Por Canuto  

Una investigación señala que el gobierno de Donald Trump analiza transferir una franja de aproximadamente 400 metros del Parque Nacional Yosemite a una empresa vinculada con Kingsbarn Realty Capital, a cambio de otro terreno aún no definido.
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  • Una empresa relacionada con Kingsbarn compró en 2024 un terreno de 33 hectáreas junto a Yosemite.
  • El plan permitiría construir una carretera privada hasta una de las vías principales del parque.
  • La propuesta se suma a otras medidas de la administración Trump que han generado preocupación entre defensores de la conservación.


La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta críticas por considerar la transferencia de una sección del Parque Nacional Yosemite a un desarrollador privado. Una investigación citada por South China Morning Post señala que el gobierno habría trabajado durante más de un año, y con bajo perfil, en un acuerdo para entregar una franja de aproximadamente 400 metros del reconocido parque a una empresa vinculada, mediante una red de entidades, con Kingsbarn Realty Capital, una firma con sede en Nevada.

El posible acuerdo no plantea únicamente un intercambio administrativo de terrenos, sino que podría modificar el acceso a una propiedad privada ubicada junto a uno de los parques más conocidos de Estados Unidos. Según la información publicada, una entidad de responsabilidad limitada controlada por Kingsbarn busca conectar ese terreno con una de las vías principales de Yosemite, una conexión que elevaría considerablemente su atractivo inmobiliario.

El terreno que está en el centro de la disputa

Una sociedad de responsabilidad limitada controlada por Kingsbarn compró en 2024 un terreno de 33 hectáreas, equivalentes a 83 acres, justo fuera de los límites del Parque Nacional Yosemite. La adquisición, por sí sola, se realizó sobre una propiedad situada en el exterior del parque; la controversia surge porque su director ejecutivo, Jeff Pori, habría buscado una conexión vial directa con una carretera principal dentro de Yosemite.

La investigación de NOTUS, un medio de noticias citado en el reporte, indicó que esa conexión otorgaría a la propiedad un “acceso privado excepcionalmente raro”. La expresión resume el principal valor que tendría el proyecto para el propietario: una vía que comunique el terreno con el sistema de caminos del parque podría cambiar sus posibilidades de desarrollo y diferenciarlo de otras propiedades ubicadas fuera de sus límites.

El gobierno estadounidense habría dedicado más de un año a trabajar silenciosamente en la transferencia de la franja, de acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones citadas por la investigación. El reporte no presenta la operación como una venta convencional, sino como un intercambio en el que el Servicio de Parques Nacionales recibiría un terreno de igual valor en otra zona de California que todavía no ha sido determinada.

Ese elemento mantiene abierta una pregunta central sobre la propuesta: cómo se establecería que el terreno ofrecido a cambio tiene un valor equivalente para la administración pública y para la protección del parque. La información disponible no identifica la ubicación de la parcela sustituta ni explica cómo se calcularía la equivalencia, por lo que el diseño final del acuerdo todavía no está definido.

Una propuesta que amplía el debate sobre tierras públicas

Las críticas aparecen dentro de una serie de decisiones de la administración Trump que, según el reporte, han sido interpretadas como un retroceso de las protecciones de conservación para tierras públicas. En julio, el presidente redujo en más de 90% la superficie de dos monumentos nacionales ubicados en Utah, una medida que ya había alimentado el debate sobre el alcance de la política federal de protección territorial.

La administración también ha tomado medidas para poner fin a una norma que prohíbe la tala y la construcción de caminos en bosques nacionales. La coincidencia temporal de esas acciones con el posible intercambio en Yosemite ha llevado a sus críticos a presentar el caso como parte de una agenda más amplia, aunque cada decisión corresponde a terrenos, normas y procedimientos diferentes.

Yosemite ocupa un lugar especialmente sensible en esa discusión porque la posible transferencia no se limitaría a modificar un mapa administrativo. La construcción de una carretera que conecte una propiedad privada con una vía principal del parque podría cambiar la relación entre el acceso público y el uso particular de un espacio protegido, que es precisamente el aspecto que ha provocado preocupación entre quienes cuestionan el plan.

La propuesta también expone la tensión entre el intercambio de tierras y la conservación. Desde la perspectiva formal descrita en el reporte, el Servicio de Parques Nacionales recibiría una parcela de igual valor en California; desde la perspectiva de los críticos, la ubicación y la conectividad de una franja dentro de Yosemite podrían tener una importancia que no se refleje completamente en una tasación económica.

Qué se conoce y qué permanece sin resolver

La información publicada identifica a Jeff Pori como director ejecutivo de Kingsbarn Realty Capital y señala que la empresa vinculada a la operación compró el terreno exterior al parque en 2024. También precisa que la administración de Trump habría mantenido conversaciones durante más de un año, pero no establece que la transferencia ya haya sido aprobada ni que la carretera privada tenga autorización definitiva.

El tamaño aproximado de la franja mencionada es de 400 metros, o 0,25 millas, mientras que la propiedad adquirida por la entidad relacionada con Kingsbarn mide 33 hectáreas, o 83 acres. Ambas cifras describen piezas distintas del posible acuerdo: una corresponde al segmento de Yosemite que se transferiría y la otra al terreno privado que se beneficiaría de la conexión.

El intercambio propuesto dependería además de identificar otra parcela en California para entregarla al Servicio de Parques Nacionales. Como ese terreno aún está por determinarse, no es posible evaluar con los datos disponibles si tendría características ambientales, ubicación o acceso comparables a la franja de Yosemite que se encuentra en discusión.

Por ahora, el caso se mantiene en el terreno de una iniciativa bajo consideración y de una investigación periodística sobre negociaciones que se habrían desarrollado con discreción. La reacción pública se concentra en el riesgo de que una operación presentada como intercambio de igual valor termine otorgando a un propietario privado una ventaja de acceso difícil de replicar, mientras el gobierno continúa revisando el futuro de varias protecciones sobre tierras públicas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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