Por Canuto  

Un documento de trabajo del Banco Central Europeo vuelve a encender el debate sobre la verdadera descentralización de DeFi. El análisis concluye que, en varios de los protocolos más destacados, la gobernanza sigue concentrada en pocas manos, lo que complica la supervisión regulatoria y pone presión sobre el encaje de estas estructuras dentro de MiCA.

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  • El estudio del BCE examinó Aave, MakerDAO, Ampleforth y Uniswap, y halló que los 100 principales tenedores controlaban más del 80% del suministro en cada protocolo.
  • Los principales votantes en las DAO analizadas son, en su mayoría, delegados, y cerca de un tercio de ellos no puede identificarse públicamente.
  • El informe advierte que esta opacidad dificulta usar como anclajes regulatorios a tenedores de tokens, desarrolladores o exchanges, un punto clave para el marco MiCA.

 


La idea de que las finanzas descentralizadas operan sin centros de poder visibles volvió a quedar bajo presión. Un nuevo análisis del Banco Central Europeo concluyó que la gobernanza de cuatro grandes protocolos DeFi sigue altamente concentrada, pese a que sus tokens estén repartidos entre decenas o cientos de miles de direcciones.

El hallazgo es relevante porque toca uno de los argumentos más repetidos dentro del ecosistema: que las DAO permiten una coordinación abierta y distribuida, sin intermediarios dominantes. En la práctica, el estudio sugiere algo distinto. Una minoría de actores mantiene una influencia desproporcionada sobre decisiones críticas.

La conclusión también abre una pregunta regulatoria de fondo en Europa. Si buena parte de DeFi no es realmente “totalmente descentralizada”, como exige la exclusión prevista en MiCA, entonces identificar a los responsables se vuelve una tarea más urgente, pero también más difícil.

El trabajo analizó Aave, MakerDAO, Ampleforth y Uniswap. Según el documento, aunque los tokens de gobernanza se distribuyen entre un gran número de direcciones, los 100 principales tenedores concentraban más del 80% del suministro en cada protocolo.

Concentración en tenencias y poder de voto

El estudio revisó instantáneas de noviembre de 2022 y mayo de 2023. A partir de esos datos, los autores concluyeron que una parte significativa de los tokens de gobernanza podía vincularse a los propios protocolos o a exchanges centralizados y descentralizados.

Entre los exchanges centralizados identificados, Binance apareció como el mayor tenedor detectado en los cuatro protocolos revisados. Sin embargo, el paper advierte una limitación importante: los datos públicos no permiten distinguir con claridad qué parte de esos tokens pertenece al exchange y cuál corresponde a clientes que custodian sus activos en esa plataforma.

Ese punto no es menor. Si una dirección vinculada a un exchange concentra una gran posición, no siempre está claro si esa entidad puede votar por cuenta propia o si solo está resguardando activos de terceros. El mismo problema aplica a direcciones asociadas a los protocolos.

De acuerdo con los autores, tampoco fue posible determinar con precisión si las tenencias ligadas a los protocolos pertenecían a fundadores, desarrolladores o tesorerías. Esa falta de visibilidad complica la rendición de cuentas y debilita la utilidad de varios “puntos de entrada” regulatorios que suelen proponerse para supervisar a DeFi.

En el plano de la votación, el informe encontró otra capa de concentración. Los principales votantes no suelen ser necesariamente los grandes tenedores directos, sino delegados que reciben poder de voto de otros usuarios con menores participaciones.

En Ampleforth, los 20 principales votantes controlaban el 96% del poder de voto delegado. En MakerDAO, los 10 principales concentraban el 66% de esos votos delegados. En Uniswap, los 18 principales acumulaban el 52%.

El problema de los delegados anónimos

La delegación de votos es común en las DAO porque muchos usuarios no siguen cada propuesta o no quieren participar de manera activa en todos los procesos. En teoría, esto mejora la eficiencia. En la práctica, el BCE observa que también puede amplificar la influencia de un grupo pequeño y opaco.

Cerca de un tercio de los principales votantes no pudo identificarse públicamente. Entre quienes sí pudieron clasificarse, los grupos más comunes fueron individuos y empresas Web3. Después aparecieron sociedades universitarias de blockchain y firmas de capital de riesgo.

Esa mezcla de anonimato, seudónimos y representación indirecta hace difícil saber quién ejerce realmente el poder dentro de una DAO. El documento remarca que esta dificultad persiste incluso cuando se usan múltiples fuentes públicas, rastreo manual de direcciones y revisión de foros de gobernanza.

La fuente primaria de esta noticia es el estudio titulado “Who to regulate? Identifying actors within DeFi’s governance”, de Alexandra Born, Zakaria Gati, Claudia Lambert, Mahvish Naeem y Antonella Pellicani. El documento aclara que refleja la visión de sus autores y no debe interpretarse como una posición oficial del BCE.

Aun con esa salvedad, el contenido se inserta en un debate más amplio. En años recientes, reguladores y organismos internacionales han advertido que la promesa de desintermediación de DeFi no elimina necesariamente la concentración de poder, sino que a veces la reconfigura en nuevas formas menos transparentes.

Qué decide realmente la gobernanza en DeFi

El trabajo no solo estudió quién posee tokens o quién vota, sino también sobre qué se vota. La mayor parte de las propuestas analizadas cayó en la categoría de “parámetros de riesgo”, seguida por “listado de activos”.

Eso significa que la gobernanza no se limita a cuestiones cosméticas o de bajo impacto. En muchos casos, las votaciones afectan directamente el perfil de riesgo de un protocolo, por ejemplo mediante ajustes en límites, colaterales, umbrales de liquidación, endeudamiento y condiciones operativas.

Desde una perspectiva regulatoria, esto importa porque revela que las DAO sí toman decisiones con implicaciones financieras materiales. Si ese poder está concentrado o delegado en actores difíciles de identificar, la supervisión se vuelve más compleja.

El documento también señala que la concentración de tenencias y votos se mantuvo relativamente estable en el tiempo. Es decir, no se trató de una foto aislada o de un fenómeno transitorio ligado a un momento puntual del mercado.

Vale señalar que MiCA es el reglamento europeo sobre mercados de criptoactivos. Una de sus zonas grises más discutidas es el tratamiento de servicios prestados de forma “totalmente descentralizada”, que en principio quedarían fuera de su alcance.

El problema es que demostrar esa descentralización total no es sencillo. Si los principales protocolos dependen de grandes titulares, exchanges, tesorerías o delegados con influencia, la frontera entre lo descentralizado y lo controlado por pocos actores se vuelve difusa.

MiCA y la dificultad de encontrar responsables

Cointelegraph destacó que este escenario complica los esfuerzos por identificar anclajes regulatorios dentro de MiCA. Entre las opciones que suelen discutirse están los tenedores de tokens de gobernanza, los desarrolladores y los exchanges centralizados. El estudio cuestiona que esas vías sean suficientes o uniformes para todos los protocolos.

Los autores sostienen que el punto de anclaje puede variar de un protocolo a otro y, en algunos casos, requerir información que no está disponible públicamente. Eso deja a los supervisores con una foto incompleta justo en un área donde la responsabilidad legal es fundamental.

El documento también reconoce límites metodológicos. Los propios autores advierten que su muestra no captura el alcance completo del ecosistema DeFi, en parte por falta de datos. Aun así, el análisis se enfoca en protocolos relevantes y reúne evidencia suficiente para cuestionar la narrativa de descentralización plena.

En comentarios citados por Cointelegraph, Kavi Jain, asociado sénior de investigación en Bitwise, afirmó que muchos grandes protocolos DeFi no están tan descentralizados en la práctica como parecen, sobre todo en etapas tempranas, cuando un grupo reducido conserva una influencia significativa sobre las decisiones.

Jain mencionó además un debate reciente en la gobernanza de Aave como ejemplo de cómo, incluso bajo una estructura DAO, el poder de voto puede seguir concentrado entre pocos participantes. Esa observación coincide con la tesis central del estudio europeo.

En conjunto, la investigación sugiere que DeFi enfrenta una tensión estructural. Necesita proyectar apertura, neutralidad y participación comunitaria, pero buena parte de sus mecanismos aún descansan sobre núcleos reducidos de poder económico, operativo o político.

Esto no implica que el modelo DAO carezca de valor. Sí implica, en cambio, que los marcos regulatorios y los análisis de riesgo ya no pueden partir de la premisa de que “descentralizado” equivale automáticamente a “distribuido” o “sin responsables identificables”.

La discusión apenas empieza, pero el mensaje del paper es claro. Si las decisiones clave en DeFi siguen en manos de pocos, entonces la conversación sobre supervisión, transparencia y responsabilidad ya no puede posponerse.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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