Polymarket intenta relanzarse en Estados Unidos con licencia regulatoria, nuevos ejecutivos de cumplimiento y una agresiva campaña de marketing. Pero su regreso ocurre bajo el peso de un historial offshore polémico, reportes sobre promoción engañosa y una competencia creciente en el mercado de predicciones.
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- Polymarket volvió a operar en EE. UU. a finales de 2025 tras comprar QCEX y obtener una licencia regulatoria.
- La empresa contrató exejecutivos de Coinbase, Robinhood y exfuncionarios del DOJ y FBI para reforzar cumplimiento y vigilancia.
- Su retorno coincide con cuestionamientos sobre campañas de marketing, sospechas de insider trading en la plataforma internacional y la fuerte competencia de Kalshi.
🚀 Polymarket regresa a EE. UU. bajo nueva licencia regulatoria
Tras cuatro años fuera, la plataforma busca recuperar la confianza perdida de usuarios.
Alinea a exejecutivos de Coinbase y Robinhood para fortalecer su cumplimiento.
Sin embargo, enfrenta dudas sobre sus… pic.twitter.com/iGOD20OISa
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 8, 2026
Polymarket regresó al mercado estadounidense después de cuatro años fuera del país, pero su relanzamiento no ocurre en terreno neutral. La empresa enfrenta una carrera de alto riesgo para convencer a reguladores, legisladores, usuarios y público general de que su nueva operación en Estados Unidos es distinta a la plataforma offshore que acumuló controversias.
La compañía quiere presentarse como una versión más disciplinada, formal y confiable de sí misma. Ese esfuerzo combina licencias, contrataciones de cumplimiento y una ofensiva mediática que busca reposicionar a Polymarket como una referencia legítima en mercados de predicción.
El desafío es complejo porque la marca llega con antecedentes difíciles de separar. Durante años, Polymarket fue conocida por operar fuera de EE. UU. tras resolver cargos federales relacionados con un mercado de derivados no registrado.
Al mismo tiempo, el sector ha crecido con rapidez y ya no espera a nadie. Polymarket debe reconstruir confianza mientras compite contra rivales consolidados, en especial Kalshi, que domina gran parte del mercado estadounidense.
Según informó Associated Press, la empresa considera que la confianza será el eje de su nueva etapa. Sin embargo, esa meta choca con una realidad en la que su plataforma internacional sigue generando titulares sensibles y dudas sobre supervisión.
Un regreso a Estados Unidos respaldado por licencia y nuevas contrataciones
Polymarket comenzó a operar nuevamente en Estados Unidos a finales de 2025. Lo hizo después de comprar el exchange de derivados QCEX para obtener la licencia regulatoria necesaria para funcionar en el país.
Esa licencia le permite ofrecer un producto similar al de su negocio internacional, aunque bajo una estructura distinta. La versión estadounidense opera de forma centralizada, está regulada por la CFTC y usa dólares tradicionales para fondear cuentas.
En contraste, la plataforma internacional se apoya en tecnología blockchain y exige el uso de criptomonedas. Para el usuario final, la diferencia visible sería menor, salvo por la forma de depositar fondos y por un catálogo más limitado de contratos en EE. UU.
Dan Lee, jefe de operaciones de Polymarket en Estados Unidos, dijo que “la confianza es el producto que estamos construyendo aquí”. Lee llegó a la empresa en febrero procedente de Coinbase, en una señal clara de que la firma busca sumar perfiles con experiencia en entornos regulados.
La empresa también nombró a Megan McGrath, ex Robinhood, como nueva directora de cumplimiento. Además, incorporó a Natalie Oblazny desde Coinbase y contrató a exfuncionarios del Departamento de Justicia y del FBI para liderar funciones de cumplimiento y vigilancia.
Lee sostuvo que el éxito de Polymarket en su regreso al mercado estadounidense depende casi por completo de convencer al público de que Polymarket U.S. puede ser una plataforma confiable. Bajo esa lógica, las nuevas contrataciones no son un detalle operativo, sino parte del mensaje central.
Los ejecutivos afirman que la operación estadounidense está aislada de la plataforma internacional. Esa separación es crítica para la narrativa de la empresa, porque intenta demostrar que el negocio regulado en EE. UU. no debe evaluarse por los mismos estándares del producto offshore.
Marketing agresivo y una nueva imagen para vender credibilidad
El regreso de Polymarket no se limita a la regulación. La empresa lanzó una campaña muy visible para reconquistar a las audiencias estadounidenses y presentar sus mercados en tiempo real como una herramienta más precisa que las encuestas tradicionales o las opiniones de expertos.
Como parte de esa estrategia, contrató influencers para producir contenido viral en TikTok y otras plataformas. Su cuenta en redes sociales suma millones de seguidores y publica de forma continua sobre actualidad, política, deportes y noticias.
La firma también cerró alianzas con equipos deportivos importantes y con las Grandes Ligas de Béisbol. A eso se suman acuerdos con organizaciones informativas como CNBC y CNN, lo que amplifica su exposición ante públicos más amplios.
El objetivo de fondo es claro. Polymarket quiere dejar de ser percibida solo como una plataforma cripto arriesgada y pasar a verse como un termómetro serio de expectativas sobre el futuro.
Sin embargo, ese mismo esfuerzo promocional ha quedado bajo escrutinio. The Wall Street Journal reportó evidencia de que campañas publicitarias y de marketing de Polymarket habrían usado estrategias supuestamente engañosas, mostrando a influencers contratados ganando dinero con operaciones falsas.
Politico informó en junio que un ejecutivo de Polymarket pagó al menos a 20 creadores de contenido político. Muchos de ellos, según ese reporte, no revelaron esas relaciones al público.
Ambos episodios formaron parte de la ofensiva utilizada para reintroducir la marca en Estados Unidos. En respuesta, la compañía dijo que está investigando sus campañas de marketing y promoción.
El peso del pasado offshore y las dudas sobre separación real
La principal dificultad para Polymarket es que el mercado no olvida con facilidad. Aunque el negocio estadounidense tenga licencia y una estructura regulada, la marca sigue asociada a años de operación offshore y a episodios que atrajeron críticas políticas y públicas.
En 2022, la empresa trasladó su operación fuera de Estados Unidos después de resolver cargos federales por operar un mercado de derivados no registrado. Aun así, muchos estadounidenses encontraron formas de evadir la prohibición y seguir participando en la plataforma internacional.
Ese entorno alimentó cuestionamientos persistentes. Entre ellos figuran acusaciones de insider trading y críticas por permitir apuestas relacionadas con guerra y otros hechos violentos.
Todd Phillips, quien ha escrito extensamente sobre mercados de predicción en el Roosevelt Institute, resumió la diferencia de manera tajante. “Polymarket U.S. se supone que debe cumplir con la ley y regulaciones de EE. UU. Polymarket internacional es donde todo vale”, afirmó.
La frase refleja la tensión central del caso. Polymarket quiere que el mercado crea en dos identidades separadas, pero ambas siguen compartiendo nombre, notoriedad y una parte importante de la percepción pública.
La plataforma internacional continuó generando titulares en 2026. Cuando un sargento del ejército estadounidense fue acusado a inicios de este año por apuestas sobre la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, estaba operando en la versión internacional de Polymarket.
En abril, Associated Press informó que 50 cuentas nuevas en esa plataforma hicieron apuestas sustanciales sobre un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Las operaciones ocurrieron en las horas, e incluso minutos, previos a que el presidente Donald Trump anunciara un alto el fuego en redes sociales.
Ese episodio reavivó preocupaciones sobre posible uso de información privilegiada. Aunque el caso corresponde a la operación internacional, su efecto reputacional golpea al conjunto de la marca.
Un mercado en expansión y la presión de competir contra Kalshi
El regreso de Polymarket se produce en un sector mucho más grande que el que dejó atrás en 2022. Entre su salida y su vuelta, los mercados de predicción crecieron en popularidad y volumen, impulsados por el interés en política, deportes y eventos de actualidad.
De acuerdo con la firma de análisis blockchain Dune, el volumen negociado entre las plataformas de Polymarket y Kalshi asciende ahora a USD $26.600 millones. La cifra supera con amplitud los USD $9.750 millones registrados en octubre del año pasado.
Aproximadamente dos tercios de esa actividad ocurre en Kalshi. La empresa rival domina el mercado estadounidense gracias, sobre todo, a las apuestas deportivas.
Kalshi fue valorada en USD $22.000 millones en su ronda de financiación más reciente. Ese dato ilustra la magnitud del premio económico en disputa y la presión que enfrenta Polymarket para ganar relevancia rápido.
Ambas compañías operan, además, en un entorno político más favorable que en años anteriores. La administración Trump ha sido generalmente solidaria con los mercados de predicción.
La CFTC incluso ha demandado a estados para defender que la ley federal debe prevalecer sobre intentos de regulación estatal aplicados a esta industria. Esa postura mejora el contexto para operadores que buscan crecer con productos ligados a eventos del mundo real.
También existe una conexión política que añade atención pública al caso de Polymarket. Donald Trump Jr. es inversionista en la compañía a través de su firma de capital de riesgo 1789 Capital.
La batalla por la legitimidad apenas comienza
Para Polymarket, volver a Estados Unidos no equivale a haber sido plenamente aceptada. El verdadero examen será demostrar con el tiempo que su operación regulada puede mantenerse separada de los problemas, incentivos y prácticas que marcaron a la versión internacional.
Esa prueba no depende solo de cumplir reglas formales. También exige credibilidad sostenida frente a usuarios que observan con cautela la mezcla entre marketing agresivo, conexiones políticas y antecedentes de supervisión imperfecta.
Lee reconoció indirectamente ese problema al señalar que el predominio del volumen internacional tiende a ocultar el progreso que la firma cree estar logrando en Estados Unidos. Desde su perspectiva, el trabajo interno en cumplimiento y aceptación institucional no siempre recibe la misma atención que las controversias offshore.
La dificultad es que, para una compañía basada en probabilidades sobre hechos futuros, la percepción pública pesa casi tanto como la estructura legal. Si el mercado sospecha que la marca sigue arrastrando riesgos reputacionales, la nueva etapa regulada puede quedar limitada por esa herencia.
Por ahora, Polymarket intenta ganar ese debate con contrataciones, controles y alianzas visibles. Pero su retorno ocurre mientras debe responder preguntas incómodas sobre promociones engañosas, cuentas sospechosas y la convivencia entre dos plataformas con normas y culturas muy distintas.
En ese contexto, su carrera por recuperar la confianza no es un detalle secundario del negocio. Es, probablemente, la apuesta más importante de toda su vuelta al mercado estadounidense.
Imagen editada de Unsplash, con logo de Polymarket.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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