Carolina del Norte dio un paso poco común en la disputa por los mercados de predicción al reconocer de forma explícita la autoridad exclusiva de la CFTC sobre estas plataformas. La decisión contrasta con la ofensiva de otros estados contra operadores como Kalshi y Polymarket, y añade un nuevo capítulo a una batalla legal que podría terminar ante la Corte Suprema de EE. UU.
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- La nueva ley de Carolina del Norte reconoce la autoridad regulatoria federal exclusiva de la CFTC sobre mercados de predicción autorizados.
- El estado cobrará un impuesto de 6% sobre ingresos netos por tarifas de transacción atribuibles a residentes desde el 1 de enero de 2027.
- La medida contrasta con acciones más duras en otros estados y llega en medio de litigios cruzados sobre Kalshi y Polymarket.
🚨 Carolina del Norte respalda la autoridad de la CFTC sobre mercados de predicción 🚨
El estado aprobó una ley que reconoce la supervisión federal sobre plataformas como Kalshi y Polymarket.
Se establecerá un impuesto del 6% sobre ingresos netos a partir de 2027.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 10, 2026
Carolina del Norte tomó una posición singular dentro de la creciente disputa jurídica por los mercados de predicción en Estados Unidos. El estado aprobó una ley que reconoce de forma explícita la autoridad regulatoria federal de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos, conocida como CFTC, sobre plataformas como Kalshi y Polymarket.
La medida fue firmada por el gobernador Josh Stein el 7 de julio como parte del presupuesto estatal de 2026, contenido en el Proyecto de Ley del Senado 257. Con ello, Carolina del Norte formalizó su apoyo a la supervisión federal en un momento en que varios estados intentan tratar estos mercados como apuestas deportivas no autorizadas.
Según el estatuto, un mercado de predicción registrado y autorizado por la CFTC puede operar legalmente dentro del estado. La base legal de esa conclusión es que la Ley de Intercambio de Productos Básicos establece la “autoridad regulatoria federal exclusiva” de la agencia sobre este tipo de plataformas.
Los mercados de predicción permiten negociar contratos vinculados a resultados de eventos futuros. Esos eventos pueden incluir variables políticas, económicas o deportivas, y su auge ha generado tensiones con reguladores estatales del juego.
La nueva postura de Carolina del Norte no implica una desregulación total, pero sí marca una diferencia importante respecto a otras jurisdicciones. En lugar de exigir licencias estatales o someter a estas empresas a reglas locales de apuestas, el estado optó por aceptar el marco federal y limitar su intervención a la recaudación tributaria.
Un reconocimiento legal con enfoque fiscal
La ley deja la supervisión operativa de los mercados de predicción en manos de Washington. Al mismo tiempo, establece un impuesto de 6% sobre los ingresos netos derivados de tarifas de transacción atribuibles a residentes de Carolina del Norte.
Ese gravamen comenzará a aplicarse a partir del 1 de enero de 2027. El punto más llamativo del texto es que el impuesto no acarrea ninguna obligación de licencia, registro u otros requisitos regulatorios de carácter estatal.
En términos prácticos, Carolina del Norte reconoce que puede cobrar una parte de la actividad económica generada en su territorio sin disputar la autoridad de la CFTC. Ese equilibrio contrasta con el enfoque más intervencionista que han seguido otros estados en meses recientes.
La diferencia también se aprecia al comparar este tratamiento con el dado a las apuestas deportivas tradicionales. De manera simultánea, Carolina del Norte elevó el impuesto a los operadores de apuestas deportivas de 18% a 23% sobre los ingresos brutos de las apuestas.
Esa brecha refleja que el estado considera a los mercados de predicción y a las casas de apuestas como categorías distintas desde el punto de vista regulatorio. Aunque ambas actividades pueden parecer similares para parte del público, la ley coloca a los mercados registrados ante la CFTC en un carril separado.
El contraste fiscal también es relevante para empresas que evalúan dónde operar y bajo qué estructura legal. Un impuesto de 6% sobre ingresos netos por tarifas de transacción resulta bastante más ligero que un esquema de 23% sobre ingresos brutos de apuestas.
El contraste con Kentucky, Illinois y otros estados
La decisión de Carolina del Norte destaca aún más cuando se la compara con medidas adoptadas en otras partes del país. Kentucky, por ejemplo, aprobó un proyecto de ley que grava a estas plataformas con 14,25% de las tarifas de transacción.
Esa iniciativa provocó una queja de la CFTC, lo que muestra hasta qué punto el conflicto ya supera la esfera comercial y entra de lleno en una pugna institucional. La agencia federal sostiene que ciertos estados están invadiendo un terreno que le corresponde de manera exclusiva.
Illinois fue todavía más lejos al integrar los mercados de predicción dentro de su régimen de apuestas deportivas. Esa decisión implicó aplicar un impuesto por transacciones en niveles, junto con reglas de licencia que Kalshi se movió rápidamente a impugnar en los tribunales.
La ofensiva contra estos mercados no se limita a uno o dos casos aislados. Más de una docena de estados han emprendido acciones para tratarlos como apuestas deportivas no autorizadas, una lectura que ha desencadenado una ola de litigios en distintos frentes.
En este contexto, la postura de Carolina del Norte luce como una excepción notable dentro del mapa regulatorio estadounidense. En vez de sumar nuevas restricciones estatales, el estado optó por alinearse con la tesis de preeminencia federal que defiende la CFTC.
Según informó Decrypt, este movimiento llega cuando el mosaico regulatorio se vuelve cada vez más complejo y costoso para los operadores. La falta de uniformidad entre estados ha impulsado demandas cruzadas y ha elevado la incertidumbre jurídica sobre la viabilidad nacional de estos productos.
Una batalla judicial cada vez más fragmentada
La CFTC ya ha demandado al menos a nueve estados para defender lo que describe como su jurisdicción exclusiva sobre los mercados de predicción. Ese dato ilustra que la disputa no solo enfrenta a empresas privadas con reguladores locales, sino también a gobiernos estatales con una agencia federal.
La demanda de Kentucky contra Kalshi y Polymarket representa el frente más reciente en esa confrontación. Sin embargo, los choques legales previos ya habían dejado claro que no existe un criterio judicial uniforme sobre cómo debe interpretarse la relación entre la ley federal de materias primas y las leyes estatales de juego.
Los tribunales han emitido decisiones divergentes en distintos estados. Las plataformas obtuvieron órdenes de restricción en Nueva Jersey y Tennessee, pero perdieron en Maryland, Nevada y Arizona.
Ese patrón de fallos contradictorios aumenta la posibilidad de que el conflicto termine escalando al máximo tribunal del país. Cuando varias cortes interpretan de forma distinta un mismo marco legal, la Corte Suprema de EE. UU. suele convertirse en el espacio final para fijar doctrina.
El panorama se complicó aún más con un revés importante para Kalshi en Nueva York. Esta misma semana, un juez federal de ese estado rechazó la solicitud de la empresa para bloquear a reguladores estatales de juego.
En esa decisión, el juez concluyó que la Ley de Intercambio de Productos Básicos no prevalece sobre las leyes de juego de Nueva York en su aplicación a contratos deportivos. Ese razonamiento recorta el alcance de la defensa basada en la preeminencia federal y podría influir en litigios futuros.
Lo que está en juego para la industria
Más allá de los tecnicismos legales, el desenlace de esta disputa puede redefinir el futuro de los mercados de predicción en Estados Unidos. Si prevalece la interpretación de la CFTC, operadores como Kalshi y Polymarket podrían apoyarse en una estructura federal para expandirse con menos fricción estatal.
Si, por el contrario, los estados conservan amplias facultades para aplicar sus propias leyes de juego, el sector enfrentará un mercado fragmentado y costoso. En ese escenario, cada jurisdicción podría imponer impuestos, licencias y requisitos distintos, limitando la escala nacional de estas plataformas.
El caso también interesa a observadores del ecosistema cripto, aunque la noticia no se centra exclusivamente en activos digitales. Polymarket, por ejemplo, ha ganado visibilidad entre usuarios vinculados a blockchain, lo que hace que este pulso regulatorio tenga implicaciones indirectas para ese segmento del mercado.
Para los defensores del sector, los mercados de predicción cumplen una función informativa al agregar expectativas colectivas sobre eventos futuros. Para sus críticos, la cercanía conceptual con las apuestas deportivas justifica una supervisión estatal más severa.
Carolina del Norte, al menos por ahora, se inclinó por una visión en la que el eje regulatorio permanece en Washington. Esa señal puede ser observada de cerca por otros legisladores estatales que buscan ingresos fiscales sin abrir nuevas batallas con la autoridad federal.
Según Decrypt, la CFTC además está finalizando reglas nacionales para contratos de eventos. El período de comentarios públicos para ese proceso cerrará el 27 de julio, un paso que podría ayudar a suavizar el actual rompecabezas regulatorio entre estados.
Un posible camino hacia la Corte Suprema
La suma de leyes estatales dispares, demandas federales y decisiones judiciales opuestas hace pensar que la controversia está lejos de resolverse pronto. Cada nuevo fallo añade presión sobre un sistema que todavía no ha definido con claridad dónde termina la regulación federal y dónde empieza la estatal.
En ese escenario, la ley de Carolina del Norte no cierra el debate, pero sí altera el equilibrio político de la discusión. Es una señal de que algunos estados pueden preferir reconocer la primacía federal antes que embarcarse en litigios prolongados y costosos.
También es una muestra de pragmatismo fiscal. El estado conserva una vía para recaudar mediante un impuesto de 6%, pero evita asociar ese cobro con una estructura de permisos o controles paralelos que pudiera chocar con la CFTC.
Para empresas como Kalshi y Polymarket, la medida ofrece un precedente político útil aunque no resuelve sus disputas en otras jurisdicciones. Un solo estado favorable no neutraliza los riesgos legales existentes en mercados grandes donde las cortes y reguladores sostienen posturas distintas.
Por ahora, Carolina del Norte se desmarca de la ofensiva más dura vista en otros lugares y reconoce de forma expresa la autoridad federal sobre estos mercados. Con la CFTC afinando reglas nacionales y los tribunales divididos, el caso parece avanzar hacia una definición de mayor escala en el sistema judicial estadounidense.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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