SpaceX programó para el 22 de septiembre el vuelo 14 de Starship, una misión que intentará llevar su etapa superior a la órbita terrestre por primera vez y desplegar 26 satélites Starlink V3.
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- SpaceX abrirá una ventana de lanzamiento de 75 minutos el 22 de septiembre.
- La misión intentará desplegar 26 satélites Starlink V3 y será la primera prueba orbital de la etapa superior de Starship.
- La compañía modificó el propulsor Super Heavy y el escudo térmico tras problemas observados en el vuelo 13.
🚀 SpaceX apunta a la primera órbita de Starship el 22 de septiembre
Ventana de lanzamiento de 75 minutos. El vuelo 14 intentará desplegar 26 satélites Starlink V3.
La empresa modificó el Super Heavy y el escudo térmico tras el vuelo 13. pic.twitter.com/DuRjTdoa24
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SpaceX programó para el 22 de septiembre el vuelo 14 de prueba de su mega cohete Starship, en una misión que buscará alcanzar por primera vez la órbita terrestre con la etapa superior del vehículo. La ventana de lanzamiento tendrá una duración de 75 minutos, según los reportes sobre la planificación de la compañía. El intento representa un momento decisivo para un programa en el que SpaceX ha invertido miles de millones de dólares.
La misión también incorporará una carga útil concreta: el despliegue del primer lote de satélites Starlink de tercera generación, conocidos como V3, dentro de la red de internet de la empresa. SpaceX espera colocar 26 unidades en órbita durante este vuelo, una operación que podría convertir la prueba en el primer lanzamiento de Starship con ingresos para la división de lanzamientos, aunque el pago provenga de otra unidad del mismo grupo.
Un intento orbital con carga comercial
Conseguir que la etapa superior de Starship complete una inserción orbital sería un avance técnico relevante porque, hasta ahora, el vehículo no ha demostrado esa capacidad en una misión de prueba. La etapa superior debe atravesar la atmósfera, alcanzar la velocidad necesaria y sostener una trayectoria alrededor de la Tierra antes de ejecutar las maniobras previstas para el vuelo. El despliegue de los satélites añadirá una exigencia operativa a una misión que ya enfrenta múltiples objetivos.
El plan contempla transportar 26 Starlink V3, una nueva generación destinada a la red de aproximadamente 10.000 satélites de internet de SpaceX. La empresa ya había desplegado satélites V3 durante el vuelo de julio, pero aquellos dispositivos tenían como propósito probar la capacidad de liberación de Starship y se quemaron en la atmósfera terrestre unos 20 minutos después.
La prueba de septiembre será el segundo lanzamiento de Starship desde que SpaceX comenzó a cotizar en bolsa tras una oferta pública inicial que fue descrita como la mayor de la historia, realizada en junio. El vuelo de julio permitió desplegar satélites V3 por primera vez, aunque no alcanzó una demostración orbital completa. Ahora, la compañía intentará combinar ese aprendizaje con una trayectoria más ambiciosa para la etapa superior.
TechCrunch señaló que el posible despliegue exitoso de los 26 satélites tendría una consecuencia financiera particular para SpaceX, aun cuando el negocio beneficiado forme parte de la misma empresa. La operación no equivale necesariamente a un lanzamiento comercial para un cliente externo, pero sí mostraría que Starship puede comenzar a desempeñar una función dentro de la infraestructura de Starlink mientras continúa su campaña de certificación y desarrollo.
Los cambios después del vuelo 13
El vuelo 13, realizado en julio, ofreció a SpaceX una señal más favorable en el desempeño de la etapa superior, aunque el vehículo no llegó a la órbita. La nave mantuvo un vuelo estable hasta un amerizaje simulado en el océano Índico y ni siquiera explotó cuando volcó al tocar el agua, lo que permitió a la compañía estudiar el hardware en condiciones poco habituales para su programa.
Durante los meses posteriores, SpaceX capturó y remolcó lentamente la etapa superior recuperada hasta su sede en Texas. Ese trabajo proporcionó información para introducir modificaciones adicionales en el escudo térmico de Starship, un componente esencial para soportar el calor generado durante el regreso a la atmósfera. La compañía dijo que esos cambios se basaron en el análisis de la nave utilizada en el vuelo 13.
El propulsor Super Heavy, en cambio, ha presentado más dificultades durante las pruebas recientes. Después de separarse de la etapa superior en el vuelo 13, tuvo problemas para volver a encender correctamente sus motores, por lo que SpaceX realizó otra ronda de modificaciones en el hardware y el software antes de la nueva misión. La empresa describió esos ajustes como una respuesta a los problemas observados en el vuelo anterior.
El vuelo 14 no incluirá un intento de atrapar la etapa superior con la torre de lanzamiento, una maniobra que SpaceX ha utilizado como parte de su visión de reutilización. Elon Musk retiró recientemente esa posibilidad porque consideró que una explosión provocaría un revés demasiado grande para la compañía en este momento. Tampoco se intentará atrapar el propulsor Super Heavy durante esta prueba.
La apuesta de SpaceX por reemplazar Falcon
El objetivo de largo plazo de SpaceX consiste en retirar sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy y sustituirlos por Starship. El cambio dependerá de que el nuevo sistema pueda alcanzar la órbita de forma confiable, regresar a la Tierra y reutilizarse con rapidez, una secuencia mucho más exigente que completar un vuelo aislado. La prueba del 22 de septiembre solo examinará una parte de esa ecuación.
Musk ha planteado que Falcon dejará paso a Starship cuando el vehículo pueda volar de manera confiable varias veces por semana. El fundador y CEO de SpaceX ha vinculado esa transición con la necesidad de ahorrar los recursos de ingeniería y producción de la compañía, que considera escasos. La cadencia prevista exige resolver no solo el ascenso, sino también la recuperación y el reacondicionamiento de cada etapa.
La presión sobre el programa aumentó con las promesas realizadas durante el proceso de la oferta pública inicial, debido a las enormes expectativas sobre la frecuencia futura de lanzamientos. Alcanzar la órbita en septiembre no demostraría por sí solo que Starship pueda operar varias veces por semana, pero sí eliminaría uno de los principales obstáculos técnicos que todavía separan al sistema de ese escenario.
El resultado dependerá de la coordinación entre los motores, la separación de etapas, la trayectoria orbital, el despliegue de los satélites y el comportamiento del escudo térmico. La empresa llega a la prueba con modificaciones en el propulsor y en la protección térmica, además de la experiencia obtenida al recuperar la etapa superior del vuelo 13. Si la misión cumple sus objetivos, Starship avanzará hacia una etapa más comercial; si falla, SpaceX tendrá que volver a analizar el hardware antes de acercarse a la cadencia que ha prometido.
La fuente original, TechCrunch, indicó que este será el decimocuarto vuelo de prueba de Starship y el segundo desde la salida a bolsa de SpaceX. La cuenta regresiva del 22 de septiembre pondrá en juego tanto el primer intento orbital de la etapa superior como la capacidad de la compañía para convertir una prueba experimental en una operación vinculada a Starlink V3.
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