Por Canuto  

Substack integrará Pangram para estimar qué proporción de publicaciones, comentarios y respuestas fue escrita por humanos o por inteligencia artificial. La plataforma asegura que busca transparencia, no castigos.

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  • La función permitirá escanear contenido de más de 100 caracteres dentro de la aplicación de Substack.
  • Los escritores podrán añadir una nota opcional para explicar cómo utilizaron inteligencia artificial en su proceso.
  • Substack afirma que la herramienta no pretende prohibir ni penalizar la escritura asistida por IA.

 


Substack anunció una integración con Pangram, un software especializado en detectar escritura generada con inteligencia artificial. La función permitirá estimar cuánto de una publicación fue escrito por una persona y cuánto pudo haber sido producido por IA.

La herramienta estará disponible para publicaciones, notas, respuestas y comentarios dentro de la aplicación de Substack. El contenido deberá superar los 100 caracteres para que pueda ser analizado.

La compañía también permitirá que sus escritores agreguen una nota opcional de autor sobre el uso de inteligencia artificial. Esa declaración busca ofrecer a los lectores una explicación directa sobre el proceso empleado para crear cada pieza.

El anuncio llega mientras la IA ocupa un papel cada vez mayor en la redacción, la edición y la distribución de contenidos digitales. Substack se suma así a otras plataformas que intentan señalar cuándo una pieza fue generada o asistida por sistemas automatizados.

La función no estará enfocada únicamente en los boletines. Los lectores también podrán revisar respuestas y comentarios, espacios donde la escritura automatizada puede mezclarse con conversaciones personales sin una señal evidente.

Según informó TechCrunch, la integración fue presentada por Substack junto con Pangram durante una charla en línea. En esa conversación participaron Chris Best, director ejecutivo de Substack, y Max Spero, fundador de Pangram.

La detección no pretende funcionar como una prohibición automática. La empresa aclaró que su objetivo consiste en estimular una mayor transparencia y promover que los autores expliquen cómo incorporaron estas herramientas.

Nueva función detecta la escritura con IA

Chris Best describió la iniciativa como un uso positivo de la inteligencia artificial. El ejecutivo sostuvo que el software debería encargarse de las tareas secundarias, mientras que la persona conserva la responsabilidad por la idea central.

Best explicó que una propuesta que valga la pena leer, cuidar y compartir representa la parte difícil del trabajo editorial. Desde su perspectiva, esa aportación humana sigue siendo la más valiosa dentro del proceso de creación.

La nueva función podría generar un problema inmediato para Substack. Al revelar que algunos boletines no fueron escritos completamente por personas, el sistema podría afectar la percepción de calidad de publicaciones que los lectores consideraban independientes.

La exposición también podría erosionar la confianza en el ecosistema de noticias y blogs alojado por la plataforma. Para algunos usuarios, descubrir una participación significativa de IA podría cambiar la valoración que hacen de un autor o de una suscripción.

Existe, sin embargo, una posible ventaja a largo plazo. Los controles de detección podrían ayudar a mantener la plataforma alejada de la llamada basura de IA y ofrecer más información a quienes quieren saber qué están leyendo.

La herramienta no determina por sí sola si un texto tiene valor periodístico. Su función consiste en ofrecer una estimación sobre el origen de la escritura, por lo que la calidad, la investigación y la responsabilidad editorial continúan dependiendo de los creadores.

Substack también permitirá que los editores ejecuten Pangram sobre sus propios borradores antes de publicarlos. De esa manera, podrán revisar el resultado y detectar posibles problemas antes de que el contenido llegue a los lectores.

Una tendencia que alcanza a medios, música y redes sociales

La decisión de Substack forma parte de una tendencia más amplia dentro de las plataformas digitales. Redes sociales y otros servicios han comenzado a etiquetar imágenes y videos creados con inteligencia artificial para ofrecer contexto a sus usuarios.

Los servicios de streaming de música también han empezado a identificar canciones generadas mediante IA. En algunos casos, esas plataformas han aplicado medidas adicionales, como penalizaciones relacionadas con la distribución de ese tipo de material.

El crecimiento de estas políticas refleja una preocupación común: la dificultad de distinguir entre una creación humana y un producto automatizado. Esa incertidumbre puede afectar la confianza, la remuneración de los creadores y la forma en que circula la información.

En el caso de Substack, la cuestión resulta especialmente sensible porque su propuesta se apoya en la relación directa entre escritores y lectores. La identidad del autor y la autenticidad de su voz son elementos centrales de ese modelo.

La plataforma no anunció que vaya a eliminar boletines por utilizar IA. Tampoco presentó la detección como un mecanismo para castigar a quienes recurran a herramientas automatizadas durante la edición o la redacción.

La opción de incluir una nota de autor apunta a un modelo basado en la divulgación voluntaria. Un escritor podrá explicar si empleó IA para corregir, organizar, generar partes del texto o realizar otras tareas dentro de su flujo de trabajo.

Los editores también podrán reportar los análisis que consideren incorrectos y solicitar que sean eliminados de su propio trabajo. Esta posibilidad reconoce que los sistemas de detección pueden producir resultados discutibles o interpretaciones que no coincidan con el proceso real del autor.

El debate sobre los detectores y la autoría

La integración abre una discusión sobre el significado de la autoría en una época de herramientas generativas. Un texto puede tener asistencia automatizada y, al mismo tiempo, conservar una idea, una investigación y una responsabilidad humanas.

Por esa razón, conocer el porcentaje estimado de participación de IA no resolverá todas las dudas del lector. La cifra puede aportar una señal, pero no sustituye la evaluación del contexto, las fuentes y la credibilidad del escritor.

Substack parece buscar un equilibrio entre dos intereses. Por un lado, quiere ofrecer información sobre el origen de los textos; por otro, evita presentar la asistencia de IA como una conducta que deba prohibirse automáticamente.

El planteamiento también puede presionar a los autores para explicar mejor sus métodos. En un entorno con abundante contenido automatizado, declarar el proceso podría convertirse en una forma de diferenciar una publicación cuidadosa de una producción masiva.

El efecto comercial de la herramienta dependerá de la reacción de lectores y escritores. Una parte de la audiencia podría valorar la transparencia, mientras otra podría interpretar cualquier señal de IA como una pérdida de autenticidad.

La función estará disponible para cualquier publicación, nota, respuesta o comentario que cumpla el límite mínimo de caracteres. Por ahora, la empresa no indicó que la herramienta vaya a cambiar las reglas de publicación o el sistema de pagos de Substack.

El anuncio coloca a la plataforma en una posición delicada. Substack busca proteger la confianza en su comunidad, pero al mismo tiempo puede revelar prácticas que algunos lectores desconocían y que ciertos autores preferirían mantener en segundo plano.

La evolución del sistema mostrará si la detección ayuda a mejorar la calidad del ecosistema o si genera nuevas disputas sobre falsos positivos y privacidad editorial. La compañía deja abierta esa conversación al permitir reportes y explicaciones de los propios creadores.

La integración con Pangram representa, en última instancia, un intento de hacer visible una parte del proceso creativo que normalmente permanece oculta. Para los usuarios, la principal novedad será contar con más información antes de decidir qué leer, seguir o financiar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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