Por Canuto  

El Banco de Pagos Internacionales encendió una nueva alarma sobre el avance de las stablecoins vinculadas al dólar. Su director general, Pablo Hernández de Cos, advirtió que su expansión puede debilitar la soberanía monetaria, complicar la política económica y facilitar la evasión de controles de capital, especialmente en mercados emergentes.
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  • Pablo Hernández de Cos afirmó que las stablecoins en dólares pueden intensificar la dolarización en economías emergentes.
  • El mercado de stablecoins ya supera USD $320.000 millones y el 99,6% está denominado en dólares, según datos de DefiLlama.
  • El BIS alertó sobre tres riesgos centrales: menor soberanía monetaria, presión sobre monedas locales y mayor volatilidad en flujos de capital.

 


Las stablecoins volvieron al centro del debate financiero internacional tras una advertencia del Banco de Pagos Internacionales, conocido como BIS. Su director general, Pablo Hernández de Cos, sostuvo que la rápida expansión de estos activos, en especial los vinculados al dólar estadounidense, representa un riesgo significativo para la soberanía de los bancos centrales.

El pronunciamiento llegó durante un discurso ofrecido el lunes en el Banco de Japón. Allí, el exgobernador del Banco de España planteó que los mercados emergentes y las economías en desarrollo son particularmente vulnerables a un proceso de “dolarización” digital, en el que ciudadanos y empresas comienzan a utilizar tokens atados al dólar en lugar de la moneda local, reseña Yahoo Finance.

La preocupación no es menor. Cuando una población adopta de forma masiva un activo denominado en moneda extranjera para pagos, ahorro o fijación de precios, el banco central de ese país pierde parte de su capacidad para influir sobre la economía. Ese es, precisamente, el núcleo de la advertencia realizada por Hernández de Cos.

Según explicó, el problema se vuelve más delicado en países donde los ciudadanos ya tienen incentivos para buscar refugio fuera de la moneda nacional. En contextos de inflación elevada, depreciación persistente o acceso restringido a divisas, las stablecoins pueden convertirse en una vía digital y simple para dolarizar ahorros y transacciones.

Por qué el BIS ve un riesgo en las stablecoins

Para entender la alerta del BIS, conviene recordar qué son las stablecoins. Se trata de criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente vinculado a una divisa fiat como el dólar. En la práctica, funcionan como una representación digital de esa moneda y se usan tanto dentro del ecosistema cripto como en transferencias y pagos transfronterizos.

Hernández de Cos señaló que, a diferencia del sistema bancario tradicional, cualquier persona con un dispositivo conectado a internet puede acceder a stablecoins vinculadas al dólar. Eso reduce barreras de entrada para el uso de activos denominados en moneda extranjera, incluso en países donde conseguir dólares por canales formales puede ser difícil o costoso.

En su intervención, advirtió que “las stablecoins de divisas podrían desafiar aún más la transmisión monetaria y la soberanía monetaria si las transacciones, los precios y los salarios comienzan a fijarse cada vez más en monedas extranjeras”. La observación apunta a un efecto estructural, no solo a un cambio tecnológico.

En otras palabras, si una economía empieza a operar crecientemente sobre dólares digitales en vez de su moneda local, el banco central nacional pierde capacidad para administrar liquidez, influir sobre el crédito y ajustar condiciones monetarias de acuerdo con las necesidades internas del país.

El jefe del BIS puso un ejemplo claro al referirse a Nigeria, un país donde la adopción de stablecoins avanza con rapidez. El banco central nigeriano, dijo en esencia, no tiene ninguna influencia sobre la política de la Reserva Federal de Estados Unidos. Si parte de la economía local empieza a girar alrededor de activos atados al dólar, eso crea una dependencia externa difícil de gestionar.

Un mercado que se duplicó y sigue bajo vigilancia

La advertencia llega en un momento en que el sector de stablecoins ya alcanzó una escala considerable. De acuerdo con datos de DefiLlama citados por la fuente original, el valor total de mercado de las stablecoins denominadas en todas las monedas aumentó más de 100% en los últimos dos años, hasta superar USD $320.000 millones.

La concentración en el dólar es casi absoluta. Según esas cifras, el 99,6% de ese mercado está denominado en la moneda estadounidense. Ese dato refuerza la tesis del BIS: el crecimiento de las stablecoins no solo implica expansión de activos digitales, sino también una posible extensión internacional del dólar por canales paralelos al sistema financiero convencional.

Parte de ese crecimiento fue impulsado por cambios regulatorios en Estados Unidos y por el fuerte mercado alcista visto el año pasado. En julio, el presidente Donald Trump promulgó la Genius Act, la primera legislación en ese país en definir cómo pueden emitirse las stablecoins y quiénes son elegibles para hacerlo.

La nueva ley fue interpretada por muchos actores del mercado como una señal de legitimación y orden regulatorio. Eso ayudó a consolidar el sector en un entorno de mayor confianza jurídica, justo cuando la demanda por instrumentos vinculados al dólar seguía creciendo dentro y fuera del ecosistema cripto.

Sin embargo, el ritmo no se mantuvo intacto. La expansión perdió fuerza cuando Bitcoin cayó hasta BTC 62.000 desde un máximo de BTC 126.000. Entre enero de 2025 y octubre de 2025, las stablecoins sumaron más de USD $100.000 millones en valor de mercado. En lo que va de este año, en cambio, los tokens fiat han atraído menos de USD $12.000 millones.

Aun con esa desaceleración, Hernández de Cos sostuvo que el fenómeno sigue requiriendo atención prioritaria por parte de reguladores y autoridades monetarias. Para él, el tema trasciende la eficiencia técnica o la innovación financiera y toca directamente la arquitectura institucional del dinero.

Los tres desafíos que identifica el BIS

Durante su discurso, el director general del BIS afirmó que las stablecoins plantean tres desafíos nuevos para los bancos centrales. El primero está ligado al acceso. Como estos activos pueden adquirirse y utilizarse desde internet, su penetración podría crecer con rapidez en países donde el acceso tradicional a dólares está restringido.

El segundo desafío tiene que ver con el impacto cambiario. A medida que más personas venden moneda local para comprar dólares digitales, puede surgir una prima sobre esos activos y agravarse, al mismo tiempo, la devaluación de la moneda nacional. Ese círculo puede debilitar aún más la confianza en el dinero emitido localmente.

El tercer riesgo señalado por Hernández de Cos es la evasión de controles de capital. Se sumó así a una lista cada vez más amplia de reguladores y autoridades que consideran que las stablecoins hacen más sencillo mover valor fuera de restricciones financieras nacionales, algo que podría volver más volátiles los flujos de capital.

Este punto es especialmente sensible para economías con regímenes cambiarios frágiles o con necesidad de defender reservas internacionales. Si una parte creciente del ahorro y los pagos se desplaza a instrumentos digitales ligados al dólar, las herramientas de supervisión y control pierden efectividad.

En ese contexto, el ejecutivo del BIS remarcó que la cooperación internacional será crítica. Advirtió que, sin coordinación entre jurisdicciones, los marcos regulatorios divergentes para stablecoins podrían provocar una fragmentación grave del mercado o facilitar arbitraje regulatorio perjudicial.

Su conclusión apuntó a una idea de fondo: el dinero no debe entenderse únicamente como una tecnología. “En última instancia, el dinero es mucho más que una tecnología”, dijo. “Es un logro institucional que prospera con la confianza en la cooperación nacional e internacional”.

Más allá del boom cripto, una discusión sobre soberanía

La observación del BIS también reabre una vieja discusión económica en versión digital. En muchos mercados emergentes, la preferencia por el dólar no es nueva. Históricamente, los ciudadanos de países con inflación de dos dígitos o inestabilidad cambiaria han buscado refugio en la moneda estadounidense como reserva de valor.

Las stablecoins no crean ese incentivo, pero sí lo amplifican al ofrecer una vía rápida, programable y accesible para mantener exposición al dólar. Desde esa óptica, el problema para los bancos centrales no es solo la existencia del dólar como refugio, sino la facilidad con que puede circular ahora mediante infraestructura blockchain.

La posición de Hernández de Cos también cobra relevancia política por su perfil internacional. Expertos monetarios, según señaló la cobertura de Yahoo Finance, sugieren que podría convertirse en el próximo presidente del Banco Central Europeo en 2027. Eso vuelve sus declaraciones especialmente observadas dentro del debate regulatorio global.

Por ahora, el crecimiento del mercado de stablecoins y su concentración en el dólar siguen alimentando una discusión que combina tecnología, geopolítica monetaria y regulación financiera. Para el BIS, el desafío ya no puede verse como un asunto periférico del sector cripto, sino como un frente relevante para la estabilidad monetaria internacional.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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