Por Canuto  

Una investigación del BIS concluye que las entradas de stablecoins respaldadas por dólares responden poco a los controles de capital, mientras Nigeria y América Latina amplían su uso en remesas, comercio y pagos transfronterizos.

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  • El BIS comparó las entradas de stablecoins con los depósitos bancarios en moneda extranjera en más de 130 economías.
  • Los tokens vinculados al dólar crecen en países afectados por inflación, depreciación monetaria y acceso limitado a divisas.
  • Nigeria y América Latina muestran una adopción creciente de stablecoins para remesas, liquidación comercial y pagos internacionales.

 


El Banco de Pagos Internacionales, conocido como BIS, ha analizado las entradas de stablecoins respaldadas por dólares en más de 130 economías y sus resultados muestran que estos flujos permanecen, en gran medida, sin afectarse por los controles de capital.

El estudio comparó las entradas de tokens vinculados al dólar con los depósitos bancarios en moneda extranjera. El objetivo fue examinar cómo hogares y empresas obtienen exposición al dólar estadounidense durante períodos de estrés financiero.

Ambas formas de dolarización aumentaron durante crisis soberanas, problemas bancarios y episodios de fuerte traspaso del tipo de cambio. Sin embargo, solo los depósitos tradicionales respondieron con claridad a las restricciones sobre divisas extranjeras y movimientos de capital.

La diferencia está relacionada con los canales utilizados para mover los activos. Mientras los depósitos dependen de bancos nacionales, las stablecoins pueden circular mediante exchanges, mercados entre pares y billeteras autohospedadas.

Según los investigadores del BIS, esta separación probablemente ocurre porque las stablecoins circulan parcialmente fuera del perímetro regulatorio. Por esa razón, las normas diseñadas para cuentas bancarias pueden tener una influencia limitada sobre los tokens digitales.

Por qué los controles de capital tienen dificultades

Los gobiernos pueden exigir aprobación para abrir depósitos en moneda extranjera o limitar transferencias a través de instituciones financieras. Aun así, los usuarios pueden recibir, conservar y enviar stablecoins mediante redes blockchain.

Los tokens vinculados al dólar comparten algunas características con los billetes, especialmente en su facilidad de transferencia. La posibilidad de usar billeteras no alojadas dificulta que las autoridades controlen cada operación.

El Informe Económico Anual del BIS 2026 señaló que bloquear a intermediarios nacionales que manejen stablecoins no aprobadas podría reducir ciertas transacciones. No obstante, el documento considera que esas medidas probablemente serían imperfectas.

El análisis también encontró que la dolarización mediante depósitos y stablecoins tiende a persistir después de establecerse. Los usuarios no parecen abandonar necesariamente una vía para adoptar la otra.

La evidencia ofrece poca base para afirmar que los depósitos en moneda extranjera y las stablecoins compiten directamente por la misma demanda. Ambos canales pueden expandirse al mismo tiempo dentro de una economía.

Riesgos para la soberanía monetaria

El BIS advirtió que las stablecoins podrían debilitar la soberanía monetaria si hogares y empresas almacenan o utilizan dólares fuera de bancos regulados. El riesgo aumenta en economías emergentes y en desarrollo con inflación elevada, monedas débiles o acceso restringido a divisas.

Históricamente, los controles de capital redujeron algunas formas de dolarización mediante depósitos. Los bancos nacionales debían aplicar las reglas locales y limitar determinadas operaciones con moneda extranjera.

La situación cambia con los tokens digitales. El estudio observó entradas de stablecoins ampliamente similares tanto en economías con controles de capital como en países sin esas restricciones.

El análisis encontró poca evidencia de que una dolarización moderada mediante depósitos perjudique materialmente la transmisión de la política monetaria. Sin embargo, las economías con mayores depósitos en moneda extranjera mostraron un riesgo algo más alto de inflación elevada.

Las stablecoins plantean desafíos adicionales porque su función puede extenderse más allá del ahorro. También pueden utilizarse para pagos, remesas y liquidación de operaciones comerciales, lo que amplía su impacto sobre la actividad económica.

Menos información para los reguladores

Cuando las transacciones salen del sistema bancario, las autoridades pueden perder información que normalmente recopilan las instituciones financieras reguladas. Esa pérdida reduce su visibilidad sobre los movimientos de capital.

La menor información puede dificultar la evaluación de la demanda de divisas y del comportamiento de los hogares. También complica la identificación de flujos que antes pasaban por canales sujetos a reportes regulatorios.

Los hallazgos sugieren que los responsables de política no deberían depender únicamente de reglas creadas para depósitos bancarios. El crecimiento de los activos basados en blockchain exige instrumentos que consideren sus características específicas.

Cualquier respuesta regulatoria tendría que incluir exchanges extranjeros, transferencias entre pares y billeteras autohospedadas. Estos canales pueden mantener parte de la actividad fuera de las instituciones financieras domésticas.

El desafío no consiste solo en prohibir intermediarios locales. Las autoridades también deben considerar que los usuarios pueden mover tokens digitales a través de infraestructuras internacionales y redes descentralizadas.

Nigeria convierte las stablecoins en una herramienta financiera

Nigeria muestra cómo la presión económica puede llevar las stablecoins a las actividades financieras cotidianas. La inflación, la depreciación del naira y el acceso limitado a divisas impulsaron el atractivo de los tokens durante 2023 y 2024.

El Fondo Monetario Internacional informó que las stablecoins representaron más del 65% de las entradas transfronterizas de criptomonedas en Nigeria durante 2024. Las entradas totales se acercaron al valor de las remesas registradas para 2025.

Según el FMI, los hogares nigerianos utilizan USDT y USDC para enviar remesas familiares, invertir en criptomonedas y acceder a valor denominado en dólares. Estas funciones conectan el ahorro, los pagos y las transferencias internacionales.

Pequeños y medianos importadores también han utilizado los tokens para pagar a proveedores extranjeros. Algunas empresas grandes probaron las stablecoins para operaciones de liquidación comercial.

Cuando el Banco Central de Nigeria restringió en 2021 la atención bancaria a usuarios de criptomonedas, la actividad se trasladó hacia mercados entre pares menos regulados. La medida no eliminó el uso, sino que empujó parte de las operaciones fuera de los canales tradicionales.

América Latina impulsa los pagos con tokens

Un patrón parecido aparece en América Latina, donde las stablecoins ganan participación en compras de criptomonedas y pagos internacionales. Las dificultades cambiarias y la necesidad de acceder a dólares favorecen su uso en distintos mercados de la región.

Bitso Business reportó un aumento del 81% en el volumen de pagos con stablecoins durante la primera mitad de 2026. El dato refleja una expansión de su utilidad más allá del intercambio especulativo.

La compañía también señaló que USDT, de Tether, y USDC, de Circle, representaron el 40% de las compras de criptomonedas en la región durante 2025. Por primera vez, ambas stablecoins superaron a Bitcoin en esa métrica.

En el conjunto del mercado cripto, la capitalización de las stablecoins aumentó hasta aproximadamente USD $309.700 millones. Un año antes, se ubicaba cerca de USD $260.000 millones.

El crecimiento concede a los tokens respaldados por dólares un papel mayor en pagos y ahorro. Al mismo tiempo, intensifica las preocupaciones regulatorias relacionadas con la supervisión, los flujos de capital y la soberanía monetaria.

Stablecoins privadas frente a depósitos tokenizados

La investigación del BIS distinguió entre stablecoins emitidas por empresas privadas y depósitos bancarios tokenizados. Aunque ambos modelos usan tecnología digital, operan dentro de estructuras financieras diferentes.

Los depósitos tokenizados permanecen vinculados a bancos comerciales y a la supervisión del sistema regulado. Las stablecoins privadas, en cambio, pueden circular fuera de ese esquema mediante exchanges, mercados entre pares y billeteras personales.

A través del Proyecto Agorá, ocho bancos centrales y más de 40 instituciones reguladas probaron la liquidación transfronteriza con depósitos bancarios comerciales tokenizados y reservas de bancos centrales. El proyecto aparece en el informe del BIS correspondiente a 2026.

Ese modelo mantiene los pagos tokenizados dentro de un sistema bancario regulado de dos niveles. La arquitectura busca aprovechar la velocidad de la tecnología sin eliminar la participación de intermediarios sujetos a supervisión.

El contraste ayuda a explicar por qué los controles de capital existentes pueden tener dificultades para contener la digitalización del dólar. La demanda de pagos transfronterizos más rápidos continúa creciendo, pero sus canales pueden alejarse de la banca doméstica.

Un desafío regulatorio en expansión

Las stablecoins ofrecen ventajas prácticas en economías con monedas debilitadas y acceso limitado a divisas. Pueden reducir los tiempos de pago y la dependencia de bancos corresponsales, según el FMI.

Sin embargo, una utilización intensiva de tokens denominados en dólares puede reducir la demanda de la moneda local. En Nigeria, el FMI advirtió que esa tendencia podría trasladar más transacciones fuera del alcance de los reguladores.

El problema combina estabilidad financiera, política monetaria y supervisión de pagos. Las autoridades deben evaluar tanto los beneficios de una liquidación más rápida como los riesgos de una dolarización digital persistente.

Los datos del BIS no indican que todos los países enfrenten el mismo nivel de amenaza. El impacto depende de la inflación, la fortaleza de la moneda, el acceso a divisas y la profundidad del sistema financiero local.

La evidencia sí muestra que las reglas bancarias tradicionales no bastan por sí solas. A medida que las stablecoins se integren en remesas, comercio y ahorro, los gobiernos tendrán que diseñar respuestas específicas para activos basados en blockchain.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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