Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Rusia acelera las pruebas del rublo digital en transacciones reales mientras prepara una ley que legaliza actividades con criptomonedas, pero bajo un esquema de control estatal más estricto. El plan incluye plazos obligatorios para bancos y comercios, límites para inversionistas no calificados y requisitos que podrían reducir el acceso a exchanges globales.

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  • El primer ministro Mikhail Mishustin anunció que el gobierno comenzará pronto pruebas del rublo digital junto al Banco de Rusia y el Ministerio de Finanzas.
  • El lanzamiento masivo quedó pautado por etapas, con una primera fecha el 1 de septiembre y adopción escalonada hasta 1 de septiembre de 2028 para la mayoría de bancos y comercios.
  • Un borrador de ley cripto legalizaría inversión y trading, pero impondría un tope de USD $4.000 para no calificados y condiciones que podrían llevar a bloquear exchanges globales sin presencia local.

Las autoridades rusas se preparan para acelerar el rublo digital, la moneda digital emitida por el Estado, al tiempo que avanzan en una regulación de criptomonedas que legaliza ciertas actividades pero endurece el control. La combinación perfila una estrategia dual: impulsar una infraestructura de pagos supervisada por el banco central y, a la vez, encauzar el mercado cripto hacia un marco más restrictivo.

El primer ministro Mikhail Mishustin informó que el gobierno federal comenzará pronto pruebas del rublo digital en uso real. La declaración llegó ante legisladores en Moscú, en un momento en que el parlamento revisa el informe anual del gabinete. En paralelo, se afina un proyecto de ley para delinear la arquitectura del mercado cripto ruso.

Para lectores nuevos, el rublo digital es una CBDC, siglas en inglés para “moneda digital de banco central”. A diferencia de Bitcoin u otras criptomonedas, una CBDC la emite una autoridad monetaria y suele integrarse al sistema financiero formal. En el caso ruso, el proyecto se ha desarrollado durante años y ya cuenta con un piloto desde agosto de 2023.

Pruebas del rublo digital: anuncio de Mishustin y cautela operativa

Mishustin anunció que el gobierno comenzará a probar activamente el rublo digital “en el futuro cercano”, en coordinación con el Banco de Rusia y el Ministerio de Finanzas. Según lo reportado por TASS e Interfax, el primer ministro lo planteó como una tarea inmediata del poder ejecutivo frente a la Duma del Estado, la cámara baja del parlamento, detalla Cryptopolitan.

“Con respecto al rublo digital, mis colegas del Banco de Rusia y el Ministerio de Finanzas y yo ahora comenzaremos a probarlo activamente”, declaró Mishustin, citado por los medios estatales. También advirtió que “este es un asunto complejo”, y pidió que las autoridades actúen con “extrema” cautela. El énfasis sugiere que el gobierno busca evitar fallas técnicas o problemas de implementación.

El primer ministro explicó que, antes de definir “volúmenes y métodos de uso”, se debe construir la infraestructura necesaria. Luego, corresponde evaluar transacciones para medir el desempeño del sistema. Este orden de trabajo apunta a una adopción gradual y guiada por métricas operativas, en lugar de una implementación inmediata a gran escala.

El rublo digital, según la descripción disponible, se concibe como la tercera forma del dinero fiduciario ruso, junto al efectivo y el dinero bancario electrónico. Al estar emitido por el Banco Central de Rusia, funcionaría como un pasivo directo de la autoridad monetaria. Esa característica lo diferencia de depósitos bancarios tradicionales, que dependen de la solvencia de cada institución.

Cronograma: lanzamiento escalonado hasta 2028 y excepciones para pequeños comercios

El proyecto no parte de cero. Rusia mantiene un piloto con un número limitado de participantes desde agosto de 2023. En cuanto a su despliegue al público, el plan original contemplaba un lanzamiento a mediados de 2025, pero luego se postergó un año. Tras un llamado del presidente Vladimir Putin para avanzar hacia una adopción masiva en la pasada primavera, el banco central reprogramó el lanzamiento para el otoño de 2026.

Con el último cronograma, la introducción será por etapas. La primera fecha clave es el 1 de septiembre, cuando los principales bancos y comerciantes deberán estar listos para ofrecer a sus clientes la opción de usar el rublo digital. El objetivo parece ser garantizar disponibilidad en los actores de mayor alcance, para crear efecto de red desde el inicio del despliegue.

Luego, los bancos internacionales y las pequeñas empresas comerciales con ingresos anuales superiores a RUB 30.000.000 (más de USD $390.000) contarán con un año adicional para adaptar sistemas. La cifra fija un umbral operativo para la obligatoriedad tecnológica, lo que reduce presión inmediata sobre una parte del comercio. Aun así, la norma describe una transición que terminará alcanzando a una proporción amplia del mercado.

El resto de las instituciones bancarias y las empresas con ingresos por debajo de ese umbral deberán poder operar con rublos digitales el 1 de septiembre de 2028. La única categoría exenta serán comercios minoristas con ingresos menores a RUB 5.000.000 al año (USD $65.000). Esa excepción reconoce los costos de integración para negocios pequeños, pero también delimita quiénes quedarán fuera del mandato.

Regulación cripto: legalización con límites, requisitos y potenciales bloqueos

El avance del rublo digital ocurre junto a esfuerzos por legalizar y regular operaciones con “dinero digital descentralizado”. Medios rusos informaron que el Ministerio de Finanzas y el Banco Central ya redactaron una ley con la futura arquitectura del mercado de criptomonedas. El portal RBC habría tenido acceso al documento, que busca legalizar actividades como inversión y comercio con activos digitales.

El calendario regulatorio apunta a que esto se concrete antes del 1 de julio. Esa meta coincide con un plan del Banco de Rusia, publicado a finales de diciembre, para reconocer criptomonedas y stablecoins como “activos monetarios”. El detalle es importante: sugiere que el Estado no solo pretende permitir ciertas operaciones, sino también clasificarlas bajo una categoría formal para supervisión y control.

Sin embargo, el borrador incorporaría restricciones relevantes. Entre ellas, un límite de USD $4.000 para compras de criptomonedas por parte de inversionistas no calificados. Esa medida apunta a contener el riesgo minorista, pero también restringe la participación masiva. En la práctica, el tamaño del mercado accesible para el público general podría quedar condicionado por ese tope.

El proyecto también elevaría la vara para proveedores de servicios, con estándares rigurosos que, según la información disponible, probablemente limitarán opciones para ciudadanos rusos. Las plataformas nacionales tendrían que cumplir requisitos mínimos de capital. Además, exchanges globales podrían ser bloqueados, a menos que establezcan presencia local mediante una subsidiaria registrada y almacenen datos de clientes en servidores dentro de Rusia.

Un enfoque de control: CBDC y reglas más estrictas también para el rublo digital

El punto en común entre el rublo digital y la regulación cripto parece ser la supervisión estatal. Mientras la CBDC avanza hacia pruebas y un cronograma obligatorio para bancos y comercios, el marco para criptomonedas busca permitir operaciones dentro de límites y condiciones técnicas. En ambos casos, la infraestructura, la trazabilidad y el cumplimiento aparecen como prioridades.

La propia implementación de la CBDC no quedaría exenta de controles. Un informe revelado a principios de febrero indicó que el sistema del rublo digital no necesariamente ha sido tratado con flexibilidad. Según ese reporte, el Banco de Rusia actualizó recientemente las reglas para abrir cuentas de rublo digital, lo que sugiere ajustes regulatorios continuos mientras se construye el modelo.

En términos de impacto, el despliegue por etapas marca una ruta clara para el sistema financiero ruso, que deberá integrar el rublo digital en su operación cotidiana. En paralelo, la ley cripto propuesta apunta a canalizar inversión y trading hacia un entorno más local, con obligaciones de capital y almacenamiento de datos. La combinación podría redefinir cómo interactúan ciudadanos y empresas con el dinero digital en el país.

Por ahora, el mensaje oficial subraya rapidez, pero también prudencia. Mishustin insistió en que la complejidad exige cuidado y evaluación previa de transacciones antes de fijar volúmenes y métodos. Con un piloto activo desde 2023 y una hoja de ruta hasta 2028, Rusia parece apostar por un cambio estructural de sus pagos digitales mientras estrecha el cerco regulatorio sobre el ecosistema cripto.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


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