Por Canuto  

Bernie Sanders advierte que los grupos vinculados a la inteligencia artificial planean gastar más de USD $300 millones durante el ciclo electoral y sostiene que esa influencia puede condicionar la respuesta del Congreso. Mientras tanto, organizaciones con posturas opuestas sobre la regulación ya reúnen fondos millonarios y financian candidaturas en ambos partidos.
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  • Bernie Sanders pidió prohibir los super PAC y afirmó que la industria de IA podría gastar más de USD $300 millones en el ciclo electoral.
  • Leading the Future informó que reunió más de USD $140 millones; Public First dijo haber recaudado USD $80 millones hasta junio.
  • En la primaria del distrito 12 de Nueva York, grupos enfrentados gastaron millones a favor y en contra de Alex Bores, quien perdió ante Micah Lasher.


La disputa por las reglas de la inteligencia artificial (IA) ya se extiende a las campañas electorales de Estados Unidos. El senador Bernie Sanders advirtió que la industria planea gastar más de USD $300 millones durante el ciclo electoral y pidió prohibir los super PAC, organizaciones que pueden recaudar y gastar grandes sumas para influir en elecciones. Su argumento es que ese flujo de dinero podría terminar condicionando la capacidad del Congreso para regular el sector.

Los grupos vinculados a la IA no comparten una misma agenda: algunos defienden un marco nacional que facilite el desarrollo de la tecnología, mientras otros respaldan salvaguardas más estrictas. La información publicada por BeInCrypto muestra que varias organizaciones ya han anunciado fondos millonarios o compromisos de gasto para las elecciones de medio término, con actividad en contiendas de ambos partidos. La discusión se cruza así con proyectos legislativos sobre seguridad y límites al desarrollo de sistemas avanzados.

Sanders cuestiona la influencia del dinero electoral

Sanders planteó su advertencia el 29 de septiembre de 2026 y vinculó el gasto electoral de la industria con el futuro de la regulación. Según su evaluación, el resultado podría ser que el Congreso deje de controlar las reglas y que la propia industria determine el marco que la gobierna. El senador acompañó ese planteamiento con un llamado a prohibir los super PAC, una propuesta que centra la discusión en la relación entre financiamiento político y poder legislativo.

La cifra que Sanders atribuyó a la industria supera los USD $300 millones para este ciclo, aunque la noticia describe un panorama compuesto por fondos recaudados, compromisos anunciados y gasto de organizaciones afiliadas. No se trata de una única entidad ni de una sola postura regulatoria: los grupos enfrentados sobre cómo debe gobernarse la IA están desplegando recursos en paralelo. La magnitud agregada, sin embargo, convierte la financiación electoral en parte visible del debate tecnológico.

El Congreso considera distintas iniciativas sobre IA, y las empresas del sector apuestan a que sus gastos durante las elecciones de medio término influyan en la legislación, según informó CNBC. En ese contexto, Sanders y el representante Greg Casar anunciaron a comienzos de septiembre la Ban Artificial Superintelligence Act. El proyecto prohibiría permanentemente la superinteligencia artificial y detendría el desarrollo avanzado hasta que un regulador establezca estándares de seguridad.

Otra propuesta, la AI Kill Switch Act, fue presentada en julio por el demócrata Ted Lieu y el republicano Nathaniel Moran. La medida exigiría que los principales desarrolladores de IA mantengan la capacidad de apagar sus sistemas más potentes, un requisito centrado en la respuesta ante riesgos y no en una prohibición general del desarrollo. Las dos iniciativas ilustran que el debate legislativo abarca desde límites permanentes a ciertos sistemas hasta obligaciones técnicas para sus creadores.

Dos posturas y cientos de millones en fondos

Leading the Future es uno de los mayores vehículos financieros de la campaña y anunció en abril que, junto con organizaciones asociadas, había recaudado más de USD $140 millones. El grupo afirma que busca respaldar un marco nacional para la IA y ganar la carrera tecnológica frente a China. Entre sus primeros contribuyentes figuran el presidente de OpenAI, Greg Brockman, y Anna Brockman, además de Andreessen Horowitz y Perplexity.

Innovation Council Action, descrita como alineada con Trump, comprometió al menos USD $100 millones. En la otra vertiente, Public First Action, que promueve salvaguardas más fuertes para la IA, informó que había recaudado USD $80 millones hasta junio. Las cifras anunciadas por estos grupos dan cuenta de recursos importantes en ambos lados del debate, aunque sus objetivos y mensajes públicos sobre las reglas deseables no son iguales.

Anthropic aportó USD $20 millones a Public First, una contribución que el grupo dijo estar restringida a educación pública sobre política de IA. Esa condición delimita el uso declarado de ese dinero y distingue el aporte de los gastos electorales directos descritos en otras contiendas. La información disponible no atribuye a Anthropic una participación adicional en las campañas citadas, por lo que el dato relevante es el destino educativo indicado por la organización.

Los grupos de IA siguen una estrategia electoral que recuerda la utilizada por Fairshake, el super PAC vinculado a las criptomonedas durante 2024. La noticia señala que Fairshake ahora gasta USD $30 millones en anuncios contra Sherrod Brown, aunque ese dato corresponde a su actividad actual y no a una nueva cifra de los grupos de IA. La comparación sirve para mostrar cómo las organizaciones sectoriales pueden convertir recursos de campaña en una herramienta de presión política.

La primaria de Nueva York concentra el choque

La disputa más intensa entre Leading the Future y Public First se registró en el distrito 12 de Nueva York, donde Alex Bores, integrante de la asamblea estatal, buscó llegar al Congreso. Think Big, el brazo demócrata de Leading the Future, gastó USD $8,17 millones para oponerse a su candidatura, de acuerdo con el rastreador de la Comisión Federal Electoral (FEC) de Transformer. En sentido contrario, Jobs and Democracy PAC, de Public First, destinó USD $15,03 millones a apoyar a Bores.

La contienda terminó con la derrota de Bores en la primaria demócrata frente a Micah Lasher. El resultado permite dimensionar cuánto dinero pueden movilizar organizaciones con posiciones distintas sobre la regulación en una sola carrera, pero no demuestra por sí mismo que esos gastos determinaran el desenlace. Las cifras describen el apoyo y la oposición financiera registrados, mientras que el resultado electoral establece quién obtuvo la nominación.

Think Big también aportó más de USD $1 millón a cada uno de Jesse Jackson Jr., en Illinois, y Ritchie Torres, en Nueva York. Esos aportes amplían el alcance de la actividad del grupo más allá del distrito donde chocó directamente con Public First. La información también indica que ambos bandos distribuyeron recursos a través de afiliados demócratas y republicanos separados, una estructura que permite actuar en distintas contiendas partidistas.

Los brazos republicanos de Leading the Future y Public First gastaron además para apoyar a Kevin Hern, nominado republicano al Senado por Oklahoma. La presencia de afiliados de ambos partidos muestra que la inversión electoral descrita no quedó limitada a candidaturas de una sola orientación política. Aun así, el apoyo a Hern no borra las diferencias entre los grupos: sus posiciones sobre el nivel de salvaguardas que debería adoptar el Congreso siguen siendo distintas.

Escepticismo de los votantes y próximos registros

La actividad de los grupos ocurre mientras crece el escepticismo de parte del electorado hacia la IA y sus empresas. Politico advirtió que esa desconfianza podría convertirse en una reacción adversa para los candidatos que reciben apoyo de organizaciones asociadas con la industria. La publicación citó una encuesta de abril según la cual los encuestados eran menos propensos a respaldar candidatos apoyados por grupos que promueven reglas más laxas para la IA.

Ese dato introduce un límite potencial a la estrategia de gasto: los recursos pueden dar visibilidad a un mensaje, pero la asociación con una industria impopular también podría generar rechazo. La encuesta citada mide la disposición declarada de los participantes a apoyar a candidatos bajo esa condición, no el resultado de una elección específica. Por eso, el efecto político de las inversiones seguirá dependiendo de cada contienda y de cómo los votantes interpreten las propuestas regulatorias.

Los grupos que financian estas campañas discrepan tanto en el nivel de control que debe ejercer el Congreso como en la forma de presentar los riesgos y beneficios de la tecnología. Leading the Future defiende un marco nacional y plantea la competencia con China como parte de su objetivo, mientras Public First impulsa salvaguardas más fuertes. El financiamiento convierte esas diferencias en actividad electoral concreta, aunque los anuncios de recaudación no equivalen automáticamente a gasto ya ejecutado.

La próxima ronda de presentaciones ante la FEC, prevista para octubre, permitirá observar cuánto dinero entra efectivamente en las elecciones. Esos registros ofrecerán un nuevo corte de los fondos movilizados y de su distribución entre candidatos y organizaciones, después de los montos anunciados por los grupos. Mientras tanto, el pronóstico de Sanders y su llamado a prohibir los super PAC mantienen abierta la discusión sobre quién influirá en las reglas de una tecnología que el Congreso ya intenta regular.


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