Por Canuto  

La esperada ley Ciypto, Clarity Act, considerada clave para definir cómo se regulan los criptoactivos en Estados Unidos, aún enfrenta un camino incierto. Ron Hammond, jefe de política de Wintermute, estima que sus probabilidades de aprobación en 2026 rondan apenas el 30%, en medio de choques con la banca, plazos cambiantes y nuevos riesgos políticos.
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  • Ron Hammond, de Wintermute, calcula en 30% la probabilidad de que Clarity Act sea aprobada en 2026.
  • La mayor resistencia sigue viniendo de los bancos, especialmente por la disputa sobre si las stablecoins pueden ofrecer rendimiento.
  • El avance del proyecto podría destrabar la adopción institucional cripto en EE. UU., pero persisten tensiones políticas y regulatorias.

 


Clarity Act, uno de los proyectos legislativos más observados por la industria de los activos digitales en Estados Unidos, todavía enfrenta una ruta compleja en Washington. Aunque el impulso político ha aumentado y algunos legisladores presionan para acelerar el proceso, Ron Hammond, jefe de política de Wintermute, considera que las probabilidades de aprobación este año son de apenas 30%.

Su estimación refleja un tono cauteloso frente a una iniciativa que busca resolver uno de los mayores vacíos del mercado estadounidense: la falta de reglas claras sobre quién debe supervisar los criptoactivos y bajo qué criterios. En términos simples, la ley apunta a definir con mayor precisión cuándo un activo digital debe ser tratado como valor y cuándo como materia prima, detalla CoinDesk.

Ese punto no es menor. En la práctica, el debate afecta directamente el alcance de la Comisión de Bolsa y Valores, conocida como SEC, y de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos, conocida como CFTC. La ausencia de una frontera regulatoria clara ha sido, durante años, uno de los principales frenos para que grandes instituciones financieras aumenten su exposición al sector.

Hammond señaló que el proceso legislativo sigue avanzando, pero de forma desigual. Según explicó, hay demasiadas piezas móviles, negociaciones que se traban y cronogramas que cambian constantemente, por lo que el optimismo debe tomarse con prudencia.

La visión del ejecutivo de Wintermute no luce aislada. Una encuesta reciente de Punchbowl entre cabilderos y asesores ubicó las probabilidades de aprobación en 26%, mientras que el mercado de predicción Kalshi ha oscilado apenas por encima de una evaluación pareja. Esa dispersión, más que mostrar consenso, pone en evidencia la incertidumbre que sigue rodeando al proyecto.

De acuerdo con la información reportada por CoinDesk, algunos legisladores buscan llevar la propuesta a comité y varios incluso aspiran a una votación tan pronto como el 20 de abril. Sin embargo, Hammond advirtió que esas fechas se han movido durante meses y que no deben verse como una señal definitiva de que el texto esté cerca de convertirse en ley.

En sus palabras, sí existe luz al final del túnel, pero también hay obstáculos en el camino. Esa combinación resume bien el estado del debate: una ley considerada estratégica para el mercado, pero atrapada entre negociaciones técnicas, presiones sectoriales y riesgos partidistas.

Por qué esta ley es tan importante para el mercado cripto

Para quienes no siguen de cerca la política regulatoria de Estados Unidos, la relevancia de Clarity Act puede parecer abstracta. En realidad, se trata de una pieza potencialmente decisiva para el futuro de la adopción institucional de criptomonedas en ese país, porque establecería reglas más concretas sobre cómo se negocian, custodian y supervisan los activos digitales.

Hoy, muchas firmas tradicionales operan con cautela debido a la ambigüedad legal. Gestores de activos, bancos y fondos de pensiones han evitado profundizar su exposición al mercado cripto por temor a sanciones, cambios regulatorios o conflictos de cumplimiento. Una ley integral de estructura de mercado podría reducir buena parte de ese riesgo.

Si ese marco se aprobara, las instituciones tendrían más certidumbre para lanzar nuevos productos, expandir servicios vinculados a criptoactivos e integrar esta clase de activos dentro de sistemas financieros más convencionales. Ese es uno de los motivos por los cuales la propuesta ha sido vista como un posible desbloqueo para una nueva fase de crecimiento del sector en Estados Unidos.

Sin embargo, la importancia económica del proyecto no garantiza su aprobación. En Washington, incluso las iniciativas con respaldo industrial pueden quedar atrapadas durante meses, o años, por desacuerdos de detalle que terminan teniendo un enorme impacto político.

Los bancos siguen siendo el principal muro

Según Hammond, el mayor obstáculo para Clarity Act sigue siendo la banca tradicional. El punto más conflictivo es si las stablecoins deberían poder ofrecer rendimiento, un tema que toca intereses comerciales directos y que se ha transformado en el centro de la disputa.

Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener paridad con activos como el dólar estadounidense. Su uso se ha expandido de forma acelerada dentro y fuera del ecosistema cripto, y una eventual autorización para que generen rendimiento podría volverlas más competitivas frente a productos financieros ofrecidos por bancos.

Hammond afirmó que ha habido intentos desde varios frentes para encontrar una salida. Mencionó esfuerzos de Coinbase, la Casa Blanca y los propios redactores del proyecto. Aun así, sostuvo que, en cada etapa, los bancos se han negado a ceder.

La disputa ya tumbó al menos un intento de compromiso. El ejecutivo explicó que un propuesto “acuerdo de rendimiento”, planteado hace alrededor de dos semanas, no logró satisfacer a ninguna de las partes y obligó a los negociadores a volver al punto de partida. Ahora circula una nueva versión, pero las expectativas siguen contenidas.

Incluso con presiones macroeconómicas más amplias, Hammond ve difícil que la banca quede conforme con un resultado de este tipo. Esa lectura sugiere que el problema no es solo técnico, sino también estructural, porque enfrenta directamente a viejos incumbentes del sistema financiero con nuevos actores del ecosistema digital.

El factor demócrata y los riesgos políticos

La resistencia de los bancos no solo complica la redacción del proyecto. También está moldeando el cálculo político, especialmente entre los demócratas. Hammond indicó que algunos legisladores que aceptaron financiamiento de la industria cripto ahora enfrentan un delicado equilibrio sobre cómo posicionarse.

La pregunta, según planteó, es qué postura deben adoptar esos dirigentes cuando el debate se cruza con intereses bancarios, exigencias de cumplimiento y críticas más amplias hacia ciertos segmentos del ecosistema. Dentro de ese cuadro siguen abiertas las preocupaciones sobre finanzas descentralizadas, o DeFi, y sobre el cumplimiento de normas contra el lavado de dinero.

A ese panorama se suma otro riesgo político. Hammond mencionó el escrutinio en curso sobre negocios vinculados a criptomonedas del expresidente Donald Trump como un posible foco de conflicto adicional. Si ese tema gana intensidad hacia junio, podría hacer aún más difícil que algunos demócratas respalden el proyecto sin pagar costos políticos.

En otras palabras, la ley no depende solo de su mérito regulatorio o económico. También debe sobrevivir a una coyuntura política volátil, donde cualquier controversia asociada al sector puede alterar apoyos, retrasar decisiones o endurecer posiciones negociadoras.

Aun así, Hammond cree que la propuesta mantiene una vía viable, aunque estrecha, para avanzar. Si hay progreso en comité y las conversaciones continúan, el texto podría mantenerse con vida hasta mitad de año, momento en que los incentivos políticos podrían cambiar a favor o en contra de su aprobación.

Lo que está en juego para Wintermute y la industria

Para Wintermute, el desenlace no es solo un asunto de política pública. La firma, uno de los mayores creadores de mercado cripto del mundo, está ampliando su presencia en Estados Unidos y aumentando su equipo en Nueva York. Hammond dijo que ese movimiento refleja un compromiso más amplio de la industria con el mercado estadounidense.

Según el ejecutivo, la compañía expandió sus operaciones desde las elecciones al establecer una oficina en Estados Unidos, en NYC, y ha estado contratando activamente. Esa decisión sugiere que ciertas empresas del sector perciben un entorno regulatorio más favorable que en años previos, aunque todavía insuficiente para disipar la incertidumbre.

El artículo original señala que Wintermute mueve aproximadamente USD $10 millones en volumen diario de negociación. Para una firma con esa escala y con ambiciones de crecimiento en el mercado estadounidense, la aprobación o el estancamiento de una ley como Clarity podría tener implicaciones significativas sobre estrategia, cumplimiento y expansión comercial.

Por ahora, Hammond mantiene su cifra de 30% como una forma de resumir un panorama que mezcla avances concretos con señales de fragilidad. Su mensaje final es claro: el progreso existe, pero en Washington eso no siempre se traduce en resultados.

En consecuencia, el mercado seguirá observando de cerca las próximas semanas. Si el proyecto logra avanzar en comité y si las diferencias sobre stablecoins, banca y cálculo partidista empiezan a reducirse, la probabilidad podría mejorar. Si no ocurre, la industria cripto en Estados Unidos volverá a enfrentarse a otro ciclo de espera regulatoria.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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