Una nueva encuesta de Coinbase y Cointracker expone un problema de fondo en el mercado cripto de Estados Unidos: gran parte de los usuarios todavía no entiende con claridad cuándo una operación genera impuestos. El hallazgo llega en un momento clave, cuando el nuevo régimen de formularios 1099-DA promete ordenar el reporte fiscal, pero también podría aumentar la fricción para millones de inversionistas minoristas.
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- Solo el 49% de los encuestados identificó correctamente que vender criptomonedas genera un hecho imponible.
- Casi una cuarta parte cree erróneamente que una simple transferencia entre billeteras también activa impuestos.
- Coinbase prevé emitir más de cuatro millones de formularios 1099-DA a clientes con menos de USD $600 en ingresos.
🚨 Coinbase revela que más de la mitad de sus clientes no entiende los impuestos sobre criptomonedas.
Solo el 49% sabe que la venta de criptoactivos genera un hecho imponible.
Casi el 25% cree erróneamente que las transferencias entre billeteras también activan impuestos.… pic.twitter.com/L2LSg6n929
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 30, 2026
Más de la mitad de los inversionistas en criptomonedas no comprende un principio básico de la tributación de activos digitales: que la venta de criptoactivos suele generar un hecho imponible. Esa es la principal conclusión del Informe de Preparación Fiscal Cripto 2026, elaborado por Coinbase junto con Cointracker, a partir de una encuesta realizada a finales de 2025 entre 3.000 usuarios de criptomonedas en Estados Unidos.
El estudio muestra que solo el 49% de los consultados entiende correctamente que las criptomonedas son gravables cada vez que se venden. En paralelo, casi una cuarta parte de los usuarios cree por error que una simple transferencia de activos entre billeteras o plataformas también activa impuestos, lo que refleja un nivel importante de confusión sobre las reglas fiscales aplicables al sector, reseña CoinDesk.
El tema no es menor. A medida que la industria madura y se acerca más a los estándares de los mercados financieros tradicionales, las autoridades y las empresas del sector están impulsando mecanismos de reporte más formales. Sin embargo, la complejidad operativa propia del ecosistema cripto sigue generando fricciones que, para muchos usuarios minoristas, convierten la temporada fiscal en un proceso difícil de navegar.
Según la información difundida por Coinbase, la mayoría de los usuarios muestra intención de cumplir con sus obligaciones. El problema es que la estructura misma de la tenencia de activos digitales, repartida entre exchanges, billeteras y protocolos, vuelve mucho más complejo reconstruir el historial completo de compras, ventas y movimientos necesarios para una declaración correcta.
La base de costo, el punto más delicado
Uno de los principales focos de dificultad es la llamada base de costo. En términos simples, este concepto se refiere al precio de compra original de un activo, una cifra indispensable para calcular las ganancias o pérdidas de capital al momento de venderlo. Sin ese dato, la carga fiscal puede terminar mal calculada, ya sea por exceso o por defecto.
En el caso de las criptomonedas, el desafío aumenta porque los usuarios suelen mover fondos entre varias plataformas. La encuesta halló que los participantes utilizaban en promedio 2,5 plataformas o billeteras, y que el 83% empleaba billeteras de autocustodia. Ese patrón de uso fragmentado hace más difícil consolidar registros y seguir el rastro exacto del costo original de cada activo.
El informe también revela que solo el 35% de los usuarios dijo haber ajustado su base de costo en el pasado. Ese dato sugiere que una gran proporción de inversionistas podría estar declarando con información incompleta o, en muchos casos, sin comprender del todo cómo debe tratarse fiscalmente una operación que involucra compras en un lugar y ventas en otro.
La situación adquiere mayor relevancia con la llegada del formulario 1099-DA, diseñado para estandarizar el reporte fiscal de activos digitales en Estados Unidos. Aunque la medida apunta a ordenar el sistema, Coinbase sostiene que la confusión sobre la base de costo se agrava debido a cierto grado de sobrereporte incorporado en el nuevo régimen.
Stablecoins, DeFi y gas: operaciones cotidianas que también cuentan
La empresa explicó que actividades comunes dentro del ecosistema cripto pueden detonar hechos imponibles aunque generen muy poco ingreso fiscal real. Entre ellas menciona los pagos con stablecoins, pequeñas transacciones dentro de plataformas DeFi y hasta las comisiones de gas en Ethereum, elementos que forman parte del uso cotidiano de muchos usuarios.
En palabras de Coinbase, “hoy, eso significa que cada pago con stablecoins, cada pequeña transacción DeFi, cada comisión de gas es técnicamente un hecho imponible”. La compañía añadió que la carga de cumplimiento derivada de ese diseño no es solo una incomodidad operativa, sino una amenaza directa para la adopción y la innovación que, según su postura, la Ley GENIUS buscaba habilitar.
Ese argumento apunta a una tensión central del mercado. Por un lado, existe un esfuerzo institucional por integrar a las criptomonedas dentro de marcos regulatorios más claros. Por otro, la lógica técnica de blockchain multiplica eventos registrables, incluso cuando el impacto económico de cada uno es mínimo. Para el usuario promedio, eso puede traducirse en cientos de líneas de reporte por montos muy bajos.
Coinbase afirmó que espera emitir más de cuatro millones de formularios 1099-DA a clientes con menos de USD $600 en ingresos. A esto se suma otro elemento importante: más del 60% de sus clientes tendría datos incompletos sobre la base de costo, precisamente por la forma en que los activos digitales se mueven entre billeteras y plataformas.
Estandarización fiscal y paralelos con los mercados tradicionales
Pese a estas dificultades, no todos ven el cambio normativo como un retroceso. Matt Price, director de investigaciones de la firma de análisis Blockchain Elliptic y exagente especial del IRS enfocado en investigaciones criminales, consideró que la estandarización del reporte fiscal cripto podría favorecer la adopción en el largo plazo.
Desde su perspectiva, la introducción de formularios como el 1099-DA representa una transición hacia mecanismos de aplicación más focalizados y menos dependientes de grandes investigaciones manuales, que fueron más comunes en etapas anteriores de la industria. Para Price, eso acerca a los activos digitales al tratamiento que otros instrumentos financieros ya reciben desde hace años.
Su comentario también se nutre de experiencia personal. Antes de su cargo actual, Price fue jefe de investigaciones en Binance y relató que en ese período llegó a recibir parte de su compensación en criptomonedas. Eso lo obligó a lidiar directamente con el problema de registrar un activo volátil como forma de pago, sin contar con un formulario fiscal equivalente que simplificara el proceso.
“¿Cómo se informa siquiera eso?”, dijo Price en una entrevista. “Ni siquiera tenía un 1099 para declarar eso, así que básicamente tuve que hacer toda mi propia contabilidad para presentar impuestos precisos que tuvieran en cuenta esa información”. Su testimonio ilustra que el problema no se limita al usuario novato, sino que también afecta a profesionales con conocimiento profundo del sector.
Un cambio regulatorio con beneficios y costos
Price sostuvo que la llegada del 1099-DA es, en esencia, una forma de poner a las criptomonedas en línea con lo que ya existe en otras áreas del sistema financiero. En ese sentido, comparó este formulario con el enfoque del 1099-B utilizado por las corredurías tradicionales, que durante años ha servido para reportar transacciones de inversión a las autoridades fiscales.
Al mismo tiempo, reconoció que el ecosistema cripto tiene matices propios. “Sin duda hay matices y es válido señalar que la base es más difícil de calcular dada la alta frecuencia de negociación”, afirmó. La velocidad, la fragmentación de plataformas y la interacción con herramientas descentralizadas crean una capa adicional de dificultad frente a la inversión convencional.
Aun así, Price señaló que también existen paralelos con segmentos tradicionales de alta actividad. Mencionó, por ejemplo, el caso hipotético de operadores minoristas que ejecutan estrategias algorítmicas en una firma como Schwab. A su juicio, si el mercado tradicional ha logrado resolver escenarios comparables, la industria cripto también debería poder avanzar hacia soluciones operativas semejantes.
La encuesta de Coinbase y Cointracker deja una conclusión clara: el reto fiscal de las criptomonedas ya no gira solo en torno a regulación o fiscalización, sino también a educación financiera, diseño de productos y calidad de los registros. A medida que el mercado avanza hacia una mayor formalización, entender con precisión qué operación paga impuestos y cómo calcular la base de costo será una condición cada vez más importante para participar en el ecosistema sin errores costosos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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