Por Canuto  

Gavin Newsom vetó el 30 de septiembre el proyecto SB 1130, que habría exigido avisos visibles cuando las gafas inteligentes grabaran y habría sancionado ciertas capturas sin consentimiento. El gobernador dijo que hacen falta respuestas legislativas, pero cuestionó el alcance del proyecto y señaló que ya existen protecciones legales.
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  • La iniciativa habría exigido una luz, un sonido u otra señal visible al grabar, además de prohibir que se desactivara el indicador.
  • Newsom objetó que la redacción podía incluir relojes inteligentes y duplicar protecciones vigentes, aunque reconoció que los usos invasivos ameritan una respuesta.
  • Mientras Meta refuerza las salvaguardas de sus gafas, Luisiana y Pensilvania avanzan con enfoques regulatorios propios.

 


El gobernador de California, Gavin Newsom, vetó el 30 de septiembre el proyecto SB 1130, que habría obligado a los dispositivos vestibles con cámara o micrófono a advertir de forma visible cuando estuvieran grabando. La iniciativa también buscaba impedir que los fabricantes permitieran desactivar esos avisos y sancionar ciertas grabaciones sin consentimiento explícito, pero Newsom consideró que su alcance podía ser demasiado amplio y duplicar protecciones existentes.

El veto no significa que el gobernador considere irrelevante el problema: en su mensaje reconoció que los reportes sobre usos invasivos de esta tecnología exigen una respuesta legislativa. Sin embargo, la oficina de Newsom no confirmó si respaldaría una alternativa más acotada y remitió a Fortune al propio mensaje de veto, que dejó sin cambios las normas vigentes mientras crece la presencia de gafas inteligentes en espacios públicos y comerciales.

Qué habría cambiado la propuesta vetada

El proyecto, redactado por la senadora estatal Eloise Gómez Reyes, habría exigido que los dispositivos vestibles emitieran una luz, un sonido u otra señal suficientemente visible para alertar a una persona razonable que estuviera cerca. El requisito se activaría cuando el equipo capturara audio o video, con la intención de que la gente pudiera reconocer una grabación aunque la cámara estuviera integrada en una montura y no apuntara como un teléfono convencional.

La propuesta también apuntaba a las herramientas diseñadas para apagar o neutralizar esos indicadores, un aspecto central porque una señal de advertencia pierde utilidad si el usuario puede ocultarla. El texto contemplaba exenciones para ciertos usos de tecnología de asistencia por personas con discapacidades, de modo que las obligaciones no impidieran automáticamente funciones necesarias para ese grupo.

Las consecuencias previstas eran penales y civiles, según el tipo de infracción. Violar las disposiciones sobre grabación o desactivar los avisos podía acarrear hasta un año en la cárcel del condado, una multa de hasta USD $1.500 o ambas sanciones, mientras que incumplir intencionalmente los requisitos de venta podía generar multas civiles de hasta USD $2.500.

La propuesta también habría prohibido grabar sin consentimiento explícito a personas en lugares físicos de negocio, como oficinas y tiendas minoristas, cuando razonablemente esperaran privacidad. El planteamiento vinculaba así dos problemas distintos, la advertencia sobre el funcionamiento de la cámara y la legalidad de determinadas grabaciones, una combinación que terminó siendo parte de la preocupación de Newsom sobre el alcance del texto.

Las razones del veto y las normas vigentes

En su mensaje, Newsom sostuvo que la redacción podía abarcar relojes inteligentes y otros dispositivos de uso común con capacidad de grabación. A su juicio, esa amplitud podía generar confusión y consecuencias no deseadas, porque no todos los aparatos vestibles se usan del mismo modo ni presentan el mismo riesgo para quienes están alrededor.

El gobernador también argumentó que California ya cuenta con leyes que penalizan grabar a personas en lugares donde razonablemente esperan privacidad y registrar comunicaciones confidenciales sin consentimiento. Esas protecciones no desaparecen con el veto, aunque su existencia no resuelve necesariamente la cuestión específica de cómo avisar a un transeúnte de que una cámara pequeña está activa.

La organización comercial TechNet se opuso al proyecto y sostuvo que las normas actuales ya abordan la grabación ilegal, según informó Associated Press. Entre sus integrantes figuran Meta, Google y Amazon; la objeción empresarial coincide con la postura del gobernador sobre la duplicación normativa, aunque no responde por sí sola a la preocupación de quienes podrían ser grabados sin advertirlo.

La oficina de Reyes no respondió a las preguntas de Fortune sobre una posible reintroducción del proyecto o conversaciones con el gobernador para revisar su redacción. Newsom tampoco precisó si apoyaría una versión limitada a gafas inteligentes, pues su oficina remitió a su mensaje de veto cuando le consultaron sobre esa posibilidad.

La señal de las gafas y los límites de las protecciones técnicas

En los modelos de Meta, la principal advertencia externa es una pequeña luz blanca que parpadea cuando el usuario captura una foto o un video para guardarlo en su galería. La compañía afirma que no existe un interruptor para apagarla y que sus gafas de segunda generación detienen la cámara si detectan que alguien bloquea el indicador.

Meta describió esas salvaguardas en una explicación publicada en julio, en la que también anunció medidas para detectar intentos de manipular o destruir la luz. La empresa dijo que elimina anuncios y publicaciones de Marketplace que ofrecen servicios para desactivarla, y que puede suspender cuentas o emprender acciones legales contra quienes los prestan.

Semanas después, la compañía cerró una vía que permitía iniciar una grabación y cubrir la luz una vez que la cámara ya estaba activa. Ahora, según la descripción de sus medidas, la cámara se detiene si el LED queda bloqueado a mitad de la grabación, un cambio que busca evitar que el aviso pierda su función durante el registro.

Instagram, también propiedad de Meta, endureció su postura frente a videos de acoso grabados con gafas inteligentes. La propuesta californiana habría intervenido antes de que esas imágenes circularan en línea: buscaba que la persona supiera que la cámara estaba funcionando en el momento de la captura, y no después de que el contenido se publicara.

Adopción creciente y respuestas regulatorias distintas

La discusión ocurre mientras empresas tecnológicas buscan convertir las gafas inteligentes en un producto cotidiano, pese a que quienes se cruzan con ellas no siempre reconocen que incorporan una cámara. Snap, matriz de Snapchat con sede en California, dijo a Fortune que su colaboración con Robert Downey Jr. va mucho más allá de un respaldo tradicional y que el actor participa en el desarrollo de nuevas experiencias para sus gafas de realidad aumentada Specs.

Meta también ha ampliado su presencia en esta categoría: EssilorLuxottica, su socio en gafas, informó que las ventas superaron los 7 millones de pares el año pasado. La escala comercial ayuda a explicar por qué el debate no se limita a una función novedosa, sino que incluye la posibilidad de que más personas compartan espacios con dispositivos capaces de grabar sin que su diseño resulte evidente.

La legislación no avanza de forma uniforme en Estados Unidos. Luisiana promulgó este año una norma que exige a los usuarios avisar a las personas con quienes mantienen conversaciones directas cuando están grabando o transcribiendo, con ciertas excepciones; en Pensilvania, un comité de la Cámara avanzó este mes con un proyecto que exigiría indicadores visibles y prohibiría usar datos biométricos de una persona que no lleve el dispositivo para identificarla.

Las diferencias entre esas iniciativas muestran que los legisladores están probando dónde trazar el límite entre privacidad, usos legítimos y obligaciones para los fabricantes. En California, la pregunta pendiente es si las señales técnicas que Meta ya aplica deberían convertirse en una exigencia legal y qué aparatos quedarían sujetos a ella, un debate que el veto de Newsom aplazó, pero no cerró.

Thorin Klosowski, activista de seguridad y privacidad de la Electronic Frontier Foundation, había advertido a Fortune que no espera una aceptación generalizada de que todo el mundo lleve una cámara atada a la cara en todo momento. Esa preocupación pone el foco en las personas que no eligieron usar el dispositivo: el crecimiento del producto puede normalizar la grabación en público antes de que las reglas aclaren qué aviso deben recibir quienes aparecen frente al lente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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