Christopher Giancarlo, ex presidente de la CFTC, sostiene que la estancada Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales sería más decisiva para los bancos que para la propia industria cripto, porque daría la certeza jurídica necesaria para invertir miles de millones en nueva infraestructura de pagos basada en stablecoins.
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- Christopher Giancarlo dijo que los bancos necesitan más que el sector cripto la aprobación de la Clarity Act.
- El proyecto sigue trabado por el debate sobre si las firmas cripto pueden pagar recompensas de stablecoins.
- Giancarlo advirtió que, si EE. UU. sigue demorando, la innovación podría desplazarse hacia Europa y Asia.
💥 Bancos necesitan la Ley CLARITY más que la industria cripto 💥
Christopher Giancarlo, ex presidente de la CFTC, advierte que la legislación estancada podría dar a los bancos la certeza legal para invertir en infraestructura de pagos digitales.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 9, 2026
Christopher Giancarlo, ex presidente de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) de Estados Unidos, aseguró que la estancada Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales podría beneficiar más a los bancos que a las empresas de criptomonedas.
A su juicio, la banca tradicional es la que más necesita una base regulatoria firme para desplegar infraestructura de pagos digitales a gran escala. El planteamiento es relevante porque el debate regulatorio en torno a los activos digitales suele presentarse como una pugna centrada en exchanges, emisores de tokens y compañías nativas del ecosistema cripto.
Sin embargo, Giancarlo sostuvo que las instituciones financieras establecidas también dependen de una mayor certidumbre si quieren invertir en los nuevos rieles tecnológicos que prometen transacciones más rápidas y eficientes.
Durante una conversación con Scott Melker en el programa Wolf Of All Streets, Giancarlo dijo que “los bancos necesitan esto más que las criptomonedas”. Según explicó, los equipos jurídicos de las entidades financieras están frenando decisiones de inversión mientras no exista claridad legal suficiente para comprometer grandes sumas en sistemas de pagos digitales basados en Blockchain.
El exfuncionario resumió esa cautela con una idea directa: los asesores generales les están diciendo a sus juntas que no pueden invertir miles de millones de dólares para construir esos rieles digitales si antes no cuentan con certeza regulatoria. En su visión, los bancos no pueden permitirse operar bajo un escenario prolongado de ambigüedad, según la cobertura de CoinDesk.
El punto de fricción: las recompensas en stablecoins
La propuesta legislativa lleva bloqueada desde enero. Uno de los principales focos de disputa es si las empresas de criptomonedas deben poder ofrecer recompensas a los tenedores de stablecoins, una posibilidad que ha generado resistencia en sectores de la banca y también oposición política dentro del proceso de discusión en Washington.
Entre las voces críticas a las restricciones planteadas por el Comité Bancario del Senado figura Brian Armstrong, CEO de Coinbase. El debate no es menor, porque las stablecoins, cuyo valor está vinculado a una referencia externa como el dólar estadounidense, ocupan un lugar central en la arquitectura de pagos que se está discutiendo dentro del proyecto.
Las stablecoins son tokens diseñados para mantener una cotización estable, a menudo respaldada o referenciada al dólar. Esa estabilidad las ha convertido en una pieza clave para pagos internacionales, liquidaciones rápidas y nuevos servicios financieros sobre redes Blockchain, especialmente en operaciones donde la volatilidad de otras criptomonedas resulta un obstáculo.
En este contexto, bancos y empresas cripto coinciden en algo esencial: las stablecoins pueden servir como bloque de construcción para una infraestructura de pagos más moderna. La diferencia aparece en los incentivos económicos. Parte de la banca teme que permitir recompensas por mantener stablecoins facilite una migración de depósitos fuera del sistema bancario tradicional.
Giancarlo indicó que ese temor está influyendo de forma importante en el estancamiento del proyecto. Los bancos buscan un “campo de juego nivelado”, expresión que también ha usado Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, para describir la necesidad de que la competencia con nuevos actores no erosione de forma abrupta su base de fondeo.
Por qué la banca ve riesgos en el avance de las stablecoins
La preocupación central para los bancos es la posible fuga de capitales desde sus balances hacia instrumentos digitales emitidos fuera del perímetro bancario clásico. Si los usuarios pueden mantener stablecoins y, además, recibir recompensas por ello, el atractivo frente a ciertos productos de depósito podría aumentar, sobre todo en un entorno donde la velocidad y la programabilidad del dinero ganan valor.
Desde la óptica del sector cripto, esa misma funcionalidad es precisamente parte del avance tecnológico. Las empresas del sector ya están probando el uso de stablecoins en pagos globales, remesas y transferencias corporativas. El punto de choque, entonces, no es solo regulatorio, sino también competitivo y estratégico.
Funcionarios de la administración de Trump también han criticado a los bancos por mantener “rehén” la legislación, lo que refleja hasta qué punto el debate rebasa la técnica legislativa y entra en terreno de disputa por quién controlará la próxima infraestructura financiera.
Para Giancarlo, si la banca sigue resistiendo ciertos cambios, eso no detendrá el desarrollo del ecosistema digital. En cambio, podría acelerar la construcción de soluciones fuera de Estados Unidos, con el riesgo de que el país termine adoptando más tarde tecnologías y estándares ya consolidados en otras regiones.
El riesgo de perder terreno frente a Europa y Asia
Uno de los mensajes más contundentes del ex presidente de la CFTC fue su advertencia sobre el traslado de la innovación. Dijo que si los bancos se resisten ahora, esto no va a desaparecer, sino que simplemente se irá a Europa y a Asia. Desde su perspectiva, el problema no es si la modernización ocurrirá, sino dónde se desarrollará primero.
La advertencia apunta a una tensión conocida en los mercados financieros globales. Cuando la regulación en una gran jurisdicción tarda en adaptarse, empresas, capital y talento pueden desplazarse hacia regiones con reglas más definidas. En activos digitales, esa dinámica ya ha sido visible en distintos momentos de la última década.
Giancarlo fue más allá al sugerir que, si ese desplazamiento se consolida, los bancos estadounidenses podrían descubrir demasiado tarde que su sistema “analógico, basado en identidad y mensajes” ya no funciona de manera competitiva fuera del país. La frase resume una crítica de fondo al diseño heredado del sistema financiero tradicional frente a redes digitales más ágiles.
Ese posible rezago no implicaría necesariamente el abandono total del modelo bancario vigente. Pero sí podría reducir la capacidad de las entidades de Estados Unidos para liderar estándares, capturar nuevos flujos de negocio y participar desde una posición dominante en el rediseño de los pagos globales.
Probabilidades de aprobación y panorama político
Sobre el futuro inmediato del proyecto, Giancarlo estimó unas probabilidades de aprobación de alrededor de 60-40. La cifra sugiere una visión moderadamente optimista, aunque lejos de una certeza, y revela que incluso quienes apoyan el avance de la ley reconocen la cantidad de obstáculos políticos y técnicos que siguen sobre la mesa.
El exfuncionario señaló que todavía hay muchos problemas por resolver antes de concretar la aprobación. También recordó que ambas partes ya perdieron el plazo del 1 de marzo fijado por la Casa Blanca, un hecho que subraya el retraso del proceso y la dificultad para alinear intereses entre banca, industria cripto y legisladores.
Más allá de los tiempos legislativos, la discusión ilustra un cambio profundo. La pregunta ya no es únicamente cómo regular a las criptomonedas, sino cómo integrar o contener tecnologías que pueden redefinir el rol de los bancos en la circulación del dinero digital. Esa es la razón por la que la Clarity Act importa tanto para actores que, hasta hace poco, parecían observar este mercado desde la distancia.
En última instancia, el argumento de Giancarlo invierte una idea muy instalada en el debate público. Según su lectura, la claridad regulatoria no es solo una demanda de la industria cripto para crecer, sino una necesidad de la banca para no quedarse atrás en la siguiente etapa de la infraestructura financiera global.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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