Por Canuto  

Un fallo de la Corte Suprema que limita el uso de poderes de emergencia para imponer aranceles reaviva un debate mayor: si Estados Unidos puede sostener una economía basada en “papel” y finanzas mientras intenta volver a producir “cosas reales”. En medio del choque entre soberanía, capital transnacional y volatilidad de mercado, surgen señalamientos sobre supuestas apuestas a reembolsos de aranceles que exponen incentivos y conflictos de interés en la era de la transición geopolítica.
***

  • La Corte Suprema falló en una decisión 6-3 contra la imposición de la mayoría de los aranceles globales vía poderes de emergencia, lo que abre la posibilidad de reembolsos a empresas.
  • Se alegó que una firma habría comprado derechos sobre potenciales reembolsos de aranceles a 20-30 centavos por dólar, apostando a que los tribunales los declararían ilegales.
  • El trasfondo, según el análisis presentado en “America’s Paper Economy Is Breaking” de Andrei Jikh, es la tensión entre financiarización, deuda, dólar fuerte, reindustrialización y el reacomodo del poder global.

 


Un fallo judicial que cambia el cálculo de los aranceles

La historia reciente de los aranceles en Estados Unidos volvió al centro del debate tras una decisión de la Corte Suprema que, según se reporta, limitó la capacidad del presidente para imponerlos mediante poderes de emergencia. En “America’s Paper Economy Is Breaking”, el creador Andrei Jikh recuerda que en 2025 se anunciaron tarifas de 25% sobre importaciones desde Canadá, 25% sobre México y 10% sobre bienes procedentes de China.

Los aranceles funcionan como un impuesto sobre bienes que ingresan desde el exterior. En el corto plazo, el anuncio generó temor en los mercados, dado que las corporaciones estadounidenses terminan asumiendo el costo directo del impuesto en su cadena de suministro. Al mismo tiempo, esa política elevó la recaudación federal en miles de millones de dólares, un incentivo fiscal que suele pasar a segundo plano en la discusión pública.

El giro llegó cuando, siempre de acuerdo con el relato del video, la Corte Suprema emitió un fallo 6-3 que “derribó” la mayor parte de los aranceles globales del presidente. Bajo esa lectura, el dinero recaudado debería, “en teoría”, devolverse a las compañías que pagaron los impuestos. Esa expectativa reconfigura tanto el debate político como el financiero, porque transforma una política comercial en un potencial evento masivo de reembolsos.

En mercados sensibles a señales de política económica, un cambio de este tipo altera precios, coberturas y apuestas. También aumenta la incertidumbre sobre la capacidad real del Ejecutivo para usar herramientas comerciales de forma unilateral. Para un país que busca reposicionar su base industrial, el episodio se convierte en una prueba de fuerza entre instituciones y grupos de interés.

Los reclamos por reembolso como activo: la apuesta a 20-30 centavos por dólar

Mientras avanzaba la disputa legal, el video describe un hecho que, de confirmarse, revelaría cómo se monetiza la incertidumbre: se habría comprado el derecho a potenciales reembolsos de aranceles por apenas 20 a 30 centavos por cada dólar pagado. En términos simples, una empresa que pagó USD $100 en aranceles podría vender el reclamo por USD $20 o USD $30, transfiriendo el derecho a cobrar un eventual reembolso.

La lógica de esa operación es binaria. Si los aranceles sobreviven o no hay devoluciones, el reclamo podría valer cero. Pero si el tribunal invalida los aranceles y el gobierno paga reembolsos por el valor total, ese papel podría acercarse a USD $100. El retorno estimado por el propio relato oscilaría entre 3x y 5x, dependiendo del precio pagado y del resultado judicial.

Este tipo de estructura, aunque suene inusual para el público general, se parece a otras operaciones donde se compran derechos condicionados a eventos futuros. La diferencia aquí es el componente político-institucional: el valor depende del marco legal de una política pública. Cuando la probabilidad del evento se mueve por rumores, decisiones o calendarios judiciales, el mercado no solo “pricea” economía, también “pricea” poder.

Para el ecosistema cripto y de mercados alternativos, el episodio resulta familiar por otra razón: la narrativa se parece a la de mercados de predicción y a la negociación de claims, donde el precio refleja probabilidad y tiempo, no solo flujo de caja. Aunque aquí no se trata de blockchain, sí muestra cómo la ingeniería financiera crea instrumentos alrededor de casi cualquier evento, incluso un reembolso fiscal derivado de aranceles.

Cantor Fitzgerald y Howard Lutnick: señalamientos y el problema del conflicto de interés

El punto más sensible del relato surge cuando se menciona que la firma presuntamente involucrada sería Cantor Fitzgerald, entidad con vínculos cercanos con el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Según el video, Lutnick fue chairman y CEO de la compañía antes de asumir como secretario de Comercio a inicios de 2025. También se indica que existen divulgaciones públicas que muestran que al entrar al gobierno habría desinvertido y transferido el control a fideicomisos familiares.

El movimiento, en apariencia, responde a una norma básica de gobernanza: un alto funcionario no debería beneficiarse de información o decisiones que pasan por su despacho. Ese tipo de barrera busca reducir conflictos de interés, o al menos hacerlos auditables. Sin embargo, el video plantea que, incluso si se cumplieran los requisitos legales, la percepción pública puede deteriorarse si una firma ligada a su entorno se posiciona para ganar con la política que él mismo habría ayudado a diseñar.

En “America’s Paper Economy Is Breaking”, se subraya que la compañía “en cuestión” niega la acusación. Aun así, el caso se usa como ejemplo de un fenómeno más amplio: actores con cercanía al poder suelen enterarse antes o estar mejor ubicados para capturar oportunidades. El video lo enmarca dentro del llamado “efecto Cantillon”, que describe cómo el dinero o los beneficios de política tienden a llegar primero a quienes están más cerca de su fuente.

Más allá de nombres propios, el elemento periodístico relevante es el mecanismo: la combinación de política económica, arbitraje legal y un instrumento financiero basado en reclamaciones. En un entorno donde la confianza institucional se discute a diario, la frontera entre estrategia legítima y “crony capitalism” se vuelve un terreno político. El episodio también ilustra por qué la volatilidad, lejos de ser solo un riesgo, representa ingresos para quienes la saben intermediar.

Cuatro complejos de poder: soberanía, finanzas, defensa y tecnología

El análisis del video propone un marco para entender lo ocurrido sin reducirlo a “buenos y malos”. La idea central es que el poder se organiza por incentivos y por palancas de “leverage”. Jikh separa a los actores en cuatro grandes grupos: los soberanos (gobiernos e instituciones), el complejo financiero-industrial (bancos, fondos, asignadores de capital), el complejo militar-industrial (contratistas y actores que se benefician de la inestabilidad) y el complejo tecnológico-industrial (Big Tech, IA, redes, infraestructura de pagos e identidades digitales).

Cada bloque ejerce influencia por vías distintas. La política usa votos, narrativa y reglas; las finanzas controlan el flujo del dinero y las tasas, incluyendo el mercado de bonos del Tesoro; el poder militar se apoya en rutas, energía y capacidad de proyección; la tecnología ofrece plataformas que pueden convertirse en control de acceso, pagos y datos. En periodos estables, estas palancas suelen ser invisibles para el ciudadano común.

Pero el video sostiene que en periodos de transición, esas dinámicas se vuelven evidentes, incluso de manera intencional, como parte de la reconfiguración del sistema. En esa lectura, los aranceles son menos una medida aislada y más un síntoma de una pugna por el control de las reglas. Lo que parece un debate comercial, termina revelando un choque entre soberanía económica y capital transnacional.

Para quienes siguen Bitcoin y activos digitales, este marco importa porque conecta con una discusión frecuente: qué ocurre cuando las instituciones, la moneda y la infraestructura de pagos se vuelven herramientas explícitas de política. Aunque el video no plantea una tesis cripto directa, sí describe un entorno donde la confianza y la neutralidad del dinero se vuelven un problema político. Eso suele alimentar el interés por alternativas, desde oro hasta criptoactivos.

De la financiarización a la reindustrialización: el modelo que “se está rompiendo”

El argumento de fondo presentado es que Estados Unidos operó durante unos 40 años bajo un modelo de financiarización. En esa etapa, el país habría exportado dólares, reducido manufactura doméstica y trasladado la producción al exterior, con un fuerte aumento del peso de Wall Street y de los precios de los activos. El dólar se mantuvo fuerte y la arquitectura geopolítica se sostuvo, en parte, por el poder militar.

En contrapartida, el video afirma que ese esquema no favoreció al trabajo y a la manufactura interna con la misma intensidad que favoreció a los activos financieros. En esa narrativa, la transición actual busca algo difícil: volver de “cosas de papel” a “cosas reales”, rearmando capacidades industriales. Los aranceles, entonces, funcionarían como herramienta de soberanía para proteger industria y reequilibrar comercio.

El problema, según el relato, es que otro soberano estaría ganando terreno: China. Se menciona que durante décadas habría utilizado sus superávits comerciales para construir infraestructura, capacidades militares y alianzas, además de impulsar BRICS y sistemas alternativos de pagos respaldados por “dinero duro” y commodities como el oro. Con ese telón de fondo, la capacidad de Estados Unidos para imponer reglas solo con un dólar fuerte se volvería más limitada.

El video suma un elemento de seguridad nacional: la dependencia de componentes industriales externos. Pone como ejemplo que la guerra en Ucrania habría evidenciado limitaciones de producción en Estados Unidos, como la incapacidad de fabricar suficientes proyectiles, y menciona específicamente Stinger missiles. También plantea una paradoja: pedir prestado y depender de cadenas de suministro asociadas al principal adversario geopolítico complica la estrategia de disuasión.

Deuda, inflación y oro: tres salidas históricas ante el desequilibrio

Cuando los imperios enfrentan desequilibrios comerciales y deuda creciente, el video enumera tres opciones históricas. La primera es austeridad: recortar gasto o subir impuestos. En la visión presentada, esa opción rara vez se elige por su costo electoral. La segunda es dominancia fiscal: un nivel de deuda tan alto que limita cuánto pueden subir las tasas sin desestabilizar el sistema, elevando el riesgo de fragilidad bancaria.

La tercera opción es devaluar la moneda. El video asocia esta posibilidad con una tesis atribuida a Luke Gromen: debilitar el dólar podría mejorar competitividad exportadora y reducir el valor real de la deuda. En transiciones históricas, se sugiere que gobiernos han elevado el precio del oro para aumentar el valor de sus reservas. Al “revaluar” y marcar a mercado el oro, se podría, en teoría, fortalecer el balance soberano.

El video no lo presenta como un hecho inminente, sino como una posibilidad a futuro. Aun así, enlaza la discusión con un detalle clave: Estados Unidos necesita equilibrar dos objetivos que chocan entre sí. Mantener el estatus de moneda de reserva empuja hacia un dólar fuerte, pero un dólar fuerte complica la producción y exportación competitiva. Ese dilema se describe como una “maldición” de la moneda de reserva.

En ese marco, los aranceles serían una forma de reequilibrar comercio sin “tocar” directamente el dólar, o sin admitir públicamente que un ajuste cambiario sería necesario. La política comercial se vuelve un sustituto imperfecto de una decisión monetaria explícita. Esto ayuda a explicar por qué medidas que parecen técnicas se vuelven explosivas: afectan precios, cadenas de suministro, inflación percibida y, a la vez, el poder geopolítico.

Cuando el soberano no es uno solo: Congreso, tribunales e intereses cruzados

Un punto relevante del análisis es que el “soberano” no actúa como un bloque homogéneo. El presidente, el Congreso y las cortes pueden responder a incentivos distintos. En el video se plantea una pregunta directa: si los aranceles buscan proteger intereses nacionales, ¿por qué habría resistencia desde otras instituciones? La respuesta ofrecida es que los legisladores representan distritos, industrias, donantes y, a veces, intereses que no coinciden con el objetivo de reindustrialización.

En esa lectura, los aranceles pueden favorecer a manufactura local, pero perjudicar a corporaciones transnacionales, retailers, exportadores e inversionistas. Esos grupos tienen capacidad de presión y de moldear la política, lo que tensiona la idea de una estrategia nacional única. De fondo, aparece una crítica: si la política es “comprable”, entonces los resultados reflejan esa puja más que un plan coherente.

El episodio también subraya la asimetría de información. Quien entiende antes hacia dónde se moverán los fallos, los reembolsos o las señales, puede posicionarse para ganar con volatilidad. En un sistema donde “el resultado” puede ser menos importante que la posibilidad de apostar a ambos lados, la estabilidad se vuelve un recurso. Y para algunos intermediarios, la inestabilidad se convierte en una línea de negocio.

Así, el caso de los aranceles y los presuntos reclamos comprados a descuento opera como metáfora de una transición mayor. No se trata solo de comercio exterior. Se trata de quién define las reglas del dinero, del trade y de la infraestructura que sostiene la economía. Según “America’s Paper Economy Is Breaking” de Andrei Jikh, esa disputa se está mostrando en tiempo real, con costos políticos y oportunidades financieras simultáneas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín