Por Canuto  

Google conservará su bolsa publicitaria AdX, pero una jueza federal de Estados Unidos le ordenó modificar sus reglas de subastas, abrir conexiones con rivales y someterse a seis años de vigilancia. El fallo llega cuando la inteligencia artificial comienza a transformar la forma en que anunciantes y editores compran, venden y distribuyen publicidad digital.
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  • La jueza Leonie Brinkema rechazó la petición del Departamento de Justicia de obligar a Google a vender AdX.
  • Google deberá eliminar restricciones para los editores, permitir mayor interoperabilidad y nombrar un supervisor interno de cumplimiento.
  • El caso ocurre mientras OpenAI y Google desarrollan nuevos formatos publicitarios basados en inteligencia artificial.


Google evitó una ruptura forzosa de su negocio de tecnología publicitaria, pero no salió ileso del proceso antimonopolio en Estados Unidos. La jueza federal Leonie Brinkema ordenó a la compañía relajar las reglas de sus subastas, reducir las barreras que dificultan el uso de plataformas rivales y establecer mecanismos internos de supervisión durante seis años.

La decisión representa una victoria parcial para el Departamento de Justicia, que buscaba medidas estructurales más severas, aunque también preserva la arquitectura principal del negocio de Google. El fallo adquiere una relevancia adicional porque la publicidad digital comienza a desplazarse hacia búsquedas conversacionales, agentes de inteligencia artificial y herramientas capaces de automatizar campañas completas.

Un fallo que mantiene en pie a AdX

En una sentencia emitida en abril de 2025, Brinkema concluyó que Google había construido ilegalmente un monopolio en segmentos de los mercados de servidores publicitarios para editores y de intercambios de anuncios. El proceso se concentró en la forma en que los productos de la compañía se conectan entre sí y en las condiciones que enfrentan los editores cuando intentan utilizar servicios alternativos.

El fallo hecho público el 2 de septiembre establece que las medidas correctivas estarán vigentes durante seis años, de acuerdo con la información citada de Reuters por Cryptopolitan. Durante ese periodo, Google tendrá que modificar prácticas comerciales que, según la resolución, limitaron la competencia en la infraestructura utilizada para organizar y ejecutar subastas publicitarias en línea.

La jueza rechazó, sin embargo, la solicitud de obligar a Google a desprenderse de AdX, su plataforma de intercambio de anuncios. También descartó una ruptura general de la empresa, una opción que habría separado activos considerados centrales para la manera en que Google conecta a anunciantes, editores y compradores de espacios publicitarios.

Brinkema sostuvo que los remedios conductuales pueden ser suficientes para abrir a la competencia los mercados afectados por la conducta ilegal de Google. Esa decisión deja intacta la propiedad de AdX, pero coloca límites sobre la forma en que el servicio puede relacionarse con el servidor publicitario de Google y con las herramientas de terceros.

Las obligaciones que deberá cumplir Google

Entre las principales órdenes figura la prohibición de condicionar el uso del servidor publicitario para editores a la utilización de AdX. En términos prácticos, un editor debería poder emplear la infraestructura de Google sin quedar obligado a conectar sus operaciones con el intercambio publicitario de la misma compañía.

Google también tendrá que permitir que las ofertas en tiempo real de AdX funcionen con servidores publicitarios pertenecientes a competidores. La medida busca reducir el encierro tecnológico que puede producirse cuando una empresa controla varias etapas de una transacción y diseña reglas que favorecen sus propios servicios frente a los de otros proveedores.

La resolución exige además que Google designe un supervisor interno de cumplimiento antimonopolio. Esa figura deberá vigilar la aplicación de las nuevas reglas y ofrecer una estructura de control dentro de la empresa, aunque la información disponible no detalla todas las facultades operativas que tendrá ni la frecuencia de sus reportes.

El objetivo de la jueza no consiste en administrar cada subasta desde el tribunal, sino en cambiar las condiciones bajo las cuales compiten las plataformas. El resultado dependerá de si los editores consideran suficientes las nuevas opciones y de si los rivales logran convertir la interoperabilidad formal en una alternativa comercial capaz de atraer presupuestos publicitarios.

El Departamento de Justicia quería una ruptura mayor

El Departamento de Justicia había propuesto una respuesta mucho más amplia que la finalmente adoptada. Su plan contemplaba obligar a Google a desprenderse de AdX y revelar el código fuente relacionado con su tecnología de subastas, una exigencia que habría afectado directamente la estructura y la propiedad de sus herramientas publicitarias.

La propuesta también incluía la posibilidad de ordenar la venta de otros productos si las primeras medidas no lograban restaurar la competencia. Ese mecanismo habría dejado abierta una ruta hacia nuevas desinversiones, con la intención de impedir que Google mantuviera el mismo control mediante una reorganización de sus activos.

Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de Asuntos Regulatorios de Google, afirmó al New York Times que la empresa estaba muy satisfecha porque el tribunal había rechazado la propuesta del Departamento de Justicia de separar herramientas utilizadas por pequeñas empresas para encontrar nuevos clientes y crecer. La declaración refleja la defensa central de Google: presentar su ecosistema publicitario como una infraestructura útil para anunciantes de menor tamaño.

Aun así, la compañía planea apelar las conclusiones de responsabilidad relacionadas con sus herramientas para editores. Esa apelación podría prolongar la disputa jurídica y mantener bajo escrutinio las prácticas de Google, incluso mientras la empresa comienza a cumplir las obligaciones específicas establecidas por Brinkema.

El impacto para editores y competidores

Los editores son uno de los grupos más atentos al alcance real de la resolución, porque dependen de servidores y bolsas publicitarias para vender espacios en sus páginas y aplicaciones. Si las reglas se aplican de manera efectiva, podrían contar con mayor libertad para combinar proveedores y comparar condiciones sin depender exclusivamente de las soluciones propias de Google.

La apertura regulatoria no garantiza por sí sola un cambio inmediato en las cuotas de mercado. Los rivales todavía deberán demostrar que pueden ofrecer tecnología, liquidez y acceso suficiente a anunciantes, mientras los editores tendrán que evaluar si migrar parte de sus operaciones compensa los costos técnicos y comerciales de trabajar con más de una plataforma.

El negocio de tecnología publicitaria no representa la mayor parte del portafolio de Alphabet, pero sí ocupa una posición importante dentro de sus ingresos. Según el reporte citado, la unidad generó aproximadamente USD $30.000 millones durante el año pasado, equivalentes a cerca del 8% de los ingresos de Alphabet.

La publicidad continúa siendo decisiva para la matriz de Google. La información de origen también señala que Alphabet reportó más de USD $96.000 millones en ingresos publicitarios durante el segundo trimestre de 2026, una cifra que ilustra por qué cualquier modificación regulatoria sobre sus herramientas de anuncios puede tener consecuencias estratégicas más amplias.

La inteligencia artificial cambia la competencia

El litigio ocurre mientras la publicidad digital empieza a adaptarse a interfaces distintas de la búsqueda tradicional. OpenAI planea probar anuncios en Estados Unidos para los planes Gratis y ChatGPT Go, una estrategia orientada a ampliar el acceso a sus servicios de inteligencia artificial mediante publicidad.

La compañía también presentó herramientas de campañas basadas en lenguaje natural, funciones creativas de inteligencia artificial e integraciones con HubSpot y Shopify. Estas capacidades buscan reducir la complejidad de planificar, producir y ejecutar campañas, lo que podría ampliar el acceso de pequeños anunciantes a formatos que antes requerían equipos especializados.

Google avanza en una dirección similar mediante anuncios de Descubrimiento Conversacional construidos con Gemini y formatos de Compras con IA. En lugar de limitarse a mostrar enlaces o anuncios junto a una consulta breve, esas experiencias pretenden interpretar conversaciones más extensas y acompañar al usuario durante distintas etapas de una decisión de compra.

Gartner espera que más del 70% del gasto publicitario mundial y el 80% del gasto en Estados Unidos pase para 2028 por plataformas de autoservicio influenciadas por inteligencia artificial. Si esas plataformas reducen el peso de los sistemas heredados, los rivales podrían encontrar nuevas oportunidades para competir por anunciantes y relaciones con editores.

Estados Unidos y Europa toman caminos distintos

La estrategia estadounidense contrasta con la presión ejercida por Europa sobre el negocio publicitario de Google. En septiembre de 2025, la Comisión Europea impuso a la compañía una multa de EUR €2.950 millones por favorecer sus propios servicios de tecnología publicitaria y ordenó poner fin al trato preferencial hacia sus productos.

El regulador europeo dio a Google 60 días para proponer medidas destinadas a abordar los conflictos de interés identificados. La Comisión indicó de forma preliminar que una desinversión parcial podría ser la única respuesta capaz de resolver completamente esos conflictos, una posición más cercana a la separación estructural que el tribunal estadounidense decidió no imponer.

Las diferencias entre ambos enfoques muestran que los reguladores no están de acuerdo sobre la mejor forma de corregir la concentración en la publicidad digital. Estados Unidos apuesta en este caso por reglas de interoperabilidad, supervisión y cambios en las condiciones comerciales, mientras Europa mantiene abierta la posibilidad de exigir la venta de activos.

Para Google, el desafío será cumplir las órdenes sin perder la integración que sostiene su modelo de negocio, al tiempo que enfrenta una apelación y nuevas formas de competencia impulsadas por la inteligencia artificial. Para editores y anunciantes, la pregunta central será si las reformas producen alternativas reales o si solo modifican formalmente un mercado que sigue dependiendo de la infraestructura de la compañía.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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