La rápida expansión de la IA ya no solo preocupa a bancos y tecnológicas. Ahora también empuja a los reguladores financieros a desarrollar sus propias herramientas, en especial para vigilar criptomercados, cerrar vulnerabilidades de software y contener riesgos de ciberseguridad que, según autoridades suizas, avanzan al mismo ritmo que los atacantes.
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- La presidenta de FINMA, Marlene Amstad, dijo que bancos y supervisores deben adoptar nuevas tecnologías con rapidez para cerrar vulnerabilidades.
- Un foro dentro de IOSCO, impulsado por FINMA, busca promover el uso de IA entre reguladores que cubren cerca del 95% de los mercados financieros globales.
- Un hackathon reunió a unas 100 personas para desarrollar herramientas de supervisión del mercado cripto e incluso evaluar salvaguardias integradas en sistemas de activos digitales.
🚨 Reguladores financieros adoptan IA para combatir riesgos en criptomercados
La presidenta de FINMA, Marlene Amstad, destaca la necesidad de cerrar vulnerabilidades rápidamente.
Un hackathon reunió a expertos para desarrollar herramientas de supervisión en cripto.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 26, 2026
Los reguladores financieros están acelerando su propia adopción de inteligencia artificial ante un escenario en el que los riesgos tecnológicos avanzan con mayor velocidad. La advertencia llega desde Suiza, donde la autoridad supervisora del mercado considera que bancos y organismos de vigilancia deben moverse rápido para reducir vulnerabilidades críticas.
La preocupación central es doble. Por un lado, la IA puede reforzar herramientas de supervisión y defensa; por el otro, también amplifica amenazas de ciberseguridad, responsabilidad operativa y exposición sistémica en instituciones financieras y plataformas vinculadas con activos digitales.
Marlene Amstad, presidenta del regulador suizo FINMA y también líder de un foro internacional sobre tecnología de supervisión, planteó esa visión tras un hackathon inicial orientado a construir nuevas herramientas junto a otros supervisores del mercado. Su mensaje fue claro: los atacantes ya se mueven más rápido y la respuesta institucional no puede seguir un ritmo más lento.
En declaraciones recogidas por Reuters, Amstad señaló que los bancos deben adaptarse reparando vulnerabilidades con mayor rapidez. Esa observación conecta con una tendencia cada vez más visible en el sector financiero, donde la automatización y la IA ya no son solo herramientas de eficiencia, sino piezas del esquema de defensa.
El foco también alcanzó al mercado cripto. Según explicó la reguladora, una parte del trabajo actual se concentra en crear instrumentos específicos para la supervisión de activos digitales, un campo donde los riesgos tecnológicos, operacionales y normativos suelen aparecer antes de que existan estándares maduros de control.
La respuesta regulatoria busca ponerse al día con la velocidad de la IA
El punto de partida del debate es simple, aunque inquietante. Si los hackers incorporan modelos de IA para detectar fallas, automatizar ataques o explorar nuevos vectores de intrusión, los bancos y reguladores necesitan herramientas equivalentes para identificar y corregir debilidades antes de que se conviertan en incidentes mayores.
Amstad explicó que modelos enfocados en la detección de vulnerabilidades de software ya han advertido un aumento de los riesgos de ciberataques y también de seguridad nacional. Esa combinación eleva la presión sobre supervisores que tradicionalmente se han movido con procesos más lentos que los actores tecnológicos.
En el caso financiero, la IA abre preguntas que van más allá del fraude o las intrusiones externas. También surgen interrogantes sobre la responsabilidad dentro de las instituciones, la trazabilidad de decisiones automatizadas y la capacidad real de controlar sistemas que aprenden o evolucionan con rapidez.
Ese cambio de escenario obliga a repensar la supervisión clásica. Durante años, gran parte del control regulatorio descansó en reportes periódicos, auditorías y revisiones posteriores, pero la velocidad actual de los mercados digitales y de los sistemas automatizados exige monitoreo más cercano al tiempo real.
Para lectores menos familiarizados con este terreno, la llamada tecnología de supervisión, o suptech, consiste en herramientas que permiten a las autoridades procesar grandes volúmenes de datos, detectar patrones anómalos y vigilar riesgos con mayor precisión. La IA se perfila ahora como una extensión natural de ese enfoque.
FINMA e IOSCO impulsan una coordinación internacional
FINMA ayudó a crear un foro dentro de la Organización Internacional de Comisiones de Valores, IOSCO por sus siglas en inglés, con el objetivo de promover la adopción de IA por parte de los organismos de vigilancia. La relevancia del esfuerzo es amplia, ya que ese espacio abarca reguladores responsables de alrededor del 95% de los mercados financieros globales.
Ese dato ilustra la escala del problema. Si casi todo el sistema financiero mundial está representado en la conversación, la discusión dejó de ser un experimento técnico aislado y pasó a convertirse en una prioridad estratégica de supervisión internacional.
La coordinación también importa porque las amenazas no respetan fronteras. Un fallo explotado en una entidad, un proveedor tecnológico o una infraestructura de mercado puede tener efectos indirectos sobre plataformas conectadas en otros países, incluidos exchanges, custodios y emisores de activos digitales.
En ese contexto, la presidenta de FINMA participó esta semana en un hackathon con especialistas en políticas públicas y tecnología. El encuentro reunió a unas 100 personas que trabajaron de forma conjunta para construir herramientas útiles para la supervisión del mercado de criptomonedas.
El formato del hackathon sugiere una señal política adicional. Los reguladores ya no quieren limitarse a observar cómo el sector privado adopta IA, sino desarrollar capacidades internas y colaborativas para entenderla, probarla y convertirla en parte de sus sistemas de vigilancia.
Criptomercados, salvaguardias integradas y vigilancia técnica
El mercado cripto aparece como uno de los laboratorios más exigentes para este tipo de herramientas. Su operación permanente, la naturaleza programable de muchos activos y la dependencia de software complejo exponen a participantes y supervisores a riesgos que pueden surgir tanto de errores como de ataques deliberados.
Amstad indicó que los reguladores incluso estudian la posibilidad de integrar salvaguardias directamente en los sistemas de activos digitales. La idea es relevante porque desplaza parte de la protección desde la supervisión externa hacia el propio diseño de la infraestructura tecnológica.
En términos prácticos, ese enfoque podría implicar controles más automáticos dentro de plataformas o sistemas tokenizados, aunque la funcionaria no detalló mecanismos específicos. Lo importante en esta etapa es que la conversación regulatoria ya no se limita a normas escritas, sino también a arquitecturas técnicas con defensas incorporadas.
Para el ecosistema blockchain, este giro tiene implicaciones importantes. La supervisión podría evolucionar hacia modelos donde la seguridad, la trazabilidad y ciertos límites operativos se integren de origen en contratos, redes o capas de liquidación vinculadas a activos digitales.
Ese tipo de discusión también refleja la madurez del sector. Hace pocos años, gran parte del debate regulatorio sobre criptomonedas se centraba en licencias, clasificación legal y prevención de lavado; ahora se suma una agenda más profunda sobre resiliencia tecnológica y seguridad algorítmica.
Modelos avanzados, vulnerabilidades y tensiones geopolíticas
Amstad señaló que la experiencia con modelos como Mythos, de Anthropic, expuso vulnerabilidades y dejó al descubierto riesgos operacionales vinculados con la IA. Esa mención incorpora una dimensión concreta al debate, ya que no se trata solo de hipótesis futuras, sino de fallas observadas durante pruebas o despliegues recientes.
Los riesgos operacionales pueden incluir errores en la ejecución, respuestas impredecibles, uso indebido de modelos o dependencia excesiva de sistemas cuya lógica interna no siempre resulta transparente. En finanzas, cualquiera de esos factores puede traducirse en fallos de control, pérdidas o interrupciones relevantes.
La situación adquirió además una dimensión geopolítica. Este mes, el gobierno de Estados Unidos ordenó a Anthropic suspender las exportaciones de sus modelos de IA más recientes, Mythos y Fable, citando preocupaciones de seguridad nacional.
Esa decisión subraya hasta qué punto la IA dejó de ser vista únicamente como una herramienta comercial. También se convirtió en un activo estratégico, con implicaciones para defensa, infraestructura crítica y ventaja tecnológica entre Estados.
A la vez, la firma china de ciberseguridad 360 Security Technology dijo esta semana que desarrolló una respuesta nacional frente a Mythos. Con ello, la discusión sobre supervisión financiera se cruza con una competencia mayor entre jurisdicciones por acceso, control y capacidad de adaptación ante modelos avanzados.
La posición de Suiza y lo que viene para bancos y supervisores
Dentro de ese contexto, Amstad sostuvo que Suiza debe mantener acceso a los modelos de IA más avanzados. Su argumento apunta a que esas herramientas serán instrumentales para fortalecer sistemas antes de su implementación y no solo después de que aparezcan problemas.
La afirmación tiene peso para un país que ocupa una posición relevante en servicios financieros, gestión patrimonial e innovación regulatoria. Quedar rezagado en acceso tecnológico podría limitar tanto la competitividad del sector como la capacidad del supervisor para anticipar riesgos complejos.
Para los bancos, el mensaje es difícil de ignorar. Si la amenaza evoluciona con IA, la defensa también tendrá que hacerlo, no solo mediante más gasto en seguridad, sino mediante procesos más ágiles para corregir fallas y revisar dependencias críticas de software.
Para el ecosistema cripto, la señal también es contundente. La próxima etapa de la regulación podría combinar controles normativos tradicionales con herramientas algorítmicas de monitoreo, análisis técnico automatizado y salvaguardias embebidas en infraestructura digital.
Lo que planteó la autoridad suiza no equivale a un marco regulatorio definitivo, pero sí marca una dirección. En una industria donde la innovación y el riesgo suelen avanzar al mismo tiempo, los supervisores quieren evitar que la IA fortalezca primero a los atacantes y solo después a quienes deben contenerlos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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