Por Canuto  

El Banco de Inglaterra abandonó los límites individuales de tenencia para las stablecoins sistémicas en libras y optó por controlar la emisión. El cambio revela una prioridad: convertir estos activos digitales en rieles de pago útiles, aunque la liquidez local y el cumplimiento seguirán siendo los mayores desafíos.
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  • El Banco de Inglaterra sustituyó los límites de £20.000 para individuos y £10 millones para empresas por un guardarraíl temporal aplicado al emisor.
  • Cada stablecoin sistémica en libras tendrá un límite de emisión de £40.000 millones y reservas con hasta 70% en deuda pública británica de corto plazo.
  • El valor para los pagos transfronterizos dependerá de conectar la liquidación en cadena con bancos, billeteras y comercios locales.

 

El Banco de Inglaterra publicó una declaración de política y un borrador del Código de Práctica para emisores de stablecoins sistémicos. El paso coloca al Reino Unido en camino de permitir operaciones reguladas a partir de 2027.

La medida establece un límite de emisión de £40.000 millones para cada stablecoin sistémica denominada en libras esterlinas. Sin embargo, el aspecto más revelador no está en esa cifra, sino en la eliminación de los límites individuales de tenencia, detalla Yahoo Finance.

Meses antes, la consulta del banco central había propuesto un máximo de £20.000 por moneda para cada persona. Para las empresas, el límite planteado alcanzaba £10 millones por coin.

La industria rechazó con firmeza esas restricciones y el Banco de Inglaterra modificó su enfoque. Los límites desaparecieron y fueron sustituidos por un guardarraíl temporal aplicado al nivel del emisor.

En la práctica, los hogares y las compañías podrán mantener y utilizar una stablecoin sistémica en libras sin restricciones sobre el tamaño, la frecuencia o el tipo de pago. La decisión sugiere que el regulador busca optimizar la utilidad, además de controlar la estabilidad.

De saldo digital a riel de pagos

Una stablecoin es un token diseñado para mantener un valor estable frente a una moneda, como la libra esterlina o el dólar. Puede funcionar como reserva digital, pero también como instrumento para mover dinero entre personas, empresas y jurisdicciones.

Los antiguos límites de tenencia partían de una idea concreta: que la stablecoin debía tratarse principalmente como un activo que se mantiene. Esa perspectiva prioriza el control del saldo y no necesariamente la capacidad del token para circular.

La nueva estructura refleja una interpretación distinta. El Banco de Inglaterra parece considerar la stablecoin como dinero utilizable, mientras administra los riesgos en el nivel del sistema y del emisor.

El cambio resulta especialmente relevante para los pagos transfronterizos. En ese contexto, el valor principal de una moneda digital no está en permanecer inmóvil, sino en transferirse con rapidez y disponibilidad continua.

Desde esta perspectiva, eliminar los límites por usuario resulta coherente con la función de un riel de pago. El regulador no limita cuánto dinero puede circular por una infraestructura, sino que establece controles sobre quienes operan esa infraestructura.

Reservas, redención y confianza

El borrador también revisa la composición de los activos de respaldo. Los emisores podrán mantener hasta 70% de esas reservas en deuda gubernamental británica de corto plazo.

El resto deberá permanecer en depósitos del banco central, una estructura orientada a facilitar las solicitudes de redención. La combinación busca equilibrar seguridad, liquidez y viabilidad comercial.

La revisión tiene una consecuencia económica para los emisores. Al permitir que una parte de las reservas genere rendimiento, el modelo puede ayudarles a construir negocios sostenibles dentro del marco regulatorio.

La arquitectura propuesta incluye redención al valor nominal y un reclamo legal sólido para los tenedores. También contempla redenciones rápidas incluso durante episodios de estrés financiero.

La liquidez del banco central funcionaría como respaldo adicional en situaciones exigentes. En conjunto, estas reglas pretenden convertir un token respaldado en una forma de dinero digital confiable, no solo en un producto de mercado.

Un marco británico dentro de una convergencia global

El Reino Unido está diseñando un modelo regulatorio de dos vías. La Autoridad de Conducta Financiera supervisará las stablecoins no sistémicas, mientras el Banco de Inglaterra intervendrá cuando el Tesoro de Su Majestad designe una moneda como sistémica.

Este esquema coincide con desarrollos en otras grandes economías. La Ley GENIUS de Estados Unidos fue firmada en 2025 y está próxima a entrar en vigor a comienzos de 2027.

La Unión Europea cuenta con el régimen MiCA, vigente desde finales de 2024. Los tres mercados de pagos avanzan hacia una definición más clara sobre emisores, reservas y derechos de redención.

La convergencia podría reducir una de las principales barreras para utilizar stablecoins fuera del comercio de criptomonedas. Durante años, la incertidumbre regulatoria dificultó que empresas y operadores las incorporaran a pagos cotidianos.

Aun así, una stablecoin sistémica en libras difícilmente dominará el mercado global en el corto plazo. La actividad internacional sigue denominada principalmente en dólares, por lo que la oportunidad británica consiste en ofrecer una base creíble para que sus empresas utilicen activos regulados en operaciones existentes.

El valor se concentra en la última milla

Para la mayoría de las empresas de pagos, la pregunta central no será si deben emitir una stablecoin. El desafío será conectar los activos regulados con los flujos de dinero que ya procesan.

Un operador que envía pagos a Filipinas suele preposicionar fondos con un socio local. Ese capital debe estar disponible cuando llega la instrucción, aunque puede tardar un día o más en movilizarse mediante la banca corresponsal.

El modelo tradicional también depende del horario bancario y mantiene dinero inactivo durante el tránsito. Una stablecoin regulada podría permitir que el socio reciba fondos en minutos y en cualquier momento del día.

La mejora tendría efectos sobre la tesorería. En lugar de mantener saldos locales fragmentados en distintos países, una empresa podría administrar posiciones más flexibles y obtener una visión más clara de su liquidez operativa.

Sin embargo, la liquidación digital solo resuelve una parte del problema. Una stablecoin resulta útil cuando puede convertirse en dinero local gastable, como un abono en una cuenta bancaria de Manila, una recarga de billetera en Nairobi o un pago a un proveedor en São Paulo.

El reto de conectar redes y regulaciones

La parte más compleja de los pagos internacionales no está necesariamente en el activo digital. El desafío reside en la liquidez local, los rieles nacionales y el cumplimiento exigido en cada mercado.

Una moneda regulada no elimina esas condiciones. El operador todavía necesita socios locales, procesos de verificación y mecanismos para convertir los fondos en una forma aceptada por consumidores y comercios.

El Banco de Inglaterra dejó una base regulatoria, pero aún no completó el edificio. Las próximas reglas de la Autoridad de Conducta Financiera y el marco conjunto de transición serán decisivos.

Ese marco deberá definir cómo una stablecoin pasa de un régimen no sistémico a uno sistémico. También mostrará si el sistema crea conexiones fluidas o introduce nuevas barreras para los emisores y las redes de pagos.

La libra digital regulada tendrá que desplazarse entre la liquidez en cadena, sistemas nacionales como Faster Payments y CHAPS, y los marcos regulatorios de otras jurisdicciones. Si esos vínculos llegan tarde, los corredores en libras podrían seguir utilizando stablecoins denominadas en dólares.

Una oportunidad para las redes de pagos

El anuncio de junio representa un hito, pero no garantiza por sí mismo una adopción amplia. La utilidad final dependerá de la infraestructura que conecte la stablecoin con los lugares donde el pago debe recibirse y gastarse.

Esta realidad cambia el foco competitivo de la industria. Los ganadores no serán necesariamente los emisores de tokens, sino las redes capaces de hacer que el dinero regulado funcione en el extremo final de la operación.

Los corredores internacionales necesitan mover fondos con rapidez, pero también deben entregar moneda local de manera confiable. La eficiencia de la liquidación solo genera valor cuando se combina con alcance operativo en cada mercado.

El análisis publicado originalmente por Electronic Payments International y elaborado por Pritpal Shokar, jefe de Producto de Activos Digitales de Thunes, plantea precisamente esa lectura. La regulación británica debe evaluarse por su capacidad para facilitar pagos reales y no únicamente por el tamaño de sus límites.

El siguiente periodo será una prueba para el Reino Unido. Si las reglas conectan emisores, bancos, redes nacionales y operadores internacionales, las stablecoins en libras podrían ganar un papel práctico, aunque el dólar conserve la ventaja global.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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