Por Canuto   El intento de Binance por regresar a Filipinas enfrenta un nuevo obstáculo. El banco central del país dejó claro que ni el exchange ni su socio local, BlockShoals, cuentan con la licencia VASP requerida, aunque este último haya logrado una aprobación inicial dentro del sandbox regulatorio de la SEC. ***
  • El banco central de Filipinas dijo que Binance y BlockShoals no tienen licencia VASP para operar en el país.
  • La participación en el sandbox StratBox de la SEC no reemplaza la autorización independiente del Bangko Sentral ng Pilipinas.
  • El regreso de Binance sigue incierto luego de su bloqueo previo por operar sin licencia.
 
El regreso de Binance a Filipinas enfrenta nuevas barreras regulatorias. El banco central del país, Bangko Sentral ng Pilipinas, dejó claro que ni el exchange de criptomonedas ni su socio local, BlockShoals Technologies, poseen la licencia necesaria para operar como proveedor de servicios de activos virtuales, o VASP. La aclaratoria añade presión sobre los planes de Binance para volver a un mercado donde ya había tenido presencia. En esta ocasión, la empresa intenta reingresar mediante una alianza con una fintech local, pero la autoridad monetaria subrayó que ese camino también exige cumplir con requisitos propios y separados. De acuerdo con un reporte citado por CoinDesk, la licencia VASP emitida por el banco central es indispensable para facilitar pagos y transacciones con criptomonedas en Filipinas. Esa autorización no puede ser sustituida por aprobaciones emitidas por otros reguladores, incluso si se trata de marcos experimentales o supervisados. El punto es clave porque BlockShoals recibió en noviembre una aprobación inicial de la Comisión de Valores y Bolsa de Filipinas, la SEC local, dentro de su sandbox regulatorio llamado StratBox. Sin embargo, el banco central enfatizó que formar parte de ese entorno no exime a las empresas de obtener una licencia VASP por separado.

Dos marcos regulatorios, no uno

Un sandbox regulatorio es un entorno controlado donde empresas fintech y de criptomonedas pueden probar productos o servicios bajo supervisión. En teoría, este formato ayuda a evaluar riesgos, ajustar reglas y abrir espacio a la innovación sin requerir una autorización plena. En Filipinas, ese esquema funciona bajo el nombre StratBox, abreviatura de Strategic Sandbox. En ese entorno, BlockShoals obtuvo una aprobación inicial por parte de la SEC, lo que despertó expectativas sobre un posible retorno de Binance al país mediante su infraestructura y colaboración tecnológica. Sin embargo, el banco central de Filipinas precisó que ese permiso no reemplaza la licencia formal que exige la autoridad para actividades vinculadas con activos virtuales. En otras palabras, las compañías interesadas en operar en este mercado deben cumplir con ambos marcos regulatorios de forma independiente. La precisión no es menor. En el plano práctico, significa que una empresa puede avanzar dentro de un programa experimental de la SEC y aun así seguir impedida de ofrecer servicios cripto si no cuenta con el visto bueno del banco central para actuar como VASP.

El antecedente de Binance en Filipinas

El caso tiene además un trasfondo delicado. Binance ya había operado anteriormente en Filipinas, pero en 2023 la SEC advirtió que el exchange estaba funcionando sin licencia. Ese señalamiento abrió la puerta a medidas más duras por parte de las autoridades locales. Un año después, la misma SEC ordenó a proveedores de servicios de internet y tiendas de aplicaciones bloquear el acceso a la plataforma. Con ello, la relación entre Binance y el mercado filipino quedó seriamente deteriorada, en línea con una tendencia global de mayor escrutinio regulatorio sobre el exchange. En mayo de este año, Binance indicó que estaba trabajando con BlockShoals, una firma fintech local, como vía para intentar reinsertarse en el país. La estrategia parecía buscar una aproximación más alineada con las exigencias locales y con el lenguaje regulatorio de las autoridades. Sin embargo, la más reciente postura del banco central muestra que el proceso no será rápido ni automático. La puerta no está cerrada de forma definitiva, pero sí está rodeada de condiciones estrictas y de una separación regulatoria que limita cualquier atajo institucional.

Cambios en el lenguaje y condiciones adicionales

El informe también señala que la SEC modificó la redacción dentro del acuerdo del sandbox. En lugar de describir a Binance como un proveedor global de servicios de activos virtuales, pasó a referirse a la empresa como un proveedor global de servicios de criptomonedas, una formulación más restringida. Ese ajuste de lenguaje puede parecer técnico, pero en contextos regulatorios suele reflejar cautela. Cambiar una designación puede ayudar a delimitar el alcance de las actividades reconocidas oficialmente y evitar interpretaciones más amplias sobre lo que una firma puede hacer en un mercado local. Además, los términos revisados exigen que BlockShoals integre sus sistemas con un VASP nacional con licencia en un plazo de 90 días. Ese paso debe completarse antes de que pueda comenzar cualquier incorporación de usuarios mediante la infraestructura de Binance. La condición sugiere que, incluso dentro del sandbox, el regulador busca que cualquier despliegue operativo se conecte con entidades que ya estén plenamente autorizadas en el ecosistema filipino. Es una forma de reducir riesgos y mantener trazabilidad sobre los flujos de actividad en criptomonedas.

Un retorno incierto para Binance

La situación deja a Binance nuevamente ante una entrada complicada en uno de los mercados más relevantes del sudeste asiático para servicios financieros digitales. Filipinas ha mostrado interés en innovación fintech, pero también un enfoque cada vez más cuidadoso sobre el cumplimiento de las normas para exchanges y plataformas de activos virtuales. Para Binance, el mensaje es que la cooperación con un actor local y la participación en un sandbox no bastan por sí solas. El banco central quiere una licencia específica, y hasta ahora ni la empresa ni su socio cuentan con ella, según la información reportada. Este episodio también refleja un patrón más amplio en la industria cripto. A medida que los reguladores definen con mayor precisión las fronteras entre pruebas controladas, emisión de permisos y operación comercial plena, las compañías enfrentan procesos más complejos para expandirse entre jurisdicciones. Por ahora, Binance está de nuevo a las puertas del mercado filipino, pero su entrada sigue en el aire. El desenlace dependerá de si puede adaptarse a las condiciones de la SEC y, sobre todo, de si logra cumplir con la exigencia central del Bangko Sentral ng Pilipinas para operar legalmente como VASP.
Imagen editada de Unsplash Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA  

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