Por Canuto  

La FAA ordenó a SpaceX abrir una investigación formal por la falla del propulsor Super Heavy durante el vuelo 12 de Starship, una decisión que congela nuevas pruebas hasta que el regulador apruebe los hallazgos y las medidas correctivas.

***

  • La FAA calificó el incidente del 22 de mayo como un percance y exigió una investigación liderada por SpaceX bajo supervisión federal.
  • El propulsor Super Heavy falló tras la separación de etapas, cayó sin control hacia el Golfo de América y probablemente explotó al impactar.
  • El revés llega en un momento sensible para SpaceX, que depende de Starship para abaratar costos, reforzar Starlink y sostener su crecimiento.

 


La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ordenó a SpaceX investigar la falla sufrida por el propulsor de Starship durante el vuelo de prueba del pasado 22 de mayo. La decisión obliga a la empresa a pausar cualquier nuevo lanzamiento de prueba del sistema hasta que la investigación concluya y sus resultados sean presentados al regulador para su aprobación.

La medida reduce la probabilidad de que SpaceX realice otro vuelo de Starship antes de la esperada oferta pública inicial de la compañía a mediados de junio. Según informó TechCrunch, la empresa no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre la orden.

En un comunicado citado por ese medio, la FAA indicó que, tras una evaluación exhaustiva de la operación, determinó que el lanzamiento del vuelo 12 de SpaceX Starship del 22 de mayo resultó en un percance. El organismo precisó que el incidente involucró al propulsor Super Heavy mientras regresaba hacia el Golfo de América después de la separación de etapas.

La agencia agregó que no existen reportes de lesiones al público ni daños a la propiedad pública. También señaló que supervisará la investigación dirigida por SpaceX, participará en cada etapa del proceso y aprobará el informe final de la compañía, incluidas las acciones correctivas que se propongan.

Qué ocurrió durante el vuelo 12 de Starship

El problema con el propulsor ocurrió pocos minutos después del despegue, en lo que representó el primer lanzamiento de la versión mejorada del sistema superpesado de SpaceX. Este primer Starship V3 logró superar el punto de máxima presión dinámica y alcanzó el espacio, un avance relevante dentro de una campaña de ensayos que ha estado marcada por resultados mixtos.

Como estaba previsto, el propulsor se separó de la nave Starship. Después de esa maniobra, el Super Heavy debía ejecutar un encendido sostenido para impulsar su retorno hacia el sitio de lanzamiento de SpaceX en el sur de Texas, en una maniobra pensada como parte de un perfil de recuperación controlado.

Sin embargo, tras la separación, el propulsor experimentó una aparente falla de motor o incluso una posible serie de fallas de motor. Ese problema surgió justamente cuando intentaba realizar el encendido sostenido de regreso, lo que impidió completar la trayectoria planificada.

Como consecuencia, el booster cayó de forma descontrolada hacia el Golfo de América y, según el recuento disponible, muy probablemente explotó al impactar. Aunque no se reportaron heridos ni daños a infraestructura pública, el incidente fue suficiente para que la FAA activara el proceso regulatorio de investigación de percance.

Un revés para la versión V3 de Starship

El vuelo 12 era especialmente importante porque marcaba el debut de la tercera gran versión de Starship. SpaceX había introducido una amplia serie de cambios operativos y de diseño con la intención de volver al cohete mucho más confiable que en los 11 vuelos de prueba anteriores.

Entre esas modificaciones figuraban ajustes al diseño del propulsor, la incorporación de motores Raptor de tercera generación completamente nuevos y mejoras en el propio vehículo Starship. En teoría, estas actualizaciones apuntaban a elevar la robustez del sistema y acercarlo a una operación más estable y reutilizable.

Pero el percance del Super Heavy no fue el único problema del vuelo. Después de separarse del propulsor, la nave Starship también sufrió su propia falla al perder uno de sus seis motores Raptor, un hecho que afectó la secuencia de objetivos técnicos definida para la misión.

Ese fallo contribuyó a que SpaceX abandonara uno de los objetivos de prueba del vuelo, que consistía en realizar otro encendido sostenido en órbita con la nave. Aunque el sistema logró alcanzar el espacio, la prueba quedó lejos de completarse según el plan original.

Por qué Starship es crucial para el negocio de SpaceX

En el desarrollo de cohetes, SpaceX ha defendido durante años una filosofía de ensayo iterativo en la que los fallos forman parte del aprendizaje. La compañía espera que Starship falle de diversas maneras en esta etapa, pero su meta final es convertirlo en un vehículo tan confiable y reutilizable como el Falcon 9.

La reutilización es un factor central en la economía espacial moderna. Recuperar y volver a volar cohetes reduce el costo de enviar cargas pesadas al espacio, un punto que no solo define la competitividad comercial de SpaceX, sino también su capacidad para ejecutar planes de expansión a gran escala.

De acuerdo con su presentación para la OPI, SpaceX depende en gran medida de que Starship se vuelva confiable y reutilizable para seguir impulsando el crecimiento de Starlink. Ese servicio de conectividad satelital es, por mucho, el mayor generador de ingresos de la empresa y, además, su único negocio rentable en la actualidad.

Visto desde esa perspectiva, cada retraso técnico en Starship tiene implicaciones que trascienden el programa espacial. No se trata solo de completar pruebas, sino de sostener una pieza estratégica del modelo de negocio con el que la compañía aspira a financiar su expansión y reforzar su posición en el mercado aeroespacial.

El papel de la FAA y el contexto competitivo

La intervención de la FAA no constituye una anomalía dentro de este tipo de desarrollos. La agencia federal ya ha ordenado a SpaceX realizar múltiples investigaciones de percances a lo largo del programa Starship, especialmente cuando una prueba produce resultados fuera del marco esperado o plantea dudas de seguridad operacional.

Ese mismo criterio también ha sido aplicado a otros actores del sector. La FAA ordenó a Blue Origin efectuar investigaciones similares mientras esa compañía desarrolla New Glenn, su propio cohete de carga pesada para competir en un segmento donde la confiabilidad y la capacidad de reutilización son cada vez más importantes.

La semana pasada, la FAA autorizó a New Glenn a volver a volar. Según la información disponible, Blue Origin podría llevar a cabo el cuarto intento de lanzamiento de ese vehículo dentro del próximo mes aproximadamente, en una señal de que la carrera por dominar el mercado de lanzadores pesados sigue acelerándose.

En ese contexto, el tropiezo de Starship V3 introduce presión adicional sobre SpaceX. La empresa aún lidera buena parte del sector por escala, experiencia y ritmo de innovación, pero la exigencia regulatoria y la necesidad de ejecutar con mayor consistencia serán claves en una etapa que combina alta visibilidad pública, competencia creciente y objetivos comerciales de gran alcance.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín