Por Canuto  

Nuevos documentos internos revisados por Fortune añaden presión sobre Binance al detallar cómo una cuenta VIP registrada a nombre de un ciudadano chino de 79 años habría ayudado a mover USD $439 millones que terminaron en billeteras vinculadas con entidades iraníes sancionadas. El caso reabre preguntas sobre la eficacia del programa de cumplimiento que la empresa prometió reforzar tras su acuerdo con el Gobierno de EE. UU. en 2023.
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  • Una cuenta VIP de Binance registrada a nombre de un residente chino de 79 años movió USD $439 millones en tokens digitales hacia una billetera externa.
  • Según investigadores internos, la mayor parte de esos fondos terminó en billeteras conectadas con organizaciones sancionadas vinculadas a Irán, incluido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
  • El caso surge mientras Binance defiende su programa de cumplimiento y enfrenta nuevas preguntas en EE. UU. tras reportes sobre más de USD $1.000 millones canalizados hacia redes ligadas a Irán.

 


La presión sobre Binance vuelve a crecer tras la aparición de nuevos detalles sobre cuentas internas que, según investigadores de la empresa, ayudaron a transferir más de USD $1.000 millones hacia entidades vinculadas con Irán. La información, revisada por Fortune, sitúa el foco en una cuenta VIP que operó durante los primeros meses de 2025, cuando el régimen iraní buscaba alternativas para aliviar el impacto de las sanciones económicas.

De acuerdo con la publicación, una cuenta registrada a nombre de un residente chino de 79 años utilizó una cadena de transferencias para enviar USD $439 millones en tokens digitales desde Binance hacia una billetera externa. Luego, esa billetera canalizó la mayor parte de los fondos a otras direcciones que los investigadores internos identificarían más tarde como conectadas con organizaciones iraníes sancionadas.

Entre esas organizaciones figuraba el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una de las entidades más vigiladas por autoridades occidentales. El caso añade una nueva capa a la controversia que rodea al exchange, especialmente porque Binance había prometido reforzar de forma estricta sus controles de cumplimiento después de su acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos a finales de 2023.

Para entender la relevancia del caso, conviene recordar que las sanciones financieras buscan limitar el acceso de ciertos gobiernos, empresas o individuos al sistema económico global. En ese contexto, las criptomonedas pueden ofrecer una vía alternativa para mover valor entre jurisdicciones, sobre todo cuando se combinan stablecoins, redes de bajo costo y estructuras opacas de intermediación.

La cuenta VIP que encendió las alarmas internas

Los documentos citados por Fortune describen como sospechoso que un solo hombre de edad avanzada estuviera moviendo cientos de millones de dólares en activos digitales. Para los investigadores de Binance, ese patrón no encajaba de manera natural con el perfil esperado de un usuario individual, aun tratándose de una cuenta VIP dentro de la plataforma.

Las dudas aumentaron porque las operaciones involucraban Tether sobre la blockchain Tron. Esa combinación ha sido señalada repetidamente por expertos y firmas de análisis como una de las rutas preferidas para transferencias rápidas y baratas, pero también como una infraestructura muy utilizada por redes de lavado de dinero y actores cibercriminales.

Amanda Wick, exfiscal federal y actual jefa de Américas en la firma de software de cumplimiento cripto VerifyVASP, reaccionó con dureza al conocer los detalles. Según dijo a Fortune, “esto no es simplemente una señal de alerta, es un desencadenante de escalada inmediata”.

La cita resume la gravedad del episodio. En un entorno regulatorio más estricto, una operación de ese tamaño, con stablecoins y salidas hacia billeteras externas conectadas luego con actores sancionados, debería activar revisiones urgentes, reportes internos y medidas preventivas para contener riesgos legales y reputacionales.

El contexto de Irán, las sanciones y el uso de criptomonedas

La historia ocurre en un momento especialmente delicado para Irán. Durante los primeros años de 2025, según el reporte, el país se apoyaba cada vez más en las criptomonedas para evadir sanciones que asfixiaban su economía. Esa presión ha empujado a varios actores estatales y paraestatales a explorar mecanismos alternativos para recibir, mover o convertir valor fuera de los canales tradicionales.

En ese ecosistema, las stablecoins juegan un papel importante porque permiten conservar exposición al dólar sin pasar por bancos corresponsales o sistemas regulados de pagos internacionales. Si además se usan redes como Tron, los costos de transacción pueden ser bajos y el movimiento de fondos puede ejecutarse con rapidez entre múltiples billeteras.

Sin embargo, la misma eficiencia técnica que hace atractivas estas herramientas para usuarios legítimos también despierta inquietud en materia de cumplimiento. Cuando una plataforma centralizada facilita el acceso a esos instrumentos, su capacidad de detectar patrones anómalos se vuelve clave, sobre todo si el riesgo involucra sanciones internacionales.

Por eso, el caso no se limita a una sola cuenta. También toca una discusión más amplia sobre la responsabilidad de los exchanges en la vigilancia de grandes flujos transfronterizos y sobre si sus sistemas actuales pueden responder con suficiente rapidez cuando aparecen señales compatibles con evasión de sanciones.

Preguntas sobre el cumplimiento tras el acuerdo con EE. UU.

Uno de los puntos más sensibles del reporte es que estas transferencias no habrían generado alarmas inmediatas dentro de Binance. Ese detalle resulta especialmente problemático porque la empresa acordó a finales de 2023 aplicar un conjunto riguroso de procedimientos de cumplimiento como parte de un acuerdo de culpabilidad por USD $4.300 millones con el Gobierno de Estados Unidos.

Ese antecedente convirtió al programa de cumplimiento de Binance en una pieza central de su narrativa corporativa. Desde entonces, el exchange ha insistido en que reforzó sus controles, sus procesos internos y su cooperación con autoridades. Los nuevos detalles, sin embargo, reabren dudas sobre la eficacia real de esas medidas cuando se enfrentan a operaciones complejas y de alto riesgo.

La controversia se agrava porque en febrero una serie de informes periodísticos reveló que la empresa había despedido a investigadores internos. Esos empleados, según esos reportes, habían informado a altos ejecutivos que más de USD $1.000 millones habían fluido a través de Binance hacia billeteras vinculadas con Irán.

Los mismos informes añadieron otro elemento delicado. Un socio comercial cercano de Binance, una entidad de Hong Kong que organizaba pagos de cripto a dinero fiduciario, habría facilitado las transferencias. Esa conexión amplía el foco más allá del exchange y apunta a la red de intermediarios que pueden participar en la conversión y circulación del dinero.

La respuesta de Binance y el nuevo frente político

Binance ha respondido a esos reportes sosteniendo que la salida de los investigadores no estuvo relacionada con el descubrimiento de las transferencias hacia Irán. También afirmó que la empresa ha mantenido su compromiso asumido en 2023 de sostener un programa de cumplimiento riguroso.

La defensa de la compañía busca contener una crisis de credibilidad en un momento de alta sensibilidad regulatoria. No obstante, los nuevos documentos sobre cuentas chinas e iraníes añaden preguntas difíciles de ignorar. Si las operaciones ya eran internamente sospechosas, el mercado y los reguladores querrán saber por qué no fueron frenadas antes o elevadas con mayor urgencia.

El asunto ya trascendió el plano corporativo. Los reportes previos provocaron consultas por parte del Senado de Estados Unidos, lo que sugiere que el caso puede adquirir una dimensión política y regulatoria mayor si aparecen más evidencias sobre fallas sistémicas o supervisión insuficiente.

Para Binance, el reto es doble. Por un lado, debe demostrar que sus controles actuales funcionan y que sus canales de revisión interna son efectivos. Por otro, necesita responder a una narrativa que vuelve a asociar su marca con vacíos de supervisión en operaciones vinculadas con sanciones, justo cuando el escrutinio global sobre la industria cripto sigue creciendo.

En suma, el nuevo episodio no prueba por sí solo una conclusión definitiva sobre toda la arquitectura de cumplimiento de Binance, pero sí expone un conjunto de hechos concretos que elevan la preocupación. Una cuenta VIP, USD $439 millones en Tether sobre Tron y su conexión posterior con billeteras ligadas a entidades iraníes sancionadas bastan para colocar al exchange otra vez en el centro del debate regulatorio internacional.


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