Los mayores administradores de activos y algunos bancos de Estados Unidos respaldan públicamente la Ley de Claridad, mientras JPMorgan y Coinbase chocan por las reglas para las stablecoins. El Senado, sin embargo, dispone de pocos días legislativos para avanzar antes del receso de agosto.
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- BlackRock, Fidelity, Franklin Templeton, Goldman Sachs y SoFi apoyaron públicamente la Ley de Claridad durante la última semana.
- JPMorgan respalda cambios sobre el rendimiento de las stablecoins que Coinbase y otras empresas cripto consideran perjudiciales.
- El Senado tiene un calendario limitado para debatir el proyecto antes de iniciar su receso de verano el 8 de agosto.
BlackRock, Fidelity, Franklin Templeton, Goldman Sachs y SoFi son algunas de las entidades de Wall Street que en los últimos días han manifestado públicamente su respaldo a la Ley CLARITY o de Claridad en los Estados Unidos. La iniciativa propone establecer un marco regulatorio para los activos digitales en el país norteanericano.
El proyecto también plantea cambios relevantes en las responsabilidades de la Comisión de Valores y Bolsa, conocida como SEC, y de la Comisión de Comercio en Futuros de Productos Básicos, conocida como CFTC.
Para sus defensores, una división más clara entre ambas agencias puede reducir la incertidumbre que ha marcado la supervisión del sector cripto. Las empresas conocerían qué regulador debe supervisar sus actividades y qué obligaciones deben cumplir.
Los administradores de activos sostienen que reglas previsibles protegerían mejor a los inversores. También consideran que una regulación estable permitiría a las compañías desarrollar productos digitales sin enfrentar cambios constantes en la interpretación de las normas.
El respaldo representa una de las muestras públicas de apoyo más fuertes que ha recibido hasta ahora una legislación sobre estructura del mercado cripto. Además, demuestra que una parte importante de las finanzas tradicionales ya considera los activos digitales un mercado con relevancia institucional.
La discusión tiene una dimensión competitiva para Estados Unidos. BlackRock, Fidelity y otros participantes afirman que un marco nacional podría ayudar al país a conservar su liderazgo en los mercados de capitales y en la innovación financiera.
Las razones de los administradores de activos
Franklin Templeton defendió la aprobación de la Ley de Claridad al señalar que el proyecto permitiría precisar cómo se regula el sector cripto. La firma sostuvo que los inversores sabrían qué protecciones reciben y las empresas identificarían a qué autoridades deben responder.
La compañía también argumentó que el Congreso debe proporcionar a la industria la claridad que necesita. Su postura refleja una preocupación extendida entre las empresas que operan con activos digitales dentro de Estados Unidos.
Fidelity adoptó una posición similar al describir la legislación como las “reglas claras del camino”. Según la firma, esas normas ayudarían a fortalecer la confianza de los inversores y ofrecerían mayor certeza a los participantes del mercado.
Fidelity vinculó la aprobación del proyecto con el liderazgo estadounidense en los mercados de activos digitales. La empresa considera que la falta de un marco definido puede reducir la capacidad del país para atraer negocios y fomentar nuevos productos financieros.
BlackRock también respaldó la propuesta. Samara Cohen, directora ejecutiva senior de la firma y jefa global de desarrollo de mercado, calificó el proyecto como un paso importante hacia un marco regulatorio que coloque a los inversores en primer lugar.
Cohen señaló que la Ley de Claridad podría ayudar a Estados Unidos a dar forma a la próxima etapa de la estructura del mercado. También afirmó que el texto debe preservar la transparencia, la resistencia y las protecciones que distinguen al mercado de capitales estadounidense.
Bancos y empresas cripto chocan por las stablecoins
El respaldo no es uniforme dentro de Wall Street. Aunque Goldman Sachs y SoFi apoyan avanzar con el proyecto, JPMorgan Chase mantiene diferencias con Coinbase sobre las restricciones relacionadas con el rendimiento de las stablecoins.
Las stablecoins son activos digitales diseñados para mantener un valor estable frente a una moneda de referencia. Su funcionamiento las convierte en una pieza relevante para los pagos, las transferencias y la actividad de los mercados cripto.
JPMorgan ha respaldado cambios solicitados por la industria bancaria. El banco sostiene que ciertas disposiciones podrían otorgar a los emisores de stablecoins una ventaja injusta frente a los depósitos tradicionales.
La preocupación de la banca se concentra en la posibilidad de que los productos vinculados a stablecoins compitan con las cuentas bancarias sin estar sujetos a obligaciones equivalentes. Para los bancos, esa diferencia podría alterar la competencia por los fondos de los clientes.
Coinbase y otras empresas cripto rechazan esos argumentos. Estas compañías sostienen que las modificaciones propuestas debilitarían la legislación y podrían ralentizar la innovación en el mercado estadounidense de activos digitales.
El desacuerdo muestra que la división ya no enfrenta únicamente a Wall Street contra la industria cripto. También existe una disputa entre administradores de activos, bancos y plataformas digitales sobre el alcance de las reglas y el modelo de competencia que debería prevalecer.
David Solomon, director ejecutivo de Goldman Sachs, reconoció que la Ley de Claridad no es perfecta. Aun así, afirmó que el proyecto crearía un campo de juego nivelado, mejoraría la estabilidad del mercado y permitiría que estos mercados se desarrollen de manera adecuada.
Solomon también expresó su apoyo a avanzar con la legislación para establecer una estructura de mercado. En su opinión, ese paso permitiría iniciar con mayor seguridad el proceso de innovación en el sector.
Anthony Noto, director ejecutivo de SoFi, recibió favorablemente la postura de Goldman Sachs. Noto destacó que ambas firmas han adoptado una posición diferente a la de algunos bancos sobre la regulación de los activos digitales.
El ejecutivo afirmó que unas reglas duraderas son fundamentales para la competitividad global de Estados Unidos. También sostuvo que esas normas protegerían a los consumidores y permitirían construir de manera segura bajo una regulación nacional.
El Senado enfrenta un calendario limitado
El apoyo empresarial llega cuando el proyecto enfrenta una etapa decisiva en el Capitolio. Los negociadores del Senado presentaron recientemente un texto actualizado que combina propuestas de la Cámara de Representantes y del Senado.
El nuevo texto esboza por primera vez cómo podrían funcionar las restricciones éticas para altos funcionarios gubernamentales involucrados con actividades relacionadas con criptomonedas. Ese asunto se convirtió en uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones.
Los legisladores todavía debaten si la propuesta aborda de forma suficiente las preocupaciones sobre los intereses comerciales cripto del presidente Donald Trump. El tema añade una dimensión política y ética a una discusión que ya incluye aspectos financieros y regulatorios.
La incorporación de un lenguaje revisado no significa que el Senado vaya a considerar el proyecto de inmediato. El líder de la mayoría, John Thune, cambió el enfoque de la cámara hacia nominaciones judiciales y un paquete de sanciones contra Rusia.
Como consecuencia, la Ley de Claridad continúa esperando espacio en el pleno del Senado. La prioridad legislativa actual reduce las oportunidades para que los negociadores presenten el texto y busquen los votos necesarios.
El Senado tiene previsto comenzar su receso de verano el 8 de agosto. Por ello, los legisladores disponen de pocos días de actividad para avanzar con la iniciativa antes de que la cámara interrumpa sus sesiones.
El calendario presiona a los defensores del proyecto, pero no garantiza una aprobación rápida. Los negociadores aún deben resolver las diferencias sobre las stablecoins, las reglas éticas y la distribución de responsabilidades entre la SEC y la CFTC.
La movilización pública de BlackRock, Fidelity, Franklin Templeton, Goldman Sachs y SoFi busca influir en ese proceso. Sus mensajes presentan la claridad regulatoria como una condición para la protección de los inversores, la competencia y la innovación.
El debate también expone los intereses enfrentados dentro del sistema financiero estadounidense. La banca tradicional teme perder ventajas construidas alrededor de los depósitos, mientras las empresas cripto reclaman un marco que no limite su crecimiento.
El desenlace dependerá de la capacidad del Senado para conciliar esas posiciones antes del receso. CoinDesk informó que, pese al respaldo creciente de grandes compañías, el proyecto todavía debe superar obstáculos políticos y regulatorios relevantes.
La eventual aprobación de la Ley de Claridad marcaría un cambio profundo en la supervisión del mercado cripto estadounidense. Sin embargo, el texto final deberá equilibrar la protección al consumidor, la estabilidad financiera, la competencia bancaria y el espacio para la innovación digital.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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