Un documento de trabajo del FMI concluye que las stablecoins vinculadas al dólar pueden mejorar el acceso a moneda extranjera en tiempos de calma, pero también aumentar el riesgo de corridas monetarias cuando un tipo de cambio fijo está gravemente desalineado. El análisis sostiene que el problema no es solo el menor costo de acceso, sino la aparición de un precio público único que sincroniza las decisiones de salida.
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- El investigador Brandon Joel Tan afirma que las stablecoins en dólares pueden coordinar corridas cuando existe un tipo de cambio fijo sobrevaluado.
- El modelo compara una economía solo en efectivo con otra que incorpora stablecoins y eleva la exposición promedio a crisis de 3,9% a 7,4%.
- Bolivia aparece como ejemplo: tras levantar restricciones en 2024, las transacciones de activos virtuales en el sistema financiero se multiplicaron por 12.
🚨 FMI alerta: Las stablecoins en dólares pueden agravar crisis cambiarias
El uso de stablecoins puede mejorar el acceso a monedas extranjeras pero aumenta riesgo de corridas monetarias.
En economías con tipo de cambio fijo, su uso puede generar reacción colectiva a señales de… pic.twitter.com/KFh9hGKBkA
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 11, 2026
Un nuevo documento de trabajo del Fondo Monetario Internacional concluye que las stablecoins denominadas en dólares pueden amplificar corridas monetarias en economías que sostienen un tipo de cambio fijo sobrevaluado. La tesis central es que estos activos convierten señales dispersas del mercado paralelo en un precio público único y visible para todos.
Según el investigador del FMI Brandon Joel Tan, ese cambio altera la forma en que los hogares interpretan la escasez de moneda extranjera. En tiempos normales, el acceso a stablecoins puede mejorar el bienestar, pero cuando el desajuste del ancla cambiaria se agrava, la misma herramienta puede acelerar una salida coordinada.
El análisis se enfoca en un problema clásico de economías con controles o con tipos de cambio artificialmente alejados del nivel de mercado. Cuando el precio oficial del dólar no refleja la oferta y la demanda, el acceso a divisas suele racionarse y los actores económicos buscan alternativas fuera de los canales formales.
En ese entorno, aparecen mercados paralelos fragmentados donde cambistas informales, corredores y bancos ofrecen referencias distintas. La falta de un precio único dificulta saber cuál es la verdadera escasez de dólares, pero también impide que toda la población reaccione de forma simultánea ante una misma señal.
La novedad que introduce una stablecoin como Tether, identificada en el documento como un ejemplo de token vinculado al dólar, es que cotiza frente a la moneda local en plataformas de intercambio. Ese precio se observa de manera continua y termina funcionando como una referencia común del dólar paralelo.
Cómo las stablecoins convierten la escasez en una señal pública
El documento argumenta que una mejor formación de precios tiene beneficios reales para los hogares. Si las personas pueden observar con más claridad cuánto vale el dólar en el mercado alternativo, les resulta más fácil proteger su poder adquisitivo en contextos de inflación, racionamiento o incertidumbre cambiaria.
Sin embargo, la misma transparencia trae un efecto secundario delicado para las autoridades monetarias. Cuando todos observan la misma cotización y la consideran una medida confiable del desequilibrio, las decisiones de cobertura pueden transformarse en una reacción colectiva casi instantánea.
El resumen del trabajo sostiene que las stablecoins generan un efecto de bienestar dependiente del estado. Expanden el acceso a moneda extranjera y pueden mejorar la asignación al volver más informativas las creencias sobre el desajuste, pero ese mismo precio público también puede coordinar corridas al sincronizar creencias y acciones.
En otras palabras, el problema no sería únicamente que más personas puedan comprar exposición al dólar con menos fricción. El riesgo adicional aparece porque esa compra deja de basarse en rumores dispersos y pasa a responder a una señal visible, constante y compartida por millones de usuarios.
Ese punto es relevante para el debate regulatorio actual sobre stablecoins, porque desplaza la discusión más allá del lavado de dinero o la protección al consumidor. Aquí el foco está en la interacción entre criptoactivos dolarizados y regímenes cambiarios vulnerables, especialmente cuando el banco central defiende un valor oficial que el mercado ya considera insostenible.
Bolivia como ejemplo del cambio en la referencia cambiaria
El caso de Bolivia ilustra el mecanismo descrito por el investigador. El banco central levantó las restricciones sobre transacciones de activos virtuales en junio de 2024, una medida que abrió más espacio para operaciones vinculadas con criptoactivos dentro del sistema financiero.
Después de ese cambio, las transacciones de activos virtuales en el sistema financiero boliviano se multiplicaron por 12 desde julio de 2024 hasta mayo de 2025. El documento destaca esa expansión como señal de una adopción acelerada en un contexto de creciente interés por instrumentos digitales de acceso a dólares.
Con ese crecimiento, la tasa entre USDT y el boliviano pasó a convertirse en una referencia diaria para el dólar paralelo. Es decir, una stablecoin comenzó a ofrecer el precio visible que antes surgía de un mercado más disperso y opaco.
El análisis incluso señala que el banco central boliviano comenzó a publicar los precios de USDT en su propio sitio web. Ese detalle resulta llamativo porque muestra hasta qué punto una referencia nacida del ecosistema cripto puede integrarse al seguimiento cotidiano de la realidad cambiaria.
Bolivia no es presentada como una prueba concluyente de causalidad, sino como una ilustración concreta del fenómeno. Aun así, el ejemplo ayuda a entender por qué la discusión sobre stablecoins en América Latina va mucho más allá de pagos o trading y toca directamente asuntos de estabilidad macroeconómica.
Lo que muestra el modelo del FMI sobre el riesgo de crisis
Para aislar el efecto, Tan simula tres economías distintas. La primera funciona solo con efectivo, la segunda incorpora un mercado de stablecoins que únicamente reduce los costos de acceso a divisas, y la tercera suma además un precio público más preciso y visible.
Los resultados apuntan a un aumento importante de la exposición promedio a crisis cuando aparece la economía completa de stablecoins. Esa exposición sube de 3,9% en la economía solo en efectivo a 7,4% en el escenario que combina menor fricción de acceso con una referencia pública más aguda.
El efecto se intensifica cuando el desajuste cambiario es más severo. En ese caso, la exposición a crisis aumenta de 4,8% a 12,9%, una diferencia que el autor atribuye en gran medida al componente de coordinación que permite el precio público.
La brecha entre la segunda y la tercera economía es, según el documento, el punto decisivo del análisis. Reducir costos de acceso facilita ejecutar la salida hacia el dólar, pero ofrecer una señal común y precisa facilita coordinar esa salida entre muchos agentes al mismo tiempo.
Esto sugiere que el mayor riesgo no nace solo de la tecnología financiera como canal de acceso, sino de su función informativa. Una stablecoin puede operar como infraestructura de dolarización digital, pero también como tablero de alerta temprana que desencadena reacciones sincronizadas frente a un ancla cambiaria debilitada.
Ganancias en tiempos normales, pérdidas en episodios extremos
El documento describe una relación de doble filo en materia de bienestar. Durante condiciones de calma, la ganancia alcanza un pico cercano a 1,2%, lo que sugiere que el acceso barato a moneda extranjera puede mejorar la capacidad de cobertura de los hogares.
Ese resultado cambia cuando el desajuste cambiario supera cierto umbral. El trabajo ubica ese punto alrededor de 0,59, a partir del cual el efecto sobre el bienestar se vuelve negativo en lugar de positivo.
En el extremo del escenario analizado, la pérdida de bienestar llega a -6,3%. La interpretación es que la misma herramienta que reduce fricciones en tiempos relativamente estables puede agravar el daño colectivo cuando la confianza en el régimen cambiario ya está demasiado erosionada.
Por eso, Tan sostiene que las restricciones amplias a stablecoins pueden ser regresivas. Si se prohíbe o limita de forma generalizada el acceso, se elimina una vía de bajo costo para obtener exposición al dólar, algo especialmente sensible para hogares no bancarizados o con menor acceso al sistema financiero tradicional.
Al mismo tiempo, el trabajo subraya que las reglas sobre stablecoins no sustituyen el ajuste macroeconómico. Si el problema de fondo es un tipo de cambio fijo gravemente desalineado, la regulación cripto puede modificar la velocidad o la forma de la presión, pero no resolver la inconsistencia central.
La recomendación del autor y el debate regulatorio que se abre
La propuesta del investigador se resume en un enfoque contingente al estado. En condiciones normales, recomienda preservar el acceso de bajo costo a stablecoins, pero cuando el desajuste es elevado, plantea aplicar fricciones temporales y específicas sobre flujos grandes o con rasgos de corrida.
La cita del documento es clara al respecto. El modelo señala un enfoque contingente al estado: preservar el acceso de bajo costo en condiciones normales y usar fricciones temporales y específicas en flujos grandes o similares a corridas cuando el desajuste es alto.
Ese matiz importa porque evita dos extremos frecuentes en la política pública. Por un lado, no asume que toda adopción de stablecoins es necesariamente desestabilizadora; por otro, tampoco acepta la idea de que más digitalización monetaria siempre mejora la eficiencia sin costos sistémicos.
El texto aclara además que los documentos de trabajo del FMI reflejan la investigación del autor y no una posición oficial de la institución. Aun así, el contenido añade peso a una discusión regulatoria en marcha mientras distintos gobiernos elaboran marcos jurídicos para stablecoins y otros activos digitales dolarizados.
La relevancia del hallazgo radica en que conecta dos debates que a menudo avanzan por separado. De un lado está la innovación financiera basada en blockchain; del otro, la fragilidad de economías con reservas limitadas, mercados paralelos y anclas cambiarias bajo presión.
La nota original difundida por Yahoo Finance al reseñar el trabajo sitúa el análisis en medio de ese debate global. Para América Latina y otros mercados emergentes, la discusión resulta especialmente sensible porque las stablecoins ya funcionan en la práctica como instrumentos de ahorro, remesas, arbitraje y cobertura frente a la depreciación.
En ese contexto, el documento no presenta a las stablecoins como una causa autónoma de crisis, sino como un amplificador de desequilibrios ya existentes. El mensaje de fondo es que, cuando la macroeconomía se deteriora lo suficiente, una infraestructura de acceso rápido al dólar y un precio público compartido pueden acelerar el momento de ruptura.
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