Por Canuto  

Arthur Hayes, cofundador de BitMEX y director de inversiones de Maelstrom Fund, se pronunció contra nuevas barreras al uso de información privilegiada en mercados de predicción como Kalshi y Polymarket. Su postura llega en un momento delicado, marcado por investigaciones, presión legislativa en Estados Unidos y un creciente debate.

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  • Arthur Hayes afirmó que “los datos merecen ser libres” y que los precios deberían reflejar toda la información posible.
  • La CFTC sostiene que el uso de información privilegiada en plataformas como Kalshi y Polymarket es ilegal y será una prioridad de aplicación.
  • El debate se intensificó tras apuestas vinculadas a operaciones militares y el caso de un soldado acusado de usar información clasificada.

 


Arthur Hayes, director de inversiones de Maelstrom Fund y cofundador de BitMEX, se sumó al debate sobre el uso de información privilegiada en los mercados de predicción con una postura frontal contra nuevas restricciones. En su opinión, estos espacios funcionan mejor cuando la mayor cantidad posible de información se incorpora al precio.

La discusión no es menor. Plataformas como Kalshi y Polymarket han ganado visibilidad al permitir que los usuarios apuesten sobre eventos políticos, económicos y geopolíticos, convirtiéndose para algunos en mecanismos de agregación de conocimiento y, para otros, en zonas grises donde puede filtrarse ventaja indebida.

Según reportó Benzinga, Hayes sostuvo que una regulación adicional sobre este tipo de información no solo sería innecesaria, sino contraproducente. Su argumento parte de una lógica de mercado: mientras más datos circulen, mejores decisiones podrán tomar los participantes.

En una declaración compartida con ese medio, Hayes fue explícito. “Los datos merecen ser libres, y los participantes del mercado pueden tomar mejores decisiones si toda la información posible se refleja en el precio de las cosas”, afirmó.

El ejecutivo fue incluso más lejos al señalar que, salvo casos de robo o fraude, conductas que ya son ilegales bajo marcos jurídicos existentes, estos mercados deberían permanecer sin regulación adicional. Esa visión encaja con una lectura libertaria del funcionamiento de los mercados y de la información como insumo central para la formación de precios.

La tesis de Hayes toca un punto sensible dentro del ecosistema cripto y financiero. Desde hace años, parte de la industria ha defendido que los mercados abiertos tienden a procesar información de manera más eficiente que estructuras altamente intervenidas. Sin embargo, cuando esa información proviene de secretos de Estado o de datos clasificados, el debate cambia de tono y se vuelve político, ético y legal.

Más presión sobre Kalshi y Polymarket

La controversia alrededor de los mercados de predicción se ha intensificado en semanas recientes. Apuestas grandes y ejecutadas con aparente precisión temporal, especialmente las vinculadas con operaciones militares de Estados Unidos en Irán y Venezuela, encendieron nuevas alarmas entre reguladores y legisladores.

El caso más delicado surgió el mes pasado, cuando un soldado estadounidense fue acusado de presuntamente utilizar información clasificada para beneficiarse con una apuesta en Polymarket. La operación estaba relacionada con la captura del derrocado líder de Venezuela, Nicolás Maduro.

Ese episodio reforzó la percepción de que ciertos mercados de predicción podrían convertirse en un canal para monetizar información sensible antes de que llegue al dominio público. El problema no se limita al eventual beneficio económico de unos pocos, sino al posible incentivo para explotar secretos oficiales o privilegiados.

En este contexto, la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés), ya fijó una postura clara. El organismo, que supervisa los mercados de predicción, ha dicho que el uso de información privilegiada en plataformas como Kalshi y Polymarket es ilegal y que su persecución será una prioridad máxima de aplicación.

La advertencia de la CFTC marca un fuerte contraste con la visión de Hayes. Mientras el inversionista sugiere que la mayor libertad de información mejora el proceso de descubrimiento de precios, el regulador insiste en que ciertos datos no pueden convertirse en una ventaja comercial legítima, en especial cuando su origen compromete obligaciones legales o de seguridad.

La tensión entre ambas posiciones refleja una pregunta de fondo: si los mercados de predicción deben verse principalmente como instrumentos de inteligencia colectiva o como mercados financieros sujetos a las mismas reglas sobre asimetría informativa que rigen en otras áreas.

El Congreso también entra al debate

La reacción política en Washington no se hizo esperar. En abril, el Senado adoptó por unanimidad una resolución que prohíbe a senadores, funcionarios y personal participar en mercados de predicción. La medida mostró un consenso poco habitual en torno a la necesidad de limitar conflictos de interés dentro del aparato público.

Además, ya se presentó legislación bipartidista con el fin de ampliar esa prohibición a todo el poder ejecutivo. La preocupación es que funcionarios con acceso a información no pública puedan influir o beneficiarse de resultados en plataformas donde se negocian probabilidades sobre decisiones gubernamentales, conflictos o eventos internacionales.

Este endurecimiento del entorno político llega en un momento en que los mercados de predicción también buscan legitimidad pública. Sus defensores argumentan que pueden ofrecer señales más precisas que encuestas o análisis tradicionales. Sus críticos responden que, sin controles adecuados, pueden recompensar conductas que socavan la confianza institucional.

La postura de Hayes, por tanto, irrumpe en una conversación ya cargada. No se trata solo de una discusión abstracta sobre eficiencia de mercados. También está en juego la frontera entre transparencia, secreto de Estado, integridad de la función pública y libertad de operación para nuevas plataformas digitales.

En términos prácticos, la expansión de estos mercados obliga a revisar cómo se aplican conceptos clásicos de insider trading en entornos que mezclan apuestas, derivados, análisis político y tecnología. Polymarket, por ejemplo, ha estado fuertemente asociada al ecosistema cripto, mientras Kalshi ha operado bajo un marco más cercano al regulatorio estadounidense tradicional.

Ese cruce entre innovación financiera y supervisión institucional explica por qué el tema genera tanta atención. Cada nuevo incidente puede servir como precedente para redibujar los límites legales de un sector que aún está definiendo su lugar dentro del sistema financiero.

Una visión histórica del mercado como institución de información

El economista Robin Hanson, ampliamente reconocido por haber originado el concepto de los mercados de predicción en línea, también intervino en la discusión con una postura más matizada. Sin defender abiertamente la ausencia de reglas, planteó que la ley no debería inclinarse demasiado hacia uno u otro extremo.

Hanson señaló que algunas organizaciones pueden tener un “interés legítimo” en preservar secretos, pero agregó que otras organizaciones también tienen intereses legítimos en intentar descubrirlos. Con ello, sugirió que el conflicto no puede resolverse de manera simplista entre apertura total y prohibición absoluta.

Su comparación más llamativa fue con el periodismo. En declaraciones citadas por Benzinga, Hanson describió los mercados de predicción como una “institución de información”, similar en cierto sentido a la labor periodística. Recordó que algunas de las mejores historias surgieron de reporteros que convencieron a personas de revelar secretos que se habían comprometido a guardar.

La analogía no elimina el problema legal, pero sí amplía el marco del debate. Si estos mercados ayudan a descubrir información relevante para la sociedad, algunos de sus defensores creen que su función pública podría ser mayor de lo que suele reconocerse. Al mismo tiempo, los críticos replican que el descubrimiento de información no puede justificar el uso de datos obtenidos en violación de deberes legales.

Ese equilibrio sigue sin resolverse. Hayes representa la versión más maximalista de la libertad informativa aplicada al precio. La CFTC encarna la defensa más clara de los límites legales. Hanson, en cambio, sugiere una zona intermedia donde el problema no es la existencia de secretos o su descubrimiento, sino cómo el derecho distribuye permisos y sanciones entre actores rivales.

Por ahora, lo cierto es que los mercados de predicción enfrentan un escrutinio creciente. Y cuanto más se acerquen a eventos sensibles, desde operaciones militares hasta decisiones gubernamentales, más difícil será separar el ideal de eficiencia informativa de los riesgos concretos de abuso, manipulación y ventaja indebida.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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