Por Canuto  

Europa busca llevar el euro a Blockchain antes de que el dólar capture por completo la próxima etapa de las finanzas digitales. Un consorcio de 12 grandes bancos de la UE respalda a Qivalis, una stablecoin regulada bajo MiCA que pretende convertirse en la referencia del euro onchain.
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  • Qivalis, respaldada por 12 grandes bancos europeos, apunta a lanzar una stablecoin en euros en la segunda mitad del año, sujeta a aprobación regulatoria.
  • Su CEO, Jan-Oliver Sell, advierte que sin un euro onchain profundo y líquido, la actividad financiera en blockchain migrará por defecto hacia stablecoins en dólares.
  • El proyecto se presenta como un complemento al euro digital del BCE y busca reforzar la soberanía financiera y digital de Europa.

 

Europa enfrenta una carrera estratégica para evitar que el dólar estadounidense se convierta en la moneda dominante de la economía financiera sobre blockchain. En ese contexto, un grupo de 12 grandes bancos de la Unión Europea respalda a Qivalis, un proyecto de stablecoin en euros que busca cubrir una carencia que, según sus impulsores, ya amenaza la soberanía monetaria y digital del bloque.

La iniciativa fue explicada por Jan-Oliver Sell, CEO de Qivalis, en una entrevista citada por CoinDesk. Su argumento central es directo: si no existe un euro onchain con suficiente liquidez y profundidad, la actividad cripto y financiera en redes públicas terminará ejecutándose casi por completo con activos vinculados al dólar, como USDT de Tether y USDC de Circle.

El tema no es menor. Las stablecoins han dejado de ser un instrumento limitado al nicho cripto y hoy ocupan un lugar cada vez más relevante en pagos, trading, liquidaciones y finanzas descentralizadas. En un escenario donde más operaciones migran a infraestructura blockchain, la ausencia del euro podría traducirse en una dependencia estructural de herramientas monetarias emitidas fuera de Europa.

Sell resumió ese riesgo con una advertencia clara: si no hay una alternativa en euros utilizable y líquida, el mercado elegirá el dólar por defecto. Desde su perspectiva, esa tendencia comprometería la capacidad de Europa para preservar su autonomía dentro de un sistema financiero que ya se está reconfigurando.

Una brecha entre el peso global del euro y su presencia en blockchain

En las finanzas tradicionales, el euro representa cerca de entre el 20% y el 25% de la actividad global, de acuerdo con Sell. Ese dato sostiene su condición como la segunda moneda de reserva del mundo, solo por detrás del dólar. Sin embargo, esa relevancia no se refleja en el universo onchain.

Según el CEO de Qivalis, el euro apenas concentra alrededor del 0,2% de las transacciones dentro del espacio blockchain. La diferencia entre ambos mundos, el financiero tradicional y el nativo digital, es precisamente lo que el consorcio quiere corregir. Para sus promotores, esa desconexión es demasiado grande como para ignorarla.

El tamaño potencial del mercado también añade presión. Las stablecoins tienen hoy una capitalización de mercado de cerca de USD $314.000 millones. Un cálculo reciente de Jeffries, citado en la cobertura original, proyecta que ese segmento podría crecer hasta un rango de entre USD $800.000 millones y USD $1,15 billones durante los próximos cinco años.

Si esa expansión ocurre en un entorno donde el dólar domina casi por completo la infraestructura monetaria sobre blockchain, Europa podría llegar tarde a una transformación clave. El diagnóstico de Qivalis es que el problema no solo afecta al sector cripto, sino a la arquitectura futura de pagos, liquidaciones y mercados de capitales digitales.

Qivalis quiere ser la stablecoin en euros de referencia

Qivalis está respaldada por un consorcio de 12 grandes bancos europeos. Entre las entidades mencionadas se encuentran ING, UniCredit y BBVA. El proyecto busca emitir una stablecoin en euros compatible con el marco regulatorio MiCA, con la ambición de convertirse en el token denominado en euros por defecto dentro de los mercados cripto globales.

El lanzamiento dependerá de la aprobación regulatoria. Sell indicó que el objetivo apunta a la segunda mitad del año, aunque el calendario final estará sujeto a los tiempos de licencia del banco central de los Países Bajos. Hasta que ese proceso concluya, el proyecto seguirá en fase de preparación institucional y operativa.

La propuesta de Qivalis no se limita a emitir un token. Sell describió la iniciativa como la construcción de una interfaz entre Blockchain y el euro. Bajo esa lógica, la stablecoin debería estar disponible allí donde existan casos de uso reales, desde exchanges y custodios hasta plataformas de finanzas descentralizadas.

Ese enfoque busca resolver un problema que, según el directivo, ha frenado hasta ahora a las stablecoins denominadas en euros: la fragmentación. Para Sell, si varios bancos emiten monedas separadas, el resultado es un mercado más dividido y menos líquido. En cambio, reunir a grandes instituciones bajo una sola iniciativa podría aportar distribución y profundidad suficientes para volverla realmente utilizable.

No compite con el euro digital del BCE, según el consorcio

El avance de Qivalis coincide con los trabajos del Banco Central Europeo para desarrollar un euro digital. Ese proyecto oficial, sin embargo, no se lanzaría antes de 2029. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, dijo recientemente que la entidad ya concluyó su parte del trabajo y que ahora corresponde actuar a las instituciones políticas.

Actualmente, el plan del euro digital está bajo revisión del Consejo Europeo y del Parlamento Europeo. Su objetivo es crear un medio de pago digital público. Qivalis, en cambio, se movería como una stablecoin privada regulada bajo MiCA y construida para operar sobre redes públicas blockchain.

Sell sostuvo que no ve ambas iniciativas como rivales. Desde su perspectiva, forman parte de la misma pila financiera. En su explicación, el dinero del banco central se ubica sobre sistemas centralizados, mientras que los casos de uso propios de blockchain, como pagos transfronterizos y liquidación onchain, requieren un activo nativo en euros diseñado para redes públicas.

Esa distinción es clave para entender el argumento del consorcio. El euro digital del BCE buscaría cumplir una función pública y más institucional. Qivalis, por su lado, pretende responder a la demanda operativa de los mercados blockchain, donde la liquidez y la interoperabilidad suelen definir qué activos se adoptan y cuáles quedan rezagados.

La urgencia detrás de la carrera contra el dólar

El impulso del proyecto también responde a la velocidad con la que las finanzas se están desplazando hacia sistemas basados en Blockchain. Esa transición incluye desde trading cripto hasta pagos globales y herramientas de DeFi. En ese entorno, las stablecoins en dólares ya parten con ventaja, porque están integradas en la mayoría de los circuitos relevantes.

Qivalis aspira a competir con esa posición dominante mediante una combinación de regulación, respaldo bancario y construcción de ecosistema. El proyecto apuesta por generar liquidez e integración con exchanges, custodios y plataformas descentralizadas para que el euro onchain gane utilidad práctica y no quede relegado a una opción marginal.

Sell también destacó otro factor: el riesgo cambiario. Para usuarios europeos, obtener rendimiento en instrumentos vinculados al dólar puede implicar una exposición adicional al tipo de cambio. En otras palabras, una ganancia financiera en dólares puede verse reducida o incluso anulada por movimientos adversos entre ambas monedas.

Desde ese ángulo, una stablecoin en euros con liquidez suficiente no sería solo una cuestión de identidad monetaria o ambición geopolítica. También podría responder a una necesidad concreta de usuarios y entidades que desean operar onchain sin asumir exposición innecesaria al dólar.

Una disputa por la soberanía financiera y digital europea

El mensaje final del consorcio es abiertamente estratégico. Si una porción creciente de la actividad económica y financiera se muda a Blockchain, y si en ese terreno el euro no cuenta con una representación fuerte, Europa corre el riesgo de quedar subordinada a infraestructura monetaria basada en el dólar.

Sell definió el proyecto como una piedra angular de la autonomía digital europea. Su planteamiento no apunta a desplazar por completo al dólar, sino a asegurar que el euro conserve un papel competitivo dentro del nuevo mapa financiero. La meta es que la moneda común mantenga su lugar como segunda reserva global, también en el espacio onchain.

La advertencia se inscribe en un debate más amplio sobre soberanía tecnológica, regulación financiera e independencia estratégica. En la práctica, el auge de las stablecoins plantea una pregunta central para los reguladores y bancos europeos: si el dinero programable y los mercados tokenizados crecen sobre redes públicas, ¿quién controlará los instrumentos monetarios que se usan dentro de ese sistema?

Por ahora, Qivalis intenta posicionarse como la respuesta bancaria y regulada de Europa a ese dilema. Si obtiene luz verde y logra construir liquidez real, podría convertirse en una pieza importante dentro de la transición del euro hacia la economía blockchain. Si no lo consigue, el temor que expresa el consorcio es que la digitalización financiera de Europa termine ocurriendo, en buena medida, en dólares.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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