 hasta mediados de 2024.

El caso fue operado a través de Privvy Investments, LLC, y bajo los nombres comerciales Privvy Investments y Gateway Digital Investments. La SEC sostiene que Fuller prometió a algunos inversionistas retornos de más de 40% a 50% en períodos de 30 a 45 días, mientras que a otros les aseguró ganancias garantizadas superiores a 100% en apenas 21 días.

El centro de la oferta eran supuestos bots propietarios basados en IA que, según Fuller, realizarían operaciones de arbitraje de alta frecuencia en plataformas de criptoactivos. Sin embargo, la SEC afirmó en su demanda que esos bots “no funcionaban como se representaba”.

Promesas de IA, arbitraje y retornos garantizados

El caso combina dos de las narrativas más utilizadas en los últimos años para atraer capital minorista: criptomonedas e inteligencia artificial. En términos simples, Fuller habría presentado su operación como una estrategia tecnológica capaz de aprovechar diferencias de precio entre plataformas cripto mediante arbitraje automatizado.

El arbitraje, en teoría, consiste en comprar un activo en un mercado donde cotiza más barato y venderlo en otro donde cotiza más caro. Cuando se combina con trading de alta frecuencia, la promesa suele girar en torno a ejecutar muchas operaciones en intervalos muy cortos para capturar pequeñas diferencias de precio.

La SEC no cuestiona únicamente la existencia de esa narrativa, sino la forma en que Fuller la habría utilizado para atraer inversionistas. Según el regulador, las declaraciones sobre los bots de IA, el arbitraje de alta frecuencia y la capacidad de generar retornos extraordinarios fueron engañosas.

Las promesas de rentabilidad descritas por la demanda son especialmente agresivas. Retornos de 40% a 50% en poco más de un mes, o ganancias superiores a 100% en tres semanas, son cifras que en mercados financieros suelen considerarse señales de alerta, especialmente cuando se presentan como garantizadas.

Ningún sistema de trading legítimo puede garantizar ganancias de esa magnitud de forma consistente sin riesgo. En cripto, donde la volatilidad es elevada, las promesas de retornos fijos y rápidos suelen ser un rasgo frecuente en esquemas fraudulentos.

Supuestas garantías que no existían

Además de los bots de IA, la SEC alegó que Fuller hizo otras afirmaciones falsas para reforzar la confianza de los inversionistas. Entre ellas, aseguró que los fondos estaban protegidos por una fianza de garantía, asegurados por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, FDIC, y cubiertos por una póliza de responsabilidad profesional.

Según la demanda, ninguna de esas protecciones era real. El regulador sostiene que Fuller usó esas afirmaciones para dar apariencia de seguridad a un esquema que en realidad no contaba con los respaldos anunciados.

La mención a la FDIC es particularmente sensible. La FDIC protege depósitos bancarios elegibles en instituciones aseguradas, pero no cubre inversiones especulativas en criptoactivos ni esquemas privados de trading. Presentar una inversión cripto como asegurada por la FDIC puede inducir a error a inversionistas que no conocen los límites de esa cobertura.

La supuesta fianza de garantía y la póliza de responsabilidad profesional también habrían servido como elementos de credibilidad. En la práctica, este tipo de referencias puede dar la impresión de que existe una red de protección institucional, aunque el producto ofrecido no sea bancario ni esté respaldado por seguros reales.

La SEC sostiene que esas declaraciones formaron parte de un conjunto de tergiversaciones y omisiones utilizadas para obtener dinero de inversionistas. La acusación no se limita, por tanto, a la falla de los bots, sino a una estrategia más amplia de presentación engañosa del riesgo.

Millones para gastos personales y pagos tipo Ponzi

De los USD $12,3 millones recaudados, Fuller habría desviado al menos USD $6,2 millones para gastos personales, de acuerdo con la SEC. El regulador no detalló en el comunicado todos los rubros de esos gastos, pero sí afirmó que el dinero de inversionistas fue usado indebidamente.

La SEC también alegó que aproximadamente USD $5,5 millones fueron utilizados para realizar pagos tipo Ponzi a inversionistas anteriores. En este tipo de dinámica, los pagos a participantes antiguos no provienen de ganancias reales generadas por una actividad económica sostenible, sino del dinero aportado por nuevos inversionistas.

Ese patrón es relevante porque ayuda a explicar cómo algunos esquemas pueden sostenerse durante meses o años. Si los primeros inversionistas reciben pagos, pueden creer que la estrategia funciona, reinvertir capital o recomendar la oportunidad a otras personas.

Para mantener el esquema en marcha, Fuller también habría enviado estados de cuenta falsos a inversionistas. La SEC sostiene que esos documentos fueron diseñados para dar la impresión de que las inversiones estaban generando resultados.

El regulador agregó que Fuller utilizó correspondencia fabricada de entidades ficticias. Ese elemento sugiere que el presunto fraude no dependía únicamente de promesas verbales, sino también de documentación falsa destinada a sostener la narrativa de legitimidad.

Cargos y medidas solicitadas por la SEC

La demanda acusa a Fuller de violar las secciones 5(a), 5(c) y 17(a) de la Ley de Valores de 1933, así como la sección 10(b) de la Ley de Bolsa de Valores de 1934 y la regla 10b-5 correspondiente.

Las secciones 5(a) y 5(c) se relacionan con la oferta y venta de valores no registrados, mientras que las disposiciones antifraude invocadas por la SEC apuntan a presuntas declaraciones falsas, omisiones materiales y conductas engañosas en conexión con la venta de inversiones.

El regulador busca órdenes judiciales permanentes contra Fuller, la devolución de ganancias presuntamente ilícitas con intereses prejudiciales y sanciones civiles. Estas medidas son habituales en acciones de cumplimiento donde la SEC intenta impedir conductas futuras, recuperar fondos y castigar infracciones a las leyes de valores.

La investigación fue realizada por Carol Stumbaugh y personal de la oficina regional de la SEC en Fort Worth, bajo la supervisión de Timothy S. McCole y Jaime Marinaro. También contó con asistencia de la Unidad de Ciberseguridad y Tecnologías Emergentes de la División de Cumplimiento.

El litigio estará a cargo de Tyson Lies y será supervisado por Keefe Bernstein. Como en otros casos civiles de la SEC, las acusaciones deberán ser evaluadas por la corte y no constituyen una condena penal.

IA y cripto: una combinación cada vez más usada por estafadores

El caso Fuller llega en un momento en que la combinación de inteligencia artificial y criptomonedas se ha vuelto un terreno fértil para promesas de inversión difíciles de verificar. Bots de trading, señales automatizadas, arbitraje algorítmico y supuestos modelos predictivos se han convertido en recursos frecuentes dentro de ofertas dirigidas a inversionistas minoristas.

Cointelegraph recordó que la SEC ya había presentado cargos el año pasado contra varias plataformas cripto y clubes de inversión en un esquema separado de USD $14 millones que también utilizó branding de IA para atraer inversionistas. En ese caso, los responsables se hacían pasar por profesionales financieros en grupos de WhatsApp y prometían beneficios mediante consejos de trading generados por IA.

La diferencia entre una herramienta legítima de automatización y una fachada fraudulenta puede ser difícil de detectar para usuarios sin experiencia. Muchos bots reales existen y pueden ejecutar estrategias programadas, pero eso no significa que generen ganancias garantizadas ni que estén libres de riesgo.

La promesa de “IA” puede funcionar como una caja negra: el inversionista no sabe exactamente cómo opera la herramienta, pero confía en que la tecnología produce resultados superiores. Esa opacidad facilita que los estafadores presenten retornos extraordinarios como si fueran consecuencia de una ventaja técnica secreta.

En cripto, ese riesgo se amplifica por la velocidad de las transferencias, la complejidad de las plataformas y la dificultad de recuperar fondos una vez que han sido movidos. Por eso, las promesas de retornos altos, rápidos y garantizados siguen siendo una de las principales señales de alerta.

Un nuevo caso en una línea de acciones cripto

La acusación contra Fuller se suma a otras acciones recientes de la SEC vinculadas con criptoactivos. El mes pasado, el regulador acusó al ejecutivo cripto Donald Basile y a dos compañías bajo su control de recaudar aproximadamente USD $16 millones de cientos de inversionistas mediante afirmaciones falsas relacionadas con un token llamado Bitcoin Latinum.

Sin embargo, la SEC también ha reconocido que algunas de sus acciones pasadas contra empresas cripto no generaron beneficios claros para inversionistas y pudieron haber interpretado de forma inadecuada ciertas leyes federales de valores. En sus resultados de cumplimiento de 2025, el regulador señaló que desde el año fiscal 2022 presentó 95 acciones e impuso USD $2.300 millones en sanciones por violaciones de libros y registros que no identificaron daño directo a inversionistas ni produjeron protección o beneficio para ellos.

Ese contexto muestra la tensión actual dentro de la política de cumplimiento cripto en Estados Unidos. Por un lado, el regulador sigue persiguiendo casos de fraude con daños concretos a inversionistas. Por otro, enfrenta críticas por acciones anteriores consideradas excesivamente amplias o poco útiles para la protección del público.

El caso de Fuller encaja más claramente en la primera categoría, al menos según las acusaciones presentadas: promesas de retornos garantizados, uso indebido de fondos, pagos tipo Ponzi y documentación falsa. Estos elementos lo separan de debates más técnicos sobre clasificación de tokens o cumplimiento registral.

Aun así, el proceso judicial deberá determinar el alcance de la responsabilidad de Fuller. Por ahora, la demanda representa una acusación civil del regulador, no una sentencia definitiva.

Señales de alerta para inversionistas

El caso deja varias advertencias para el público cripto. La primera es que ninguna referencia a inteligencia artificial, arbitraje o trading algorítmico elimina el riesgo de mercado. De hecho, esas palabras pueden ser utilizadas para dar apariencia de sofisticación a un esquema que no tiene una estrategia real detrás.

La segunda es que las promesas de ganancias garantizadas en períodos muy cortos deben ser tratadas con escepticismo. En mercados líquidos y competitivos, retornos de 40%, 50% o más de 100% en pocas semanas no son sostenibles sin asumir riesgos extremos, y menos aún cuando se presentan como seguros.

La tercera es revisar cuidadosamente cualquier afirmación sobre seguros, fianzas o protección institucional. Que una empresa mencione a la FDIC, una póliza o una garantía no significa que el producto esté realmente cubierto. Los inversionistas deben verificar esas afirmaciones de forma independiente y con fuentes oficiales.

La cuarta es desconfiar de estados de cuenta privados que no puedan ser corroborados. En esquemas fraudulentos, los documentos internos pueden ser fabricados para sostener la ilusión de ganancias, incluso cuando no existe actividad de trading rentable.

La acusación contra Fuller vuelve a mostrar que la innovación tecnológica puede ser usada tanto para construir productos legítimos como para disfrazar fraudes tradicionales. En este caso, la SEC sostiene que la narrativa de bots de IA y arbitraje cripto habría servido para captar millones de dólares, mientras una parte sustancial del dinero se destinó a gastos personales y pagos a inversionistas anteriores.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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