La administración Trump decidió no publicar la inclusión de DeepSeek, CXMT y más de 100 empresas chinas en la Lista de Entidades de EE. UU., pese a que varias ya habían sido aprobadas por un comité interagencial como riesgos de seguridad nacional. La pausa revela el delicado equilibrio entre controles tecnológicos, tensiones comerciales y la carrera por la IA y los semiconductores.
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- DeepSeek, CXMT y más de 100 empresas chinas habrían sido aprobadas para la Lista de Entidades, pero EE. UU. no publicó las inclusiones.
- Fuentes citadas por Reuters afirman que Washington busca evitar una escalada con Pekín en medio de la tregua comercial y disputas por chips y tierras raras.
- Críticos sostienen que la inacción debilita una herramienta clave de seguridad nacional y podría facilitar el acceso chino a tecnología estadounidense restringida.
🚨EE.UU. evita incluir a DeepSeek y CXMT en la lista negra🚨
La administración Trump opta por la cautela ante tensiones comerciales con China.
Más de 100 empresas chinas señaladas como riesgos de seguridad no fueron publicadas.
Profundas implicaciones en la carrera por la IA… pic.twitter.com/v4Zshyxgvs
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 17, 2026
La administración de Estados Unidos se abstuvo de incluir a la startup china de inteligencia artificial (IA) DeepSeek, al fabricante de memoria ChangXin Memory Technologies, conocido como CXMT, y a más de 100 compañías señaladas como riesgos de seguridad nacional en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio.
La decisión, según personas familiarizadas con el asunto, responde al intento de evitar una nueva escalada con Pekín en un momento en que la relación bilateral sigue marcada por disputas comerciales, controles de exportación y la pelea por insumos estratégicos.
La Lista de Entidades es una de las herramientas más duras de Washington en materia de comercio y seguridad. Cuando una empresa entra en ese registro, las firmas estadounidenses no pueden enviarle bienes, software o tecnología sin una licencia que, en la práctica, suele ser denegada.
En este caso, lo más llamativo no es solo quién quedó fuera, sino el volumen de expedientes que ya habrían pasado por el proceso técnico sin llegar a publicarse. Según Reuters, DeepSeek, CXMT y otras compañías fueron aprobadas el año pasado por un comité interagencial para su incorporación.
La falta de publicación abre preguntas sobre el peso político de las decisiones comerciales en un área que suele tratarse como un frente de seguridad nacional. También deja en evidencia el creciente choque entre diplomacia, industria de chips e inteligencia artificial.
DeepSeek, CXMT y la lista congelada
DeepSeek ganó notoriedad global en enero de 2025, cuando su modelo de IA de bajo costo sacudió al sector tecnológico. Su irrupción avivó la idea de que China podía competir con laboratorios estadounidenses de primer nivel a una fracción del costo.
Sin embargo, el ascenso de la empresa también vino acompañado de sospechas en Washington. Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo el año pasado que DeepSeek había apoyado operaciones militares y de inteligencia de China.
Ese mismo funcionario sostuvo además que la startup habría intentado usar empresas fantasma en el sudeste asiático para acceder ilegalmente a chips avanzados de origen estadounidense. Esa acusación se volvió especialmente sensible por el rol central de los semiconductores en la carrera global por la IA.
CXMT, por su parte, es el principal fabricante chino de chips de memoria. Bajo la administración Biden, el Departamento de Defensa ya lo había designado como empresa militar china.
El Departamento de Comercio llevaba más de un año considerando su entrada a la Lista de Entidades. Aun así, ni DeepSeek ni CXMT fueron finalmente publicadas en una actualización oficial del registro.
Las dos empresas no pudieron ser contactadas para comentar fuera del horario comercial habitual, según el reporte original. La Oficina de Industria y Seguridad, conocida como BIS por sus siglas en inglés, tampoco respondió de forma directa por qué no se han difundido nuevas incorporaciones desde el año pasado.
En un comunicado, la BIS afirmó que utiliza muchas herramientas de política y aplicación, incluida la Lista de Entidades, de forma diaria para combatir a actores indebidos. No obstante, evitó pronunciarse de manera específica sobre DeepSeek y CXMT.
La tregua con China pesa más que la lista negra
El telón de fondo es una rivalidad cada vez más tensa entre Estados Unidos y China en tecnología, comercio y seguridad. Washington ha recurrido a aranceles y controles de exportación para contener a Pekín, mientras China conserva una fuerte influencia sobre minerales de tierras raras esenciales para defensa, automoción y fabricación de chips.
En ese marco, la Casa Blanca parece haber optado por no tensar aún más la cuerda. Varias fuentes sostienen que la segunda administración Trump intenta preservar espacio de negociación con el gobierno chino.
De acuerdo con personas familiarizadas con el proceso, Jeffrey Kessler, subsecretario de Comercio para Industria y Seguridad, busca desde finales de 2025 evitar sumar partes chinas a la lista por temor a una escalada mayor entre ambas potencias. Esa cautela explicaría por qué expedientes ya aprobados siguen sin ver la luz.
El costo de esa moderación es político y estratégico. Philip Luck, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales centrado en cadenas de suministro globales, dijo que Estados Unidos no publica nuevas adiciones a la Lista de Entidades desde octubre, el lapso más prolongado entre actualizaciones en más de una década.
Luck comparó la dinámica de la lista con un juego de golpear topos, en el que la autoridad debe actuar constantemente para cerrar nuevas vías de evasión. A su juicio, la ausencia de nuevas designaciones podría estar permitiendo que tecnología estadounidense llegue a adversarios capaces de utilizarla contra intereses de EE. UU.
Kevin Kurland, exfuncionario del Departamento de Comercio, fue aún más directo. Dijo que la falta de nuevas inclusiones desde octubre demuestra que la política comercial está eclipsando el uso de una herramienta crítica de seguridad nacional.
La situación ilustra un dilema clásico de la geopolítica tecnológica contemporánea. Cuanto más agresivos son los controles, mayor es el riesgo de represalias comerciales o diplomáticas, pero cuanto más se demora su aplicación, mayor es la posibilidad de fuga de tecnología sensible.
Las acusaciones contra DeepSeek y el temor por los chips
El expediente de DeepSeek no se limita a sospechas genéricas. Este año, Anthropic dijo haber detectado una campaña de DeepSeek y otros dos laboratorios chinos de IA para extraer de forma ilícita capacidades de su plataforma Claude con el fin de mejorar sus propios modelos.
OpenAI también advirtió a legisladores estadounidenses que DeepSeek estaba apuntando a sus modelos. Esas denuncias reforzaron la percepción de que la competencia en IA ya no depende solo de talento y capital, sino también de acceso a modelos, datos y hardware restringido.
Otro elemento sensible surgió en febrero de 2026, cuando un funcionario de la administración Trump dijo que el modelo más reciente de DeepSeek habría sido entrenado con el chip Blackwell más avanzado de Nvidia. De confirmarse, eso implicaría una posible violación a los controles de exportación estadounidenses.
Según ese funcionario, Estados Unidos cree que DeepSeek eliminaría indicadores técnicos que permitirían detectar el uso de hardware estadounidense. Aunque esa afirmación no ha sido respaldada con evidencia pública en el reporte, muestra el nivel de preocupación que la empresa genera dentro del gobierno.
La cuestión de los chips es central porque el acceso a procesadores avanzados determina qué tan rápido puede entrenarse un modelo de IA competitivo. En otras palabras, la disputa por DeepSeek no es solo una batalla comercial, sino una pelea por infraestructura estratégica.
Para lectores menos familiarizados con el tema, vale recordar que restricciones de este tipo buscan impedir que empresas de países rivales accedan a semiconductores, software de diseño o equipos de fabricación que puedan fortalecer capacidades militares o de vigilancia. En la práctica, la IA y los chips ya forman parte del lenguaje de la seguridad nacional.
Más de 100 empresas en espera y una brecha regulatoria creciente
El caso DeepSeek es apenas una parte de una lista mucho más amplia. Una de las fuentes citadas indicó que al menos 75 entidades chinas vinculadas con producción avanzada de semiconductores, equipos de fabricación y modelado de IA ya habían pasado por el comité interagencial y estaban programadas para ser vetadas.
Otra fuente dijo que varias compañías chinas estaban destinadas a ser incluidas por suministrar drones rusos recuperados en Polonia el pasado septiembre. Para proveedores estadounidenses, identificar a esas firmas es especialmente relevante cuando se trata de nombres poco conocidos y estructuras corporativas opacas.
Una tercera persona señaló que decenas de empresas chinas fueron identificadas el año pasado como riesgos de seguridad por vender chips restringidos de Nvidia a universidades del país asiático. Aun así, tampoco ingresaron en la lista oficial.
Entre los objetivos potenciales también figuraban empresas que fabrican y venden drones y perros robot para el ejército chino. El abanico muestra que el problema no se limita a software o IA generativa, sino que toca robótica, defensa y componentes de doble uso.
Las decisiones sobre quién entra en la Lista de Entidades no son un acto unilateral simple. Normalmente interviene un comité con funcionarios de los departamentos de Comercio, Defensa, Energía, Estado y, en algunos casos, del Tesoro.
Sin embargo, dos de las fuentes afirmaron que el comité ya había aprobado compañías concretas y que el Departamento de Comercio no las publicó. Esa diferencia entre aprobación técnica y ejecución política es uno de los puntos más delicados del caso.
El problema se agrava porque la BIS tampoco ha reemplazado una regulación de la era Biden sobre acceso global a chips de IA desarrollados con tecnología estadounidense. Aunque el organismo dijo que la sustituiría a comienzos del año pasado, hasta ahora no ha emitido una nueva norma ni está aplicando la anterior.
Esa demora abre una posible brecha para que chips avanzados se exporten a empresas chinas radicadas fuera de China. En un ecosistema donde las cadenas de suministro pasan por terceros países y distribuidores, cada mes sin claridad regulatoria amplía el margen para la evasión.
Lo que está en juego para la industria tecnológica global
La pausa de Washington no solo afecta a funcionarios y fabricantes chinos. También impacta a empresas estadounidenses que necesitan señales regulatorias claras para saber con quién pueden hacer negocios sin exponerse a sanciones futuras.
Cuando una firma no aparece formalmente en la Lista de Entidades, algunos proveedores pueden asumir que no existe un impedimento crítico. Eso aumenta el riesgo de transferencias tecnológicas involuntarias hacia actores que luego sean definidos como amenazas.
Desde la perspectiva de mercado, la historia confirma que la rivalidad por la IA está cada vez más ligada a política industrial, comercio exterior y seguridad. El desarrollo de modelos ya no puede separarse del acceso a chips de punta, capacidad de cómputo y redes globales de abastecimiento.
Para el sector cripto y blockchain, este trasfondo también importa. La misma infraestructura de hardware que alimenta centros de datos de IA, servicios en la nube y modelos avanzados también influye sobre minería, validación, procesamiento y el costo general del cómputo especializado.
Si Estados Unidos mantiene congeladas herramientas clave mientras China acelera su base tecnológica, el debate dejará de ser únicamente diplomático. Pasará a medir quién controla los cuellos de botella estratégicos del siglo XXI.
Por ahora, la apuesta de la administración Trump parece clara. Prefiere preservar margen de maniobra con Pekín antes que activar de inmediato una nueva ronda de restricciones, aun cuando dentro de Washington crecen las voces que ven esa pausa como una concesión arriesgada.
El desenlace dependerá de si la tregua comercial compensa el costo potencial de retrasar controles sobre empresas que ya fueron identificadas por el propio aparato estatal como posibles riesgos de seguridad nacional. En esa tensión, DeepSeek se convirtió en el símbolo más visible de una disputa mucho mayor.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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