Por Canuto  

El Parlamento Europeo dio un paso decisivo para el lanzamiento del euro digital, una iniciativa con la que la Unión Europea busca reforzar su soberanía monetaria y reducir su dependencia de gigantes estadounidenses de pagos y stablecoins ligadas al dólar.

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  • El comité ECON aprobó el marco legal del euro digital y ordenó iniciar de inmediato las negociaciones finales entre Parlamento y Estados miembros.
  • El BCE y funcionarios europeos sostienen que la nueva moneda digital es clave para reducir la dependencia de Visa, Mastercard y stablecoins vinculadas al dólar.
  • La propuesta contempla versiones online y offline para 2029, límites de tenencia para proteger a los bancos y una prueba piloto de 12 meses.

 


El euro digital del Banco Central Europeo dio un paso clave después de que el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo aprobara su marco legal. La votación despeja la fase final del proceso político para una moneda digital de banco central (CBDC) que la Unión Europea quiere tener lista hacia 2029.

La decisión no se presenta solo como una actualización tecnológica del sistema de pagos. En Bruselas y Fráncfort, el argumento central es estratégico: Europa quiere reducir su dependencia de proveedores extranjeros y reforzar la autonomía de su sistema monetario.

Según reportó CoinDesk, el comité ECON también ordenó el inicio inmediato de las negociaciones finales de trilogía entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Ese paso busca convertir el texto aprobado en la ley definitiva que regirá el despliegue del proyecto.

La votación llega tras tres años de choques entre banqueros centrales y bancos comerciales. Estos últimos temían perder ingresos por depósitos si una porción del dinero de los ciudadanos migraba hacia billeteras respaldadas directamente por el BCE.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha defendido desde hace tiempo la creación de esta moneda digital. Su tesis es que el bloque necesita una respuesta ante el creciente peso de stablecoins vinculadas al dólar estadounidense, como USDT de Tether y USDC de Circle.

Una respuesta europea a la dependencia de pagos externos

Para entender la relevancia del debate conviene mirar la estructura actual del mercado de pagos en la eurozona. La UE ha advertido que casi dos tercios de todas las transacciones con tarjeta en la región son procesadas por empresas no europeas.

En la práctica, eso significa una fuerte dependencia de actores como Visa y Mastercard. Para varios legisladores, esa concentración limita la resiliencia del sistema en un entorno de crecientes tensiones geopolíticas.

Markus Ferber, una figura destacada dentro del comité ECON, resumió esa preocupación con una frase contundente. Dijo que fortalecer la resiliencia de los pagos en Europa se ha convertido en una necesidad geopolítica.

Ferber añadió que, en un mundo marcado por tensiones geopolíticas, ya no puede aceptarse que los pagos digitales dependan en gran medida de la buena voluntad de unos pocos proveedores extranjeros. Su intervención refleja una inquietud que se ha extendido en distintas instituciones del bloque.

Ese razonamiento también explica por qué el euro digital suele presentarse en clave de soberanía monetaria y no solo de innovación. Para el BCE y varios responsables europeos, el control de la infraestructura de pagos se ha convertido en un tema de seguridad económica.

La discusión, además, ocurre en paralelo al avance global de las stablecoins. En especial, preocupa la expansión de instrumentos denominados en dólares que podrían ganar espacio en pagos minoristas dentro de Europa.

Qué contempla el marco legal aprobado

Las reglas avaladas por el comité ECON allanan el camino para que el BCE introduzca versiones online y offline del euro digital para 2029. Esa dualidad es uno de los elementos más relevantes del diseño planteado hasta ahora.

La modalidad online funcionaría dentro de la infraestructura digital conectada del sistema de pagos. La versión offline, en cambio, buscaría replicar algunas de las propiedades prácticas del efectivo en entornos sin conexión a internet.

Según el planteamiento respaldado por los legisladores, los usuarios podrán intercambiar euros digitales directamente de teléfono a teléfono cuando utilicen la opción offline. Esa característica apunta a permitir transacciones locales aun cuando no exista acceso inmediato a la red.

El componente de privacidad ocupa un lugar central en esa arquitectura. La versión offline ofrecería una privacidad similar a la del efectivo, de modo que el BCE no pueda ver qué están comprando los ciudadanos en esas operaciones.

Ese punto responde a uno de los temores más repetidos en el debate público sobre las CBDC. Las críticas suelen advertir que una moneda digital emitida por un banco central podría ampliar las capacidades de vigilancia financiera del Estado.

Lagarde ha rechazado esa lectura en varias ocasiones. También insistió en que el efectivo no va a desaparecer y sostuvo que, entre el euro digital y los billetes físicos, uno no excluye al otro.

La discusión legal incluye además salvaguardas para el sistema bancario tradicional. Los bancos comerciales lograron impulsar límites estrictos de tenencia sobre la cantidad que un ciudadano podrá mantener en una billetera de euro digital.

La lógica de esos límites es evitar una salida masiva de fondos desde cuentas bancarias convencionales hacia saldos respaldados por el BCE, sobre todo en momentos de estrés financiero. Esa preocupación ha estado presente desde el arranque formal del proyecto.

Prueba piloto, calendario y contexto político

Tras esta aprobación política, el BCE avanzará hacia una fase piloto de 12 meses. Durante ese período utilizará una versión beta para probar la infraestructura en escenarios reales con comerciantes seleccionados y proveedores de servicios de pago.

La etapa de pruebas servirá para evaluar cómo responde el sistema antes de un despliegue más amplio. También permitirá revisar fricciones operativas en pagos cotidianos, compatibilidad tecnológica y funcionamiento de los mecanismos de acceso.

El horizonte mencionado en las reglas aprobadas sigue siendo 2029. Ese calendario muestra que, aunque el respaldo político ya ganó tracción, la implementación todavía requiere varios pasos técnicos, regulatorios e institucionales.

La votación europea coincidió con un contraste llamativo al otro lado del Atlántico. La aprobación del euro digital se produjo pocas horas después de que el Senado de Estados Unidos votara para imponer una prohibición de cuatro años a una CBDC.

Ese proyecto ahora se dirige a la Cámara de Representantes. Si sigue ese camino, luego llegará al presidente Donald Trump para su firma.

La diferencia entre ambos movimientos ilustra dos enfoques regulatorios opuestos. Mientras la UE intenta construir una alternativa pública propia en el terreno digital, una parte de la política estadounidense busca frenar ese modelo de manera preventiva.

El contraste también tiene implicaciones para la competencia monetaria global. Si Europa concreta su calendario, el euro digital podría convertirse en una de las principales CBDC de gran escala entre economías avanzadas.

En ese escenario, el debate dejará de ser puramente técnico. Pasará a involucrar cuestiones sobre poder financiero, autonomía estratégica, privacidad y la capacidad de Europa para no depender de infraestructuras externas en una industria cada vez más digital.

Ferber resumió esa ambición con una fórmula sencilla. Dijo que el euro debe funcionar en el bolsillo y en el teléfono.


Imagen de Unsplash.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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