Por Canuto  

Australia presentó una nueva ofensiva contra las grandes plataformas digitales: si Meta, Google y TikTok no alcanzan acuerdos comerciales con medios locales por el uso y redistribución de noticias, enfrentarán un gravamen de 2,25% sobre sus ingresos en el país. La propuesta busca corregir las fallas de la norma de 2021 y blindar la financiación del periodismo incluso si las plataformas deciden retirar el contenido informativo.
***

  • El proyecto News Bargaining Incentive impondría un gravamen de 2,25% sobre los ingresos australianos de Meta, Google y TikTok.
  • La tasa efectiva podría bajar a 1,5% si las plataformas firman suficientes acuerdos comerciales con editores locales.
  • Australia busca evitar la escapatoria de 2021, cuando Meta retiró noticias de sus servicios para no pagar.

 


Australia dio un nuevo paso en su disputa con las grandes tecnológicas por la financiación del periodismo. El gobierno presentó un proyecto de ley que obligaría a compañías como Meta, Google y TikTok a pagar por las noticias que agregan o redistribuyen, o de lo contrario asumir un gravamen sobre sus ingresos locales.

La iniciativa, bautizada como News Bargaining Incentive, o NBI, fue presentada este martes y apunta a un cambio de fondo en la relación entre plataformas digitales y medios de comunicación. La lógica es simple: si estas empresas se benefician del ecosistema informativo australiano, deben contribuir a sostenerlo.

La ministra de Comunicaciones, Anika Wells, defendió la propuesta al señalar que cada vez más personas obtienen información directamente desde Facebook, TikTok y Google. Esa afirmación resume el problema que busca atender Canberra: el consumo de noticias migró a plataformas tecnológicas, pero buena parte del valor económico no se queda en las redacciones que producen ese contenido.

Según explicó la propuesta oficial, el NBI impondría un gravamen de 2,25% sobre los ingresos australianos de las tres plataformas si no alcanzan acuerdos comerciales con editores locales. El esquema incluye un incentivo adicional: mientras más convenios cierren con medios, menor será el peso efectivo de la carga.

De concretarse un número suficiente de acuerdos, la tasa efectiva se reduciría a 1,5%. Eso podría devolver entre A$ 200 millones y A$ 250 millones al periodismo australiano, de acuerdo con las estimaciones citadas en la cobertura original de TechCrunch.

El primer ministro Anthony Albanese respaldó públicamente la medida. En un comunicado, afirmó que los periodistas son la savia del sector de medios en Australia y cumplen un papel vital para mantener informadas a las comunidades sobre los asuntos que les importan.

Un segundo intento para cerrar la escapatoria de 2021

La nueva propuesta no surge en el vacío. Australia ya había intentado forzar a las grandes tecnológicas a pagar por noticias mediante el News Media Bargaining Code, que entró formalmente en vigor en 2021 y exigía pagos a editores por parte de plataformas como Google y Meta.

Sin embargo, aquel marco tenía una debilidad importante. Las empresas podían evitar el costo simplemente retirando noticias de sus plataformas. Esa posibilidad erosionó la efectividad del modelo y dejó claro que la norma no resolvía del todo la asimetría de poder entre Big Tech y los medios.

Meta tomó precisamente ese camino en 2024. La compañía eliminó las noticias de su plataforma en Australia para esquivar las obligaciones de pago, una decisión que, según reportes citados en la cobertura original, desencadenó recortes de empleo en redacciones australianas.

La retirada de contenido periodístico por parte de Meta dejó un vacío visible en la política pública australiana. El NBI es, en esencia, la respuesta diseñada para tapar esa grieta. Esta vez, la plataforma pagaría el gravamen lleve noticias o no, eliminando la principal vía de escape que existía bajo el esquema anterior.

El gobierno de Albanese había anunciado el NBI por primera vez en diciembre de 2024, como reemplazo del código vigente desde 2021. Con la presentación formal del proyecto de ley, Canberra convierte aquella promesa en una ofensiva legislativa más concreta.

Si la ley es aprobada, las plataformas tendrían hasta julio para cumplir con el nuevo régimen. Esa es también la fecha prevista para la entrada en vigor del gravamen, lo que dejaría un margen relativamente corto para negociar acuerdos con medios australianos.

TikTok entra en escena y la IA queda fuera

Uno de los cambios más notorios del nuevo proyecto es la inclusión de TikTok. El código anterior se centraba en otras plataformas dominantes, pero ahora Australia amplía explícitamente el alcance de la medida para incorporar a la red social de videos cortos, hoy clave en el consumo de información de audiencias jóvenes.

Ese detalle es relevante porque muestra que el gobierno no está legislando solo para resolver conflictos del pasado. También intenta adaptarse a una realidad mediática donde las noticias ya no circulan únicamente en buscadores o redes sociales tradicionales, sino en plataformas algorítmicas de video con enorme influencia en la distribución del contenido.

Al mismo tiempo, el proyecto excluye de forma expresa a los servicios de inteligencia artificial. El tesorero adjunto Daniel Mulino explicó que la IA no entra en el alcance de esta medida porque está siendo revisada en otros espacios de política pública, incluido el trabajo sobre derechos de autor liderado por el Fiscal General.

La exclusión no significa que la IA quede fuera del debate regulatorio australiano. Más bien sugiere que el gobierno ve ese frente como un problema distinto, probablemente más complejo por sus implicaciones en copyright, entrenamiento de modelos y uso automatizado de contenidos periodísticos.

Para lectores vinculados con tecnología, medios e IA, ese punto es importante. Mientras Australia endurece la presión sobre agregación y redistribución de noticias en plataformas sociales y buscadores, deja abierta otra discusión sobre cómo los sistemas de IA interactúan con contenidos de medios y qué tipo de compensación podría corresponder en el futuro.

Tensión con Estados Unidos y un pulso soberano

La propuesta australiana también se cruza con un frente geopolítico. La administración Trump se ha opuesto de manera consistente a los impuestos sobre servicios digitales dirigidos a empresas tecnológicas estadounidenses y ha amenazado repetidamente con aranceles contra países que insistan en ese tipo de medidas.

El ejemplo más reciente mencionado en la cobertura original es el Reino Unido. Trump advirtió a Londres que podría enfrentar aranceles elevados si no elimina su impuesto sobre servicios digitales, que se aplica a gigantes tecnológicos estadounidenses que obtienen valor de usuarios británicos, entre ellos Google, Meta y Apple.

Consultado sobre esa oposición desde la Casa Blanca, Albanese respondió con una defensa directa de la autonomía regulatoria de su país. En conferencia de prensa, dijo: “Somos una nación soberana, y mi Gobierno tomará decisiones basadas en el interés nacional australiano. Hacemos eso en todos los ámbitos”.

La declaración no solo protege el proyecto de ley. También envía una señal a otras jurisdicciones que evalúan mecanismos para redistribuir parte del valor capturado por plataformas digitales hacia industrias locales, en especial el periodismo.

En mercados cada vez más dominados por intermediarios tecnológicos globales, este tipo de choques combina política industrial, regulación digital, libertad de prensa y relaciones comerciales. Por eso el caso australiano es observado más allá de Oceanía.

Australia no está sola en esta batalla

El intento de Canberra forma parte de una discusión internacional más amplia. Canadá, Brasil y la Unión Europea ya han chocado con las grandes tecnológicas por el uso de noticias, aunque con resultados muy distintos entre sí.

En Canadá, la ley de 2023 llevó a Meta a retirar por completo las noticias de su plataforma. Brasil, por su parte, mantiene un proyecto de ley estancado en el limbo legislativo desde 2019, lo que muestra lo difícil que resulta traducir estas tensiones en normas aplicables.

La Unión Europea ya tiene reglas establecidas, pero su implementación varía ampliamente entre países. Ese contraste revela uno de los grandes problemas de este debate: regular es solo el primer paso, mientras que hacer cumplir la norma puede ser mucho más complejo.

Sudáfrica aparece como uno de los ejemplos más claros de ejecución negociada. Allí, los reguladores lograron acuerdos directos con Google, Meta, TikTok y Microsoft, asegurando cerca de USD $40 millones para medios locales durante cinco años.

Ese antecedente sugiere que no existe un único modelo para forzar contribuciones de Big Tech al periodismo. Algunos países intentan arbitraje legal, otros promueven negociación regulada y otros enfrentan bloqueos, demoras o salidas unilaterales por parte de las plataformas.

Hasta el momento de la publicación original, Meta, Google y TikTok no habían respondido de inmediato a solicitudes de comentarios. Su reacción será clave, ya que el diseño del NBI crea un incentivo económico para pactar, pero también abre un nuevo campo de conflicto con empresas que históricamente han resistido este tipo de obligaciones.

Más allá del resultado legislativo, Australia vuelve a colocarse en la primera línea del debate sobre quién debe financiar el periodismo en la era de las plataformas. La diferencia ahora es que el gobierno parece decidido a evitar la salida fácil que debilitó su intento anterior.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín