Por Canuto  

Kalshi y Polymarket, dos de los nombres más visibles en los mercados de predicción, han abierto un nuevo frente en Washington. Mientras el Congreso estudia restricciones por posibles apuestas con información privilegiada y contratos ligados a guerras o acciones del gobierno, ambas plataformas intensifican su cabildeo, afinan sus mensajes públicos y tratan de convencer a legisladores de que no son el mismo tipo de negocio.
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  • Kalshi lanzó una campaña publicitaria en Washington para marcar distancia frente a Polymarket y resaltar que opera bajo la ley de EE. UU.
  • El Congreso ya recibió al menos ocho proyectos de ley sobre mercados de predicción, varios centrados en uso de información privilegiada y apuestas deportivas.
  • La discusión política se complica por el interés de la familia Trump en el sector y por el bajo consenso sobre si habrá legislación este año.


Los mercados de predicción, una categoría que mezcla derivados financieros, apuestas sobre eventos y tecnología de plataformas, entraron de lleno en la agenda política de Washington. En ese contexto, Kalshi y Polymarket, dos de los actores más conocidos del sector, están librando una disputa pública y regulatoria mientras el Congreso de Estados Unidos analiza nuevas reglas para limitar prácticas consideradas de alto riesgo.

El punto de fricción no es menor. Legisladores de ambos partidos observan con creciente preocupación la posibilidad de que funcionarios públicos o personas con acceso a información sensible obtengan ganancias apostando sobre guerras, elecciones o decisiones del gobierno. Esa inquietud ha llevado a una oleada de proyectos de ley y a una batalla de posicionamiento entre empresas que buscan ser vistas como parte de la solución, y no del problema.

Kalshi, con sede en Nueva York, respondió con una campaña de publicidad en Washington desplegada en vallas, marquesinas de autobús e insertos en The Washington Post. Los anuncios, en color verde menta, buscan diferenciarla de Polymarket con mensajes como “Prohibimos el uso de información privilegiada”, “No hacemos mercados sobre la muerte”, “No somos la casa” y “Operamos bajo la ley de EE. UU.”.

El objetivo de esa ofensiva es claro: influir en legisladores y reguladores en un momento en que el sector intenta definir su lugar legal y político. Elisabeth Diana, jefa de comunicaciones de Kalshi, dijo que existe “mucha confusión” entre los dos grandes actores de los mercados de predicción y que la empresa quiere asegurarse de que el público, y en especial los responsables de políticas, entiendan las diferencias.

Dos plataformas, dos marcos regulatorios

Kalshi domina el mercado estadounidense de predicción, con cerca del 90% de la cuota en EE. UU., según un informe de Bank of America del 8 de abril citado por CNBC. Polymarket, en cambio, es un actor global relevante, pero con presencia limitada en territorio estadounidense.

La diferencia clave está en el marco operativo. Kalshi está regulada por la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas, la CFTC por sus siglas en inglés, y no permite apuestas anónimas. Polymarket también tiene base en Nueva York, pero su operación internacional corre a través de una entidad con licencia en Panamá. Su plataforma limitada en EE. UU. está bajo supervisión de la CFTC, mientras que su negocio global no queda bajo reguladores estadounidenses.

Ese contraste se ha vuelto central para el debate en Washington. Muchos legisladores concentran sus críticas en empresas que operan fuera de Estados Unidos y prohíben técnicamente a usuarios estadounidenses, aunque algunos logran acceder mediante redes privadas virtuales, o VPN, que ocultan su ubicación.

Olivia Chalos, subdirectora legal de Polymarket, afirmó que la compañía está enfocada en construir el mejor producto, fijar estándares y trabajar con reguladores y autoridades para delimitar correctamente la actividad ilegal. También sostuvo que existe un malentendido en torno a la idea de comercio anónimo en blockchain, ya que estas redes permiten recolectar gran cantidad de datos sobre la actividad de una persona y, en muchos casos, identificar individuos.

Sin embargo, Chalos no quiso comentar si alguien fue identificado por apuestas relacionadas con la salida de Nicolás Maduro o con la guerra con Irán. Esos casos han intensificado el escrutinio político y mediático sobre la industria.

El auge del sector y las alarmas en el Congreso

La popularidad de los mercados de predicción aumentó con rapidez durante el último año. Estas plataformas permiten comprar contratos de evento, que en la práctica funcionan como apuestas sobre resultados concretos en áreas como deportes, premios, elecciones o hechos geopolíticos. Según el Servicio de Investigación del Congreso, hasta febrero casi el 90% de las apuestas realizadas en Kalshi durante el último año fueron sobre deportes.

Pero el foco político no está en los deportes, sino en los contratos más controvertidos. Un usuario de Polymarket ganó USD $400.000 en enero al predecir correctamente la salida del presidente venezolano Nicolás Maduro. Más tarde, las apuestas vinculadas a una guerra con Irán y a otras acciones gubernamentales encendieron nuevas alarmas en el Capitolio.

El senador Jeff Merkley, demócrata por Oregón, afirmó que al ofrecer apuestas sobre guerras, elecciones y acciones del gobierno de EE. UU., los mercados de predicción representan un peligro real para la democracia y son susceptibles de ser explotados por funcionarios con información privilegiada. Merkley ha presentado varios proyectos de ley orientados a regular con más dureza este sector.

La oposición a estas plataformas no viene solo del Congreso. Casinos y casas de apuestas deportivas sostienen que operan como sitios de apuestas sin licencia. Además, varios estados han emitido órdenes de cese y desistimiento para intentar frenar sus operaciones. Aun así, Kalshi obtuvo una victoria importante la semana pasada, cuando un tribunal federal de apelaciones detuvo un intento de Nueva Jersey por restringir la plataforma.

Cabildeo, fichajes políticos y construcción de influencia

Como otras industrias que buscan legitimidad en Washington, los mercados de predicción han empezado a invertir en cabildeo y presencia física. Kalshi gastó USD $615.000 en lobby durante 2025 y Polymarket destinó USD $360.000, de acuerdo con datos de OpenSecrets citados por la fuente. Aunque esas cifras están lejos de los decenas de millones que mueven grandes asociaciones empresariales, reflejan una estrategia creciente de influencia institucional.

Kalshi abrió una oficina en Washington en enero y contrató a John Bivona, exintegrante de la administración Biden, como su primer jefe de relaciones gubernamentales. En abril incorporó también a Stephanie Cutter, exasesora principal de demócratas, incluido el expresidente Barack Obama, como asesora de políticas.

Del lado de Polymarket, la empresa ha mantenido un perfil más bajo, aunque empieza a mostrar presencia sobre el terreno. En marzo organizó un bar emergente en el centro de Washington, donde los asistentes podían consultar terminales Bloomberg y apostar mientras tomaban bebidas. El intento terminó con una apertura fallida por problemas eléctricos, pero la empresa dijo que tiene contrataciones clave en camino para ampliar su presencia en la capital.

Sean Patrick Maloney, exrepresentante demócrata por Nueva York y actual líder del grupo de cabildeo Coalition for Prediction Markets, defendió la naturaleza regulada del sector estadounidense. Según explicó, estos mercados son derivados financieros y vienen con un conjunto integral de regulaciones y protecciones orientadas a preservar la integridad del mercado y la seguridad del consumidor.

Esa coalición incluye a Kalshi, crypto.com, Coinbase, Robinhood y Underdog, todas entidades con sede en EE. UU. y reguladas por la CFTC. Polymarket no forma parte de esa organización, un detalle que también marca la disputa por legitimidad dentro del sector.

Uso de información privilegiada y apuestas sobre la muerte

La batalla por la reputación no significa que Kalshi haya escapado a la controversia. A finales de febrero, la empresa permitió apuestas sobre si el ya fallecido líder supremo iraní Ali Khamenei dejaría el poder. Khamenei murió el primer día de la guerra entre EE. UU. e Israel con Irán, y los usuarios quedaron esperando el pago.

Más tarde, Kalshi reembolsó a los apostadores todas las comisiones y pérdidas netas relacionadas con esas apuestas, citando regulaciones federales que prohíben las apuestas sobre la muerte. Ese episodio golpeó el mensaje de la compañía justo cuando buscaba diferenciarse de otras plataformas por sus estándares de cumplimiento.

Aun así, la empresa ha intentado mostrar mano dura. Diana aseguró que Kalshi cuenta con un sólido equipo de vigilancia y cumplimiento. A principios de este año, la compañía suspendió y remitió a funcionarios federales a un editor del influencer Mr. Beast, presuntamente implicado en uso de información privilegiada.

En marzo, cuando crecieron las inquietudes por posibles operaciones con información no pública, Kalshi anunció salvaguardas voluntarias para prevenir actividades ilegales. Ese mismo día, Polymarket comunicó que endurecería sus propias reglas contra el uso de información privilegiada.

Chalos sostuvo además que Polymarket considera que no debería haber mercados de predicción sobre la muerte. No obstante, defendió que otra información vinculada con la guerra puede resultar valiosa para los usuarios. Según dijo, algunas personas han comunicado a la empresa que toman decisiones de vida o muerte observando estos mercados en tiempo real, por encima de lo que reportan los medios.

Un Congreso dividido y pocas probabilidades de ley en 2026

El Congreso apenas empieza a entender cómo funciona esta industria, y esa curva de aprendizaje ha dado lugar a posiciones dispares. Hakeem Jeffries, líder demócrata de la minoría en la Cámara, dijo en marzo que resulta razonable analizar qué puede hacerse en este espacio y tratar de encontrar una vía bipartidista trabajando con todas las partes interesadas.

Desde enero se han presentado al menos ocho proyectos de ley sobre mercados de predicción. Algunos buscan combatir específicamente el uso de información privilegiada. Otros van más allá. Una propuesta de los senadores Adam Schiff, demócrata por California, y John Curtis, republicano por Utah, prohibiría por completo los contratos de mercados de predicción sobre deportes.

El senador Todd Young, republicano por Indiana, uno de los pocos miembros de su partido que ha respaldado una regulación del sector, dijo que el Congreso debería seguir impulsando una solución al uso de información privilegiada en estas plataformas. En la Cámara, la representante Nikki Budzinski, demócrata por Illinois, presentó junto al republicano Adrian Smith una iniciativa similar y afirmó valorar la mayor transparencia de Kalshi al no permitir usuarios anónimos.

Pese a la actividad legislativa, el senador Chris Murphy, demócrata por Connecticut, estimó en marzo que las probabilidades de que cualquier legislación avance en este Congreso son “mínimas o nulas”. Parte del problema es político. Aunque algunos republicanos apoyan regular el sector, la discusión ha sido hasta ahora sobre todo una bandera demócrata.

La situación se vuelve más compleja por los vínculos de la familia Trump con esta industria. La empresa mediática familiar anunció el año pasado su intención de lanzar su propio mercado de predicción, Truth Predict. Además, Donald Trump Jr. es inversionista y asesor no remunerado de Polymarket, y también asesor remunerado de Kalshi.

Murphy dijo que hace falta construir una base de apoyo popular para acabar con lo que considera mercados de predicción corruptos, pero cuestionó que Donald Trump y su familia estén profundamente integrados y ganando dinero con Kalshi y Polymarket. A su juicio, esa conexión hace poco probable que el presidente permita a los republicanos respaldar una legislación que frene las ganancias del sector.

En marzo, la administración Trump envió un correo a todo el personal advirtiendo contra la realización de apuestas sobre la guerra con Irán en mercados de predicción, según confirmó un funcionario de la Casa Blanca. Davis Ingle, portavoz del gobierno, negó cualquier conducta indebida por parte de funcionarios de la administración y recordó que el uso de información privilegiada ya es ilegal.

Más allá del resultado legislativo inmediato, la disputa entre Kalshi y Polymarket muestra que el futuro de los mercados de predicción en Estados Unidos no dependerá solo de la tecnología o la demanda del público. También dependerá de quién logre convencer a Washington de que sus contratos son herramientas legítimas de mercado y no simples apuestas sobre asuntos demasiado sensibles para dejarse al mejor postor.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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