Por Canuto  

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, llegó a San Francisco para promover la economía de su país, pero terminó planteando una advertencia más inquietante: los gobiernos podrían estar regulando una versión antigua de la inteligencia artificial mientras los chatbots ya transforman la educación, el empleo y las relaciones humanas.
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  • Mitsotakis dijo que Grecia aún no tiene respuestas definitivas sobre el impacto social de la IA y cuestionó si las restricciones actuales llegan demasiado tarde.
  • El gobierno griego busca atraer startups, talento y centros de datos mediante infraestructura digital, incentivos fiscales y cambios regulatorios.
  • El primer ministro respaldó una regulación inteligente y pidió escuchar a los laboratorios que reconocen no comprender por completo el comportamiento de sus modelos.


El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, aprovechó una visita a San Francisco para presentar a Grecia como un destino tecnológico, pero también expuso las dudas que mantienen en vilo a los gobiernos frente al avance de la inteligencia artificial. Ante unos 250 fundadores, inversores y operadores, admitió que no tiene respuestas terminadas para varias de las preguntas más difíciles sobre la tecnología, desde su impacto en la educación hasta la velocidad del desplazamiento laboral.

La visita, realizada el 21 de septiembre de 2026, combinó promoción económica y exploración tecnológica. Mitsotakis recorrió las sedes de Nvidia y Sequoia Capital, participó en un evento organizado por Endeavor Greece y tenía previsto viajar a Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas, según informaciones sobre su agenda durante el encuentro en el Área de la Bahía.

Grecia quiere recuperar su atractivo tecnológico

La principal oferta de Mitsotakis para los empresarios tecnológicos fue una economía griega que, según describió, dejó atrás la imagen de país en crisis. MSCI anunció que reclasificará a Grecia de mercado emergente a mercado desarrollado en una revisión prevista para mayo de 2027, una decisión que el primer ministro presentó como señal de que el país ya no recibe un trato excepcional dentro de los mercados internacionales.

El mandatario también destacó el ritmo de reducción de la deuda pública y aseguró que Grecia puede endeudarse a un costo menor que Estados Unidos. La comparación no es equivalente, porque las tasas de interés son más bajas en la eurozona, pero los rendimientos citados ilustran el cambio de percepción: el bono griego a 10 años rondaba el 4,3%, frente a cerca de 5% para los bonos del Tesoro estadounidense, mientras que durante la crisis de deuda los rendimientos griegos llegaron a superar 40% en 2012.

La transformación económica, sin embargo, no se limita a los indicadores financieros. Mitsotakis afirmó que el plan griego del fondo de recuperación pos-COVID de la Unión Europea asciende a aproximadamente EUR 36.600 millones y que una parte importante se destinó a infraestructura digital, incluido un portal que permite realizar trámites públicos en línea sin acudir a filas.

El país también prepara un superordenador ensamblado con ayuda de Hewlett Packard Enterprise en la ciudad portuaria de Lavrio. Según el primer ministro, el equipo comenzará a operar en cuestión de meses y apoyará proyectos de inteligencia artificial e investigación científica, una apuesta que busca dotar al ecosistema local de capacidades que hasta ahora estaban concentradas en grandes potencias tecnológicas.

En el frente empresarial, el gobierno modificó la tributación de las opciones sobre acciones, flexibilizó las leyes laborales y ofrece a los griegos que regresen al país una carga fiscal considerablemente menor durante un máximo de siete años. Mitsotakis también habló de la variedad de programas de visas para trabajadores y fundadores, aunque reconoció que el Estado todavía debe mejorar la velocidad con la que procesa esas solicitudes.

El objetivo de fondo es recuperar el talento que abandonó Grecia durante la crisis de deuda, cuando muchos jóvenes emigraron por falta de oportunidades. El primer ministro sugirió que las mayores dificultades para obtener visas de trabajo en Estados Unidos pueden abrir una oportunidad para que las empresas tecnológicas contraten personal en Grecia, mientras las universidades públicas, que antes describió como hostiles a las corporaciones, empiezan a generar startups.

La batalla de ayer frente a los riesgos de la IA

El tono de la conversación cambió cuando el debate pasó de la inversión a los efectos sociales de la inteligencia artificial. Grecia prohibirá a partir del 1 de enero de 2027 el acceso a las redes sociales para menores de 15 años, pero Mitsotakis planteó que esa política podría concentrarse en un problema que ya está siendo superado por la evolución de los chatbots.

“A veces siento que ya estamos librando la batalla de ayer”, dijo el primer ministro al referirse a la naturaleza aparentemente adictiva de las herramientas conversacionales. Luego formuló una pregunta que amplía el debate más allá del tiempo de pantalla: “¿Qué significa para nuestros hijos crecer con compañeros digitales, o con novios o novias digitales?”.

Su cautela también alcanzó a las aulas. Grecia desarrolla un programa piloto con OpenAI para reducir la carga administrativa de los docentes y ve posibilidades en tutores personalizados de inteligencia artificial, pero Mitsotakis advirtió que esas herramientas solo serán beneficiosas si no sustituyen el esfuerzo necesario para aprender habilidades básicas.

El primer ministro añadió que los estudiantes ya utilizan chatbots para hacer sus tareas y resumió el riesgo con una frase directa: “la complacencia es un rasgo humano”. Su preocupación no apunta únicamente a que los alumnos copien trabajos, sino a que la comodidad tecnológica termine debilitando la práctica, la disciplina y la comprensión que sostienen el aprendizaje.

Grecia también intenta atraer inversiones en centros de datos, un sector que consume grandes cantidades de electricidad y agua y que ha provocado oposición en distintas partes del mundo. Mitsotakis aseguró que su país no ha enfrentado una reacción significativa contra esos proyectos y señaló que Microsoft construye un grupo de centros de datos cerca de Atenas.

Además, AWS anunció un acuerdo con la mayor empresa de servicios públicos de Grecia para construir el centro de datos más grande del país en una antigua región carbonífera. Para el gobierno, la ubicación puede convertir una zona asociada con la industria energética tradicional en un nuevo polo de infraestructura digital, aunque la expansión también mantiene abierta la discusión sobre recursos, energía y aceptación social.

Regulación, empleo y el futuro de la sociedad

Mitsotakis no intentó ofrecer una solución sencilla al desplazamiento laboral que puede causar la automatización avanzada. A su juicio, la pérdida o transformación de empleos ocurrirá y ningún gobierno ni sociedad está preparado para la velocidad con la que puede producirse, una advertencia que coloca la transición laboral entre los principales retos políticos de los próximos años.

En el debate sobre si el desarrollo de la IA debería ralentizarse, el primer ministro se alineó con los líderes de laboratorios fronterizos que han pedido mayor cautela. Su argumento fue que, si las mismas personas que construyen los modelos reconocen que no comprenden plenamente qué ocurre dentro de ellos, especialmente en los procesos mediante los cuales pueden mejorar, las autoridades deberían escuchar esa advertencia.

El mandatario considera inevitable alguna forma de “regulación inteligente”, aunque cree que Estados Unidos tendrá una influencia decisiva en la forma que adopte. Grecia, dijo, estaría dispuesta a recibir la conversación y a reunir a especialistas tecnológicos con científicos sociales, filósofos e historiadores para discutir los efectos de una tecnología que ya supera rápidamente las capacidades del órgano más avanzado creado por la evolución.

La referencia final de Mitsotakis fue Atenas, ciudad donde Sócrates interrogaba a sus conciudadanos en el ágora sobre la buena vida y la sociedad justa. El primer ministro sugirió que las preguntas que Silicon Valley todavía debate podrían encontrar allí un espacio fértil, no porque la filosofía ofrezca respuestas automáticas, sino porque obliga a discutir qué debe proteger la tecnología antes de decidir simplemente qué puede hacer.

La posición griega combina una invitación a invertir con una confesión política poco habitual: el país quiere beneficiarse de la inteligencia artificial, pero no presume controlar sus consecuencias. Entre centros de datos, supercomputación, educación asistida y reformas para atraer talento, Grecia intenta construir capacidad tecnológica mientras reconoce que las reglas sociales podrían estar quedándose atrás frente a los sistemas que buscan regular.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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