Por Canuto  

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, plantea que el crecimiento de las stablecoins podría convertir a sus emisores en compradores de hasta USD $1 billón en letras del Tesoro de Estados Unidos, aunque la proyección depende de una expansión aún incierta del mercado.
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  • Scott Bessent sugirió que las empresas de stablecoins podrían aportar hasta USD $1 billón de demanda adicional para letras del Tesoro.
  • GENIUS Act exige que los emisores regulados respalden sus tokens con activos líquidos, incluidas letras con vencimientos de 93 días o menos.
  • Una caída repentina del mercado de stablecoins podría generar un vacío de demanda y conectar los riesgos cripto con la deuda soberana.

 


El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sugirió que las empresas de stablecoins podrían convertirse en compradores de hasta USD $1 billón en letras del Tesoro. La propuesta ubica a las criptomonedas estables en el centro de una discusión tradicionalmente dominada por bancos, fondos de inversión y gobiernos extranjeros, justo cuando el mercado de deuda estadounidense busca ampliar su base de compradores.

La tesis depende de que el mercado de stablecoins crezca con fuerza durante los próximos años y de que sus emisores mantengan reservas principalmente en instrumentos gubernamentales de corto plazo. Analistas de Standard Chartered calculan que una duplicación del mercado hasta USD $2 billones para finales de 2028 podría generar entre USD $800.000 millones y USD $1 billón de demanda adicional por letras del Tesoro, informa KuCoin.

Una nueva fuente de demanda para el Tesoro

Las letras del Tesoro son instrumentos de deuda con vencimientos cortos que el gobierno estadounidense utiliza para obtener financiamiento. En el caso planteado por Bessent, los emisores de stablecoins no comprarían esos activos únicamente por una decisión táctica de inversión, sino para respaldar los tokens digitales que circulan entre usuarios, exchanges y aplicaciones financieras.

La diferencia resulta relevante porque una parte de esa demanda tendría un carácter estructural. Mientras otros inversionistas pueden cambiar de posición según los rendimientos, las tasas de interés o las condiciones cambiarias, los emisores regulados necesitarían conservar activos líquidos compatibles con las reglas aplicables a sus reservas.

La proyección de USD $1 billón equivaldría, al menos sobre el papel, a incorporar una categoría de comprador con escala significativa al mercado de letras estadounidenses. No convertiría automáticamente a las empresas de stablecoins en los mayores tenedores de deuda pública, pero sí podría darles suficiente peso para influir en los precios y los rendimientos observados durante las subastas.

El planteamiento también coincide con la necesidad del Tesoro de mantener una base amplia de compradores de deuda. Esa combinación crea una coincidencia entre lo que el Tesoro busca vender y los activos que los emisores de stablecoins podrían estar obligados a mantener.

El papel de la GENIUS Act

La base legislativa de esta estrategia sería la GENIUS Act, firmada como ley el 18 de julio de 2025. El marco exige que los emisores de stablecoins regulados en Estados Unidos respalden sus tokens al 100% con activos altamente líquidos, entre ellos letras del Tesoro con vencimientos de 93 días o menos.

Una stablecoin busca mantener un valor estable frente a una referencia, normalmente el dólar, y para ello sus usuarios esperan que el emisor pueda responder por los tokens en circulación. Las reservas en deuda pública de corto plazo ofrecen liquidez y una relación directa con el sistema financiero estadounidense, aunque también concentran parte de la actividad del sector en un conjunto limitado de instrumentos.

Con ese diseño regulatorio, el crecimiento de la capitalización de las stablecoins tendría una consecuencia financiera adicional: más tokens en circulación exigirían más activos de respaldo. Si esos activos se mantienen principalmente en letras del Tesoro, el aumento del mercado cripto se traduciría en una demanda paralela por deuda pública de corto plazo.

La norma, sin embargo, no garantiza por sí misma que el mercado alcance las dimensiones previstas por Bessent o por Standard Chartered. La expansión dependerá de la adopción de las stablecoins, de los volúmenes de negociación, de la competencia entre emisores y de la capacidad de las empresas para operar bajo el nuevo marco sin enfrentar costos que frenen su crecimiento.

Entre la realidad actual y la proyección de USD $2 billones

La distancia entre el escenario actual y la visión de largo plazo sigue siendo considerable. El mercado de stablecoins se situaba alrededor de USD $300.000 millones a USD $310.000 millones en septiembre de 2026, según estimaciones citadas en reportes recientes.

Standard Chartered proyecta que el mercado podría alcanzar los USD $2 billones para finales de 2028. Otras previsiones, como una estimación revisada de Citi, sitúan el mercado en hasta USD $4 billones para 2030. Se trata de escenarios favorables, no de resultados asegurados.

Para alcanzar esas cifras, el sector tendría que ampliar sus usos más allá de la negociación de criptoactivos y sostener una demanda suficientemente estable en pagos, liquidaciones y otras actividades financieras.

La comparación con los tenedores extranjeros de letras del Tesoro ayuda a dimensionar la propuesta. Japón y China, junto con otros inversionistas internacionales, acumularon posiciones de varios billones durante décadas, mientras que los emisores de stablecoins tendrían que construir su exposición gradualmente a medida que crece la cantidad de tokens respaldados.

Aun así, una posición de USD $1 billón colocaría a las empresas de stablecoins en un nivel genuinamente significativo dentro del mercado. Su influencia no dependería únicamente del tamaño absoluto de sus reservas, sino también de la concentración de sus compras en letras de corto plazo y de la velocidad con la que entrarían o saldrían del mercado.

Tether, Circle y el riesgo de concentración

Tether ya tenía una exposición a bonos del Tesoro estadounidense estimada en más de USD $141.000 millones durante 2026, según datos citados en reportes del sector. Circle, la empresa detrás de USDC, también mantenía reservas sustanciales en instrumentos del Tesoro, por lo que ambos actores ya participan en la formación de la demanda marginal del mercado.

La presencia de Tether y Circle muestra que la conexión entre stablecoins y deuda estadounidense no es únicamente una hipótesis futura. La diferencia es que una expansión regulada y acelerada del sector podría multiplicar esa relación hasta convertirla en un factor permanente para las subastas del Tesoro.

El beneficio potencial para el gobierno estadounidense sería contar con compradores basados en reglas, menos sensibles a ciertos movimientos de precios y comprometidos con activos de vencimiento corto. Ese respaldo podría ayudar a sostener la demanda, aunque no eliminaría la necesidad de ofrecer rendimientos competitivos ni resolvería por sí solo los desafíos fiscales del país.

El principal riesgo sería la concentración de liquidez en un vínculo cada vez más estrecho entre el ecosistema cripto y el mercado soberano. Si una contracción repentina de la demanda de stablecoins redujera las reservas de los emisores, el mercado podría enfrentar simultáneamente reembolsos de tokens y ventas de letras del Tesoro, creando presión en ambos segmentos.

Una conexión que todavía debe probarse

La propuesta de Bessent presenta una oportunidad para las stablecoins, pero también expone una dependencia que los reguladores y los inversionistas deberán vigilar. Una nueva clase de compradores puede ampliar la base del mercado, aunque su comportamiento estará vinculado a la confianza de los usuarios en los tokens y a la continuidad del crecimiento cripto.

El impacto final dependerá de cómo se aplique la GENIUS Act y de qué activos consideren elegibles los reguladores para respaldar las stablecoins. También será importante observar si los emisores mantienen sus reservas directamente, mediante fondos u otras estructuras, porque la forma de tenencia puede modificar la rapidez con que una salida de usuarios afectaría las letras del Tesoro.

Por ahora, las cifras de USD $800.000 millones a USD $1 billón representan una proyección vinculada a un mercado de stablecoins de USD $2 billones, no una orden de compra confirmada. El escenario combina una ley reciente, un crecimiento todavía incierto y una necesidad fiscal concreta, por lo que sus resultados dependerán de que esas tres condiciones evolucionen en la misma dirección.

Si la estimación se materializa, las stablecoins dejarían de ser únicamente una herramienta de liquidez para el mercado cripto y pasarían a ocupar un lugar visible en la financiación del gobierno estadounidense. Si el crecimiento se detiene o revierte, la misma conexión podría transformar una fuente de demanda en un nuevo canal de contagio entre los activos digitales y la deuda soberana.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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