La Corte de Apelaciones del Circuito de D.C. confirmó la condena de Roman Sterlingov y la pena de 150 meses por operar Bitcoin Fog. El fallo también explica por qué el análisis de Reactor pudo llegar al jurado sin que la defensa obtuviera el código fuente del programa.
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- El tribunal mantuvo la admisión del testimonio experto de Luke Scholl, del FBI, y Elizabeth Bisbee, de Chainalysis, quienes describieron cómo Reactor agrupó más de 900.000 direcciones.
- El acceso protegido a las heurísticas no equivalía a entregar el código fuente, y Sterlingov no explicó por qué este último era material para su defensa.
- La verificación de cuatro de cinco direcciones conocidas no significó que el tribunal tratara esa proporción como una tasa general de error del software.
⚖️ Bitcoin Fog: tribunal confirma condena de 150 meses a Roman Sterlingov.
Mantuvo testimonios basados en Reactor, que agrupó más de 900.000 direcciones, sin exigir la entrega del código fuente.
La defensa pudo revisar las heurísticas bajo protección, pero no justificó la… pic.twitter.com/PGL2UaNJKN
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Bitcoin Fog: tribunal confirma condena con rastreo de billeteras sin código fuente
La Corte de Apelaciones del Circuito de D.C. confirmó las condenas de Roman Sterlingov por operar Bitcoin Fog y mantuvo la sentencia de 150 meses de prisión. En su decisión del 25 de septiembre, el panel también respaldó la admisión de testimonios expertos basados en Reactor, el software propietario de análisis de blockchain de Chainalysis, aunque la defensa no obtuvo el código fuente del programa.
El caso pone el foco en una cuestión que va más allá de Bitcoin Fog: cómo puede un tribunal evaluar un método técnico que no es completamente público. El análisis de direcciones contribuyó a vincular actividad con el servicio, pero la decisión distingue entre atribuir billeteras a una entidad y demostrar quién operaba esa entidad o quién era dueño de los fondos, una diferencia central para entender el alcance de la evidencia.
Qué evaluó el tribunal sobre Reactor
La regla federal de evidencia 702 exige que quien presenta a un experto calificado muestre, con mayor probabilidad que no, que su testimonio ayudará al juzgador, se apoya en datos suficientes y aplica métodos confiables al caso. El tribunal también puede considerar los factores asociados con Daubert, como las pruebas, la revisión por pares, las tasas de error conocidas o potenciales y la aceptación general del método, aunque esos criterios no forman una lista cerrada.
El panel de apelaciones revisó la decisión del juez de primera instancia bajo el estándar de abuso de discreción, que reconoce margen para elegir cómo examinar la confiabilidad y para resolver si el testimonio supera ese examen. Luke Scholl, del FBI, y Elizabeth Bisbee, analista de Chainalysis, describieron cómo Reactor agrupó y atribuyó más de 900.000 direcciones de Bitcoin a Bitcoin Fog.
Los expertos presentaron tres clases de heurísticas. El agrupamiento por gasto conjunto supone que direcciones utilizadas como entradas en una misma transacción pueden estar bajo el control de una persona o entidad; el análisis conductual busca patrones coincidentes, incluidos comportamientos de cambio y huellas de transacción, mientras que el agrupamiento basado en inteligencia incorpora información de filtraciones, documentos judiciales y asociaciones de datos.
El testimonio no fue la única evidencia que la fiscalía presentó contra Sterlingov. La opinión también menciona un análisis de superposición de direcciones IP, actividad previa del acusado relacionada con mezcladores y promoción en la darknet, registros financieros y el cese de operaciones de Bitcoin Fog poco después de su arresto; estos elementos aportaron contexto independiente al rastreo de direcciones.
Qué probaron las verificaciones y qué no
Scholl y Bisbee reconocieron que Reactor no había pasado por revisión por pares y que desconocían su tasa de error. Aun así, el panel consideró otros indicadores de confiabilidad, entre ellos la experiencia de los testigos, la explicación de los métodos, el uso de la herramienta por autoridades y especialistas privados, y las comparaciones con información obtenida posteriormente mediante procesos legales.
Una de esas comparaciones procedía de otro caso: un contratista del gobierno confirmó que Reactor había agrupado y atribuido correctamente el 99,9% de un conjunto amplio de direcciones. La opinión cita ese resultado, pero no ofrece un diseño de muestreo público completo; por eso, su alcance corresponde a las direcciones de aquel caso y no basta para convertirlo, sin más, en una tasa general de precisión del producto.
La otra comprobación examinó cinco direcciones conocidas que Bitcoin Fog había utilizado durante transacciones encubiertas del gobierno. Reactor incluyó cuatro de ellas en el clúster atribuido al servicio; Sterlingov sostuvo que ese resultado equivalía a una tasa de error del 20%, pero el panel aceptó la explicación del juez de que el software había sido conservador y subinclusivo en las circunstancias del caso.
La diferencia técnica importa: dejar fuera una dirección que realmente pertenece a un servicio no es lo mismo que incorporar, por error, una dirección ajena a ese servicio. La primera situación apunta a una omisión; la segunda puede crear un vínculo falso. El fallo no declaró que Reactor careciera de errores, sino que consideró suficiente la base presentada para admitir ese testimonio en el juicio.
Por qué la defensa no obtuvo el código fuente
El tribunal de distrito permitió que los abogados de Sterlingov y expertos calificados revisaran, bajo una orden de protección, las heurísticas y los supuestos de Reactor. Restringió el acceso personal del acusado porque la divulgación podía ayudar a alguien a evadir técnicas de rastreo, y la opinión señaló que los expertos de la defensa se negaron a revisar los materiales con independencia del alcance de esa protección.
Ese acceso a la metodología no equivalía a entregar el código fuente. Según el panel, el juez preguntó repetidamente por qué el código era material y relevante para la defensa, pero Sterlingov no ofreció una explicación; la corte de primera instancia incluso había mostrado disposición a facilitarlo si la necesidad quedaba justificada.
La apelación también encontró obstáculos procesales para algunas objeciones constitucionales. Las impugnaciones nuevas sobre el acceso al software completo, incluido su código, quedaron sujetas a revisión por error manifiesto porque no se habían planteado antes; el panel las distinguió de una objeción presentada oportunamente, que concernía al acceso personal de Sterlingov a las heurísticas, y consideró poco convincentes las reclamaciones bajo los estándares debatidos.
La defensa alegó además que la Cláusula de Confrontación exigía revelar el código porque los resultados de un programa podían reflejar decisiones humanas de programación. El tribunal rechazó ese planteamiento y sostuvo que, incluso aceptando esa caracterización de los resultados, los hechos del caso no imponían la producción del código; también consideró decaídas las reclamaciones de debido proceso relacionadas con una citación bajo la regla 17(c), porque el escrito inicial de apelación no impugnó su denegación.
El límite entre atribuir un servicio y probar propiedad
La decisión no convierte la atribución de direcciones a un servicio en prueba automática de que una persona concreta controlaba cada una de ellas. Una entidad puede gestionar billeteras que contienen fondos de distintos clientes, por lo que identificar el clúster de un servicio y establecer la propiedad de los activos exige inferencias distintas y evidencia que respalde cada paso.
Una investigación de 2013 de Sarah Meiklejohn y otros autores ya distinguía el control de direcciones de la propiedad de los fondos. Ese trabajo también advertía que una heurística de cambio podía enlazar incorrectamente direcciones y fusionar clústeres que no tenían relación, en especial cuando variaba el comportamiento de las transacciones; el fallo de Sterlingov, por tanto, no elimina la necesidad de examinar críticamente cada método de atribución.
La regla federal de evidencia 705 permite que un experto exponga una opinión sin presentar primero todos los hechos o datos que la sostienen, salvo que el tribunal ordene lo contrario. Sin embargo, la parte contraria puede exigir que revele esos fundamentos durante el contrainterrogatorio, una vía que deja espacio para cuestionar la metodología sin que el acceso irrestricto al código fuente sea siempre una condición para debatirla.
Un estudio de 2025 sobre Ghost Clusters comparó atribuciones de Chainalysis con datos de billeteras incautadas de BestMixer, Hansa Market y Wall Street Market. Sus autores encontraron una cobertura conservadora y pocos falsos positivos, aunque no inexistentes, con diferencias entre servicios y períodos históricos; el artículo apareció después del juicio de Sterlingov en 2024 y funciona como una referencia posterior, no como evidencia que el jurado hubiera considerado.
Chainalysis destacó el resultado en un comentario publicado el 13 de octubre como una validación adicional de Reactor. La conclusión judicial, sin embargo, depende de este expediente: métodos explicados, testimonios expertos, corroboración y una solicitud de código cuya relevancia la defensa no justificó, mientras que la condena y la pena de 150 meses quedaron en pie.
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