Por Canuto  

Una encuesta del Instituto Nacional para la Seguridad de la Jubilación muestra que los estadounidenses temen cada vez más por su retiro y rechazan mayoritariamente las criptomonedas en los planes 401(k), justo cuando los reguladores federales evalúan facilitar el acceso a activos alternativos.
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  • El 77% de los encuestados considera riesgosas las criptomonedas en los planes laborales de jubilación y el 46% las califica como muy riesgosas.
  • El 53% se opone a que los empleadores ofrezcan criptomonedas dentro de sus menús de inversión para el retiro.
  • El 80% cree que Estados Unidos enfrenta una crisis de jubilación, mientras una propuesta federal plantea cómo evaluar activos alternativos en los 401(k).


La mayoría de los estadounidenses no quiere que las criptomonedas se acerquen a sus ahorros para la jubilación, según una encuesta del Instituto Nacional para la Seguridad de la Jubilación (NIRS). El 77% de los participantes consideró riesgosos estos activos dentro de los planes laborales, mientras que el 46% los calificó como “muy riesgosos”, un resultado que contrasta con el giro reciente de la política federal hacia los activos alternativos.

El rechazo no se limita a quienes expresan preocupación por la volatilidad de las criptomonedas. El 53% dijo que no apoyaría que los empleadores las añadieran como opción de inversión en sus planes de jubilación, incluso cuando las autoridades revisan las reglas que podrían permitir su inclusión en cuentas 401(k).

La inseguridad sobre el retiro alcanza nuevos niveles

Los resultados aparecen en medio de una ansiedad más amplia sobre la capacidad del sistema estadounidense para garantizar ingresos después de la vida laboral. El 80% de los encuestados afirmó que Estados Unidos enfrenta una crisis de jubilación, frente al 67% que sostenía esa opinión en 2020, mientras que el 61% manifestó preocupación por alcanzar seguridad financiera cuando deje de trabajar.

Greenwald Research realizó el sondeo a 1.203 adultos estadounidenses para NIRS a finales de 2025. La inflación preocupó al 73% de los ahorradores, la volatilidad del mercado inquietó al 62% y el 76% temió que el Seguro Social sufriera recortes si el Congreso no actúa.

La preparación financiera también se complica por los gastos cotidianos y las obligaciones pendientes. El 68% declaró que ahorrar para la jubilación se había vuelto más difícil, mientras que el 77% señaló que la deuda le impedía reservar suficiente dinero para el futuro.

Las cifras de ahorro ayudan a explicar esa percepción de vulnerabilidad. Casi la mitad de los estadounidenses tiene menos de USD $100.000 ahorrados para la jubilación y otro 18% no cuenta con ningún ahorro, según los datos difundidos junto con la encuesta.

Bitcoin no logra convertirse en sinónimo de seguridad

El debate sobre Bitcoin y otros activos digitales ocurre dentro de un sistema de ahorro que ya enfrenta brechas importantes. Un plan 401(k) permite al trabajador aportar dinero y elegir entre distintas alternativas de inversión, pero normalmente también traslada al empleado las decisiones y el riesgo asociado al comportamiento del mercado.

Ese modelo difiere de una pensión tradicional de beneficios definidos, que promete un pago establecido bajo determinadas condiciones. Alrededor del 76% de los encuestados expresó una opinión favorable sobre las pensiones tradicionales, una preferencia que refleja la importancia atribuida a la previsibilidad cuando se trata de ingresos para la vejez.

Un análisis separado de NIRS, basado en datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos y publicado en febrero de 2026, indicó que el saldo medio de ahorro para la jubilación de la fuerza laboral estadounidense era inferior a USD $1.000. El mismo trabajo señaló que muchos empleados carecían de acceso a un plan patrocinado por su empleador, lo que limita las herramientas disponibles para acumular capital.

Según ese análisis, el Seguro Social aportaba aproximadamente el 52% de los ingresos de jubilación de los estadounidenses mayores, mientras que cerca del 17% de los trabajadores tenía acceso a una pensión de beneficios definidos en diciembre de 2022. En ese contexto, la discusión sobre agregar criptomonedas no ocurre en un mercado de ahorro holgado, sino sobre una base marcada por ingresos insuficientes, deuda y acceso desigual.

Washington reduce obstáculos para los activos alternativos

La política federal ha avanzado en una dirección distinta de la cautela expresada por los encuestados. En mayo de 2025, el Departamento de Trabajo retiró una guía que pedía a los fiduciarios ejercer “extrema diligencia” antes de añadir criptomonedas a los menús de inversión de los planes de jubilación.

El departamento argumentó que aquella orientación se apartaba de su enfoque habitualmente neutral respecto de los tipos de inversión. Tras retirarla, los funcionarios indicaron que los fiduciarios debían decidir conforme a sus obligaciones bajo la Ley de Seguridad de los Ingresos de Jubilación de los Empleados, conocida como ERISA, sin que el Gobierno respaldara o desalentara específicamente las criptomonedas.

El 7 de agosto de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva sobre activos alternativos que incluyó vehículos de inversión digitales, capital privado y crédito privado. La directiva ordenó al Departamento de Trabajo revisar su orientación sobre los deberes fiduciarios y considerar cambios que pudieran ampliar la disponibilidad de esas categorías para los ahorradores de planes de contribuciones definidas.

La orden también instruyó a la Comisión de Bolsa y Valores a consultar con el Departamento de Trabajo y examinar posibles modificaciones regulatorias para los participantes en planes patrocinados por empleadores. Días después, los reguladores revocaron una declaración de 2021 que desalentaba la exposición de esos planes a determinados activos alternativos.

La propuesta federal exige revisar riesgos específicos

En marzo de 2026, el Departamento de Trabajo presentó una propuesta que describe cómo los fiduciarios podrían evaluar activos alternativos dentro de los planes laborales. El marco incluiría puertos seguros regulatorios para reducir la exposición a litigios de quienes sigan estándares específicos de revisión, y podría alcanzar a más de 90 millones de ahorradores para la jubilación.

La propuesta exigiría analizar factores como el desempeño, las comisiones, la liquidez, la valoración, los términos de reembolso y la capacidad de los participantes para comprender una inversión. El objetivo sería sustituir las restricciones basadas exclusivamente en el tipo de activo por una evaluación individual de cada producto y de sus condiciones.

Los patrocinadores de los planes no estarían obligados a añadir criptomonedas, capital privado o crédito privado a sus menús. Sin embargo, los empleadores que decidieran ofrecer esos productos tendrían que documentar una revisión objetiva y demostrar que las opciones cumplían con los requisitos de prudencia establecidos por ERISA.

Los funcionarios aclararon que la propuesta no crearía un acceso sin restricciones a criptomonedas o fondos privados. En cambio, dejaría la decisión en manos de los fiduciarios responsables de seleccionar y monitorear las inversiones, quienes tendrían que considerar la volatilidad, los costos, la liquidez y la comprensión de los participantes.

Legisladores cuestionan la protección de los trabajadores

La propuesta generó oposición política antes de que concluya el proceso federal de elaboración de reglas. En junio, los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, junto con el representante Bobby Scott, solicitaron al Departamento de Trabajo que retirara el marco.

En su carta, los legisladores argumentaron que las criptomonedas podían exponer a los trabajadores a fuertes variaciones de precio, fraude y salvaguardas más débiles que las disponibles para los valores públicos. También cuestionaron si los fiduciarios podrían evaluar ciertos activos digitales mediante métodos establecidos para calcular su valor y sus rendimientos esperados.

“La aplicación de las leyes de valores a los activos criptográficos está evolucionando rápidamente”, escribieron los legisladores, quienes añadieron que algunas protecciones disponibles para los inversores en valores públicos “pueden no estar disponibles para las criptomonedas”. Su preocupación se extendió a otras inversiones alternativas, como el capital privado y el crédito privado, por sus posibles comisiones elevadas, liquidez limitada y métodos de valoración difíciles.

La propuesta permanece sujeta al proceso de comentarios públicos, durante el cual el Departamento de Trabajo puede revisar, finalizar o retirar el marco. Para los ahorradores, el dilema queda definido por una brecha evidente: Washington busca ampliar las opciones disponibles en los 401(k), mientras una mayoría teme que la volatilidad y la complejidad comprometan precisamente la seguridad que intenta construir.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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